miércoles, 1 de junio de 2016

Parte II: Doctrinas: Calvino y Arminio:

Parte II:

Doctrinas: Calvino y Arminio:

Por: Pastor: Carlos Ramírez Jiménez:


Lección III
Artículo Adicional Al Tema Tratado:

Rechazar a Cristo:
(Heb. 6:4-6).

Porque es imposible que los que una vez fueron iluminados y gustaron del don celestial, y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo, y asimismo gustaron de la buena palabra de Dios y los poderes del siglo venidero, y recayeron, sean otra vez renovados para arrepentimiento, crucificando de nuevo para sí mismos al Hijo de Dios y exponiéndole a vituperio.
(Heb. 6:4-6).
En el primer siglo, un pagano que se hiciera cristiano y que luego volviera al paganismo se apartaba por completo de la iglesia.
Pero para el judío cristiano que decidiera volver al judaísmo, la separación era menos obvia. Su forma de vida permanecía relativamente sin cambios.
Pero al apartarse deliberadamente de Cristo, se separaba del perdón de Dios. Los que perseveran en la fe son los verdaderos santos; los que persisten en rechazar a Cristo son incrédulos, sin que importe lo bien que puedan comportarse.

Heb. 6:4-6: Este tan debatido pasaje ha sido interpretado de diversas maneras:
1.      Los Arminianos:
Su Teología: Caer de la Gracia:
Aquellos que creen y son verdaderamente salvos pueden perder su salvación por fallar en mantener su fe, etc. Todos los Arminianos no se han puesto de acuerdo sobre este punto; algunos mantienen que los creyentes están eternamente seguros en Cristo – que una vez un pecador es regenerado, nunca se puede perder.
Respuesta:
Sostiene que las personas descritas aquí son cristianos que llegan a perder su Salvación. Si se entiende así, nótese: entonces que el pasaje también enseña que es imposible Salvarse por segunda vez.

2.      Otros:
Sostienen que el pasaje no se refiere a verdaderos creyentes, sino a quienes sólo profesan ser creyentes. Así las frases en los vv. 4-5 se entienden como referencia a experiencias que no llegan al punto de la Salvación (Comp. V.9). El recayeron*” (v.6) es del conocimiento de la verdad, no de su posesión personal Salvífica.
*parapipto = (παραπίπτω, G3895), derivado de para = al lado, y pipto = caer; véase CAER, A, Nº 1, significa propiamente caer en el propio camino, caer afuera (Heb.6:6: «que… recayeron», rv, rvr; Besson: «que cayeron») de la adhesión a las realidades y hechos de la fe. (VINE).

3.      Otros:
Entienden que el pasaje es una admonición a genuinos creyentes para ungirles a que crezcan hasta la madurez cristiana.
El “recaer*” es imposible, en sentido de perder la Salvación (puesto que de acuerdo con esta opinión, los verdaderos creyentes están eternamente seguros), pero la frase está colocada en el contexto para reforzar la admonición.
*G3895 παραπίπτω = parapípto: de G3844 y G4098; caer al lado, i.e. (figurativamente) apostatar:- recaer. (Strong).

Es como si un profesor dijese en clase a sus alumnos: “Es imposible para un estudiante, una vez que se ha inscrito en el curso, si da marcha atrás a su reloj (lo cual no se puede hacer), comenzar el curso otra vez. Por consiguiente, todos los estudiantes deben avanzar hacia  conocimientos más profundos”.
Según esta opinión, las frases de los vv. 4-5 se entienden como referidas a la experiencia de la conversión.
Nótese: cómo se usan en otros lugares de Hebreos los vocablos “iluminados” (10:32), “gustar” (2:9), y “participar” (12:8).



Lección IV
¿La Salvación Se Puede Perder?

Calvinismo y Arminianismo: Entendiendo las Diferencias:


 Jean Calvin.png.
Juan Calvino (10 de julio de 1509 – 27 de mayo de 1564), bautizado con el nombre de Jean Cauvin, latinizado como Calvinus, fue un teólogo francés, considerado uno de los padres de la Reforma Protestante. Más tarde, las doctrinas fundamentales de posteriores reformadores se identificarían con él, llamando a estas doctrinas “Calvinismo”. Particularmente los “5 puntos del calvinismo” surgen como contraposición a las doctrinas de Jacobo Arminio.



 Jacob Harmenszoon, (en latín:Jacobus Arminius y castellano:Jacobo Arminio, (1560–1609) fue un teólogo holandés, escritor y profesor de la Universidad de Leiden.
Arminio nació en Oudewater, provincia de Utrecht, el 10 de octubre de 1560.

Existe en las iglesias evangélicas dos puntos de vista opuestos en cuanto a la salvación que tienen mucho en común pero también tienen mucho de diferencia. La mayoría de los cristianos evangélicos están a uno u otro lado de este espectro mientras que otros se encuentran en algún punto medio entre uno y el otro, combinando ideas de ambos sistemas. En este breve escrito me propongo aclarar algunas diferencias a fin de que entendamos que es lo que se discute y porque. En que estamos de acuerdo y en que no lo estamos. Sabiendo ‘que’ es lo que discutimos evitará debates sobre puntos que concordamos y malos entendidos sobre lo que estamos de acuerdo. Veamos primero las semejanzas en ambos sistemas.

I.       EXPOSICIÓN DE LAS SEMEJANZAS: 




Elección.

