lunes, 12 de julio de 2021

Parte II: JESÚS AFIRMA SU AUTORIDAD EN RELACIÓN CON EL PADRE: (Juan 5:17-47)

 Parte II:

JESÚS AFIRMA SU AUTORIDAD EN RELACIÓN CON EL PADRE:

(Juan 5:17-47)

 

Y Jesús les respondió: Mi Padre hasta ahora trabaja, y yo trabajoPor esto los judíos aún más procuraban matarle, porque no sólo quebrantaba el día de reposo, sino que también decía que Dios era su propio Padre, haciéndose igual a Dios.

(Juan 5:17-47)

Pastor: Carlos Ramírez Jiménez:


1.2.   El Hijo y El Juicio. Juan 5:25-29:

Esta sección comienza con otro doble amén, amén, alertando a sus oyentes a todavía otra verdad que les conviene escuchar con atención. El término hora juega un rol importante en este Evangelio (ver 4:21, 23, etc.). Si no fuera por la expresión y ahora es, se pensaría que Jesús se refería a la resurrección física, después de la muerte física. Pero el contexto define que habla de los muertos espirituales quienes, cuando oyen la voz del Hijo de Dios y la aceptan con fe, entrarán en la vida eterna.

En este Evangelio, Jesús se refiere a sí mismo solamente tres veces como el Hijo de Dios (ver 10:36; 11:4), pero Juan empleó la frase en el propósito del Evangelio (20:31) y sus enemigos la usaron al condenarlo por identificarse con este título (ver 19:7). Su título favorito es Hijo del Hombre”, encontrándose unas 13 veces en Juan.

El porqué, que traduce una conjunción causal con que se inicia la afirmación del v. 26, explica cómo es que el Hijo puede dar vida a los que él quiere. Según el AT., Dios es la fuente de toda vida (Salm. 36:9) y es él quien infundió el aliento de vida a los hombres (Gn. 2:7).

La traducción de Goodspeed capta bien el sentido de la declaración de Jesús:

·      El Padre es auto existente.

Su vida es inherente en su ser; vida es un aspecto esencial de su naturaleza. Por esta razón, los judíos no tendrían problema en la primera parte de esta declaración. Pero la segunda parte es lo que produjo cólera entre ellos.

Entendieron que Jesús sostenía que el Padre había compartido con él la misma naturaleza de su ser (ver 14:6), una naturaleza que luego Jesús compartiría con los que creyeran en él (1 Jn. 5:11s.). Este concepto los escandalizó.

El AT., también describe a Dios como el juez de todas las naciones (ver Gn. 18:25; Juc. 11:27). Jesús repite lo dicho en el v. 22, pero agrega el concepto de autoridad. Antes la autoridad para juicio era exclusivamente la prerrogativa de Dios Padre, pero aquí ese derecho fue dado al Hijo. Por los elementos en esta sección (vv. 25-29) que repiten conceptos de la sección anterior (vv. 19-24), algunos sugieren que es esencialmente lo mismo dicho en otras palabras.

Sin embargo, hay varios conceptos nuevos, inclusive la idea de derecho o de autoridad concedida. Puede ser, como afirman algunos, que esa autoridad fue dada a él por ser Hijo del Hombre, porque teniendo la naturaleza humana, además de la divina, estaría mejor equipado para juzgar a los hombres.

Corroborando esta interpretación, en el texto griego se omite el artículo definido ante Hijo, resultando en un énfasis en su naturaleza como hombre. Sin embargo, más probable es que Jesús sólo está utilizando su título favorito que es equivalente al de Hijo de Dios”. Siendo así, cumple la visión de la figura celestial de Daniel (Dn. 7:13s.) a la cual le fue dado el dominio, la majestad y la realeza…”.

Esto (v. 28) incluye todo lo que les había dicho hasta el momento:

Ø Su igualdad con el Padre,

Ø La autoridad dada a él por el Padre para juzgar al mundo y compartir vida a los que creen en él.

Es Como Si Jesús Dijera:

·      Lo más asombroso está aún en el futuro. ¡No habéis visto nada todavía!”.

La hora es la de la resurrección de los muertos del sepulcro, no la experiencia de salvación. Es una hora futura, indicando una resurrección literal; no dice y ahora es como en el v. 25. Siendo el juez de todos, buenos y malos, todosoirán su voz.

La mejor prueba de que en el v. 29 se refiere a la resurrección literal, no la espiritual, es la expresión resurrección de condenación. Este pasaje y el de Hech. 24:15 son los únicos del NT., que se refieren a la resurrección de los incrédulos. Este pasaje no enseña la salvación por buenas obras; los que hicieron el bien se refiere a los que confiaron en Jesús y recibieron vida eterna, la cual resultó en el hacer el bien, como este Evangelio enfatiza repetidas veces.

