domingo, 3 de diciembre de 2017

Parte I: Jesús Promete Enviar Al Espíritu Santo. (Juan 14:26; 15:26; 16:7–15)

Parte I:
Jesús Promete Enviar Al Espíritu Santo.
(Juan 14:26; 15:26; 16:7–15)

“Si me amáis, guardad mis mandamientos… Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre:… el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros… No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros… Todavía un poco, y el mundo no me verá más; pero vosotros me veréis; porque yo vivo, vosotros también viviréis… En aquel día vosotros conoceréis que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí, y yo en vosotros… El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él…”.
(Juan 14:26; 15:26; 16:7–15)

Pastor: Carlos Ramírez Jiménez:

Introducción:
En este pasaje se presenta la primera de una serie de referencias al ministerio del Espíritu Santo:
Ø Juan 14:26, “Consolador[1]”;
Ø Juan 15:26, “Consolador”;
Ø Juan 16:7–15, “Consolador”:
·      Su morada en los discípulos explica el significado de “no os dejaré huérfanos”, y
·      aseguraría el cumplimiento de la promesa de que ellos harían “mayores obras”.
La mitad del capítulo se encuentra en esta sección, y por razón de los distintos temas mencionados, muchos comentaristas la dividen en dos o tres partes. Sin embargo, hemos optado por la división que emplea la RVA., porque, aunque el Espíritu[2] Santo[3] se menciona explícitamente en sólo tres versículos (16, 17, 26), su ministerio en relación con la partida de Jesús corre a través del pasaje.

NOTA: Juan 14:16: Otro Consolador, O Ayudador: El Espíritu Santo es llamado así (gr., paracleto, como también en 14:26; 15:26; 16:7). En la raíz de este vocablo griego, están las ideas de aconsejar, exhortar, confortar, fortificar, interceder y animar. El único otro lugar del Nuevo Testamento en que sale esta palabra es en 1 Juan 2:1, donde se aplica a Cristo y se traduce “abogado”. Aquí y en los demás pasajes de Juan, citado arriba, Cristo enseña que el Espíritu Santo:
1) Habitará en los cristianos (vv.16-17);
2) Ayudará a los discípulos a recordar los acontecimientos de su vida (v.26);
3) Convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio (16:7-11); y
4) Enseñará la verdad a los creyentes (15:26; 16:13-15).

I.      Acerca Del Espíritu Santo. Juan 14:15-26:

La forma del verbo amáis (v. 15), traducido en la RVA., como en el modo indicativo, en el griego admite tres clasificaciones:
Ø el indicativo,
Ø el subjuntivo, o
Ø el imperativo activo en el tiempo presente.
La partícula griega condicional, traducida Si, con que se inicia la cláusula normalmente requiere un verbo en el modo subjuntivo y describe una condición futura más probable; por eso clasificamos el verbo como subjuntivo.
Jesús confiaba que, habiendo salido ya Judas Iscariote, los demás lo amarían. El verbo amáis está en el tiempo presente con énfasis en acción continua y describe un estilo de vida.
Además, el verbo guardaréis, según el mejor texto griego, se clasifica como del modo indicativo y tiempo futuro. Sin embargo, hay una variante que lo escribe como un imperativo en el tiempo aoristo: “guardad”. El pronombre posesivo de mis mandamientos es enfático. Este concepto se repite y se amplía en el v. 21.

Algunos interpretan este versículo en relación con el versículo anterior, o el que sigue, o con 14:1.
Por ejemplo, Marcus Dods ve en el v. 15 que el amor y obediencia de parte de los discípulos son condiciones para la promesa pronunciada por Jesús en el siguiente.
Brown sigue esta idea y aplica la partícula condicional Si a ambos verbos del v. 15 y considera el versículo siguiente como la apódosis: “entonces yo le pediré…”.
Plummer y otros consideran que este versículo es la condición para la eficacia de la oración “en mi nombre” (v. 14).

Parece que Jesús está diciendo que si realmente existe un amor sincero de parte de los discípulos, la manifestación concreta naturalmente será la obediencia de sus mandatos. Por otro lado, la motivación para la obediencia de parte del creyente no debe ser el temor, o el sentido de obligación, sino el amor que surge de un corazón agradecido.
Es fácil decir “te amo”, pero sólo decirlo no satisface las exigencias del Señor. Como dice el refrán: “Del dicho al hecho hay mucho trecho”.

Habiendo presentado la parte que correspondía a los discípulos en el versículo anterior, ahora, v. 16, Jesús promete lo que él mismo hará. Si ellos hacen su parte en la tierra, Jesús haría la suya en el cielo. El pronombre yo es doblemente enfático y se ubica en contraste a “vosotros” en el anterior.
Morris observa que aquí tenemos la primera vez en este Evangelio que Jesús emplea el verbo traducido rogaré, el cual lo usan generalmente los discípulos que hacen preguntas.
Plummer comenta que este verbo normalmente se usa entre personas de igual jerarquía, como en este caso.
Trench agrega que en el NT., no hay un solo caso de un creyente que haya usado este verbo en su oración a Dios, o de una criatura que se haya dirigido a su Creador. Jesús confía que el Padre oirá y contestará su pedido. Lit. El texto griego dice: “y otro Consolador dará a vosotros”. Este arreglo muestra que el énfasis recae sobre el pronombre otro.

El pronombre otro está en el género masculino y significa literalmente “otro de la misma clase” (allos   G243). En el griego hay otro pronombre que se traduce “otro” (eteros   G2087), pero con el significado de “otro de una clase distinta”. La referencia es a otro que cumplirá el rol realizado por Jesús durante los tres años de su ministerio terrenal.
Jesús los dejaría en su forma física y visible, pero no sería un abandono total, porque el Espíritu Santo vendría a suplir esa ausencia, y con ventajas. Jesús estaba limitado a un lugar a la vez, pero ese límite no se aplicaría al “otro Consolador”.
Jesús normalmente estaba “con” los discípulos, pero el Espíritu Santo moraría “dentro” de ellos. Jesús estuvo con los discípulos por un tiempo limitado, aproximadamente tres años, pero el Consolador estaría con ellos para siempre.