La diferencia entre el punto de vista arminiano y el punto de vista calvinista en cuanto al número de escogidos no está en ‘cuantos’ se salvan.  Desde ambos puntos de vista, el número de los salvados será finalmente el mismo.  El día de la glorificación final tanto los arminianos como los calvinistas ven el mismo número de elegidos salvados y vestidos de blanco ante el trono de la gracia de Dios.  ¿Cuál es entonces la diferencia?

La Expiación.
Este punto se extiende del anterior en ambos sistemas. Pero antes de continuar debemos aclarar que en ambos visiones, aquellos que se benefician de la cruz de Cristo son exactamente el mismo número de personas, ni más ni menos.  Es decir, la expiación de Cristo, desde el punto de vista arminiano no redime más personas ni son menos los pecadores perdonados por la obra de la cruz desde el punto de vista calvinista.  La muerte de Cristo es eficaz para ‘el mismo’ número de pecadores arrepentidos desde ambas escuelas de interpretación. ¿Cuál es entonces el debate?

El Llamamiento.
En este punto también debemos aclarar que los que responden al llamamiento son los mismos en ambos grupos. No responden menos en el punto de vista calvinista ni responden más desde el punto de vista arminiano. Tanto Calvinistas como Arminianos están totalmente de acuerdo en que el hombre que oye el mensaje tiene la responsabilidad y el deber de aceptarlo.  ¿Cuál es entonces la diferencia?

La Perseverancia Final.
En este punto también concordamos, por necesidad que el número final de salvados son los mismos en ambas escuelas de interpretación.  No terminan más salvados por los arminianos ni menos salvados por los calvinistas  ¿Cuál es entonces el desacuerdo? 

II.     EXPLICANDO LAS DIFERENCIAS:

Siendo que el número final de hombres salvados (y perdidos) es el mismo en ambos sistemas, ¿Cuál es entonces la diferencia entre estos dos puntos de vista tan distintos? A continuación presentamos una explicación breve.

La Elección.
Aunque los escogidos y finalmente salvados en ambos sistemas son los mismos, desde el punto de vista arminiano el número podía haber sido mayor o menor. Desde el punto de vista Calvinista el número de salvados no podía ser otro.  El debate entonces no está en si el calvinismo deja gente fuera del cielo o si el Arminianismo mete más gente en el cielo sino en cuáles son las bases para que los que llegan al cielo lo logren. Aunque desde el punto de vista arminiano la elección es basada en fe y perseverancia prevista por Dios.  Es decir, según el sistema arminiano Dios sabía quiénes eran los que iban a creer y perseverar hasta el fin y por lo tanto los escogió para su gloria eterna.  Desde el punto de vista calvinista, Dios escogió de antemano los que serían participantes de su gloria eterna y aseguró que creerían y perseverarían hasta el final. El mismo número de salvados desde un punto de vista es el mismo número de salvados desde el otro. La diferencia por lo tanto, no está en el número de salvados sino en el método de salvación.  Los arminianos ven la salvación como una obra cooperativa entre Dios (que ofrece) y el hombre (que acepta) la salvación ofrecida. Dios da a todos una oportunidad por igual para que cada cual decida libremente si es o no es salvado.  Los que deciden de por sí mismos aceptar y perseveran en esa decisión son finalmente salvados mientras que los que rechazan la oferta son condenados.  Los calvinistas ven toda la salvación de principio a fin como una obra total de la gracia de Dios otorgando al hombre no solamente el llamado de salvación sino todo lo necesario para que esa salvación sea segura hasta el final.

La Expiación.
Para entender este punto debemos ver la perspectiva de cada lado. ¿Cuál era la intención/ propósito de Dios por medio de la cruz de Cristo y la naturaleza de la expiación? ¿Estaba Dios “tratando” de salvar la humanidad entera por medio de la cruz o estaba tratando de salvar los que él ya había escogido salvar desde antes de la fundación del mundo? ¿Perdonó efectivamente los pecados de algún hombre en particular la cruz de Cristo o hizo posible el perdón de todos los hombres sin tener a nadie efectivamente?

La Intención De La Cruz.
La pregunta es la siguiente.  ¿Cuál es fue el propósito de Dios en la muerte de Cristo?  Se nos dice que la muerte de Jesús en la cruz fue vicaria (el herido fue “por” nuestras rebeliones, molido “por” nuestros pecados – Is. 53).  Eso significa que fue una muerte sustitutoria. Jesús sustituyó como reo y tomó el castigo de los que se propuso salvar. La ira de Dios fue derramada sobre Jesús, la demanda divina de castigo fue satisfecha y como consecuencia, ya ellos no serían condenados, ya Jesús fue condenado “en lugar de” ellos.  Una pregunta importante es ¿Qué  o cuantos fueron contados por Dios sobre Cristo en la cruz del calvario? Hay varias opciones:

1. En la cruz Dios contó sobre Cristo todos los pecados de todos los hombres.

2. En la cruz Dios contó sobre Cristo algunos pecados de todos los hombres.

3. En la cruz Dios contó sobre Cristo  algunos pecados de algunos hombres.

4. En la cruz Dios contó sobre Cristo  todos los pecados de algunos hombres.

Si la opción número uno es correcta, estamos hablando de universalismo. Alguno objetará, como suele suceder, que todos los pecados de todos los hombres fueron contados en la cruz pero que no son salvos porque “no creen”.  El problema con este punto de vista es que “no creer” es un pecado. Si Cristo murió para que todos los pecados de todos los hombres fuesen perdonados, entonces, el pecado de “la falta de fe” o el pecado de “la incredulidad” o el pecado de “no creer” tuvo que estar incluido en esa muerte, de otra manera Jesús no murió por ‘TODOS’ los pecados de todos los hombres. Esta opción se ajusta al punto de vista arminiano.