El hacer el bien es la prueba de la integridad de los creyentes y llega a ser una consideración esencial en el juicio final cuando las ovejas serán separadas de los cabritos (Mt. 25:31-46; ver Ap. 20:11-15).

Godet observa que el artículo definido ante bien y mal indica el uso de ambos términos en sentido absoluto. La expresión practicó el mal (ver 3:20) tiene como fondo el rechazar la vida que Jesús ofrecía, resultando en una vida inútil y mala. El término mal traduce una palabra griega (faulos G5337) que aquí es lo opuesto al bien, pero en 3:20 lo opuesto es verdad, indicando que tiene la connotación de lo falso.

Vincent llama la atención a la diferencia entre hicieron el bien, que puede referirse a un solo acto, y practicaron el mal, que describe una acción continuada.

 

II.  Presenta Varios Testimonios Que Le Confirman Como Enviado Del Padre. Juan 5:31-47:

En estos versículos, Jesús presenta las credenciales que le atestiguan como Enviado de Dios:

2.1.   El Testimonio Del Hijo. Juan 5:30-47.

Uno de los temas predilectos de Juan es el testimonio”. Buena parte del primer capítulo gira alrededor del testimonio de Juan el Bautista (1:19-34) y el de los primeros discípulos (1:35-51). En esta sección es Jesús mismo quien presenta testimonios para defender su reclamo de ser el Hijo de Dios y de tener autoridad divina.

No pudo presentar credenciales como los líderes religiosos de su día quienes procedían de una familia de sacerdotes, o habían recibido una preparación para ser un rabí, o cumplían las demandas de la ley según la interpretación de las autoridades”. Como un abogado en una corte legal, Jesús presenta las evidencias (testimonios) de su reclamo de ser Hijo de Dios.

 

Respondió entonces Jesús, y les dijo: De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada por sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre; porque todo lo que el Padre hace, también lo hace el Hijo igualmente. Jn. 5:19. 

Jesús repite la esencia del v. 19, en ambos versículos enfatizando su dependencia del Padre:

Ø Allí en tercera persona singular (el Hijo),

Ø Pero aquí en primera persona (yo).

Jesús afirma que su juicio es justo por dos razones:

·      No se inicia en sí mismo, sino en la voz del Padre y,

·      Por lo tanto, está en perfecta armonía con la voluntad del Padre.

La implicación es que su juicio, siendo justo, es también divino. Nadie puede cuestionar el juicio de Dios; tampoco debe cuestionar el de su Hijo.

El pronombre personal yo (v. 31) es enfático y verdadero es lo opuesto de falso.

Ayuda Hermenéutica:

 

G1473 ἐγώ = egó: pronombre primario de la primario pers. yo (solo expresado con énfasis): - mí, mío. Para los otros casos y el plural véase G1691, G1698, G1700, G2248, G2249, G2254, G2257, etc. (Strong).

Jesús afirma lo obvio, que ninguno puede dar un testimonio verdadero de sí mismo; debe proceder de otro. El testimonio que uno da de sí mismo podría ser verdadero, pero no válido, porque es subjetivo. Debe ser objetivo para ser válido.

Inclusive, según la ley, dos o tres testigos son necesarios para establecer cualquier asunto (Deut. 19:15). Parece que 8:14 contradice lo que Jesús expresa aquí, pero allí el testimonio que él da es verdadero porque es corroborado por el Padre (ver 8:18).

El otro que da testimonio no es Juan el Bautista, sino el Padre. Pero el problema radica en que nadie ha visto, ni oído, al Padre dando testimonio del Hijo. A continuación, Jesús presenta tres testigos quienes se unen para establecer su autoridad:

v Juan el Bautista (vv. 33-35),

v Las obras milagrosas (v. 36) y

v Las Escrituras (37-40).

En efecto, es el Padre quien da testimonio del Hijo por medio de estos tres testigos, siendo las Escrituras la forma más clara y explícita.

El pronombre personal vosotros (v. 33) es enfático. Jesús les recuerda que Dios le había dado a un profeta quien dio testimonio de él como el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo(1:29). Pero ellos no quisieron aceptar el testimonio que procedió del Padre por medio de Juan.

Ha dado testimonio traduce un verbo en el tiempo perfecto que connota resultados que continúan. Juan dio testimonio y ese testimonio permanece. Testimonio de la verdad se aclara más adelante como una referencia a la persona de Jesús quien es la verdad (14:6).

El v. 34 es algo como un comentario entre líneas. Otra vez el pronombre personal yo es enfático; pone en contraste a Jesús, quien no depende del testimonio que procede del hombre, con los judíos quienes, si hubieran recibido el testimonio de Juan, habrían sido salvos. De parte del traduce una preposición que habla de origen o procedencia. Aunque el testimonio de parte de Juan era inferior, por ser humano, hubiera sido válido y suficiente para apuntarles a ellos a la verdad en Jesús.