El término Consolador traduce un vocablo (paracletos[1]   G3875) que ofrece varias aplicaciones. Debemos mantener en mente la relación que se establece con Jesús y su ministerio al decir otro Consolador. Este título se usa cinco veces en el NT., cuatro de ellas en este Evangelio cuando Jesús se refiere al Espíritu Santo (14:16, 26; 15:26; 16:7).

En 1 Juan 2:1 se traduce como “abogado”:
·   El término traduce una palabra compuesta de una preposición para   G3844, “al lado de”, y
·     el adjetivo kletos   G2822, derivado del verbo kaleo   G2564 que significa “llamar”.

Cristo, Nuestro Abogado:
“Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo”. (1 Jn. 2:1) 

Algunas versiones, en vez de intentar una traducción, sencillamente presentan una transliteración: “Paracleto”. El término significa literalmente “uno llamado al lado de otro para socorrer”. A veces se traduce “abogado” porque este término se usaba antiguamente de uno llamado para ayudar en una corte de justicia, especialmente en la defensa de una persona acusada.
Plummer afirma que siempre cuando se usa este término en el Evangelio, la idea de rogar, argumentar, convencer e instruir es prominente. Todos estos conceptos describen el ministerio de Cristo en el cielo y el amplio ministerio del Espíritu Santo en relación con los creyentes en el mundo. Siendo así, debemos buscar un término que se puede aplicar igualmente a Cristo y al Espíritu Santo.

El parakletos  En el Evangelio de Juan se usa la palabra parakletos para referirse al Espíritu Santo (14:16, 26; 15:26). La palabra es traducida “Consolador” en RVA., la RVR-1995 y la NVI. Es traducida “Defensor” en la DHH.

William Barclay dice que hoy día las palabras “consolador” y “confortar” no dan la suficiente profundidad al significado de la palabra original. “La función del Espíritu Santo es la de llenar a una persona con aquel Espíritu de poder y de coraje que le darán la capacidad para afrontar triunfantemente la vida”.

La palabra parakletos quiere decir: “uno que es llamado a estar al lado” de otro. Jesús agrega aspectos adicionales de la función del parakletos:
·      En 14:16, 17 es el “Espíritu de verdad”;
·      en 15: 26 es el “Espíritu de verdad” que da testimonio de Cristo; y
·      en 16:7 afirma que el Espíritu vendrá cuando él se haya ido a su Padre.
El Espíritu Santo es la presencia constante de Cristo para ayudar, iluminar, fortalecer, y exhortar al creyente.

En 20:22 el Jesús resucitado aparece a sus discípulos. Su misión no es solamente consolarlos, sino también fortalecerlos para su ministerio: “Como me ha enviado el Padre, así también yo os envío”.
Y entonces sopló y dijo: “Recibid el Espíritu Santo” (20:21, 22). Sin su poder, dirección y fortaleza sería imposible cumplir su misión. Es interesante que tanto en el hebreo como en el griego la misma palabra signifique “soplo” y “Espíritu”. Su presencia es activa y continúa moviéndose e influyendo en nuestra vida.

Muchos comentaristas opinan que no hay un término en castellano que exprese adecuadamente el vocablo griego.
Como bien observa Morris, el término Consolador, en nuestros días, no capta bien la amplia esencia de “Paracleto”. Algunos justifican el uso del término Consolador por pensar que se deriva de un verbo de latín que originalmente significaba “fortalecer”.
Sin embargo, Vincent cita la obra de Lightfoot en la cual él rechaza ese origen y dice que el uso del término se debe más bien a un error gramatical. En todo caso el ministerio del Espíritu Santo no es esencialmente el de traer consuelo al creyente, sino de representarlo delante del Padre y socorrerlo en la tarea de extender el reino de Dios. Por eso, muchas versiones emplean el término “Abogado”.
Lindars menciona cinco términos que se han empleado para traducir el griego: Abogado, Intercesor, Ayudante, Consolador y Consejero. Cada uno de estos términos subraya un aspecto del ministerio del Espíritu Santo, pero ninguno capta toda la dimensión de su función en todas las referencias del NT. El uso cada vez más frecuente del término “Paracleto” parece representar la mejor opción.

Jesús procede a describir (v. 17) la naturaleza y función del Espíritu Santo. La RVR-1960 sigue más literalmente el texto griego al omitir Este es, mientras que la RVA., lo agrega para completar el sentido de la frase. La expresión de verdad generalmente se considera como un genitivo descriptivo, indicando la naturaleza esencial del Espíritu. A través de las Escrituras tanto el Padre como el Hijo están asociados e identificados con el concepto de la verdad, en su naturaleza esencial y como su fuente absoluta (ver 14:6; 4:23 ss.).
Brown opina que la expresión de verdad podría ser un genitivo objetivo, con la idea de que el Espíritu comunica la verdad (16:13), o podría tener un matiz de aposición con la idea de que “el Espíritu es la verdad” (1 Jn. 5:6). En todas estas opciones, cabe bien el término “abogado”.
Hay dos pasajes más en Juan que lo describen como:
Ø el Espíritu de verdad (15:26; 16:13);
Ø luego se describe en contraste con “el espíritu de error” (1 Jn. 4:6; ver 1 Cor. 2:12).
Lindars y Morris nos informan que esta última cita es casi idéntica a la referencia de la doctrina de los “Dos Espíritus” en los Rollos del Mar Muerto.

Juan dice categóricamente que el mundo (ver 1:9), es decir, los que rechazan a Cristo, no puede recibir al Paracleto. Jesús explica la razón por esta imposibilidad: es que no lo ve ni lo conoce. Para los del mundo, la única realidad es lo que pueden ver y tocar. En vez de no lo ve sería mejor “no lo contempla”, o “no está contemplándolo”. El sentido de ni lo conoce es que “ni lo reconocen, ni lo disciernen” (ver 1 Cor. 2:14).
Los pronombres quien y lo, en el griego, son de género neutro porque se refieren al Espíritu (género neutro en griego), pero en otros pasajes se refiere al Espíritu con pronombres masculinos (ver 15:26; 16:7, 8, 13, 14).
El pronombre Vosotros, en la posición enfática, hace un contraste marcado con el mundo. Lo que el mundo no puede, ellos (vosotros) sí pueden.