En la opción número dos tendríamos que Dios solamente puso sobre Cristo algunos pecados de ‘todos’ los hombres. Si dejamos fuera de esta redención el pecado de incredulidad, entonces estamos contradiciendo la Biblia que declara sin excepción alguna que “la sangre de Jesucristo nos limpia de todo pecado”.  En ese caso, no sería “todo pecado” sino “casi todos”.  Este de hecho, “podría ser” un punto de vista arminiano.

En la opción tres tendríamos que Cristo murió por ‘algunos’ pecados de ‘algunos’ hombres.  Esta opción nos deja con que algunos pecados  todavía no son perdonados. Tanto en este punto como el anterior nos queda la pregunta ¿Quién ha de cubrir los pecados no incluidos en el sacrificio de Cristo? Esto es un problema sean muchos los pecados que no son perdonados en la cruz o sea simplemente la falta de fe, o la incredulidad. Alguien debe pagar por el pecado de incredulidad y si Cristo no lo hizo, ¿Quién lo hará?  No podemos decir que una vez alguien cree ya no necesita ser perdonado por no creer. Eso sería como decir que si alguien miente, mata o adultera y luego dice la verdad, no mata o deja el adulterio ya no necesita ser perdonado por la mentira que dijo, el asesinato o el adulterio que cometió.  La falta de fe necesita perdón y redención, por lo tanto debe estar incluida en el sacrificio de Cristo. Este punto de vista nadie lo sostiene.

La opción cuatro nos presenta un cuadro donde vemos no solamente la plenitud de la expiación hecha por ‘todos’ los pecados de ‘todos’ los hombres del mundo por los cuales Cristo murió, incluyendo el pecado de incredulidad y por eso les es dada la fe como  don de Dios (Col. 1:29). Este es el punto de vista calvinista.

Cuando los teólogos reformados dicen que Jesús murió por los escogidos no lo hacen por puro capricho o antojo, sino porque ven una necesidad bíblica para tal interpretación.  Para ellos es algo que se desprende del estudio bíblico.  Vemos que la Biblia es clara en que Cristo murió por/ vino a salvar “su pueblo” (Mt. 1:21), “por la descendencia de Abraham” (Heb. 1), por “los que Dios me dio” (Jn. 6), por “sus ovejas” (Jn. 10), “por la iglesia” (Ef. 5), por “los hijos de Dios” (Jn. 11:27) o por “los escogidos” (Rom. 8).  Cuando Jesús murió en la cruz del calvario sabía exactamente quienes creerían y se beneficiarían de su muerte expiatoria, “verá la aflicción de su alma y quedará satisfecho; por su conocimiento justificará mi siervo justo a muchos y llevará las iniquidades DE ELLOS”. (Is. 53:11).

Por lo tanto, si la redención está limitada de tal manera en estos versos de la Biblia a un grupo específico de personas, nuestra labor es entender apropiadamente sin contradecir o restar significado a aquellos versos donde se habla de una propiciación  general por todo el mundo. Si Cristo murió por gente que terminan en el infierno de igual manera en que murió por aquellos que son parte de su iglesia, esos versos que dicen que Jesús murió específicamente "por la iglesia"  (Ef. 5; Hch. 20) carecen de un verdadero significado. Lo mismo ocurre con todos los demás versos que limitan la obra de Cristo a cierto grupo.  Si se puede decir lo mismo de todos los que terminan en condenación de los que terminan en gloria ¿Qué hay de especial en eso? Tome por ejemplo el hombre que jura a su mujer lealtad y pureza sexual al tomarla como esposa y al mismo tiempo tiene relaciones con cuanta mujer se encuentra en el camino. ¿De qué manera es esa esposa especial para ese hombre?  Obviamente las palabras de lealtad y especialidad no significan nada para esa mujer.  ¡No hacen ninguna diferencia!

Otro ejemplo, si usted trabaja en una compañía y su jefe lo llama y le dice: “fulano, te voy a dar el viernes libre por ser tan buen trabajador, y por esforzarte más que los demás, este viernes es tu viernes y te lo voy a pagar sin trabajar”. Seguramente usted se sentirá especial y apreciado por su jefe.  Pero ¿Cómo se sentiría si después de eso, su jefe le dice al resto de los empleados, buenos y malos por igual, todos los que trabajan en la compañía, que  tienen el viernes libre y con pago? ¿Se sentiría usted especial? ¿Hubo un trato especial para usted? No tanto, al contrario, es posible que se sienta  hasta burlado por su jefe.

Algo similar ocurre cuando tratamos con el tema de la expiación de Cristo.  El trato de Cristo con su pueblo es ‘especial’; eso es así desde el Antiguo Testamento (Dt. 7:6; Am. 3:2; 2 Tim. 1:9; Tito 2:14; 1 P. 2:9).  ¿Qué tiene de especial que Dios diga a Israel que ellos son el pueblo especial si al mismo tiempo todos los demás pueblos eran un pueblo especial? El punto que Pablo y Pedro quieren hacer ver a la iglesia es que ellos son especiales ante los ojos de Dios, tan especiales que Cristo murió por ellos, Dios “entregó a Cristo por todos nosotros”, los escogidos de Dios (Rom. 8:32-33) y por eso les llamó con llamamiento santo. 
¿Si Cristo amó tanto a la iglesia que se entregó por ella que tiene eso de especial si amó a los enemigos de la iglesia de la misma manera y con la misma pasión y se entregó igualmente por ellos? ¿Qué tiene de especial que Dios nos diga a los Romanos que Dios dio a su hijo “por nosotros” los escogidos, si eso fue lo que hizo por el mundo entero, aun aquellos que los persiguen y los odian como ovejas de matadero? ¿No era precisamente esa distinción la que Pedro estaba haciendo cuando dice a la iglesia que ellos son “pueblo adquirido por Dios”. Miremos el contraste que hace Pedro entre ambos grupos. Primero de los incrédulos, enemigos de Cristo:

1 Pedro 2:8 (LBLA),  y PIEDRA DE TROPIEZO Y ROCA DE ESCANDALO; pues ellos tropiezan porque son desobedientes a la palabra, y para ello estaban también destinados.