Ahora es Jesús mismo quien da testimonio de Juan el Bautista. El verbo era[*] podría indicar que Juan ya había sido encarcelado o martirizado. En el texto gr. hay un artículo definido ante antorcha, quizás indicando el cumplimiento de una profecía dada a Zacarías (ver Lc. 1:76-79). Jesús mismo era la luz, pero Juan prendió su lámpara a la luz de aquél.

Ayuda Hermenéutica:

 

[*] G2258 ῆ̓ν = jén: imperfecto de G1510; Yo (, etc.) estaba (estabas, estábamos): - (yo) era, estuviere, () eras, estuvieres, fui, fuimos. (Strong).

Los judíos, inclusive los escribas y fariseos, salieron de Jerusalén y los alrededores para escuchar el mensaje novedoso y llamativo de Juan. Al principio lo recibieron gustosos, pero pronto se cansaron, o se indignaron, por su insistencia en el arrepentimiento y su testimonio de Jesús como el enviado de Dios.

En los vv. 36-40 se destaca el testimonio del Padre: por las obras asignadas a Jesús y por la revelación en las Escrituras que ellos no estaban dispuestos a aceptar. Otra vez Jesús enfatiza su posición con el pronombre personal. Por más grande que fuera Juan, mensajero del Padre y elogiado por Jesús, su testimonio no logra establecer finalmente la autoridad de Jesús. También, otra vez Jesús aclara que no obraba independientemente del Padre.

Las Obras Se Refieren:

Ø A sus milagros,

Ø Pero también al perdón de pecados,

Ø El dar vida a los muertos espiritualmente y

Ø El juzgar a los incrédulos.

Las obras que el Padre me ha dado para cumplirlas (ver 3:35) aclara la procedencia de todo su ministerio. Jesús recibía órdenes del Padre y procedía, como Hijo obediente, a cumplirlas. Las obras llevaban la estampade divinas, no sólo por su procedencia, sino por su misma naturaleza. Por esta razón, Juan llama señales a los milagros porque apuntaban a Jesús como el Hijo de Dios.

Recién Jesús había enfatizado las obrasdel Padre que él realizaba:

 

1- Pero ahora (v. 37a) se refiere al Padre mismo.

Ha dado testimonio traduce un verbo en el tiempo perfecto, indicando que ese testimonio del Padre sigue en pie (1 Jn. 5:9). El testimonio del Padre podría referirse a sus palabras cuando Jesús fue bautizado (ver 3:16 s.), pero sólo Jesús y quizás Juan las habrían oído. Más probable es que tendría en vista todo el testimonio del AT.

Esta seguridad de ser el enviado del Padre sostenía a Jesús frente al rechazo y oposición de los judíos.

 

También el Padre que me envió ha dado testimonio de mí. Nunca habéis oído su voz, ni habéis visto su aspecto. Jn. 5:37.

 

Ni tenéis su palabra morando en vosotros; porque a quien él envió, vosotros no creéis”. Jn. 5:38. 

Ayuda Hermenéutica:

 

G3992 πέμπω = pémpo: aparentemente verbo primario; despachar (de la noción subjetiva o punto de partida, en tanto que ἵημι = jíemi [como forma más fuerte de εἶμι = eimi] se refiere más bien al punto objetivamente o términus ad quem, y G4724 denota propiamente el movimiento ordenado involucrado), específicamente un mandado temporal; también transmitir, otorgar o ejercer: - enviar. (Strong).

 

G649 ἀποστέλλω = apostélo: de G575 y G4724; poner aparte, i.e. (por implicación) enviar (propiamente en una misión) literalmente o figurativamente: - devolver, enviar, mandar, meter, poner. (Strong).

 

V.37:    

BD342(2) Los verbos ἀκηκόατε y ἑωράκατε están coordinados por el tiempo perfecto, en el cual ver y oír son igualmente esenciales (comp. 3:32).

BD445(4) Καὶ οὐ, en el v. 38, después de las cláusulas negativas (οὔτε οὔτε[*]), no indica correlación, sino una continuación independiente: y ustedes no tienen su palabra.

 

G3777 οὔτε = oúte[*]: de G3756 y G5037; ni también, i.e. ni o no; por analogía ni siquiera: - ni. (Strong).

 

V.38:    

R703 Note el contraste entre los pronombres ἐκεῖνος[*] y τούτῳ[**].

T37 No hay mucho énfasis por el hecho de que aparece ὑμεῖς[***] en los vv. 38, 39 y 44 (algunos manuscritos corregidos han omitido este pronombre en el v. 44; en el v. 38, el pronombre se usa para indicar contraste; en el v. 39 significa: ustedes mismos; y en el v. 44 significa: personas como ustedes -BD277[1]).