Jesús ofrece dos razones por las cuales los discípulos tienen, o tendrán después de Pentecostés, un conocimiento íntimo y personal del Espíritu Santo:
Ø Porque permanece con vosotros, y
Ø está en vosotros.
Los dos verbos, permanece y está, enfatizan la presencia personal e ininterrumpida del Espíritu en dos maneras:
·      Por el significado esencial de los verbos y por el tiempo presente de ambos.

Las dos preposiciones enfatizan la relación íntima del Espíritu con los discípulos:
Ø Con tiene el sentido de “al lado de”, la misma que se emplea en “Paracleto“;
Ø en enfatiza la morada dentro de cada creyente y dentro del conjunto de creyentes, la iglesia.
Esta preposición introduce un nuevo concepto: la morada del Espíritu Santo en la vida del creyente. Esta es una de las razones para el dicho de Jesús:
·      “Os conviene que yo me vaya” (16:7), y
·      ayuda a explicar la promesa de “y mayores que estas hará, porque yo voy al Padre” (14:12).

Habiendo afirmado que el mundo no puede recibir, ni conocer, al Espíritu Santo, Jesús procede a asegurarles a los discípulos que no los dejará, término fuerte que significa “abandonar”.
Además, explica cómo se manifestará a ellos en el futuro (vv. 18–24). Él había hablado tanto de su salida del mundo e ida al Padre (ver 13:33, 36; 14:12 ss.) que ellos estaban dudando de un futuro cuando quedarían sin él. No os dejaré huérfanos es una promesa concreta para calmar sus temores.
El término huérfanos, usado aquí en el sentido figurado, pero una vez en el sentido literal (Stg. 1:27), es la transliteración del término griego y significa “sin padres”. Jesús había llamado a los discípulos “hijitos” (13:33), ocupando el puesto de su padre espiritual.
Vincent indica las maneras en que Jesús cumple su promesa:
Ø No fueron dejados sin una regla de vida (13:34),
Ø ni sin un ejemplo (13:15),
Ø ni sin un motivo (14:15),
Ø ni sin fruto (15:5);
Ø ni sin advertencia (15:2, 6),
Ø ni sin consuelo (14:18),
Ø ni sin recompensa (14:2).
La promesa de volveré se traduce mejor “vengo, o estoy viniendo”, pues es un verbo en el tiempo presente, aunque se refiere al futuro inmediato.

Los comentaristas están divididos en cuanto al significado de la promesa volveré:
·      algunos opinan que se refiere a la resurrección y/o la segunda venida (14:3),
·      pero otros, basados en los vv. 21, 23 y Mateo 28:20, opinan que se refiere a la venida del Espíritu Santo.

NOTA:
Una Verdad Que Muchos Cristianos-Evangélico Han Olvidado: Juan 14:17:

¿Por qué?
Siempre decimos ven Espíritu Mora en mí [Otros dicen: “Bien Venido Espíritu Santo”, no hay convicción que al haber creído en Cristo, Él viene a morar en la vida del creyente a eso apunto] eso indica que no saben o desconocen también, el apóstol Pablo lo confirma Él vive en nuestras vidas todo el tiempo de nuestras existencia en esta tierra. Primera de Corintios 6:19 “vuestro cuerpo es templo” [agudo contraste con el templo de Afrodita en Corinto, donde las sacerdotisas eran prostitutas], desde el momento que hemos aceptado [creído] a Cristo como nuestro Salvador y Señor.

Jesús Lo Dijo:  
“el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora[4] con vosotros, y estará en vosotros”. (Jn. 14:17)

14:17ss Los siguientes capítulos enseñan estas verdades acerca del Espíritu Santo:
· estará con nosotros para siempre (14:16);
· el mundo en general no puede recibirlo (14:17);
· mora con nosotros y está en nosotros (14:17);
· nos enseña (14:26);
· nos recuerda las palabras de Jesús (14:26; 15:26);
· nos convence de pecado, nos muestra la justicia de Dios y anuncia que Dios juzgará la maldad (16:8);
· nos guía a la verdad y nos comunica las cosas que vendrán (16:13);
· glorifica a Cristo (16:14).
El Espíritu Santo se ha mantenido activo entre las personas desde el principio de los tiempos, pero después de Pentecostés (Hechos 2) vino a vivir en todos los creyentes. Hay muchas personas que no se percatan de las actividades del Espíritu Santo; pero a quienes oyen las palabras de Cristo y entienden el poder del Espíritu, Él les da una manera totalmente nueva de ver la vida.

Juan 14:17: MORA CON VOSOTROS, Y ESTARÁ EN VOSOTROS: El Espíritu Santo estaba activo en tiempos del Antiguo Testamento, pero su morada en las vidas de los creyentes después de Pentecostés se diferencia en que:
1) Es permanente, y
2) Es verdadero respecto de todo creyente individual.

En el v. 19, Jesús se refiere a su salida física e inminente del mundo, después de la cual el mundo, que no tiene percepción espiritual, no podría verlo más, pero los discípulos lo verían.
La interpretación del versículo anterior determina el significado de pero vosotros me veréis. Jesús se refiere a un evento futuro me veréis, pero con el verbo en el tiempo presente, literalmente “me estáis contemplando”. La referencia es a su resurrección, o a la venida del Espíritu Santo.
Nótese: el contraste marcado que se establece entre el mundo y vosotros, ambos términos en una posición enfática.

Con la conjunción causal Porque, Jesús explica la base de nuestra esperanza de vida: su propia victoria sobre la muerte en la resurrección.
Nótese: otra vez el contraste marcado entre los dos pronombres yo y vosotros, ambos en una posición enfática. Lo que hizo Jesús tiene implicaciones para sus seguidores en todos los siglos.

La expresión en aquel día (v. 20) es ambigua, pero solo dos opciones surgen: se refiere a la resurrección o a Pentecostés. El énfasis en este versículo recae sobre la triple relación mutua entre:
Ø Jesús,
Ø el Padre, y
Ø los discípulos.
Morris opina que Jesús se refiere a lo que pasaría en el día de la resurrección, pero no hay evidencia de que este conocimiento, o percepción espiritual, haya llegado en relación con ese evento, pero ciertamente se produjo cuando el Espíritu Santo descendió sobre los discípulos reunidos.
Jesús había hablado en ocasiones anteriores de la relación mutua entre él y el Padre, relación que aquí se extiende a los discípulos (ver 15:4, 5; 17:21, 23; 1 Jn. 3:24; 4:13, 15, 16). Esta relación explica en parte la promesa de “no os dejaré huérfanos”, pero también es la garantía de un ministerio fructífero (15:1–5).