En contraste, le dice a ellos, los creyentes:
1 Pedro 2:9  Pero vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido para posesión de Dios, a fin de que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable
Si los pecadores incrédulos y los enemigos de Cristo fueron igualmente escogidos y adquiridos para posesión de Dios, ¿Qué de especial tiene eso?

Ahora, hay versos que hablan de una salvación “a todos” o “al mundo entero”.  El teólogo arminiano no ve diferencia alguna entre la expiación de Cristo por la iglesia y aquellos que no son iglesia. Los versos que hablan del trato especial de Dios con su pueblo no tienen tanta relevancia.  Tampoco hace diferencia entre las ovejas y los lobos.  Para el arminiano Cristo murió tanto por unos como por los otros.  Dios murió por todos de igual manera y sin excepción.  El texto favorito es “porque de tal manera amó Dios al mundo…” (Jn. 3:16).
El teólogo calvinista, por otra parte compara estos versos uno con el otro y ve que hay una dificultad, por lo tanto los interpreta de tal manera que no quiten de ese trato especial que tiene Dios con su pueblo especial.  Si se habla del “mundo entero”, entonces tiene que ver con los que iban a creer (los creyentes) en el mundo entero. Es decir es “el mundo entero” sin distinción de razas o clases y no “el mundo entero” sin excepción alguna.  De hecho, esa misma distinción  fue la que hizo Jesús cuando hizo su oración sacerdotal antes de ir a la cruz. Cristo estableció una diferencia entre los suyos y el mundo. Jesús estaba interesado en “los suyos” en “los creyentes” y no en el mundo:

     Juan 17:9: "Yo ruego por ellos;  no ruego por el mundo, sino por los que me diste,  porque tuyos” 10  y todo lo mío es tuyo y lo tuyo mío;  y he sido glorificado en ellos.  20  "Pero no ruego solamente por estos,  sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos”.
Esta es una pregunta importante ¿Si la intención de Jesús era salvar a “todo el mundo” sin excepción, porque en su oración no ruega a Dios por el mundo sino que explícitamente los deja fuera de su intercesión?

Desde el punto de vista calvinista si la muerte de Cristo beneficia de alguna manera a los que no se salvan, es de manera secundaria y nunca es de la misma manera que beneficia a los que se salvan es al conseguir para ellos la detención temporal de la ira de Dios y nada más.  Es decir, por amor a los escogidos el resto de la humanidad no es castigada todavía sino hasta después que todos los que han de ser salvados según la paciencia de Dios lleguen a serlo completamente.   Por eso Pedro dice que Dios “es paciente para con NOSOTROS, no queriendo que ninguno se pierda sino que todos procedan al arrepentimiento.” Otra vez, vemos la distinción de ‘nosotros’ que Dios no quiere que se “pierda” y recordamos las palabras de Jesús que “no ha de perder” ninguno de los que el Padre le da (Jn. 6:37)

Un punto más importante bajo esta sección. Cristo sabía de antemano quienes creerían y se beneficiarían de la muerte de Cristo, tanto calvinistas como arminianos creen eso. ¿Entonces, por qué muere intencionalmente en lugar de (vicariamente) por gente que ‘nunca’ van a creer y terminarían condenados en el infierno? ¿Por qué habría de morir cargando con los pecados de ellos que nunca serian perdonados? El estudiante calvinista al ver todos estos puntos termina diciendo que Cristo murió por todos los que creyeron, creían, y creerían en Cristo, ni uno más ni uno menos. 
Esos son los únicos que se benefician de la muerte de Cristo. Se suele decir que desde el punto de vista calvinista se limita el “alcance o extensión” de la expiación solamente a los que creyentes mientras que desde el punto de vista arminiano se limita “el poder” o la “eficacia” de la redención. A pesar de este debate tan interesante y profundo, terminamos diciendo nuevamente que desde ambos puntos de vista, arminiano y calvinista, el número de beneficiados por la muerte de Cristo es exactamente el mismo, ni más, ni menos.

El Llamamiento.

En este punto también debemos aclarar que los que responden al llamamiento, desde ambos puntos de vista, son exactamente el mismo número de personas.  No responden menos en el punto de vista calvinista ni responden más desde el punto de vista arminiano.  ¿Cuál es entonces la diferencia?  Desde el punto de vista calvinista no todos los que responden al llamado lo hacen de corazón y por lo tanto no todos son salvados y perdonados o justificados.  Desde el punto de vista arminiano la mayoría son tenidos como salvados y perdonados por sus pecados y justificados pero solamente una parte de esos serán glorificados. 

El calvinista hace diferencia entre el llamamiento “externo” por la predicación de la Palabra y el “interno” que hace el Espíritu Santo.  Según el calvinista, el llamado externo es general a TODOS los hombres por igual, pero el llamado interno es especifico a los escogidos de Dios.  Este punto de vista sigue el patrón establecido en la Biblia que “los que antes conoció, también los predestinó, y los que predestinó, a esos también LLAMÓ, y a los que llamó, a esos justificó y a los que justificó a esos glorificó”.  (Rom. 8:29) Es claro en ese pasaje que los llamados son UNICAMENTE los predestinados y no otros. Este llamamiento, por lo tanto es tenido como una referencia al llamamiento interno al corazón y no el externo de la predicación el cual alcanza a todos por igual.