 

G2045 ἐρευνάω = ereunáo[*]: o ἐραυνάω = eraunáo, aparentemente de G2046 (mediante la idea de inquirir); buscar, i.e. (figurativamente) investigar: - escrudiñar.

 

G5129 τούτῳ = toúto[**]: dativo singular masculino o neutro de G3778; a (en, con o por) esta (persona o cosa): - este, por esto.

 

G5210 ὑμεῖς = jumeís[***]: irregular plural de G4771; vosotros (como sujeto del verbo): - vosotros. (Strong).

 

2- Jesús señala dos razones por la ignorancia de los judíos (v. 37b) en cuanto a su persona:

·      No habían oído la voz de Dios, aunque Moisés sí la había oído (Ex. 33:11); y

·      No habían visto la apariencia de Dios, pero Jesús dijo que el que me ha visto, ha visto al Padre” (Ex. 14:9).

En efecto, les acusa de total ignorancia de Dios y su misión en el mundo por medio de su Hijo.

 

3- La tercera acusación que Jesús lanzó a los judíos es que la palabra de Dios no moraba en ellos.

Ellos pretendían ser los únicos custodios e intérpretes de las Escrituras. La tenían en su mente, quizás, pero no en su corazón (Salm. 119:11). Podían citar largos pasajes de memoria, pero erraban en:

Ø La interpretación y

Ø Aplicación.

La prueba de esta afirmación es que no creían en el representante personal que el Padre había enviado; más bien lo habían rechazado y ya habían decidido eliminarlo.

Hovey comenta que esta acusación a los judíos habrá caído como la de Natán a David: “Tú eres aquel hombre (2 Sam. 12:7).

Jesús se ubica en la posición del maestro quien manda a los alumnos a volver al texto para encontrar la lección céntrica que ninguno había captado en la preparación para la clase. El verbo escudriñad, interpretado aquí como un imperativo, tiene dos opciones: o imperativo (escudriñad) o indicativo (escudriñáis).

 

Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí. Jn. 5:39. 

Ayuda Hermenéutica:

 

G2045 ἐρευνάω = ereunáo: o ἐραυνάω = eraunáo, aparentemente de G2046 (mediante la idea de inquirir); buscar, i.e. (figurativamente) investigar: - escrudiñar. (Strong).

 

G1124 γραφή = grafé: de G1125; documento, i.e. santo Escrito (o su contenido o declaración en él): - escritura.

 

V.39:    

R329 Ἐραυνᾶτε aquí aparentemente es un verbo indicativo: ustedes escudriñan.

 

R1183 Καί significa: y sin embargo (comp. 1:5).

 

BD273(3) El participio con artículo αἱ μαρτυροῦσαι se usa como un predicado nominal: ellas que testifican.

En el gr. las dos formas se escriben igual y el contexto normalmente determina cuál corresponde, pero aquí se admite cualquiera de los dos:

·      No estaban equivocados en pensar que el camino para la vida eterna se encontraba en las Escrituras1);

·      Su error fatal era el de pensar que:

Ø La lectura y

Ø Aprendizaje de ellas,

Ø de por sí,

Aseguraba la vida eterna.

Plummer comenta que los escribas hacían un estudio meticuloso de la palabra escrita, pero dejaron de ver la Palabra viviente revelada en ella:

·      El mandato no es leerlas,

·      Ni aprenderlas de memoria,

·      Ni aún estudiarlas,

·      Sino escudriñarlas2).

Duele pensar en el enorme tiempo que los escribas dedicaban a la lectura, sin captar la verdad. Ese peligro también existe hoy en día.

Encontramos en el Evangelio de Juan lo que se llama tonos trágicos, como aquí (v. 40) y en 1:11. El gran Médico presenta su diagnosis del grave mal que afectaba al pueblo judío en general, comenzando con los mismos líderes religiosos. No era falta de revelación, ni falta de oportunidad, sino de su no querer”. En el fondo de toda persona que rechaza a Jesús y su mensaje, habiendo tenido la clara presentación del evangelio y la oportunidad de responder, está el eterno no querer, la voluntad contraria.

La tragedia consiste en que Dios ha provisto todo lo necesario para que toda persona tenga vida eterna y abundante en su Hijo y, sin embargo, la mayoría la rechaza, resultando en su propia condenación.

La situación se compara con el caso de un médico que ofrece a un moribundo una medicina para una cura instantánea, y el moribundo la rechaza. Aquí se muestra la voluntad del hombre como libre para aceptar o rechazar la oferta de Dios. El hombre tiene sólo dos opciones:

Ø Creer en y obedecer a Cristo;

Ø O no creer en Cristo y desobedecerlo.

