jueves, 28 de abril de 2022

VISIÓN Y LLAMAMIENTO DE ISAÍAS: (Isaías 6:1-13)

 

VISIÓN Y LLAMAMIENTO DE ISAÍAS:

(Isaías 6:1-13)

 

Y el uno al otro daba voces, diciendo: Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria”. (Is. 6:3) 


Pastor: Carlos Ramírez Jiménez:

Hasta ahora Isaías, con una comisión profética solamente virtual, y aun tácita, al ver tan poco fruto en su ministerio, comenzaba a pensar en dimitir de su oficio. Por consiguiente, Dios va a renovarle la comisión de tal manera que pueda estimularle el celo, aunque parecía que estaba trabajando en vano. Es este capítulo tenemos:

I. Una Visión Que Isaías Tuvo De La Gloria De Dios. (Is. 6:1-4).

II. El Terror Que Dicha Visón Le Infundió. (Is. 6:5-8).

III. La Comisión Que Recibió De Dios Para Ir a Predicar a Un Pueblo Impenitente, Aunque Dios Mismo Se Reservará Un Remanente De Misericordia. (Is. 6:9-13).

La visión de Isaías fue su llamado para ser el mensajero de Dios para su pueblo. A Isaías se le encomendó una misión difícil, tenía que decirles a las personas, que se creían bendecidas por Dios, que Él las iba a destruir debido a su desobediencia.

I.       Una Visión Que Isaías Tuvo De La Gloria De Dios. Isaías 6:1-4:

Va, pues Isaías a comenzar su ministerio con una visión de la gloria de Dios. Como Dios de la Gloria (Hch. 7:2), se apareció primero Dios a Abraham; también (Éx. 3:2) a Moisés. La profecía de Ezequiel y el libro profético de Juan (Apocalipsis) se abre también con visiones de la Divina Gloria. Quienes han de enseñar a otros el conocimiento de Dios, tienen que estar ellos mismos en íntima comunión con ÉL.

Dice el texto sagrado que la visión fue (v. 1) en el año en que murió el rey Uzías Uzías reinó desde el año 790 a. de C., hasta el 739. La visión, pues, tuvo lugar el año 739, antes o después de la muerte del rey. El contraste que Isaías pone de relieve no puede pasar desapercibido por ningún lector atento: “El mismo año que murió el rey de Judá, tras un reinado de 51 años, sólo sobrepasado en Judá por Manasés (quien reinó 55 años), Isaías vio en Su trono al Rey de los cielos y de la tierra”. ¡Los reyes humanos, por mucho que reinen, al cabo mueren! Uzías murió leproso en un hospital. Dios es un Rey que nunca muere y cuyo reinado no tiene fin.

El texto sagrado nos ofrece también otra insinuación:

·   Isaías no tiene que turbarse por la muerte del monarca en tiempos que van a ser desde ahora muy difíciles, porque Jehová, el verdadero Rey de Israel, no muere ni se duerme.

Tiene el mismo poder y amor de siempre para proteger a Su pueblo para castigarle como se merece, pero en la ira se acordará de la misericordia (v. 13). Paseemos ya al análisis de la Porción.

 

1.1.   Dios Se Aparece a Isaías “sentado” (v. 1b) sobre un trono alto y sublime, esto es, excelso; elevado sobre todos los demás tronos, no sólo porque los trasciende, sino también porque los domina y controla.

El profeta no vio la invisible esencia de Dios; el hebreo no dice que vio a Jehová, sino a Adonay (el Señor); esto es, las señales externas de Su soberano señorío. Según aclaró el propio Jesús (Jn. 12:41), Isaías vio la gloria de Cristo, al Monarca Eterno (v. Lc. 1:33) sobre un trono:

1) Trono de gloria, ante el que hemos de adorar;

2) Trono de gobierno, al que nos hemos de someter;

3) Trono de gracia, al que podemos acercarnos con toda confianza (Heb. 4:16).

1.2.   Y la orden de Su manto (v. 1b) -continúa Isaías- llenaba el templo.

Como hace notar Trenchard, Isaías no era sacerdote; no podía, pues, penetrar en el santuario propiamente dicho, sino que estaría en el patio de los israelitas que rodeaba al de los sacerdotesQuizá hemos de pensar que Isaías, al adorar a Dios en el patio de los israelitas, cayera en un éxtasis, y recibiese así la visión que describe”. De acuerdo totalmente con Trenchard -nota del traductor-, haga notar que Isaías no es aquí un vidente (heb. roch), sino alguien que tiene una visión (heb. jozeh) por medio de figura, símbolos, etc. (como Juan en el Apocalipsis). Isaías llama la orla de Su manto al humo o nube (la Shekhiná[1]), que mostraba visiblemente la presencia espacial de Jehová en medio de Su pueblo.


1.3.  Pero Isaías no vio solamente al Señor (v. 2): “Sobre ÉL (el Señor), es decir, asistiéndole, estaban los serafines”, vocablo derivado del verbo saraph (arder o quemar).

Los serafines arden de amor a Dios, de celo por Su gloria y de odio al pecado. La gloria de ellos está en tener abundancia, no sólo de la luz del conocimiento de Dios, sino del ferviente amor a Su santo nombre.


NOTA: V. 2. Serafines: Seres angélicos representados como alados. Cubrían sus rostros:

·      Como señal de respeto ante la gloria de Dios.

Cubrían sus pies:

·      Cuerpo, por modestia.

Volaban:

·      Obedeciendo al instante.

Cada uno tenía seis alas, pero no extendidas (como las que vio Ezequías 1:11), sino que:

 

1) Cuatro eran para cubrirse:

Con dos cubrían sus rostros, en señal de reverencia, para no mirar hacia la gloria de la presencia de Dios; con otras dos cubrían sus pies, en señal de modestia, a fin de no descubrir el cuerpo” (metafóricamente).

Reverencia, humanidad y modestia son las lecciones que estos serafines enseñan con esto a los adoradores de Dios.

2) Dos eran para volar:

Cuando Dios los envía para cumplir algún encargo urgente, vuelan rápidamente (v. 6, compare con Dn. 9:21). Esto nos enseña a hacer la obra de Dios con gozo y sub demora.

 

1.4.   El profeta escucha luego las voces de alabanza a Dios que los serafines profieren (v. 3).

Hacemos notar, y lo repetiremos más de una vez, que la Biblia NUNCA presenta a los ángeles cantando, sino dando voces. El uno al otro no significa que todos gritasen a la vez, sino alternándose, como en forma antifonal. Se expresaban de manera semejante a la de los cuatro seres vivientes de Apocalipsis 4:8, y ensalzaban de modo especial la santidad de Dios.

Del poder de Dios se habla dos veces en Salmo 62:11, pero aquí se repite tres veces Su santidad, lo cual, en hebreo, equivale a un gran superlativo, no a la Trinidad de personas en Dios. Jehová de las huestes es el título que, como siempre, pone de relieve el poder de Dios, como general en jefe de las fuerzas armadas de Israel.

 

Y el uno al otro daba voces, diciendo: Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria”. (Is. 6:3) 

 

NOTA:  V. 3. Santo, santo, santo: Exclamaciones de alabanza debido a la revelación de la naturaleza divina. La palabra hebrea para «santo» significa «separado», «irreprochable». Sin embargo, Dios es accesible porque ha tomado la iniciativa y provisto un Mediador. Jehová de los ejércitos: Un título adjudicado a Jehová más de 50 veces por Isaías y en más de doscientas ocasiones en el AT; significa que el Señor es un Libertador rodeado de ejércitos celestiales. Gloria: Aspecto del carácter de Dios que realza su grandeza y autoridad.

 

Ayuda Hermenéutica:

 

qadôsh = (קָדוישׁ, H6918), «santo». Las lenguas semíticas tienen dos formas originales de la raíz que son distintas. Una significa «puro» y «consagrado» como en el acádico qadistu y el hebreo qadesh santo»). La palabra describe algo o alguien. La otra quiere decir «santidad» como una circunstancia o como un abstracto, de la misma manera que en arábigo al-qaddus lo más santo o puro»). En hebreo el verbo qadash y la palabra qadesh combinan ambos elementos: descriptivo y estático. La comprensión tradicional de «separado» es solo un significado derivado y no el principal. (VINE).

1.5.   Observase a continuación (v. 4) la respuesta de los elementos inanimado ante esta invocación de la santidad y del poder de Dios:

Los quiciales de las puertas, como sacudidos por un terremoto, se estremecieron con la voz de los que clamaban, y la casa, esto es, el templo, se llenó de humo; la nube de la Shekhiná, que ya se extendía por el santuario (v. 1), se hizo más densa y extensa, a fin de velar todavía más la trascendente presencia de Dios (compare Job 26:9).

En el templo celestial, todo se verá con claridad, a la luz de la gloria de Dios (Ap. 21:23; 22:5). Allí Dios habita en una luz inaccesible (1 Tim. 6:16). En la tierra, habita en una nube densa (2 Cron. 6:1), es decir, muy oscura, de las que el sol no puede atravesar con su luz.

II.     El Terror Que Dicha Visión Le Infundió. Isaías 6:5-8:

 

2.1.   Aquí vemos primero la consternación del profeta ante esta visión de la gloria de Dios (v. 5):

Entonces dije. ¡Ay de mí, que estoy muerto!”, es decir, perdido, arruinado. Recuérdese que, en el capítulo 5, son seis las veces que Isaías dirige el dado hacia los demás, y dice:

·      “¡Ay de los que…!”.

Pero ahora que ha visto la gloria de Dios, ya no dice:

·      “¡Ay de los que…!”, sino

·      Ay de mí!”.

La gravedad de los propios pecados sólo se hecha de ver a la vista de la santidad del Dios tres veces santo, del mismo modo que las partículas de polvo, flotantes en una habitación o adheridas a los cristales de la ventana, sólo se ven bien cuando les dan de lleno los rayos del sol. Veamos:

1) Qué es lo que Isaías vio en sí para exclamar de ese modo:

Estoy perdido, porque soy hombre de labios inmundos y habito en medio de un pueblo de labios inmundos. Tenemos muchos motivos para clamar así ante el Señor, porque:

 

(a) “El énfasis recae sobre los labios por la razón de que éstos dan a conocer la corrupción interna del hombre caído, tal como recalcó el Maestro en Marcos 7:18-23 (Trenchard). Si nuestros labios no están consagrados a Dios, seremos indignos de tomar el nombre de Dios en nuestros labios. La impureza de nuestros labios debería sernos objeto de pesadumbre, pues por nuestras palabras seremos justificados o condenados.

(b) Vivimos en medio de gentes que tienen también inmundos los labios. Esta enfermedad es hereditaria y epidémica, lo cual, lejos de disminuir la culpa, debería aumentar la pesadumbre, al considerar que no hemos hecho todo lo posible para limpiar los labios de nuestros prójimos; en lugar de ello, hemos aprendido el lenguaje de ellos, como José en Egipto cuando juró por el Faraón (Gn. 42:16).

2) Qué es lo que motivó tan tristes reflexiones (v. 5b):

Mis ojos han visto al Rey, Jehová de las huestes”. Estamos perdidos si no hay un Mediador entre nosotros y este Dios santo (v. 1 Sam. 6:20). Isaías fue humillado de esta manera, a fin de prepararle para el honor que se le iba a conferir con el llamamiento al ministerio profético.

 

2.2.  Vemos luego la forma en que los temores del profeta fueron acallados con las palabras de consuelo que el serafín le dirigió (vv. 6, 7):

Uno de los serafines voló rápidamente hacia él para purificarle.

Ayuda Hermenéutica:

Serapîm = (שְׂרַפִים, H8314), «ardiente, noble». Serapîm se refiere a los seres ministrantes en Is. 6:2; 6:6 y podría sugerir alguna forma serpentina (aunque con alas, manos humanas y voces) o bien seres «fulgurantes». Uno de los serapîm ministró a Isaías llevándole un carbón encendido del altar. (VINE).

Quienes son abatidos con la visión de la gloria de Dios pronto serán levantados de nuevo con las visitas de su gracia. Aquí vemos despedido por algún tiempo del trono de la gracia de Dios a un serafín, a fin de ser mensajero de gracia para un hombre bueno; y vino a él volando.

También el Señor Jesús, en su agonía, se le pareció un ángel del cielo para fortalecerlo (Lc. 22:43). El ángel vino con un carbón encendido, tomado del altar (ya fuese de los holocaustos o de los perfumes). El Espíritu de Dios actúo como fuego (Mt. 3:11). Al profeta que se sentía muerto (v. 5), el serafín le infundió vida, porque el modo de purificar los labios de la pureza del pecado es encendiendo el alma con el amor de Dios (v. 7): “Mora que esto ha tocado tus labios, te es quitado la culpa y expiado el pecado.

La culpa del pecado es removida con el perdón de la misericordia; la corrupción del pecado, con el efecto renovador de la gracia. Por tanto, nada puede impedir que Isaías sea aceptado por Dios, no sólo como simple adorador, sino como mensajero suyo a los hijos de Israel.

2.3.    Tenemos luego la comisión que Isaías recibe de parte de Dios (v. 8).

Sólo el que tiene íntima comunión con Dios puede recibir comunicaciones de parte de Dios: “¿A quién enviaré, dice Dios, y quién irá de nuestra parte?”. Este último plural puede tomarse como mayestático o, mejor en este contexto, deliberativo. Dice Ryrie: “Se ve a Dios como a un rey en consejo. Esta frase abre ciertamente paso a más plenas revelaciones de la Trinidad en el Nuevo Testamento. De este modo Dios nos enseña que el envío de obreros de la Palabra no debe hacerse sin una madura deliberación.

Y el ministerio recibe un singular honor al ver a Dios así consultado en el seno de la Trinidad antes de enviar a un profeta en su nombre. La incapacidad natural del profeta es absoluta, y Dios toma la iniciativa, pero al decir: “¿A quién enviaré…?, insinúa que ha de enviar un profeta semejante a sus hermanos (Heb. 2:17).

Dios se complace en enviarnos hombres como nosotros, implicados en los mensajes que traen, pues los colaboradores de Dios son cooperadores con nosotros. Y pará estas cosas, ¿quién está capacitado?” (2 Cor. 2:16b). A nadie se le permite ir en nombre de Dios, sino a los que son enviados por ÉL (Rom. 10:15). Con los labios ya limpios por el fuego del altar, el joven profeta se pone enteramente a disposición del Señor, incluso antes de conocer el mensaje que había de predicar. Así le ofrece a Dios carta blanca”, sean cuales sean las dificultades que puedan salirle al paso en el desempeño de su misión.

 

III.    La Comisión Que Recibió De Dios Para Ir a Predicar a Un Pueblo Impenitente, Aunque Dios Mismo Se Reservará Un Remanente De Misericordia. Isaías 6:9-13:

Dios le toma la palabra a Isaías y le envía a predicar un extraño mensaje:

·      Predecir la ruina de su pueblo, e

·      Incluso madurarlos para dicha ruina.

La misma habría de ser la situación en los días del Mesías, cuando la gran mayoría de los judíos iban a rechazar obstinadamente el Evangelio y a ser, por eso mismo, temporalmente rechazados por Dios.

Estos versículos son citados en parte, o claramente aludidos, por seis veces en el Nuevo Testamento. Se le dan aquí a entender a Isaías cuatro cosas:


3.1.  Que la generalidad del pueblo al que es enviado va a hacerse el sordo a su mensaje y a cerrar voluntariamente los ojos a las revelaciones de la mente y de la voluntad de Dios que el profeta les va a comunicar (v. 9).

 

3.2.   Que, puesto que no quieren hacerse mejores mediante su ministerio, se harán peores por él.

Quienes cierran voluntariamente los ojos a la luz de la verdad divina, merecen ser cegados por justo juicio de Dios (v. 10): “¡Engórdale el corazón a este pueblo, agrávales los oídos y ciérrales (por completo) los ojos!”. “Engordar(lit.) significa rodear de grasa el corazón, de forma que se vuelva sensual e impermeable a las cosas de Dios. Agravar los oídos, esto es, hacerlos pesados, significa endurecerles el tímpano para que no puedan oír.

 El verbo hebreo hashá, más bien que cerrar”, significa untar, embarrar, ensuciar, de forma que, por mucho que abran los ojos, no puedan ver por incapacidad funcional justamente merecida.

Para entender mejor -nota del traductor- estos difíciles versículos 9 y 10, es necesario tener en cuenta:

 

1) Que el hebreo no hace distinción entre conjunciones finales (a fin de que) y consecutivas (de forma que). Así, la frase: “para que no vean habría de entenderse como: “de modo que no verán.

 

2) De manera semejante, el hebreo del Antiguo Testamento tampoco distingue entre lo que es afecto de la voluntad directiva de Dios y lo que es afecto de Su voluntad permisiva (v. por ejemplo 2 Sam. 24:1, a la luz de 1 Cron. 21:1).

 

3.3.   Que la consecuencia de este endurecimiento habría de ser la ruina caso total del pueblo (vv. 11, 12).

El profeta, asustado por la terrible sentencia de Dios, pregunta (v. 11): “¿Hasta cuándo, Señor?”. Como si dijese: “¿Va a durar por siempre esta condición del pueblo? ¿Vamos a estar, yo y otros profetas, trabajando en vano entre ellos, de forma que nunca mejore la situación?”. En respuesta a esto, Dios le dice que ha de continuar predicando al pueblo y profetizando su ruina, aunque el pueblo se haga el sordo a su mensaje y sufra las consecuencias en la deportación a Babilonia, cuando la tierra quedará completamente desierta (v. 11) y los hombres serán alejados de ella (v. 12). Los juicios espirituales comportan muchas veces castigos temporales sobre personas y lugares.

 

3.4.  No obstante (v. 13), Dios se reservará un remanente como monumento a su misericordia.

Recordemos que la visión de Isaías tiene lugar antes de la caída del reino del norte. Cuando las diez tribus del reino de Israel marcharon deportadas a Asiria, quedó la décima parte, esto es, el reino de Judá, pero también ésta, dice aquí el Señor, será devorada de nuevo (lit.).

A su vez, después de la deportación a Babilonia, había de volver una décima parte de aquella décima parte que constituía el reino de Judá, con lo que siempre queda del pueblo de Dios un tocón, esto es, una pequeña parte del tronco con su raíz, de forma que no solo queda suficiente para chupar la savia, sino también para recibir injertos (v. Rom. 11:17-24).

El tocón es como el del terebinto (mejor que roble), que, al ser cortao, fluye de él un jugo fragante y resinoso (Ryrie), y el de la encina, árbol fuerte y añoso; la simiente santa, añade (v. 13b), será su tocón. A pesar de su apostasía y del consiguiente terrible castigo de Dios, el remanente es la simiente santa (compare con Dn. 7:6; Esd. 9:2), por ser del pueblo santo”, elegido por Dios.

Concluyó:

¿Cuándo oiremos a Dios? ¿Debemos acaso, al igual que Judá, pasar por calamidades antes de escucharlo? Considere lo que quizás Él le esté diciéndole y obedézcalo antes de que se le acabe el tiempo.

¿Cuándo oiremos a Dios?

___________                                            

Nota y Bibliografía:

[1] (habitación). La palabra en sí no se encuentra en la Biblia. Se usa en el Tárgum y en los escritos cristianos primitivos para referirse a la presencia de Dios. Sin embargo, la idea que expresa esta palabra, "Dios que habita, que mora entre los hombres", es un concepto básico tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo Testamento. Debe leerse junto con la palabra "GLORIA", presencia de Jehová. En Nm. 16:42, la nube oculta y revela la presencia de Dios. Dios habita entre los hombres por su sola voluntad, y permanece siempre Señor de su presencia (Éx. 19:9, 16, 18). No se puede disponer de ella. Hay que confiar en ella y obedecerle (Éx. 13:21, 22; Éx. 40:34-38). Así desciende sobre el templo (1 R. 8:10) y habita allí entre querubines (Salm. 80:1; Is. 6:1-9).

Sin embargo, la tradición profética no da por sentada la permanencia de esa presencia, independientemente de la conducta del pueblo y la voluntad divina (Jr. 7:4ss; Ez. 8:6). En el Antiguo Testamento se afirma que en los tiempos mesiánicos volverá la Shekinah (Ez. 43:7, 9; Hag. 1:8; Zc. 2:10; Is. 60:2). En el Nuevo Testamento el pasaje central sobre la encarnación (Jn. 1:14: "habitó entre nosotros") es una clara referencia a la tradición veterotestamentaria de la Shekinah. En Lc. 2:9; Mt. 17:5; 2 P. 1:17 encontramos manifestaciones alusivas directamente a fenómenos visibles o audibles que acompañaban esa presencia divina.

-    Biblia de Estudio RYRIE.

-    MATTHEW, Henry. Comentario Bíblico.  Edit. Clie. Págs. 742-744.

-    e-Sword-the. LEDD.

-   Pastor: Carlos Ramírez Jiménez. 26//04//2022. MISIÓN BAUTISTA: EMANUEL”. Ciudadela de Noé.  Los Cardos Mz.E-Lt.18. III Etapa. Cerca del Hospital Regional II.  Cel. 942-562691-Tumbes. 

charlyibsh@hotmail.com 

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miércoles, 27 de abril de 2022

EL ERROR DEL PRONOSTICADOR: (Jeremías 23:16-40)

 

EL ERROR DEL PRONOSTICADOR:

(Jeremías 23:16-40)

 

Así ha dicho Jehová de los ejércitos: No escuchéis las palabras de los profetas que os profetizan; os alimentan con vanas esperanzas; hablan visión de su propio corazón, no de la boca de Jehová  Dicen atrevidamente a los que me irritan: Jehová dijo: Paz tendréis; y a cualquiera que anda tras la obstinación de su corazón, dicen: No vendrá mal sobre vosotros… Porque ¿quién estuvo en el secreto de Jehová, y vio, y oyó su palabra? ¿Quién estuvo atento a su palabra, y la oyó?... He aquí que la tempestad de Jehová saldrá con furor; y la tempestad que está preparada caerá sobre la cabeza de los malos…”. (Jr. 23:16-22)


Pastor: Carlos Ramírez Jiménez:

Culpa de todo esto a los falsos profetas y a los sacerdotes, especialmente a los profetas. Ambos son impíos (v. 11); los sacerdotes profanan las Ordenanzas de Dios que pretenden administrar; los profetas, la Palabra de Dios que pretenden comunicar, aun en mi casa hallé su maldad dice Jehová (v. 11b):

·      En el tiempo, donde ministraban los sacerdotes y

·      Donde profetizaban los profetas.

Ambos eran culpables de idolatría e inmoralidad.

 

El concepto de saber a quién prestar atención tiene precedentes en las Escrituras. En la época de Jeremías, Dios advirtió a su pueblo de los falsos profetas: “No [los] escuchéis []; os alimentan con vanas esperanzas; hablan visiones de su propio corazón, no de la boca del Señor” … Ahora escuchamos palabras como: “Yo declaro”, “Yo profetizo”, “Yo ordeno”, “Yo pacto” … etcétera de cosas que dicen en la Biblia, pero que Dios no les a ordena para su pueblo de hoy. Veamos mejor a Jeremías.

I.       De Dos Cosas Se Les Acusa:

1.1.   De Que, Con Su Ejemplo, Enseñaban Al Pueblo A Pecar:

Los compara con los profetas de Samaria, la capital del reino del norte, que estaba desolada desde hacía mucho tiempo. Los profetas de Samaria habían sido muy insensatos al profetizar en nombre de Baal (v. 13), haciendo así errar al pueblo de Israel, al que todavía llama Dios mi pueblo. Los profetas de Jerusalén no hacían eso, pues profetizaban en nombre del verdadero Dios y se estimaban mucho en eso de no ser como los profetas de Israel que profetizaban por Baal; pero corrompían la nación con sus inmoralidades (v. 14), tanto como los otros con sus idolatrías.

Hacían uso del nombre de un Dios santo, mientras se revolcaban en todo género de impurezas. En el nombre del Dios de la verdad profetizaban, mientras (v. 14b) andaban en mentiras. Con todo esto, Judá y Jerusalén habían llegado a ser como Sodoma y Gomorra (v. 14, al final) y así los veía Dios como maduros para sufrir la misma destrucción que las ciudades nefandas de la Pentápolis.

 

1.2.  De Que Animaban Al Pueblo, Mediante Sus Falsas Profecías, a Continuar Pecando:

Se habían llegado a convencer a sí mismo de que no había ningún peligro y ningún daño en el pecado y se ajustaban, en la práctica, a esta falsa convicción (v. 16): “hablan visiones de su propio corazón, es decir, de su imaginación exaltada, no de la boca de Jehová. Les dicen a los pecadores (v. 17) que todo les irá bien, aunque persisten en sus pecados. Estos profetas lisonjeaban falsamente al pueblo. Tenían que haberles dicho: No hay paz para los malvados (Is. 48:22; 57:21). Pero ellos les decían: “Jehová ha dicho: Paz tendréisNo vendrá mal sobre vosotros (v. 17b). Lo peor es que se lo decían en nombre de Jehová.

 

II.     Dios Repudia Todo Lo Que Estos Falsos Profetas Decían Para Apaciguar A La Gente En Sus Pecados (v. 21):

No envié yo aquellos profetas, no les comisioné yo para ese ministerio; sin embargo, ellos estaban tan ávidos de comunicar sus mensajes que corrían a hacerlo; yo no les hablé, pero ellos profetizaban con todo atrevimiento, sin hallar las dificultades que los verdaderos profetas hallan con frecuencia. Les decían a los pecadores: Paz tendréis (v. 17).

Pero (v. 18), “¿1uién asistió al consejo de Jehová? Comunicáis vuestro mensaje con gran aplomo y seguridad; pero, ¿habéis consultado a Dios acerca de él? No habéis percibido ni oído Su palabra, no habéis comparado en la Escritura lo que estáis diciendo; si hubieseis tomado nota del tenor general de la Biblia, nunca habríais pronunciado un mensaje semejante”. Que no habían asistido al consejo de Jehová ni habían oído Su voz, se declara después (v. 22). Si hubiesen asistido a mi consejo, dice Dios, como ellos pretenden:

 

1. Habrían hecho de las Escrituras su norma de Predicación: Habrían hecho oír mis Palabras a mí pueblo.

2. Habrían hecho de la conversión de las almas su objeto (v. 22b) de interés primordial, y eso es lo que habrían buscado en toda su predicación.

3. Habrían mostrado algunos sellos de su ministerio. Si hubiesen asistido a mí consejo, y las palabras que predicaban hubiese sido mis palabras ellos mismo habrían sentido el impacto de tales palabras y habrían cesado de obrar mal”.

III.   Dios Amenaza Con Castigar a Estos Profetas Por Su Maldad:

Ellos prometían al pueblo paz; y, para mostrarles la insensatez de eso, Dios les dice que ellos mismos no habían de tener paz. Se aproxima sobre ellos la calamidad y no aperciben de ella (v. 12). Por ser profanos los profetas y los sacerdotes (v. 11), por tanto (v. 12), su camino será como resbaladeros en oscuridad (compare con 13:16; Salm. 35:6). Dice Freedman:

Ø Hasta ahora, los corrompidos profetas habían proseguido su malvado curso con seguridad; pero ahora el camino será resbaladizo y oscuro para ellos, de modo que tropezarán”.

 

v  Los que pretenden enseñar a otros el camino, estarán ellos mismos en la oscuridad.

v  Los que pretenden dar a otros seguridad, no hallarán ellos mismos terreno firme donde asentar los pies.

Los que pretenden poner a la gente cómo con sus halagos, se hallarán ellos mismos extremadamente incómodos:

·      Serán empujados y caerán (v. 12b).

Pretenden evitar el mal que amenaza a otros, pero (v. 12, al final) Dios traerá el mal sobre ellos en el año de su visitación (compare con 11:23), que será el año de su retribución. Más adelante (v. 15) se les amenaza con otras amarguras:

·      He aquí que yo les hago comer ajenjos, y les daré a beber agua de hiel (compare con 9:15).


IV.  El Pueblo Se Le Advierte Aquí Que No De Crédito Alguno A Estos Falsos Profetas (v. 16):

No escuchéis las palabras de los profetas que os profetizan; os alimentan con vanas esperanzas; pues es la palabra de Jehová la que está firme y permanece para siempre, pero no la de ellos. Ellos os dicen (v.17, al final): No vendrá mal sobre vosotros; pero oíd lo que dice Dios (v. 19): Mirad que una tormenta de Jehová y, por tanto, muy fuerte, va a estallar con furos. Ellos os dicen que todo está en calma, pero Dios os dice (v. 19b) que es una tempestad que remolineas y se cierne sobre la cabeza de los malvados, y no la podrán aguantar.

Esta sentencia es irreversible (v. 20): No se apartará la ira de Jehová hasta que lo haya hecho y hasta que haya cumplido los designios de su corazón. Dios no se va a volver atrás en modo alguno. Ellos no lo entienden ahora, pero es los postreros días (frase mesiánica, dice Freedman) lo entenderéis cumplidamente, esto es, os daréis cuenta perfecta de la situación en que ahora os halláis”.

Sin embargo, Freedman hace notar que el verbo hebreo tithbónnu está en la forma Hilhpael (reflexivo), por lo que propone la siguiente versión:Os consideraréis a vosotros mismos en esta (con) entendimiento”, “es decir, al presente rehusáis reconocer esto, pero en el fin lo conoceréis a fuerza de examinar a nosotros mismos y por nuestra experiencia.

 

V.     Varias Cosas Se Ofrece A La Consideración De Estos Falsos Profetas, A Fin De Que Se Vean Incitados A Retractarse De Su Error:

 

5.1.    Han De Considerar Que, Aun Cuando Hayan Podido Engañar A Los Hombres, Dios Es Demasiado Sabio Para Que Puedan Engañarle:

 

1. Dios Afirma Su Omnipotencia y Su Omnisciencia En General (vv. 23-24).

Dice textualmente el versículo 23: “¿Acaso (soy) un Dios de cerca yo, oráculo (Heb. nehúm) de Jehová, y no un Dios de lejos?”.  La mejor interpretación de este versículo es, sin duda, la que da Asensio: “Jehová no es un Dios cercano que sólo puede conocer y dirigir lo que sucede en torno a sí, sino un Dios lejano que, desde su altura inaccesible a todo hombre, todo lo alcanza con su ciencia y poder”. Entre los hombres, la cercanía y la lejanía marcan una enorme diferencia, tanto en nuestras observaciones como en nuestras operaciones, pero con Dios no sucede así; para ÉL, lo mismo es la luz que la oscuridad, lo que está al alcance de la mano y lo que está a una distancia astronómica.

Por eso, ni el carácter ni la conducta del hombre pueden esconderse del ojo divino que todo lo ve (v. 24): “¿Se ocultará alguno, dice Jehová, en escondrijos que yo no lo vea? ¿No lleno yo, dice Jehová, el cielo y la tierra? (compare con 1 R. 8:27; Salm. 139:7-12). Ningún lugar puede encerrar a Dios, como ningún lugar puede excluirlo.

 

2. Aplica Esto a Los Falsos Profetas, Que Tenían Un Arte Notable En Disfrazarse (vv. 25, 26),

Dios les hará saber que está enterado de toda la confusión que han sembrado en el mundo, bajo color de divina revelación. Dios descubre fácilmente los fraudes. Dice Freedman sobre el versículo 26: El versículo es difícil. Su probable significado es éste: ¿Por cuánto tiempo continuarán éstos engañando al pueblo? ¿Puede la verdadera Palabra de Dios residir en el corazón de hombres que profetizan engaños que ellos mismos conciben?”.

 

5.2.   Han De Considerar Que, Al Embaucar Al Pueblo Con Falsificadas Revelación Y Al Atribuir Sus Propias Fantasías A La Inspiración Divina.

Están provocando el menosprecio a la religión verdadera y hacen que los hombres se vuelven incrédulos y aun ateos (v. 27): “Los que piensan hacer que mi pueblo se olvide de mi nombre con sus sueños que cada uno cuenta a su prójimo”. Lo que más desea Satanás es que los hombres se olviden de Dios, especialmente de la justicia y de la santidad de Dios, según se han manifestado en todos los tiempos.

El mejor medio de que lleguen a olvidarse del Dios verdadero es hacer que se aficionen a dioses falsos (v. 27, al final), Al modo que sus padres se olvidaron de mi nombre por Baal. Hoy día hay muchos baales por los que se olvida el nombre de Dios.

 

5.3.   Han De Considerar Qué Colosal Diferencia Había Entre Sus Profetas y Las Que Eran Pronunciadas Por Los Verdaderos Profetas De Jehová (v. 28):

El profeta que tenga un sueño, cuente el sueño; y como sueño, cuente el sueño; y como sueño habrá que considerarlo, algo que está completamente lejos de la realidad; pero el que tenga mi palabra -dice Dios-, cuente mi palabra verdadera, que la declare fielmente, ajustándose en todo a lo que yo le he dicho, y pronto veréis la enorme diferencia que haya entre el sueño de un falso profeta y las instrucciones divinas que un verdadero profeta comunica.

Los que tienen sentidos espirituales bien ejercitados pueden distinguir fácilmente entre la paja y el trigo. Los sueños de la imaginación no valen para nada, como la paja que se lleva el viento; pero la Palabra de Dios es sustanciosa, de valor, nutritivo, pan de vida”.

Otros distintivos de la Palabra de Dios son descritos en el versículo 29: “¿No es mi palabra como fuego, dice Jehová, y como martillo que hace pedazos la roca?”. Los sueños de los falsos profetas eran fantasías inútiles para la vida, sin poder ni eficacia para cambiar la conducta; pero la Palabra de Dios es un poder, una dinamita (gr. dynamis = poder) que, como el fuego, produce diferentes afectos conforme al material en el que actúa:

·      Endurece el barro y ablanda la cera;

·      Consume la escoria, pero purifica la plata.

Así también, la Palabra de Dios es para un olor de vida para vida; para otros, olor de muerte para muerte (2 Cor. 2:16). También es comparada a un martillo que hace pedazos la roca. El corazón del hombre sin humillar es como una roca; si no se derrite por el fuego de la Palabra de Dios, será hecho pedazos por el martillo de la Palabra de Dios.

 

5.4.  Han De Considerarse Finalmente Que, Mientras Siguiesen Este Curso, Dios Había De Estar Contra Ellos:

Tres veces se les dice esto (vv. 30, 31, 32). Quedan procesados aquí; Hurtan mis palabras coda uno de su prójimo (v. 30b). Eran extraños al espíritu de la profecía, pero imitaban el lenguaje de los verdaderos profetas, tomaban algunos buenos dichos de ellos y los comunicaban al pueblo como si fuesen de ellos mismos. Con estas medias y, además, carentes del verdadero espíritu, anulaban la eficacia de la Palabra de Dios en la mente y en el corazón de algunos que quizá comenzaban a estar bajo la convicción que la Palabra de Dios, mediante el Espíritu de Dios, imprime en el que la escucha con las debidas disposiciones.

Dios está contra ellos (v. 31) porque usaban la lengua según les perecía bien en sus discursos al pueblo, y hacían pasar como dicho por Dios lo que era producto de su imaginación. Quedan encausados como vulgares tramposos (v. 32), pues profetizan sueños mentirosos y las cuentan con la pretensión de que se debe a la Inspiración de Dios, lo que es invento de ellos. Malo es el error del pueblo al tomar por verdades las mentiras que los falsos profetas dicen, pero es mucho peor el caso de estos falsos profetas, pues son ellos los que hacen errar al pueblo de Dios con sus mentiras y con sus lisonjas. Dios decían que no tiene nada que ver con ellos: Yo no los envié ni les mande y, puesto que no proceden de la verdad, tampoco pueden hacer nada para la vida: ningún provecho puede hacer a este pueblo, dice Jehová.

VI.    La Mundanidad Del Pueblo: Jeremías 23:33-40:

Así como la de los sacerdotes y profetas, es aquí condenada en un caso particular que podría parecer de poca importancia, pero no lo es, pues la vulgaridad profana en el modo de hablar, y la corrupción del lenguaje de una nación, son evidencia clara del predominio de la impiedad en esa nación.

 

6.1.   El Pecado De Que Aquí Se Les Acusa Es Tomar A Broma A Los Profetas De Dios Y Los Vocablos Especial Que Usaban:

Preguntan (vv. 33, 34): “¿Cuál es la carga de Jehová?”. Recordemos que el vocablo hebreo massá, que significa carga, ocurre en la Biblia cuando el oráculo de Dios hace referencia especial a ciertas amenazas o ciertos castigos que se cierne sobre los destinarios.

Los profetas verdaderos usaban este vocablo con toda la seguridad que el caso requería, pero los contemporáneos de Jeremías lo usaban para burlarse de él y de su mensaje, cuando deberían temblar ante el juicio que dicha carga comunicaba. Cuando alguien hace burla de los más sagrado, pocas esperanzas quedan de verle salvado.

 

6.2.   A La Vez Que Se Les Reprende Por Esta Burlona Forma De Hablar, Se Les Dice Cómo Hay Que Expresarse Decentemente:

Vemos que el término es usado todavía después (Nah. 1:1; Hab. 1:1; Zc. 9:1; Malq. 1:1), pero aquí Dios quiere que Jeremías se atenga a la norma que dio en 15:19b: “Y nunca más volveréis a mencionar: Carga de Jehová de esta forma irónica y sacrílega (v. 36).

¿Cómo, pues, han de expresarse? Se les dice (v. 37): Así dirás al profeta: ¿Qué te respondió Jehová, y qué habló Jehová?”. Y lo mismo han de hacer cuando pregunten cada uno a su prójimo y cada cual a su hermano (v. 35).

 

6.3.   En Esta Misma Línea De Prohibición Al Pueblo En Cuando Al Uso Irónico Y Escarnecedor Del Término massá:

Dios amenaza (vv. 38-40) con hacer caer sobre ellos afrenta y confusiones perpetuas (v. 40) y con hacerles caer a ellos mismos después de levantarlos en alto (v. 39), si continúa abusando del vocablo carga (v. 38). Hay un juego de palabras con los vocablos massá = carga, y nashá = cargarse (o levantar en alto) en los versículos 38 y 39. Atención especial merece a este respecto el versículo 33: “Y cuando te pregunte este pueblo, o el profeta o el sacerdote diciendo: ¿Cuál es la carga de Jehová?, les dirás: ¡Qué carga! Y yo os arrojaré -oráculo[1] de Jehová(lit.)-.

El sentido queda así un tanto oscuro con la lectura del actual texto masorético (eth mahmassá: al que carga), por lo que, con una división y una vocalización diferentes (según lo han visto la Septuaginta -los LXX- y la Vulgata Latina) tendríamos: attem hammassá: “vosotros (sois) la carga, y yo os arrojaré como se arroja de alguien una carga” (Freedman). Así lo entiende el gran rabino Rashi.

Concluyó:

Los falsos profetas todavía existen. Algunos expertos dan consejos, pero ignorando a Dios o adecuando su Palabra a los propósitos de ellos. Pero mediante la Biblia y el Espíritu Santo, Dios nos ha dado lo necesario para discernir entre lo verdadero y lo falso.

¿Qué patrón utilizas para determinar si algo es verdadero?

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Nota y Bibliografía:

[1] קָסַם = casám H7080 raíz primaria; propiamente distribuir, i.e. determinar por suerte o rollo mágico; por impl. adivinar: - adivinación, adivinar, adivino, agorero, dar oráculo, practicar [adivinación], usar [advinación].

qasam = (קָסַם, H7080), «adivinar, practicar la adivinación». Cognados de este vocablo aparecen en arameo tardío, en cóptico, siríaco, mandeano, etiópico y arábigo, así como la lengua de Palmira. La raíz hebrea aparece 31 veces en el texto bíblico: 11 veces como verbo, 9 como participio y 11 como nombre.

La adivinación era un paralelo pagano de la profecía: «No sea hallado en ti quien haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego, ni quien practique adivinación Porque estas naciones que vas a heredar, a agoreros y a adivinos oyen; más a ti no te ha permitido esto Jehová tu Dios. Profeta de en medio de ti, de tus hermanos, como yo, te levantará Jehová tu Dios; a él oiréis» (Deut. 18:10; 18:14-15: primer uso del término).

El término qasam se refiere al acto de buscar la voluntad de los dioses a fin de conocer sus acciones futuras o conseguir su bendición para alguna acción propuesta (Jos. 13:22). Es posible que los adivinadores conversaban con demonios (1 Cor. 10:20). (VINE).

NOTA: La traducción oráculo aparece 11 veces en Versión de Reina y Valera, rev. 1909 en el Antiguo Testamento. En todos los casos se trata de una traducción errónea del hebreo debír, que se utiliza exclusivamente para el santuario interior del *templo de Salomón (Reina Valera 1960 lugar santísimo). La derivación equivocada de dibber, hablar, más bien que de dabar en el sentido de estar detrás”, surge de las traducciones de Aquila y Símaco (que utilizaron jreµmatisteµrion, oráculo), y la Vulgata latina (oraculum). Indudablemente influyó también sobre este cambio el hecho de que en los templos paganos se designaba oráculos a las cámaras donde los dioses hacían sus declaraciones (el santuario oracular de Apolo en Delfos fue el más famoso de todos). (CERTEZA).

-    Biblia de Estudio RYRIE.

-    MATTHEW, Henry. Comentario Bíblico.  Edit. Clie. Págs. 851-852.

-    e-Sword-the. LEDD.

-   Pastor: Carlos Ramírez Jiménez. 26//04//2022. MISIÓN BAUTISTA: EMANUEL”. Ciudadela de Noé.  Los Cardos Mz.E-Lt.18. III Etapa. Cerca del Hospital Regional II.  Cel. 942-562691-Tumbes. 

charlyibsh@hotmail.com

 

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