El arminiano no reconoce tal diferencia porque desde su punto de vista todos los hombres reciben igualmente el mismo tipo de llamamiento interno y son ellos quienes deben decidir si lo creen o no lo creen. Es importante aclarar que el llamamiento interno del calvinista no es igual al llamamiento interno del arminiano.  Aunque el punto de vista arminiano es que ejerciendo su libre albedrio unos deciden creer y otros no, el calvinista lo ve distinto.  El calvinista sostiene que los que creen al mensaje lo hacen porque Dios obra sobrenaturalmente en sus corazones, dándoles entendimiento, abriendo sus ojos, mostrándole su pecado y otorgándole la fe y el arrepentimiento necesario para recibir la salvación.

Existe controversia en si el llamado puede o no puede ser resistido.  El sistema calvinista declara que “la gracia es irresistible” mientras que el arminiano declara que no lo es. Según el arminiano la gracia es a veces resistido y por eso las personas rechazan el mensaje pero otras veces no es resistido cuando las personas libremente deciden creer el mensaje para su salvación.  Como el calvinismo reconoce un llamado externo por el predicador que es usado por el Espíritu Santo, y otro directamente al corazón del oyente por el mismo Espíritu Santo, es necesario reconocer que uno de estos dos llamados, el llamado externo, desde el punto de vista calvinista es ‘siempre’ resistido (Hch. 7:51).  Por otra parte, el llamado interno, la obra directa del Espíritu al corazón del hombre, no es resistido porque es una obra de gracia y no una mera oferta.

La Perseverancia Final.

En este punto también concordamos, por necesidad que el número final de salvados son los mismos en ambas escuelas de interpretación.  No terminan más salvados por los arminianos ni menos salvados por los calvinistas  ¿Cuál es entonces la diferencia? Desde el punto de vista arminiano muchos de los que pudieron haber estado en la gloria no llegaron, se quedaron en el camino por varias razones, la falta de fe, el pecado, la apostasía, etc. En la escuela arminiana muchos fueron ‘justificados’ pero perdieron su justificación por sus malas obras. 
Otros perseveraron firmemente haciendo buen uso de la gracia ofrecida y del Espíritu Santo para ello y se mantuvieron de esa manera en el estado de justificación hasta el fin. Desde el punto de vista calvinista los que terminan siendo salvados son el mismo número que Dios habría previsto y determinado de antemano, desde antes de la fundación del mundo que se salvarían en Cristo.  Desde este punto de vista, los que se quedaron y no perseveraron hasta el fin fue porque no estaban contados en el número de los redimidos. Tenían un corazón perverso no regenerado y nunca experimentaron verdaderamente la  Véase ---------> Parte III:







Parte I:
Doctrinas: Calvino y Arminio:

Por: Pastor: Carlos Ramírez Jiménez:

INDICE:

INTRODUCCIÓN:……………………………………………….2-3
Lección I: JUAN CALVINO (1509 - 1564):……………………...4-7
1.1.   Biografía:…………………………………………
1.2.   Doctrinas:…………………………………………
1.3.   VIDA…………………………………………….
1.4.   TEOLOGÍA………………………………………
Lección II: ARMINIO (1560 – 1610):…………………………….8-9
                 2.1.   Biografía:…………………………………………
2.2.   Doctrinas:…………………………………………
Lección III: Artículo Adicional Al Tema Tratado:………………..10-11

Lección IV: ¿La Salvación Se Puede Perder?
                    Calvinismo y Arminianismo:
                    Entendiendo las Diferencias:…………………………12-25

CONCLUSION:…………………………………………………..25

Veamos el siguiente Cuadro:……………………………………...26



Doctrinas: Calvino y Arminio:

Introducción:

Calvinismo vs. Arminianismo - ¿cuál es el que está en lo correcto?

Pregunta: "Calvinismo vs. Arminianismo - ¿cuál es el que está en lo correcto?".

Respuesta: El Calvinismo y el Arminianismo son dos sistemas de teología que intentan explicar la relación entre la soberanía de Dios y la responsabilidad humana con respecto a la salvación:
v El Calvinismo es llamado así por Juan Calvino, teólogo francés que vivió en 1509 – 1564.
v El Arminianismo es llamado así por Jacobo Armiño, un teólogo holandés que vivió en 1560 – 1609.