Jesús introduce otro elemento que comprueba su reclamo de ser el Hijo de Dios. Gloria (v. 41) significa algo como estima o alabanza. No era guiado por el deseo de congraciarse con la gente y recibir su aplauso. Antes había dicho que no recibía el testimonio de parte de los hombres (v. 34), pero ahora rehúsa la gloria.

Parece que él está anticipando la objeción de que su queja con ellos tenía que ver con su deseo del aplauso del hombre. Ellos sí buscaban la gloria de los hombres, pero él no la quería, no la necesitaba, no la buscaba y no la recibiría.

Véase Parte III.



JESÚS AFIRMA SU AUTORIDAD EN RELACIÓN CON EL PADRE: (Juan 5:17-47)

JESÚS AFIRMA SU AUTORIDAD EN RELACIÓN CON EL PADRE:

(Juan 5:17-47)


Y Jesús les respondió: Mi Padre hasta ahora trabaja, y yo trabajoPor esto los judíos aún más procuraban matarle, porque no sólo quebrantaba el día de reposo, sino que también decía que Dios era su propio Padre, haciéndose igual a Dios.

(Juan 5:17-47)

Pastor: Carlos Ramírez Jiménez:

Mientras Jesús vivió en este mundo, demostró una dependencia continua de su Padre. Se podría pensar que, como Jesús era Dios en cuerpo humano. Tenía las mejores razones para ser autosuficiente. Sin embargo, cuando las autoridades religiosas lo cuestionaron por trabajar en el ritualmente establecido día de reposo -ya que ese día. ÉL había sanado a alguien-, respondió:

·      Respondió entonces Jesús, y les dijo: De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada por sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre; porque todo lo que el Padre hace, también lo hace el Hijo igualmente. (Jn. 5:19) 

 

I.  Cristo Declara Su Propia Autoridad Como Hijo De Dios. Juan 5:17-30:

Mensaje de Jesús con ocasión de haber sido acusado de quebrantar el sábado:

El verbo respondió (v. 17) llama la atención, pues no es una respuesta directa a algo que ellos dijeron, pero quizá se refiere a lo que ellos estaban iniciando:

·      La persecución del Hijo de hombre.

·      Además, la conjugación del verbo es inusual.

Morris observa que de 78 ocurrencias en este Evangelio del verbo responder, sólo aquí y en el v. 19 se encuentra el aoristo de voz pasiva. Esta forma del verbo se usaba en tratos judiciales con el significado de dio contestación a una acusación o presentó su defensa. Tal concepto cabe perfectamente en este contexto. Jesús estaba presentando su defensa ante el propósito de los fariseos de perseguirle. Su defensa descansa sobre su relación con el Padre y su participación en el trabajo que él está realizando.

Mi Padre hasta ahora trabaja indica que desde la creación el Padre ha trabajado sin descanso para mantener el universo y redimir la humanidad, inclusive durante los sábados, pues esa es la cuestión en juego aquí.

También yo trabajo o y yo trabajo es, a la vez, una afirmación de igualdad con el Padre y una identificación con su eterno plan de redención.

Meyer observa que no es asunto de imitación, ni de ejemplo, sino de igualdad de voluntad y procedimiento.

Westcott agrega que el verdadero descanso del hombre no es de la labor humana y terrenal, sino un descanso para la labor divina y celestial. En relación con esta defensa de Jesús por su obra de misericordia en el día sábado, recordamos lo que dijo en otra ocasión:

·      Así que el Hijo del hombre es Señor también del sábado(Mr. 2:28).

Con esta afirmación, Jesús se eleva por encima de los reglamentos e interpretaciones humanas en cuanto al día de descanso.

 

El sábado: prohibiciones:  La palabra hebrea sabbat ha dado lugar en el idioma español para designar el último día de la semana, el día séptimo. Parece que la palabra está relacionada con la palabra hebrea sabat que quiere decir:descansar.

El cuarto mandamiento del Decálogo dice:

Ø Acuérdate del día del sábado para santificarlo (Ex. 20:8).

Para ser precisos en cuanto a su principio, los rabinos determinaron que el sábado debía empezar cuando aparecieran tres estrellas en el cielo, al anochecer del viernes; y terminar a la misma hora del sábado.

El sábado no tenía tantas restricciones en el período preexílico como en el período posexílico, cuando llegó a ser un símbolo de la lealtad al pacto. Después de la destrucción del templo y durante el exilio en Babilonia se había desarrollado todo un sistema de leyes para santificarel sábado. Los rabinos veían como una de sus responsabilidades definir lo que sería trabajar y en la Mishnah, un compendio de la enseñanza rabínica, se dan 39 clases de trabajo que no se podían hacer durante el sábado, y de éstas se derivaban aún más prohibiciones.