En el v. 21, Jesús repite esencialmente lo que dijo en 14:15; hay una relación estrecha e inconfundible entre el amar a Jesús y el obedecer sus mandamientos:
·      El amor produce la motivación, y la obediencia es la evidencia que autentica lo genuino del amor.
·    El tener sus mandamientos significa tenerlos en mente y obedecerlos como el estilo de vida.
Los tres verbos, tiene, guarda y ama, son participios griegos en el tiempo presente y describen acción continua. Hay poco o ningún valor en tener los mandamientos si uno no los obedece; las dos acciones son necesarias para validar el amor.

Jesús anuncia tres bendiciones para el que expresa su amor en la obediencia:
Ø tendrá la seguridad del amor del Padre,
Ø el amor del Hijo, y
Ø la manifestación personal de Jesús en su vida.
Morris comenta que este pasaje indica que el Padre no es indiferente a la actitud de los hombres hacia su Hijo. No explica en qué manera o en qué tiempo se manifestará a los que les aman.
El verbo griego que se traduce manifestaré se usa solo aquí y el versículo siguiente en Juan (ver Mateo 27:53; Heb. 9:24); el significado del verbo, según Westcott, es de “una presentación en forma clara y conspicua” (ver Éx. 33:13).
Lindars opina que amaré y manifestaré, en este contexto, pueden referirse a la misma experiencia. A la luz del v. 23, su manifestación aquí no se referiría a las apariciones visibles después de la resurrección, sino a su presencia en los creyentes por el Espíritu Santo.

Además de las genealogías de Jesús, aparecen seis personas con el nombre de Judas en el NT:
·  Judas mencionado en el v. 22, hijo de Jacobo (Lucas 6:16; Hech. 1:13), también identificado con Tadeo (Mateo 10:3);
·      Judas Iscariote;
·  Judas, el hermano de Jacobo, José y Simón, y también hermanastro de Jesucristo (Mateo 13:55; Marcos 6:3);
·      Judas, cuyo sobrenombre era Barsabás (Hechos 15:22, 27, 32);
·      Judas de Galilea (Hech. 5:37); y
·  Judas de Damasco (Hech. 9:11). Es la única ocasión cuando este Judas se haya destacado.
Él no expresa duda de la promesa de Jesús de manifestarse, pero no entiende cómo o por qué se hará con ellos y no con el mundo.

La traducción literal de la pregunta sería: “¿Qué ha llegado a suceder que…?”. Parece que Judas había entendido que Jesús se manifestaría públicamente (ver v. 19) y ahora, al enterarse que no, considera la declaración de Jesús como un cambio de planes. Probablemente Judas, como los demás discípulos, todavía estaba esperando el restablecimiento del trono de David en Jerusalén.
Lindars observa que si Jesús hubiera tenido en mente la Segunda Venida, al hablar de su manifestación, hubiese sido para todo el mundo (ver Mateo 24:27). Por lo tanto, al limitar la manifestación a los discípulos, se referiría a otra cosa. Jesús contesta esta inquietud en el versículo siguiente.

La frase condicional Si alguno me ama (v. 23) emplea la partícula griega que anticipa un futuro más probable. Es decir, Jesús confiaba que algunos lo amarían. En vez de referirse a “mis mandamientos” como antes (ver 15, 21), aquí es mi palabra[5].
Vincent opina que mi palabra se refiere al mensaje total del evangelio, como distinto a los mandamientos que son parte del evangelio.

Respondiendo a la pregunta de Judas, Jesús establece otra vez la condición del discipulado verdadero (ver 8:51; 17:6): “el amor que se valida en la obediencia” (ver vv. 15, 21).
Luego explica cómo él se manifestará a los discípulos, pero no al mundo. Jesús promete tres bendiciones concretas para el discípulo verdadero:
Ø Amor personal del Padre (v. 21);
Ø la llegada a él por el Padre y el Hijo; y
Ø el establecimiento de su vivienda en la vida del discípulo.
El concepto de Dios morando entre su pueblo escogido era muy común en el AT., (ver Éx. 25:8; 29:45; Zc. 2:10), pero en el NT., por primera vez vemos el concepto del Padre y el Hijo morando en el corazón de sus fieles.
El término morada (ver v. 2) se deriva del verbo griego que se traduce “permanecer”. La presencia, o morada, permanente con los discípulos es el énfasis del versículo (ver vv. 18 ss.). Esta descripción de una manifestación interna y espiritual de Jesús y el Padre indica que no tiene en mente ni las apariencias visibles después de la resurrección ni tampoco la Segunda Venida.

Habiendo dicho tres veces en forma positiva que el que le ama guardará sus mandamientos, ahora (v. 24) recalca este principio al expresarlo en forma negativa. En vez de referirse a “mis mandamientos” (ver 15, 21), aquí se refiere a mis palabras y a la palabra.
Brown, Morris y otros opinan que no hay una diferencia sustancial entre los tres términos. Jesús vuelve a enfatizar la armonía y unidad entre él y el Padre a tal punto que lo que uno hace el otro lo hace igualmente (ver v. 10; 7:16).

Los versículos finales del capítulo (vv. 25–31) sirven como un resumen de los temas presentados hasta ahora, con un énfasis especial en la venida del Espíritu Santo. La introducción Estas cosas os he hablado… es como una fórmula que marca el comienzo de un nuevo énfasis (ver 15:11; 16:1, 25, 33), empleada sólo en el discurso de despedida y llevando a algunos comentaristas a hacer una división aquí en su bosquejo.
Plummer observa un contraste entre Estas cosas, las cuales Jesús les compartía ahora, con “todas las cosas” (v. 26) que el Espíritu Santo les enseñaría luego de Pentecostés. El verbo en el tiempo perfecto he hablado apunta al valor permanente de las cosas que había dicho.
La frase mientras todavía estoy con vosotros es literalmente “con vosotros permaneciendo”, implicando un tiempo limitado y, por lo tanto, comunica cierto sentido de urgencia. La RVA., clasifica “permaneciendo” como un participio temporal con el sentido de “mientras aún permanezco…”. Jesús estaba plenamente consciente de que el fin de su vida terrenal se acercaba rápidamente.