Ambos Sistemas Pueden Sintetizarse En Cinco Puntos:
· El Calvinismo sostiene una total depravación del hombre, mientras que el Arminianismo dice que la depravación es parcial. La depravación total asegura que cada aspecto de la humanidad está contaminado por el pecado, por lo que los seres humanos son incapaces de venir a Dios por su propia voluntad. La depravación parcial dice que cada aspecto de la humanidad está contaminado por el pecado, pero no al extremo de que sea incapaz de colocar su fe en Dios por su propia voluntad.
· El Calvinismo se adhiere a una elección incondicional, mientras que el Arminianismo dice que la elección es condicional. La elección incondicional sostiene que Dios elige individuos para salvarlos basado enteramente en Su soberana voluntad, no en alguna otra cosa inherente en el individuo. La elección condicional dice que Dios elige a los individuos para la salvación, basado en Su pre-conocimiento de quién será un creyente en Cristo para salvación.
· El Calvinismo sostiene que la expiación es limitada, mientras que el Arminianismo dice que la expiación es ilimitada. Este es el más controversial de los cinco puntos. La redención limitada es la creencia de que Jesús sólo murió por los elegidos. La redención ilimitada es la creencia de que Jesús murió por todos, pero que Su muerte no tiene efecto hasta que la persona crea en Cristo.
· El Calvinismo se adhiere a una gracia irresistible, mientras el Arminianismo se adhiere a una gracia resistible. La gracia irresistible sostiene que cuando Dios llama a una persona a la salvación, esta persona inevitablemente llegará a la salvación. La gracia resistible sostiene que Dios llama a todos a la salvación, pero que mucha gente resiste y rechaza este llamado.
· El Calvinismo cree en la perseverancia de los santos, mientras que el Arminianismo sostiene que la salvación está condicionada. La perseverancia de los santos se refiere al concepto de que una persona que ha sido elegida por Dios, perseverará en la fe y nunca negará a Cristo o se apartará de Él. La salvación condicional es la opinión de que un creyente en Cristo puede, de su libre albedrío, alejarse de Cristo y por lo tanto, perder la salvación.

Así que en el debate del Calvinismo vs. El Arminianismo.

¿Quién Está En Lo Correcto?

Es interesante notar que en la diversidad del Cuerpo de Cristo, hay toda clase de mezclas del Calvinismo y el Arminianismo. Hay cinco puntos Calvinistas y cinco puntos Arminianistas, y al mismo tiempo tres apuntan al Calvinismo y dos al Arminianismo. Muchos creyentes llegan a una clase de mezcla entre estos dos sistemas.

A fin de cuentas, creemos que los dos sistemas fallan al intentar explicar lo inexplicable. Los seres humanos somos incapaces de abarcar un concepto como éste. Sí, Dios es absolutamente soberano y omnisciente.

Sí, los seres humanos podemos ser llamados a hacer una genuina decisión de poner nuestra fe en Cristo para salvación. Estos dos factores nos parecen contradictorios, pero en la mente de Dios, ambos tienen perfecto sentido.





Lección I
JUAN CALVINO (1509 - 1564):

1.1.   Biografía:

-   Nació en Nayon - Ginebra el 10 de julio de 1509 y m. 1564.
-  Su padre Grhard Calvino tuvo influencia política en su ciudad, su madre Jeane Lefrane.
-   Estudió religión en Paris y Derecho en Eorlaens (1532).
-  En París tiene relaciones con pensamientos reforma y considera los escritos de M. Lucero, el cual estaba en su apogeo.
Su conversión a la reforma es gradual, se vio obligado a huir a París como uno de los extranjeros más. En el mismo año en Estranburgo y Brailia conoce a los principales hombres de reforma: Gernaus, Mecuneus, Bullengeers, Bucero y Capito.

1.2.   Doctrinas:
Juan Calvino había seguido las enseñanzas de San Agustín, el cual sostuvo “que el hombre es tan malo y perverso, la única está en Dios”. y son los siguientes:
1. La Depravación del hombre, significa que la voluntad del hombre esta tan debilitada que ya no puede hacer ninguna obra buena, a menos que sea ayudado por la gracia especial que Dios otorga a los elegidos.
2. La Elección incondicional, desde el principio del mundo, Dios predestinó a algunos para salvación y eso aparte de mérito alguno.
3. La Expiación limitada, Cristo no murió por toda la humanidad, sino por los elegidos.
4. La gracia irresistible, Los que son elegidos, también serán salvos.
5. La perseverancia de los santos, Dios da a los creyentes el don de perseverancia, de modo que aunque pequen, también se arrepentirán. Ningún elegido se perderá. De ahí salió la frase “Una vez salvo, siempre salvo”.

1.3.   VIDA.
Nació el 10 de julio de 1509 en Noyon. Recibió enseñanza formal para el sacerdocio en el Collège de la Marche y en el Collège de Montaigu, ambos centros académicos dependientes de la Universidad de París. Influido por su padre (el cual prefería que su hijo se dedicara al ejercicio del derecho y no a la teología), cursó estudios de leyes en las universidades de Orleans y Bourges. Junto a varios amigos empezó a interesarse por el entorno del humanismo, así como por el movimiento de la Reforma, y emprendió estudios sobre la traducción griega de la Biblia. En 1532 publicó un comentario sobre De Clementia, obra de Lucio Anneo Séneca, en el que ya quedaba de manifiesto su sólida y erudita formación humanista. Se asoció entonces con Nicolás Cop, que acababa de ser elegido rector de la Universidad de París, y ambos tuvieron que huir de la ciudad en 1533, cuando aquél hizo público su apoyo a Martín Lutero.

Durante los dos años siguientes llevó una vida errática; prosiguió sus estudios y escritos, al tiempo que formulaba, a partir de la Biblia y la tradición cristiana, los principios básicos de su doctrina, lo que le obligaba a eludir constantemente la persecución de la Inquisición. En 1536 publicó en Basilea la primera edición de su Institutio christianae religionis (Institución de la religión cristiana, también conocida como La institución cristiana) un conciso y provocativo trabajo que le situó al frente del pensamiento protestante. Ese mismo año viajó a Ginebra, tras haber sido invitado por Guillaume Farel a participar en el movimiento de reforma que se respiraba en la ciudad. Permaneció en Ginebra hasta 1538, año en que los ciudadanos votaron contra las propuestas de Farel y ambos fueron invitados a abandonar la ciudad. Marchó a Estrasburgo, donde tomó parte en la vida religiosa de esa comunidad, contrajo matrimonio con la viuda Idelette de Bure (con quien tuvo un hijo, que murió en la infancia) y publicó el primero de sus numerosos comentarios sobre los libros de la Biblia.