Entre las restricciones había toda una clase que tenía que ver con el caminar o viajar. Aunque uno podía andar por el pueblo, hacer un viaje de más de 2,000 codos (unos 900 metros) estaba prohibido. Otra cosa prohibida era la de hacer un nudo. Precisaban esta prohibición diciendo que anudar dos hilos o dos cuerdas con las dos manos era trabajar. Si podían hacerlo con una sola mano, ¡no era trabajo!

Trabajar incluía llevar una carga. Habían hecho una lista larga de lo que se consideraba una carga (básicamente era algo que pesaba más que un higo seco”). Podían llevar a un niño en sus brazos, pero si el niño tenía una piedra en su mano, ¡no lo podían cargar! El paralítico que Jesús sanó y que cargó su camilla estaba quebrantando el sábado, porque cargaba más de lo permitido y lo transportaba de un sitio a otro, y ¡Jesús estaba trabajando porque había sanado en el sábado!

Las prohibiciones en cuanto a sanar o hacer curaciones eran complicadas. Si una persona estaba gravemente enferma se podía hacer algo para evitar que se empeorara. Podían ponerle una venda, pero no con ungüento. Podían poner algodón en el oído, pero no con ungüento. Si tenían dolor de muela, podían tomar un poco de vinagre, pero no pasarlo por los dientes, porque ¡esto sería trabajar!

Era un pecado escribir dos letras del alfabeto durante el sábado, pero esto ¡sólo si lo hacían en algo permanente o en la forma usual de escribir!

Con estos ejemplos, se puede ver que el sábado había llegado a ser una carga insoportable para el pueblo hebreo en el tiempo de Jesús. Los rabinos con su celo para guiar al pueblo y ayudarlos a santificar el sábado los habían esclavizado, y el sábado había perdido su razón de ser.

Por su deseo de librar al pueblo de esta esclavitud, Cristo recibió oposición constante de los fariseos que enseñaban y practicaban estas prohibiciones, y constantemente vigilaban su observación. Cristo enseñó que Dios había dado el sábado para bendecir a las personas, no para esclavizarlas. Para Cristo la relación de la persona con Dios era lo más importante, no un legalismo exagerado que quería la observación de la Ley al pie de la letra, y según interpretaciones humanas. él había venido para darles vida. Librarlos del legalismo del sábado constituyó parte esencial de su ministerio.

Los judíos entendieron demasiado bien lo que Jesús había hecho y dicho, y tan temprano en su ministerio decidieron eliminarlo, dando dos razones para su propósito funesto: porque no sólo quebrantaba el sábado, sino que también llamaba a Dios su propio Padre, haciéndose igual a Dios. El que escribe ha leído argumentos de supuestos eruditos de las Escrituras que sostienen que Jesús nunca declaró explícitamente su divinidad, ni su igualdad con el Padre.

Es curioso que uno pueda pensar tal cosa, pues sus enemigos lo captaron y lo tomaron bien en serio. Los dos verbos quebrantaban y llamaba están en el tiempo imperfecto, indicando que él no retrocedía en su ministerio, aun sabiendo la intención de los líderes.

 

El Tercer Discurso: el Hijo de Dios. Jn. 5:19-47:

A partir de este pasaje la atención se enfoca directamente en la persona de Jesucristo y su autoridad como el Hijo de Dios.

Ryle comenta que en ningún otro lugar en los Evangelios encontramos a Jesús haciendo una declaración tan formal, sistemática, ordenada y regular de su propia unidad con el Padre, su comisión y autoridad divinas, y las pruebas de su mesiazgo, como encontramos en este discurso.

Por esta razón, es una sección de suma importancia en el desarrollo del Evangelio que pretende llevar a los hombres a creer en Jesús como el Hijo de Dios. Esta declaración de identidad y misión de parte de Jesús es lo que enfureció a los judíos. Fue un acto de extraordinaria valentía de su parte y dejó a los oyentes con sólo dos opciones: creer en él como el Hijo de Dios, tal cual él afirmó, o acusarlo de blasfemia y procurar su muerte.

1.1.   El Padre y El Hijo. Juan 5:19-24:

En esta sección Jesús responde a la acusación de los judíos de que él pretendía ser igual a Dios. Por esto traduce una conjunción que connota secuencia o consecuencia, y frecuentemente aparece como entonces. Para el significado técnico de respondió, véase el comentario en el v. 17.

Jesús inicia su defensacon la fuerte afirmación de cierto, de cierto, que traduce el gr. amén, amén (ver vv. 24, 25; Ex. 1:51), una expresión que llama la atención a algo de suma importancia que estaba por pronunciar.

Nótese: el empleo absoluto del título Hijo.