Nótese: en el v. 26, la conjunción adversativa Pero que establece un marcado contraste entre la situación antes de Pentecostés y después. Jesús había prometido a sus discípulos que enviaría al Paracleto (v. 16), pero ahora presenta lo que se considera la descripción más comprensiva en este Evangelio de la persona del Espíritu Santo (ver el comentario sobre el v. 16 para el significado de Consolador). Antes fue llamado “el Espíritu de verdad”, pero aquí se llama el Espíritu Santo. Es la única ocasión en Juan donde el nombre se emplea en esta forma (ver 1:33 y 20:22). El adjetivo Santo está en la posición atributiva, dando énfasis al carácter del Espíritu. Este aspecto de su carácter, indicando su naturaleza divina e igualdad con el Padre y el Hijo, se destaca más que el de su poder dinámico. La frase que el Padre enviará en mi nombre indica la procedencia del Espíritu. Pero en 15:26 Jesús aclara respecto al Espíritu “que yo os enviaré de parte del Padre”. La expresión en mi nombre quizás se refiere al hecho de que Jesús se lo pedirá del Padre (v. 16), o que es enviado como su representante personal.

Los historiadores nos recuerdan que una de las diferencias entre la Iglesia Oriental [Griega Ortodoxa] y la Occidental [Roma], cuando hubo una división en el cristianismo a partir del siglo IV, tenía que ver con la procedencia del Espíritu Santo. Juan dice que tanto Jesús (15:26; 16:7) como el Padre (14:16, 26) enviarían el Espíritu Santo:
·  La Iglesia Occidental afirmaba que el Espíritu fue dado por Jesús y por el Padre simultáneamente, doctrina que se llama “Doble Procedimiento”, o “Filioque”, término que significa “y el Hijo”, o sea “del Padre y del Hijo”.
·   En contra, la Iglesia Oriental sostiene que fue dado únicamente por el Padre dado que no podía haber habido más que una fuente.

A Continuación Jesús Explica Cuál Sería El Ministerio Básico Del Espíritu:

“Más el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho”. (Juan 14:26) 

Ø Él os enseñará todas las cosas, y
Ø os hará recordar todo lo que yo os he dicho.

Jesús había sido “el Maestro” para los discípulos durante tres años y estaba a punto de dejarlos, pero proveería “otro Maestro” quien supliría cabalmente su ausencia.
Su currículo abarcaría todas las cosas, eso es, todo lo que ellos necesitarían saber para realizar su ministerio de extender el reino de Dios.
Incluiría también la función de recordar y aclarar lo que Jesús les había enseñado durante su estadía con ellos. Ellos seguían con muchas dudas, incertidumbres y perplejidades referentes a lo que habían escuchado, pero el Espíritu les guiaría a toda la verdad.
Esta función sería vital, no sólo en la enseñanza y predicación del evangelio a sus contemporáneos, sino en la producción del NT. Esa función sigue siendo vital para todo creyente y toda iglesia que representa fielmente a Cristo.

Véase Parte: II:




viernes, 1 de diciembre de 2017

EL SIGNIFICADO DEL NOMBRE: (Mateo 1:18-25)

EL SIGNIFICADO DEL NOMBRE:
(Mateo 1:18-25)

Nacimiento De Jesucristo:
(Lucas 2:1-7)
“El nacimiento de Jesucristo fue así: Estando desposada María su madre con José, antes que se juntasen, se halló que había concebido del Espíritu Santo… José su marido, como era justo, y no quería infamarla, quiso dejarla secretamente… Y pensando él en esto, he aquí un ángel del Señor le apareció en sueños y le dijo: José, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer, porque lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es… Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS, porque él salvará a su pueblo de sus pecados… Todo esto aconteció para que se cumpliese lo dicho por el Señor por medio del profeta, cuando dijo:… He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo, Y llamarás su nombre Emanuel, que traducido es: Dios con nosotros…”.
 (Mateo 1:18-25)

Pastor: Carlos Ramírez Jiménez:

Introducción:
Según un artículo, en muchos países africanos, a los niños suelen ponerles NOMBRES en honor a una visita famosa o un evento especial e importante para los padres. Cuando los médicos les comunican a los padres de un niño que no podían curarlo y que solo Dios sabía si viviría, lo llamaron “Dios sabe”.
Otro hombre dijo: que se llamaba “Basta”, porque su madre tenía hijos y ¡él  era el último! Todo nombre tiene su razón, y en algunos casos, expresa un significado especial.
Antes de que Jesús [hombre] naciera, un ángel le dijo a José: “Y [María] dará a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS, porque él salvará a su pueblo de sus pecados”. (Mateo 1:21). Jesús es la forma griega de Josué, que quiere decir “el Señor Salva”. En aquella época, es probable que muchos niños se llamarán Jesús, pero solo UNO VINO a este mundo a morir para que todo aquel que lo recibe tenga vida, perdón y liberación del poder del pecado eternamente. 

1.       “Origen Divino“:

Habiendo establecido el plan divino por medio de la genealogía (Mateo 1:1-17), Mateo procede a describir el proceso divino del nacimiento de Jesucristo, con énfasis en su origen divino. Génesis [1]  G1078 es el término griego que aquí se traduce nacimiento (Mt.1:18) y se refiere al comienzo de algo radicalmente nuevo.
Mateo establece dos hechos de suma importancia:
·   Jesucristo nació de la virgen María, habiendo sido concebido por el poder del Espíritu Santo, y
·  todo esto en cumplimiento de la profecía de las Escrituras (Mt.1:22).

No es el propósito de Mateo relatar todos los detalles en relación con el nacimiento, sino solamente lo que sirve a su propósito. El origen divino se establece principalmente por dos expresiones:
Ø Concebido del Espíritu Santo (Mateo 1:18; 1:20b), y
Ø Emanuel (Mateo 1:23).

La primera expresión habla de la intervención y participación directa de Dios en la concepción. Es una intervención única de parte de Dios en la historia de la humanidad. Ningún otro ser nacido de mujer puede pretender tal relación con Dios. No deja de ser uno de los más grandes misterios de la fe cristiana.
Tal es que muchos racionalistas, no pudiendo explicar el fenómeno, rechazan el origen divino de Jesús, y por lo tanto, la doctrina de la Trinidad.

Este niño que nacería de María sería llamado Emanuel (v. 23), un nombre hebreo compuesto que significa Dios con nosotros (v. 24). El niño nacido de María sería Dios en forma de hombre. El fuego, la nube, el tabernáculo y especialmente el arca del pacto eran formas visibles de la presencia de Dios en su pueblo en el AT. Pronto el tabernáculo y el arca serían destruidos.
Además, las formas creadas por los hombres para representar a Dios, siendo inanimadas, tenían limitaciones. Ahora, Dios se presenta en medio de su pueblo en forma viviente, visible, palpable.
Siendo Dios mismo, en forma de hombre (ver Filipenses 2:6), es la revelación suprema de Dios (ver Hebreos 1:1-3).

2.       “Calumnia Contestada“:
El origen divino de Jesús dio pie a una calumnia de parte de los que lo negaban. Los primitivos cristianos tuvieron que contestar la calumnia que sostenía que Jesús nació de fornicación.
Probablemente Juan 8:41 es una alusión a tal calumnia, pues nosotros no somos nacidos de fornicación es enfático y sugiere que “otro”, sí, había nacido de fornicación.

“Vosotros hacéis las obras de vuestro padre [el diablo, v.44]. Entonces le dijeron: Nosotros no somos nacidos de fornicación; un padre tenemos, que es Dios”.

Preguntarían: ¿Por qué José no quiso denunciar a María cuando encontró que estaba encinta? Mateo contesta esta pregunta también, describiendo el dilema de José.


3.      “El Dilema De José“.

Todo hombre puede imaginarse el dolor, la agonía y la desilusión que sentiría si descubriera que su novia le ha traicionado. ¿Qué tipo de medida tomaría? Mateo dice:
·      que José era justo[2], y
·      no quería difamarla[3] (v. 19).
En estas dos expresiones vemos el dilema de José. Siendo justo, era su deber y su costumbre obedecer la ley de Dios.
Obedecer la ley significa denunciar, lo cual llevaría la sentencia de muerte por apedreamiento (Levítico 20:10; Deuteronomio 22:23 ss.).
Mateo aclara que estaban desposados, o comprometidos formalmente, lo cual según la costumbre en algunos de nuestros países latinos, se compara a un acto formal de intercambio de alianzas. Tal relación llevaría los mismos compromisos entre los novios como si fueran casados oficialmente.
Por otro lado, José no quería difamarla (v. 19). A pesar de estar seguro de que el niño no era suyo, optó por una provisión que estaba abierta para el novio en tales casos:
Ø Terminar la relación secretamente, divorciándose de ella.

A pesar de su dolor, José amaba a María y quería protegerla hasta donde fuera posible. Apenas había comenzado a pensar así cuando un ángel del Señor se presentó para calmar sus temores, explicar que un gran misterio había sucedido y darle instrucciones en cuanto al nombre del niño.
José, aunque no sería realmente el padre de Jesús, por estar casado con María, daría estado legal al niño. Es significativo que el ángel se dirige a José como hijo de David (v. 20):
·      de modo que Jesús sería hijo de David por parte de la madre, y
·      por adopción, del padre.

4.     “Significado Del Nombre”:


“Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS[4], porque él salvará a su pueblo de sus pecados”. (v.21).   

“Pero no la conoció hasta que dio a luz a su hijo primogénito; y le puso por nombre JESÚS[4]”. (v.25). 

Llamarás su nombre Jesús, porque... Mateo emplea el nombre Jesús dos veces en este pasaje (vv. 21, 25). En la sección anterior se explicó el significado del nombre Jesús. Aquí se agregan dos conceptos importantes:
·     Primero, el nombre le fue puesto por Dios mismo, por boca del ángel. El verbo llamarás está en tiempo futuro del indicativo, pero lleva la fuerza de un imperativo:
Ø Realmente Dios manda a José ponerle al niño el nombre Jesús.
Ø Fue divinamente concebido y divinamente nombrado.
·   El segundo concepto, en esta expresión aclara y define la naturaleza de la misión del Hijo de Dios. El salvará a su pueblo de sus pecados (v. 21). La misión de Jesús sería traer a los hombres una salvación espiritual; ofrecería perdón de los pecados y una relación correcta con Dios. Esta salvación, genuinamente espiritual, afecta todas las áreas de la vida humana: social, económica y política.
Los judíos del primer siglo, y en manera especial los zelotes, esperaban que el Mesías vendría para librar a su pueblo de las injusticias del dominio de un imperio extranjero, es decir, la esclavitud, opresión y explotación de parte del imperio romano. La negación de Jesús de satisfacer las expectativas del pueblo, de que fuese un libertador político-económico, fue uno de los motivos principales de su crucifixión.
Este pasaje debe servir, especialmente en América Latina, como un elemento eficaz para corregir algunas afirmaciones erróneas de las teologías de la liberación que no concuerdan con las Escrituras.
Por ejemplo:
·  la afirmación de que el evangelio de Jesucristo promete liberación político-social-económica y que todos los seguidores de Cristo deben, como una de sus responsabilidades primarias, trabajar para la realización práctica de ese fin.

5.      “Para Que Se Cumpliese...”. (v. 22):

Mateo utiliza esta expresión, tan característica de su Evangelio, para introducir una profecía del AT. (Ver la sección introductoria para más datos referentes a la expresión). En este caso, cita Isaías 7:14, dándole una aplicación netamente mesiánica.

740-600 Años antes de Cristo, se dio la profecía, dada por Dios:

“Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel[5]”. (Is. 7:14) 

El contexto original de Isaías 7:14 tiene que ver con una crisis de Judá, el reino del sur, cuando Acaz era rey. Peka, rey de Israel, y Rezín, rey de Siria, vinieron contra Jerusalén para conquistarla. Dios mandó un mensaje a Acaz, por medio de Isaías el profeta, asegurándole de su protección.
Además, le mandó que pidiera una señal que serviría para confirmar la promesa de Jehová. Acaz se negó a pedir una señal, pero igual Jehová le mandó una señal. La señal consistía en una promesa de que Jehová libraría a su pueblo de las amenazas de los enemigos dentro del plazo necesario para que una doncella se casara, tuviera un hijo, y que ese hijo llegara a la edad para distinguir entre lo bueno de lo malo.
El nombre Emanuel, que significa Dios con nosotros (v. 23), señalaba una persona que sería una manifestación real y visible de la intervención de Dios a favor de su pueblo.

Esta profecía se cumplió cuando Dios levantó a Asiria como su instrumento para castigar a los enemigos de Judá, de modo que Asiria llegó a ser el garrote de mi furor (Isaías 10:5).
Pero, el segundo cumplimiento de la profecía, el más perfecto, tuvo lugar con el nacimiento del Hijo de Dios quien libraría al “Judá espiritual” —el verdadero pueblo de Dios, los creyentes en Cristo— del poder, las amenazas y la esclavitud de Satanás.


En el texto hebreo de Isaías 7:14, el término es “doncella” (una señorita de edad como para casarse), pero cuando se tradujo el AT., al griego en el tercer siglo a. de J.C. (versión llamada Septuaginta, o la de los Setenta, cuya abreviatura es LXX), los traductores emplean el término griego que significa “virgen”[6], en vez de “doncella”.

Hay mucha especulación sobre este cambio. ¿Inspiró Dios a los traductores a hacer el cambio, o ellos optaron por un término esencialmente sinónimo?
De todos modos, la doncella sería seguramente una virgen (ver las leyes de castidad, Deut.22:13-30). Felizmente nuestra creencia en el nacimiento virginal no se apoya únicamente en el uso del término “virgen” en el texto de Isaías. La afirmación más contundente y clara del nacimiento virginal se encuentra en Lucas 1:27-34.

NOTA: Lucas 1:34: El nacimiento de Jesús de una virgen es un milagro que a muchos les resulta difícil aceptar. Estos tres hechos pueden ayudar nuestra fe:
(1) Lucas era médico y sabía muy bien cómo se forman los bebés. Sería muy difícil creer en un nacimiento virginal como lo es para nosotros, pero sin embargo lo escribe como un hecho.
(2) Lucas era un afanoso investigador que basó su Evangelio en informes de testigos presenciales. La tradición dice que habló con María relacionado con los hechos de los dos primeros capítulos. Esta es su historia, no una ficción.
(3) Cristianos y judíos, que adoran a Dios como Creador del universo, debieran creer que Él tiene poder para crear un niño en el vientre materno.

Pero no la conoció hasta... (v. 25). La Iglesia Católica Romana afirma categóricamente la “Inmaculada Concepción” y la “Virginidad Perpetua” de María. El v. 25 ofrece dos expresiones que rebaten el dogma de la “Virginidad Perpetua” de María:
Ø Primero, Mateo afirma que no la conoció hasta que ella dio a luz un hijo. La expresión “conocer” es el modo más común para referirse a la relación sexual entre hombre y mujer. La manera más sencilla de afirmar la virginidad perpetua, si ésa fuese la intención de Mateo, sería de poner un punto después del verbo conoció.
Pero Mateo agrega una cláusula adverbial que modifica el verbo conoció: hasta que ella dio a luz... El adverbio (realmente una conjunción de tiempo y un adverbio) hasta que significa que antes de ese punto en el tiempo prevalecía una condición, “no la conoció”, pero después prevaleció otra condición. Se implica que “la conoció”. Es decir, antes de ese punto en el tiempo (cuando dio a luz a su hijo), José no tuvo relación sexual con María, pero la implicación necesaria es que después, sí tuvo relación conyugal con ella.
Los que afirman la virginidad perpetua de María argumentan que la expresión “hasta que” no significa necesariamente que, luego del nacimiento de Jesús, José y María se hayan unido en relación conyugal. Sin embargo, la expresión hasta que se usa en Mateo 1:25 (en griego una conjunción acompañada por un adverbio) se encuentra 19 veces en el NT., y siempre indica, o implica claramente, un cambio en la condición después de un punto en tiempo. El comentarista Broadus menciona una posible excepción en 1 Timoteo 4:13, pero en este caso no es exactamente la misma construcción.
Ø En segundo lugar, el término “primogénito” se usa uniformemente para establecer la relación de Jesús con María. Al usar “primogénito”, el autor estaría destacando el hecho de que antes de Jesús, María no tuvo hijos; pero que después el término implica necesariamente sí, tuvo por lo menos uno más. Para el v. 25, la expresión “su hijo primogénito” tiene muy poco apoyo en los mejores manuscritos en griego.
Probablemente, un escriba, al hacer copias del Evangelio de Mateo, introdujo en el texto esta expresión que sí se encuentra en Lucas 2:7. Por esta razón, nuestra versión omite la expresión en el texto del v. 25 y coloca una nota.

La interpretación presentada en los párrafos anteriores se ratifica por dos evidencias bíblicas que no dan lugar a dudas.
En Mateo 13:55-56, el autor nombra a cuatro [Hermanos de Jesús: Este estudio se encuentra en nuestro Blog] hermanos de Jesús y también se refiere a “hermanas”:
·     Entonces, el texto bíblico afirma que María tuvo por lo menos seis hijos, después de dar a luz a Jesús.
·  Por otro lado, el NT., se refiere a la relación entre Jesús y su Padre Celestial como “unigénito“.

Si Jesús fuese el único hijo de María, cabe la pregunta:
Ø ¿Por qué no se usa “unigénito” también en relación con María?

Concluyo:

Como expresa la incomparable y mundialmente conocida canción [himno]: “¡Cuán grande es ÉL!”:
·      Cuando recuerdo del amor divino que desde el cielo al Salvador envió. Aquel Jesús [Emanuel: Dios con nosotros] que por Salvarme vino y en una cruz sufrió por mí y murió.

Jesús Vino Para Convertir Nuestra:
Ø Oscuridad en luz,
Ø darnos Esperanza, y
Ø Salvación.

EL NOMBRE Y LA MISIÓN DE JESÚS COINCIDEN: ÉL vino para Salvarnos:




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Notas y Bibliografía:
[1] genesis = (γένεσις, G1078) denota origen, linaje, o nacimiento, y se usa como «creación» en la frase en Stg.3:6: «la rueda de la creación». Hay quienes consideran que aquí se trata del curso del nacimiento o de la creación, o del curso de la naturaleza humana conforme al propósito original de parte de Dios; mayor, en su comentario acerca de la epístola de Santiago, considera que trocos es aquí la rueda «que tomando fuego desde su eje encendido, se compara al mal que se extiende progresivamente, y que es provocado por la lengua», y muestra que «el significado totalmente desarrollado» de génesis denota «el cambio incesante de la vida … la esfera de esta vida terrena, significando todo lo que se contiene en nuestra vida». El significado, entonces, parecería ser el de toda la esfera de las actividades y de la vida humana. Moulton y Milligan lo ilustran en este sentido de los papiros. (VINE).
[2] dikaios = (δίκαιο, G1342) se usó al principio de personas observantes de dike = costumbre, regla, derecho; especialmente en el cumplimiento de los deberes hacia los dioses y hombres, y de cosas que se ajustaban a derecho. En el NT., denota rectitud, un estado de ser recto, de conducta recta, sea que se juzgue en base de normas divinas, o humanas, de lo que es recto. Dicho de Dios, designa el perfecto acuerdo entre su naturaleza y sus actos, en lo cual él es la norma para todos los hombres. Véase JUSTICIA. Se usa:
(1) en sentido amplio, de personas:
(a) de Dios (p.ej., Juan 17:25; Rom.3:26; 1 Jn.1:9; 2:29; 3:7);
(b) de Cristo (p.ej., Hech.3:14; 7:52; 22:14; 2 Tim.4:8; 1 P.3:18; 1 Jn.2:1);
(c) de hombres (Mt.1:19; Lc.1:6; Rom.1:17; 2:13; 5:7.
(2) de cosas; sangre (metafóricamente, Mt.23:35); el juicio de Cristo (Jn.5:30); cualquier circunstancia, hecho o acto (Mt.24:4, v. 7, en algunos mss.; Lc.12:57; Hech.4:19; Ef.6:1; Filp.1:7; 4:8; Col.4:1; 2 Ts.1:6); «el mandamiento», o sea, la ley (Rom.7:12); obras (1 Jn.3:12); los caminos de Dios (Ap.15:3). (VINE).
[3] G3856 παραδειγμαιτίζω = paradeigmaitízo: de G3844 y G1165; mostrar junto (al público), i.e. exponer a la infamia:- exponer, infamar. (Strong).
[4] iesous = (ιησους, G2424) es una transliteración del nombre heb. «Josué», significando «Jehová es salvación»; esto es, «es el Salvador»; era «un nombre común entre los judíos» (por ejem., Ex.17:9; Lc.3:29; Col.4:11). Fue dado al Hijo de Dios en la encarnación como su nombre personal, en obediencia a la orden dada por un ángel a José, el marido de su madre, María, poco antes de que él naciera (Mt.1:21). Es con este nombre que se le designa generalmente en las narraciones evangélicas, pero no sin excepciones, como en Mr.16:19; Lc.7:13, y una docena más de pasajes en este Evangelio, y en unos pocos lugares en el de Juan, etc., véase  vine para más detalles... (VINE).
[5] H410 אֵל = el: forma corta de H352; fortaleza; como adjetivo poderoso; específicamente el Todopoderoso (pero que se usa también con cualquier deidad):- Dios, fuerte, fuerza, grandeza, ídolo, poder, poderoso, potentado. Compare nombres que terminan en «el». (Strong).
H410 (V) אֵל
1) Dios, dios:
a) El Elyón = Dios Altísimo (Gn.14:18).
b) El Elohéi Israel = Dios, el Dios de Israel (Gn.33:20).
c) el ajér = otro dios (traducido a menudo por la expresión "dios ajeno" antes de la RVA (Ex.34:14; Comp. 20:3).
d) El YHVH = Dios (es) (Salm.118:27).
e) El elohím = Dios de dioses (Salm.50:1).
f) Imánu-El = Con nosotros (está) Dios (Is.7:14).
g) El yeshuatí = Dios (es) mi salvación (Is.12:2).
2) Como partícula teofórica en expresiones superlativas significa "poderoso", "sublime":
a) hararéi El = las montañas de Dios = las poderosas o sublimes montañas.
b) Karmél = viña de Dios = la viña más fructífera y sublime = campo muy fértil (Is.10:18; Ver más bajo כַּרְמֶל).
c) ariél = león de Dios = poderoso león (Is.29:1; Ver más bajo אֲרִיאֵל). (Diccionario de hebreo Bíblico).
G1694 Ἐμμανουήλ = Emmanouél: de origen hebreo [H6005]; Dios con nosotros; Emanuel, un nombre de Cristo:- Emanuel. (Strong).
[6] alma h = (עַלְמָה, H5959), «virgen; doncella». Este nombre tiene un cognado ugarítico (en género masculino); también aparece en arameo, siríaco y arábigo. El género femenino del término se encuentra 9 veces; los únicos dos casos masculinos (elem) se encuentran en 1 Samuel. Esto sugiere el poco uso que tenía el vocablo, quizás porque había otras palabras con el mismo significado.
Almah puede significar «virgen». Esto queda muy claro en Cantares 6:8 en donde se enumeran todas las mujeres de la corte: «Sesenta son las reinas, y ochenta las concubinas, y las doncellas [almah] sin número». El término describe a todas las mujeres casaderas, es decir, las que no eran ni esposas (reinas) ni concubinas. Todas las «vírgenes» amaban al rey y soñaban que él las escogiera, como la sulamita (Cant.1:3-4). En Gn.24:43 la palabra describe a Rebeca, de quien se dice en Gn.24:16 que era una «doncella» que no había tenido relaciones con ningún hombre. Salomón escribe que el proceso de enamorar a una mujer era un misterio para él (Prov.30:19). Sin duda que en esos tiempos los hombres enamoraban a mujeres de «virginidad» comprobada. En resumen, hay varios contextos en que la virginidad de una joven se expresa con claridad. (Strong).
Virgen. (Del lat. virgo, -ĭnis). com. Persona que no ha tenido relaciones sexuales. U. t. c. adj. Microsoft® Encarta® 2009.
-   e-Sword-the. LEDD.
-   Biblia de Estudio RYRIE.
-   El pan diario. 2017.
-   Pastor: Carlos Ramírez Jiménez. 01//12/2017.