En septiembre de 1541, los habitantes de Ginebra convencieron a Calvino para que regresara y les dirigiera de nuevo en la reforma de la Iglesia. Allí viviría el resto de su vida, excepto durante los breves viajes que le impuso su actividad al frente de la ciudad. Su esposa falleció en 1549 y no se volvió a casar. Aunque recibió una casa y salario del gobierno local, no tuvo cargo oficial en el mismo y sólo en 1559 se hizo ciudadano de Ginebra. Su liderazgo fue discutido hasta 1555, cuando fue derrotada la resistencia de la influyente familia Perrin.

Calvino redactó el borrador de las nuevas ordenanzas que el consejo adoptaría como constitución de Ginebra, regulando a la vez temas sagrados y profanos. Apoyó también el establecimiento de un sistema de escuelas municipales para todos los niños y de un centro de formación para los estudiantes más adelantados, la Academia, que inauguró en 1559 (con Teodoro de Beza como rector) y que muy pronto se convertiría en una verdadera universidad.

Mientras estuvo al servicio de Ginebra, la ciudad se vio amenazada con frecuencia por los ejércitos a las órdenes de Manuel Filiberto, duque de Saboya, y de otros jefes católicos. En realidad, la ciudad era una auténtica fortaleza amurallada y sólo recibía alguna ayuda de las granjas de los alrededores y de sus aliados más próximos. El clima bélico y la constante amenaza de ser conquistada contribuyeron a que las condiciones de vida fuesen muy duras en Ginebra, que dependía en extremo de su comercio. A menudo, los cristianos disidentes eran expulsados de la ciudad e incluso se llevaron a cabo numerosas ejecuciones, entre ellas la de Miguel Servet. Tras ser capturado y acusado de hereje (por su negación de la doctrina de la Santísima Trinidad), este médico y teólogo católico español fue sentenciado a morir en la hoguera con la anuencia y aprobación de Calvino (aunque éste recomendó la decapitación como sistema de ejecución). Además de sus profundas convicciones religiosas, sirvieron para condenarlo sus estudios y teorías sobre el sistema circulatorio humano (que Calvino reprobaba).

Calvino se propuso mejorar la vida de los habitantes de la ciudad a través de muchos medios. Propugnó la construcción de hospitales, el establecimiento de una infraestructura de alcantarillado y de barandillas protectoras en los pisos altos para evitar que los niños se cayeran, y prestó una atención especial al cuidado de pobres y enfermos y a la progresiva introducción de nuevas actividades artesanales. Promovió también el uso de la lengua francesa en las iglesias y contribuyó de forma decisiva a su formación como lengua moderna.

Sin embargo, su mayor aportación a la historia de la Iglesia fueron sus escritos. Compuso personalmente numerosos himnos y animó a otros a hacerlo, entre ellos a su colega Louis Bourgeois, quien compuso el denominado Salterio Ginebrino, llamado a ser el modelo de muchos himnos protestantes. Redactó un influyente catecismo, cientos de cartas a compañeros reformadores y comentarios sobre casi todos los libros de la Biblia. También fueron recopilados sus escritos y numerosos sermones.

Nunca gozó de buena salud, pues padecía asma bronquial, y estuvo muy delicado desde 1558, a causa de una violenta crisis de fiebre cuartana. Falleció el 27 de mayo de 1564 y fue enterrado en una sepultura anónima en Ginebra.

1.4.    TEOLOGÍA.
Según Calvino, la Biblia especificaba la naturaleza de la teología y de todas las instituciones humanas. Por eso, sus exposiciones doctrinales comenzaban y concluían en las Escrituras, aunque citaba con frecuencia a los Padres de la Iglesia y a importantes pensadores católicos medievales. Pretendió minimizar la especulación sobre los temas divinos y acercarse, en cambio, a la Palabra de Dios. También exhortó a la Iglesia para que recuperara su vitalidad y pureza originales.
En Institutio christianae religionis, que al menos revisó en cinco ocasiones entre 1536 y 1559, se propuso articular la teología bíblica de una manera razonable, siguiendo los artículos del credo apostólico. Los cuatro libros que integraron la Institutio en su edición definitiva (1559) se centran en los artículos ‘Padre’, ‘Hijo’, ‘Espíritu Santo’ e ‘Iglesia’.

1.4.1. Sobre el Padre.
Según Calvino, el conocimiento de Dios está relacionado con la conciencia de uno mismo. En el mundo y en la conciencia humana se manifiestan las demandas espirituales. Dios creó el mundo y lo hizo bueno. Pero desde el pecado original, la humanidad, por sus propias limitaciones, sólo ha podido comprender a Dios de modo excepcional e imperfecto. Por sí solos, los seres humanos nunca pueden alcanzar una auténtica vida religiosa basada en el conocimiento de Dios. Sin embargo, por la gracia de Dios, transmitida por Jesucristo como se dice en la Biblia, el Creador resolvió esta trágica cuestión y permitió a la humanidad obtener una clara visión de la revelación. Las personas que aprenden la verdad sobre la depravación humana —que incluso las mejores acciones están corrompidas y ninguna es pura— pueden arrepentirse y confiar su salvación a Dios Padre.