Jesús era el Hijo del Padre en una relación sin igual; esta relación personal, íntima y única se expresa repetidas veces a través de esta sección. Jesús emplea cuatro veces en esta sección la conjunción causal porque (gar G1063; ver vv. 19, 20, 21, 22) para explicar la dependencia del Hijo ante el Padre. El propósito de Jesús es convencer a los judíos, si estuviesen dispuestos a oírlo, de que sus obras estaban en perfecto acuerdo con las de Dios y de su voluntad eterna.

Como Dodd observa, aquí tenemos una parábola genuina. Es la descripción perfecta y realista de un hijo, como aprendiz de su padre, aprendiendo el oficio. No actúa independientemente, ni por iniciativa propia. Se limita a observar la operación del Padre y repite tal cual lo que el Padre hace. Esta relación íntima con el Padre y su subordinación a la voluntad de él, establece la autoridad de Jesús para sus enseñanzas y obras.

El sábado: Día familiar y de gozo:  El sábado era una fiesta familiar y de actividades gozosas. Antes de la hora que empezaba el sábado encendían las velas de la mesa, puesto que prender fuego era prohibido en el sábado. La celebración empezaba con la bendición (kiddush). Había cultos en la sinagoga el viernes en la noche donde leían los Salmos, y otra vez el sábado por la mañana, donde leían de la Torá. El resto del día era para el descanso, la relajación y el placer.

Servían tres comidas que se habían preparado el día anterior y muchas veces tenían visitas para compartir con ellos el gozo del sábado. Al finalizar el día, había una bendición especial.

Hay dos enseñanzas rabínicas que demuestran la importancia que los rabinos dieron a la observación correcta del sábado:

 

1. Enseñaban que la persona que observara correctamente el sábado, aunque fuera idólatra, tendría sus pecados perdonados.

2. Enseñaban que si Israel guardaba un sábado como debía de ser guardado, vendría el Mesías. El sábado es igual a todos los otros preceptos de la Torá”.

Jesús agrega dos elementos más en su defensa (v. 20): el amor del Padre y la revelación de todas las cosas.

Hay dos términos griegos:

v agapao G25 y

v fileo G5368),

Empleados en el NT., y que comunican el concepto del amor.

·      El término ama (fileo, 13 veces en este Evangelio) empleado aquí es el tema de comentarios abundantes, sobre todo cuando se compara con el otro término para amor (agapao, usado por Juan 36 veces en el Evangelio, más que el doble de otro libro en el NT, excepto 31 veces en sus Epístolas).

·      Algunos niegan que haya gran diferencia entre los dos términos, pero generalmente agapao se refiere al:

Ø Amor profundo,

Ø Espiritual,

Ø Abnegado,

Ø Dispuesto a sacrificios sin límite y sin apoyarse en los méritos de su objeto.

En cambio, generalmente fileo se refiere al afecto natural, sentimental y espontáneo en que las emociones juegan un rol más evidente que el intelecto o la voluntad. Este término cabe mejor en las relaciones filiales, como en este versículo.

La razón por la revelación al Hijo de todas cosas que él mismo hace es que el Padre ama al Hijo con el amor que no retiene nada para sí mismo.

Jesús anticipaba realizar mayores obras que las que ya había hecho precisamente porque el Padre, por su amor al Hijo, le mostraría la gama total de sus propias obras. El resultado de mayores obras es que ellos quedarían asombrados. Vosotros es enfáticos y se refiere a los que cuestionaban la autoridad de Jesús.

Él no tenía el propósito de asombrarlos por el hecho en sí, sino para llevarlos a creer en él; sin embargo, a veces sus obras asombrosas fueron el medio para despertar la fe (ver 14:11). En el resto del Evangelio Juan describe las mayores obras, a partir de los versículos siguientes donde se menciona el resucitar muertos y juzgar a los incrédulos.

Los judíos no tendrían problema con:

 

1- La primera parte de la afirmación del v. 21, porque así se enseñaba en el AT., (ver Deut. 32:39[*]; 1 Sam. 2:6; 2 R. 5:7).

 

Ved ahora que yo, yo soy,

 Y no hay dioses conmigo;

 Yo hago morir, y yo hago vivir;

 Yo hiero, y yo sano;

 Y no hay quien pueda librar de mi mano. [*] (Deut. 32:39).

אֲנִי = ani H589 contracción de H595; yo: - yo, yo mismo, mío, pero yo.

 

[*] NOTA: En su hora de angustia Israel reconocería dos verdades simultáneamente:

Ø Que Jehová era el único Dios, un Dios vivo y poderoso, y

Ø Que los dioses de las naciones no existían.

El Yo Soy del v. 39 hace una alusión al Yo Soy de Ex. 3:14. Dios es el único Dios, vivo y verdadero.

Israel reconocerá que solamente Jehová es el Dios de muerte y vida, el Dios que hiere y sana, el Dios poderoso y que de sus manos nadie puede escapar (v. 39).


Porque como el Padre levanta a los muertos, y les da vida, así también el Hijo a los que quiere da vida. Jn. 5:21.

Esta obra del Padre incluye la resurrección de alma y cuerpo y el tiempo presente de ambos verbos indica tanto el poder para hacerlo como también la continuación de tal operación. Resucita y da vida son dos aspectos de la misma operación:

Ø La primera se refiere al cuerpo y

Ø La segunda al espíritu o al ánimo de vida.

Así también el Hijo da vida a los que quiere.


2- La segunda parte de la afirmación es lo que enfurecía a los judíos, porque entendían que sólo Dios puede realizar esta clase de obra.

Da vida en este contexto seguramente se refiere a la vivificación espiritual. Es obvio que da vida a los que quiere sería casi ininteligible si se refiriera a la resurrección de la tumba. El Hijo ciertamente quiere dar vida espiritual a todos los que creen en él; por otro lado, su voluntad es negársela a los que rechazan su oferta y se niegan a creer en el cómo el Hijo de Dios y Salvador del mundo.

El argumento prosigue a la consideración del juicio, un oficio más elevado aún que el dar vida; los judíos consideraban que estaba reservado sólo al Padre. Esta es una idea nueva y radical, por cierto, chocante para los judíos, más aún que la idea de que el Hijo da vida a los que él quiere:

v La primera negativa no lleva la idea de ni aun y

v La segunda, a nadie, intensifica el concepto, dejando el sentido de no en absoluto”.

La conjunción causal porque introduce la declaración como razón de la del versículo anterior. El Hijo tiene ambas autoridades, la de dar vida y la de juzgar, los dos oficios estando íntimamente relacionados. él no quiere y no propone dar vida a los que se niegan a creer en él y tales personas, por este hecho, ya son juzgadas y condenadas. En efecto, ellos ya están muertos espiritualmente y él no les dará vida.

El Padre ha entregado toda la prerrogativa del juicio en manos de su Hijo (ver Hech.17:31), otra indicación de su deidad e igualdad con el Padre.

 

Por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia, por aquel varón a quien designó, dando fe a todos con haberle levantado de los muertos. Hech. 17:31. 

 

NOTA: Hech. 17:31. Por cuanto ha establecido un día en el cual ha de juzgar al mundo—Tal lenguaje, fuera de duda, enseña que el juicio será, en su esencia, un solemne tribunal judicial celebrado sobre toda la humanidad a un mismo tiempo. “¡Cuán propiamente fue pronunciado este discurso en el Areópago, la sede de juicio!”. por aquel varón al cual determinó—comp. Jn. 5:22-23; 5:27; Hech. 10:42. dando fe a todos con haberle levantado de los muertos—Esta es la evidencia más patente para la humanidad en general, de la autoridad judicial de que el Resucitado está revestido.

En el v. 23, Jesús revela el para qué o propósito por el cual el Padre le otorgó al Hijo el dar vida y juzgar, funciones que pertenecen sólo a Dios. El Padre deseaba que su Hijo recibiera la misma honra otorgada a él. La íntima relación entre el Padre y el Hijo, su representante personal, significa que el que honra a uno, honra también al otro, y el que deshonra a uno de los dos, deshonra al otro.

 

Nótese: la doble afirmación de cierto, de cierto para iniciar este versículo (ver v. 19) con la que Jesús introduce aun otra verdad de suma importancia. Los verbos del tiempo presente, oye, cree y tiene, describen una actitud dinámica, relación personal y resultado vivificante que son actuales y perennes.

Ayuda Hermenéutica:

G191 ἀκούω = akoúo: verbo primario, oír (en varios sentidos): - entender, escuchar, hablar, llegar a oído de, obedecer, oír hablar, oyente.

G4100 πιστεύω = pisteúo: de G4102; tener fe (en, o con respecto a, persona o cosa), i.e. crédito; por implicación confiar (específicamente a Cristo el bienestar espiritual de uno): - encomendar, fiar, guardar, confiar, creer, creyente. (Strong).

La vida eterna que Jesús ofrece es una realidad que comienza ya en esta vida, y se extiende hasta la eternidad (ver 3:16, 36).

Jesús sostiene que el oír su palabra y el creer en el Padre quien le envió son conceptos inseparables, casi sinónimos, y conducen a la vida eterna.

Ø Los dos destinos que el hombre escoge son condenación y muerte, por un lado, y vida, por otro;

Ø No hay un tercero.

Jesús describe la salvación en otro lugar como nacer de nuevo o de arriba (cap. 3), pero aquí la misma experiencia se describe en términos de un traslado de la:

·      Condenación y muerte a

·      La vida,

la cual se efectúa el instante que uno deposita su fe en el Hijo de Dios.


Véase Parte II.