1.4.2. Sobre el Hijo.
El pecado humano, heredado desde Adán y Eva, produce en cada persona una “fábrica de ídolos”. Todos los individuos merecerían ser destruidos, pero Jesucristo ejerció como profeta, sacerdote y rey para llamar a los elegidos a la vida eterna con Dios. Cristo convoca a los elegidos a una nueva vida, intercediendo por ellos en su expiación, y se halla a la diestra de Dios. Calvino hizo grandes esfuerzos para poner de manifiesto la continuidad de sus doctrinas con la ortodoxia cristiana, tal y como ésta aparecía expresada en los credos de Nicea y Calcedonia.
1.4.3. Sobre el Espíritu.
El Espíritu Santo de Dios, la tercera persona de la Santísima Trinidad, concede poder a los escritos y a la lectura de las Escrituras, a la vida devocional de los creyentes, y al desarrollo cristiano en Cristo (santificación). También permite la confianza en que la resurrección de Dios de entre los muertos traerá a los salvados a la perfección ante la presencia de Dios. Toda seguridad de elección a la gracia es dada por el Espíritu, e incluso la condenación de los réprobos según la justicia de Dios se rige por el poder del Espíritu.

1.4.4. Sobre la Iglesia.
La Iglesia de Dios y los sacramentos son también otorgados por la gracia divina para edificación moral de los elegidos y el bien del mundo. La Iglesia, una a través del tiempo, puede ser conocida por la oración, por escuchar la Palabra de Dios y por la administración de los sacramentos. Aunque la verdadera Iglesia sea conocida sólo por Dios, la Iglesia visible está por completo relacionada con Él en la Tierra. Sus dignatarios y jefes serían aquellos individuos que intentan con rigor mantenerse en la disciplina cristiana, aunque su autoridad no puede depender de su rectitud. Los cargos deben ser aquéllos designados en el Nuevo Testamento. Los sacramentos del bautismo y la eucaristía deben celebrarse como misterios en los que Cristo está presente en espíritu.
Subrayó la trascendencia de la soberanía de Dios, la naturaleza de la elección y de la predestinación, los pecados de orgullo y desobediencia, la autoridad de las Escrituras, y la naturaleza de la vida cristiana. Cada una de estas enseñanzas fue utilizada en algún momento por sus seguidores como doctrina central del calvinismo. Calvino, sin embargo, pretendía exponer la enseñanza bíblica sobre diversos asuntos de su tiempo, a la luz de particulares controversias dentro de la Iglesia. Su teología ha sido reconocida como subyacente en la tradición paulino-agustiniana; Calvino intentó seguir lo que entendía como un camino intermedio entre un énfasis exclusivo en la divina providencia y un exclusivo hincapié en la responsabilidad humana.


Lección II
ARMINIO (1560 – 1610):

2.1.   Biografía:

-   Nació en 1560 y m. en 1610.
-  Fue la persona que se ha opuesto fuertemente a la doctrina del Calvino.
-   La lucha es sobre la predestinación.
- Es estableció su pensamiento teológico en las doctrinas.

2.2.   Doctrinas:
1. Cristo murió por todo los hombres.
2. Los creen son salvos y los que rechazan la invitación de Cristo se pierden.
3. Dios no elige a nadie; ni para salvación ni para perdición.
4. La gracia salvadora e Dios no es irresistible.
5. Los cristianos pueden caer de gracia y perderse.

La Biblioteca Encarta, 2004, amplia sobre el arminismo, lo cual deduce como doctrina del cristianismo, formulada en el siglo XVII, que declara que la libre voluntad humana puede existir sin limitar el poder de Dios o contradecir la Biblia. Dicha doctrina, que recibe su nombre del calvinista holandés Jacobo Arminio, se convirtió de forma gradual en una alternativa liberal a la creencia, más rígida, de la predestinación sostenida por los Sumos Calvinistas en Holanda y en otros lugares.

Arminio, quien estudió en Ginebra con el teólogo protestante francés Teodoro Beza, regresó a su Holanda nativa y fue catedrático de teología (1603-1609) en la Universidad de Leiden. Afirmaba que la predestinación era bíblica y verdadera, es decir, que Dios había destinado a algunas personas al cielo y a otras al infierno, como se indica por la referencia de Jesús, “ovejas y cabritos”. Pero se centraba en el amor de Dios más que en su poder a la hora de elegir, proceso por el cual Dios eligió a aquellos destinados al paraíso.

Tras la muerte de Arminio, un grupo de ministros que simpatizaban con sus puntos de vista desarrollaron una teología sistemática y racional basada en sus enseñanzas. En su declaración, protesta publicada en 1610, los arminianos afirmaban que la elección estaba condicionada por la fe, que la gracia podía ser rechazada, que la obra de Cristo estaba pensada para todas las personas, y que era posible que los creyentes cayeran en desgracia.

En el Sínodo de Dort o Dordrecht (1618 -1619), los Sumos Calvinistas prevalecieron sobre el grupo de los arminianos y condenaron a los que estaban en desacuerdo con su teoría. El Sínodo de Dort declaró que la obra de Cristo estaba destinada sólo a aquellos elegidos para la salvación, que la gente que creía no podía perder la gracia, y que la elección de Dios no dependía de ninguna condición. Los protestantes fueron totalmente prohibidos en Holanda hasta 1630, y desde entonces no sin reservas hasta 1795. Sin embargo, la tradición arminia se mantuvo en los Países Bajos a finales del siglo XX.

El teólogo británico John Wesley estudió y afirmó la obra de Arminio en su movimiento metodista durante el siglo XVIII en Inglaterra. Para el pueblo, el arminianismo se resume en la idea de que no existe la predestinación y que la gente es libre de seguir o rechazar el Evangelio.

Véase ----------> Parte II: