Parte I:
COMENTARIO
A OSEAS: “El Amor Leal
De Dios”: (I)
Los
Profetas Menores: Reciben
este nombre, en contraste con los llamados profetas mayores, los escritos de
menor extensión, de los siguientes doce profetas:
·
(I) Oseas,
·
(II) Joel,
·
(III) Amós,
·
(IV) Abdías,
·
(V) Jonás,
·
(VI) Miqueas,
·
(VII) Nahum,
·
(VIII) Habacuc,
·
(IX) Sofonías,
·
(X) Hageo,
·
(XI) Zacarías,
y
·
(XII) Malaquías.
A pesar de su
nombre y, en ciertos casos, muy corta extensión, dan valiosas enseñanzas, y
merecen un atento examen, tanto por la luz que arrojan de una manera directa
sobre los planes de Dios, como por los principios y aplicaciones al caminar del
creyente en todo tiempo y lugar.
Durante todo este tiempo estudiaremos
los doce libros de los profetas Menores, empezaremos con Oseas: veamos.
El
Matrimonio De Oseas: El tema del libro
es el amor leal de Dios hacia Israel a pesar de la continua infidelidad de esa
nación, descrita dramáticamente mediante la experiencia matrimonial de Oseas.
El profeta contrajo matrimonio con Gomer y poco después descubrió que ella le
era infiel. Si bien hubo una separación, el amor de Oseas (como el amor de Dios por su pueblo) persistió, y al final hubo
reconciliación.
Hay tres puntos:
1) Es una simple
alegoría, el libro no contiene ninguna base histórica respecto a matrimonio
real.
2) Oseas contrajo matrimonio con una mujer que ya era
ramera, quizás prostituta del templo.
3) Gomer se volvió
ramera después de su matrimonio.
Si bien la experiencia trágica de Oseas ilustra el amor de Dios por su pueblo extraviado, no existe ninguna base legitima para rechazar la historicidad del matrimonio. Es difícil determinar si 2) o 3) es el punto de vista correcto. Fecha: 710 a. C.
I. ¿QUIÉN?
¿CUÁNDO? ¿DÓNDE?
Oseas 1:1:
El versículo 1 es el título del libro. Todo el libro se
caracteriza por la frase La palabra de Jehová (v. 1a). La palabra no es solo lo
que Oseas dijo, es decir sus palabras como tales, sino el mensaje unificado de
Dios que se expresa en todo el ministerio de Oseas.
Toda la tradición del profeta refleja la revelación del Señor que recibió o le sucedió a él. Es la revelación dada por el Señor a través de la vida de un hombre específico dentro del escenario de la historia. Entonces, su proclamación y su vida son un testimonio, una expresión del evento de la revelación de Dios.
El título solo dice que Oseas es hijo de Beeri. Su nombre significa “Salvación”, igual que la forma original del nombre de Josué. Oseas fue también el nombre de un efrateo contemporáneo de David, según 1 Cron. 27:20. Por eso, su nombre, relacionado con la tribu de Efraín, y su dialecto señalan que era hombre del norte, de Israel.
Es interesante, entonces, que cuatro reyes
de Judá son nombrados mientras que se menciona solamente el nombre de un rey de
Israel, Jeroboam II (786-746). Alguien ha sugerido que, en comparación con este
rey, quien llevó a Israel a la prosperidad, los últimos seis reyes de Israel no
merecen ser nombrados. Es más probable que este versículo refleje el hecho de
que el libro fuera compuesto después de la caída de Samaria (en el año 722 a.
de J.C.) pero en el territorio de Judá.
El autor sería Oseas, o sus discípulos que conservaron sus
palabras.
Evidentemente el libro se escribió para un público que conocía mucho mejor la
cronología de Judá que la de los reyes de Israel. Al marcar el período de los
cuatro reyes demostró a los lectores que el ministerio de Oseas comenzó durante
el reinado de Jeroboam y duró hasta el fin del reino del Norte.
Las fechas del ministerio de Oseas son
aproximadamente del 752 al 722 a. de J.C. A pesar de las dificultades
cronológicas, es probable que Uzías y su hijo, Jotam, hayan compartido el trono
desde el 750 a. de J.C. hasta la muerte de aquel (ver Biblia de Estudio Siglo
XXI). Acaz reinó durante los años 742-727; y Ezequías, del 727 hasta el 698, si
seguimos la cronología de Miller y Hayes. Ningún oráculo en el libro exige una
fecha después de la caída de Samaria.
Por eso, podemos poner el año 722 como el fin del ministerio de Oseas. También, los eventos del cap. 1 requieren un período de por lo menos unos seis años, y estos eventos tienen que haber sucedido durante el reinado de Jeroboam II o su hijo. Jeroboam murió en el 746; por lo tanto, podemos fijar el comienzo del ministerio del profeta por el año 752 a. de J.C.
Debemos decir que poner las fechas del 752
al 722 para el ministerio de Oseas no significa necesariamente que él murió en
este último año. Su ministerio a Israel terminó (porque Israel como tal desapareció).
Sin embargo, es posible que el profeta haya escapado a Judá y que allá haya
comenzado a escribir el libro que lleva su nombre.
También es igualmente posible que él muriera en el desastre de Israel, pero que escaparan algunos discípulos suyos quienes conservaron sus palabras, y que en Judá se escribiera el libro. De todas maneras, es interesante notar que el cap. 1 se escribió en tercera persona.
Con ese título del versículo 1, sabemos
que las narraciones y los oráculos de este libro no son solamente palabras,
sino que son la palabra de Jehová, eventos que revelan al hombre el carácter de
Dios. Los vv. del 2 al 9 forman una unidad literaria compuesta por cuatro
eventos simbólicos. Los eventos históricos de la vida de Oseas se subordinan al
propósito de presentar un modelo para la relación existente entre Dios y su
pueblo. Es decir, tenemos eventos históricos en la vida de Oseas, pero no
debemos utilizar estos datos para escribir sobre la vida de Oseas o su
matrimonio.
Lo que tenemos es la predicación de Oseas en palabras y acciones. Los nombres de sus hijos no describen el estado de su matrimonio sino el estado del pacto entre Dios e Israel. En el pasaje hay una economía de expresión para que el mensaje de Dios se manifieste en una forma más brillante y más clara.
II. MODELO DEL MATRIMONIO. Oseas 1:2-3:5:
1. La Tragedia De La Infidelidad. 1:2-9.
Esta sección tiene su propio título: El principio de la palabra
de Jehová por medio de Oseas (v. 2a). Los eventos que se encuentran en
esta sección son el inicio del ministerio del profeta y durante el reino de
Jeroboam. No es el “llamamiento” de Oseas, sino que es el contenido
del primer período de su predicación.
En un tiempo de paz y prosperidad Oseas,
como Amós su contemporáneo, declara la destrucción del reino de Israel tanto
con palabras como con acciones. Su familia misma llega a ser un sermón vivo
delante del pueblo.
Ø En primer lugar, Oseas recibe el mandato: Ve, toma para ti una mujer dada a la prostitución (v.
2b).
El heb. dice “una
mujer de prostituciones”, lo cual ha sido interpretado en varias
maneras.
Desde la época de Orígenes
y Jerónimo,
este capítulo se interpreta como visión o alegoría. Tal interpretación se
origina en la incapacidad del intérprete para creer que Dios pudiera mandar a
un profeta a hacer algo tan repugnante.
Ø Sin embargo, es mejor pensar en
el matrimonio como un evento real en la vida de Oseas. Hay eventos simbólicos
en los otros profetas muy semejantes a los de este capítulo, por ejemplo, los
nombres de los hijos de Isaías.
Otros aceptan el matrimonio histórico de
Oseas, pero dicen que la mujer de prostituciones es una descripción metafórica
y esta “prostitución”
es la idolatría de Gomer al igual que la de la nación. Ella es solamente una de
los demás israelitas que no adoran al verdadero Dios según las tradiciones de
sus padres.
Ø Una tercera interpretación ve a Gomer como a
una mujer que tenía tendencias de prostitución/adulterio, pero que no
era prostituta cuando se casó con Oseas. Solamente después del matrimonio que
le fue infiel. Así, por medio del dolor de su vida, Oseas aprendió del dolor
del Señor con su pueblo infiel. Por eso, en los años posteriores a estos
eventos, Oseas reinterpretó el significado de su matrimonio con Gomer desde la
perspectiva divina.
Estas interpretaciones eluden a lo que
se presenta en el texto como un choque a los sentidos: “¡Ve! ¡Cásate con una prostituta!”. Como el texto lo
presenta, este mandamiento fue dado a Oseas antes del matrimonio. No es que
Oseas aprendió por medio de sus experiencias algo que puede aplicarse a Dios y
a su pueblo, sino que es Dios quien revela la verdad a Oseas y manda que su
vida familiar sea un modelo de la relación que existe entre Dios e Israel.
Así, es necesario
que esta “prostitución”
de la mujer sea conocida por Oseas y todo el pueblo. No es que esa mujer era “solamente”
una israelita o que más tarde se dio a la prostitución. Sus “prostituciones”
fueron evidentes antes de que ella se casara con el profeta.
Ø Una cuarta interpretación sugiere que
ella era una prostituta común.
Sin embargo, la
palabra “prostituciones”
no es el término para una prostituta común.
Otros dicen que
ella era una prostituta sagrada o prostituta cultual, comprometida en
la adoración de Baal en algún sentido. No obstante, la palabra “prostituciones”1) (zenunim H2181) tampoco es la palabra “prostituta cultual” (qedeshah H6945), palabra que ocurre en
4:14.
Ayuda
Hermenéutica:
H2181 זָנָה = zaná raíz primaria [muy bien alimentado y
por lo tanto desenfrenado]; cometer adulterio (por lo general de la mujer, y menos
a menudo de simple fornicación, rara vez de embeleso involuntario);
figurativamente cometer idolatría (siendo que al pueblo judío se le consideraba
esposa de Jehová):- adulterar, apartar, cesar, cometer fornicación, dejar,
fornicación, fornicar, fornicario, infiel, ir, prostituir, ramera.
H6945 קָדֵשׁ = cadésh: de H6942; una persona
(casi) sagrada, i.e. (técnicamente) devoto (masculino) (por prostitución) a la
idolatría licenciosa:- prostitución idolátrica, sodomita. (Strong)
Sin embargo, se
usa esta palabra “prostituciones” para describir a Jezabel en 2 R. 9:22,
una mujer comprometida en la adoración de Baal. También en Gn. 38:24 Tamar es
acusada de “prostituciones”
porque está embarazada.
Note: que en Gn. 38:21 Judá, después de tener relaciones sexuales con ella en el camino a Timnat, le mandó el pago a la “prostituta cultual” de Enaim. Por eso, esta palabra “prostituciones” nos guía a un asunto sexual/cultual. Entonces, parece mejor pensar en Gomer como un tipo de “prostituta cultual”.
Es posible que en ese tiempo haya existido
la costumbre entre las señoritas israelitas de ofrecerse por un tiempo como prostitutas
cultuales antes de casarse para recibir de Baal la fecundidad
en su matrimonio. Gomer, según algunos, era una de esas mujeres que se habían
dedicado a Baal para ser fértil.
No obstante, a pesar del sincretismo de la religión de Israel en el tiempo de Oseas, es imposible probar que esta práctica existiera. Es más probable que Gomer era una prostituta al servicio del culto a Baal.
Ese matrimonio sería un escándalo sensacional.
Todos irían a preguntarle:
· “Profeta, ¿qué significa
esto?”.
Entonces, Oseas les respondería:
· La tierra se ha dado enteramente a la
prostitución (v. 3c).
Prostituirse acá es metáfora para adorar a otros dioses, ídolos. Así, Gomer es modelo apta porque ella participa en la prostitución espiritual de Israel por medio de su prostitución física en los cultos a Baal.
Sin comentar los pensamientos de Oseas en
cuanto a la orden que recibió, el texto dice que fue y se casó con Gomer, la
hija de Diblaim. Inmediatamente la atención del lector se pone en el nacimiento
del primer hijo, que por orden de Dios recibe por nombre Jezreel. En sí, esto
es extraño porque Jezreel es el nombre de un lugar, no de una persona. El
nombre significa “Dios siembra” y puede entenderse como una
bendición. Jezreel es un valle rico en Israel, importante en la agricultura.
También fue el sitio de batallas y victorias en la historia de
Israel, por ejemplo, las:
Ø De Débora y Barac (Jue. 4 y 5), y
Ø Gedeón (Jue.
6 y 7).
Sin embargo, el profeta no proclama un
mensaje de bendición y fertilidad. Jezreel también es el nombre de una ciudad
que ha sido sitio de hechos de sangre, y el profeta condena la casa real por
estos pecados. Esa ciudad ha visto el crimen de Acab y Jezabel contra Nabot
entre los pecados de la casa de Omri. No obstante, es la casa de Jehú la que es
condenada.
Los hechos de sangre aluden a los eventos
de 2 Reyes 9 y 10. Jehú mató no solo al rey de Israel, en su golpe de estado,
sino también al rey de Judá. Era responsable de la matanza de los setenta hijos
de Joram. Dirigió la exterminación de los que adoraban a Baal, aunque él mismo
no adoraba a Dios en una manera pura (2 R. 10:29).
Jehú era culpable de violencia igual que los que lo precedieron, y los que le siguieron. Por eso el fin de su dinastía se acercó. El nombre extraño de su primer hijo le dio a Oseas la oportunidad de predicar el mensaje de Dios. La sorpresa era que el mensaje no era uno de fertilidad y prosperidad. Jezreel no indicaba que Dios sembraría bendiciones; al contrario, él iba a sembrar destrucción.
El v. 5 es otra palabra de Oseas, pero fue
pronunciada en un período posterior de su ministerio, probablemente cerca del
año 733 a. de J.C. cuando el rey de Asiria tomó en batalla el valle de Jezreel.
Ahora, este nombre se aplica al valle, no a la ciudad, para recalcar que estos eventos son el juicio de Dios y que ahora este juicio se aplica a Israel como nación entera y no solamente a la casa de Jehú.
Los vv. 6 y 7 forman
el tercer evento simbólico de esta sección. Gomer concibió de nuevo y dio a luz una
hija.
Oseas es el padre de esta hija y por la
orden de Dios le pone el nombre “no recibe el amor del padre”. Otra vez, no debemos
leer el nombre de esta hija como descripción del estado del matrimonio del
profeta. Aunque el texto no dice que dio a luz (comp. v. 3b), la omisión debe
considerarse como una parte de la economía de expresión que se muestra en el
pasaje.
Como parte de esa misma “economía”,
la palabra Dios no aparece aquí en el texto heb. del v. 6 (ni en el v. 9, como
explica la nota en la RVA). Se entiende, entonces, que la recién nacida es la
hija de Oseas, y porque ella es su hija el nombre va a incitar al pueblo a preguntarle:
“Profeta, ¿qué
significa esto?”.
Oseas contestará que, a pesar de la
esperanza que Judá pudiera tener (v. 7), Israel no recibirá la compasión o
protección que un hijo espera de sus padres porque no se comporta como hijo. Si
el “no”
de la frase previa se aplica a ésta también, se ha de entender como que Dios dice de su hija
Israel: “No la soportaré más”.
Otra traducción sería: “Ciertamente, los llevaré”. De traducirse así, tiene que entenderse como profecía del cautiverio asirio de Israel.
El cuarto evento
simbólico de la sección se presenta en los vv. 8 y 9. Comienza: Después de destetar a
Lorujama… (v. 8a).
La frase es más que una nota biográfica.
Normalmente, las israelitas destetaban a sus hijos cuando tenían unos tres años
(comp. 1 Sam. 1:24). El evento era importante y hasta festivo en Israel (Gn. 21:8).
Pero el detalle es mencionado en este pasaje para subrayar que Dios había esperado un largo tiempo antes de dar este tercer signo de su castigo. El detalle testifica la paciencia divina, e implica que hay otro propósito que solo la destrucción en el juicio de Dios. él busca el arrepentimiento y la reconciliación.
Sin embargo, la gente no respondió a esta invitación, y por eso
el nacimiento del tercer hijo llegó a ser la ocasión de proclamar la palabra
más dura que Dios envió a Oseas: Ponle por nombre Loammí.
Que este nombre, “no pueblo mío”, se aplica a Israel
y no al hijo me parece claro. En la interpretación del nombre, por primera vez, Dios
habla directamente a Israel: Vosotros no sois mi
pueblo ni yo soy vuestro Dios.
La traducción de esta última frase en RVA
representa una ligera enmienda textual muy común (ver también RVR-1960). Sin
embargo, tanto el texto masorético (TM) como la Septuaginta (LXX) pueden ser
traducidos lit.: “Y yo no yo soy
para vosotros”. Puede entenderse cómo Oseas emplea el nombre de Dios
que se reveló en Ex. 3:14, YO SOY. La interpretación del nombre Loammí sería: “Vosotros no sois mi pueblo, ni soy YO SOY para vosotros”.
Se nota una progresión del castigo cada
vez más severa en los vv. 4 al 9. Israel tendrá un desastroso futuro sin rey
(v. 4), sin el amor fraternal de Dios (v. 6), y ahora, un futuro sin Dios mismo
(v. 9). Que Dios no sea el YO SOY de Israel
equivale a decir en términos radicales, que el pacto ya se abolió.
El pueblo de Dios rompió el pacto, y ahora sufrirá la maldición que el pacto mismo prescribió en las tradiciones preservadas en Deut. 31:16-18. Con este oráculo parece que no hay más que decir. Sin embargo, este es solamente un lado del mensaje de Oseas.
2. La Felicidad Potencial.
1:10-2:1.
Oseas ahora ofrece la esperanza de un
nuevo futuro para el pueblo de Dios. Algunos han expresado dudas en cuanto a
que Oseas proclamaría este mensaje después de lo que dijo en los vv. 2 al 9, pero hay que
notar dos cosas:
1) La esperanza es una parte integral del mensaje de Oseas (2:14-23; 3:1-5;
11:8-11; y 14:4-8), y
2) La posición
actual de 1:10-2:1 probablemente se debe al proceso de redacción del libro y
no a un estricto orden cronológico de la predicación del profeta.
Cuando se escribió el libro, posiblemente se sentía la necesidad de poner juntos los dos tipos de mensajes, juicio completo y salvación.
Realmente los mensajes no son alternativas opcionales. La salvación no
es una opción que Israel puede escoger, sino que, al igual que el juicio, es
totalmente la obra de Dios. En un futuro lejano, después del futuro más
inmediato, Dios iniciará el cumplimiento de las promesas a los patriarcas (Gn. 32:12;
22:17), dice Oseas.
Sin embargo, esta esperanza se presentará
solamente después del juicio ya proclamado por el profeta. Y sucederá que en lugar de lo que se les
dijo:
Ø Vosotros no sois mi pueblo, se les dirá: Hijos del Dios viviente (v. 10c).
Lit. el versículo dice: “Y sucederá en lugar de que se les dijo…”. Varios eruditos
han sugerido que “en lugar de que” es sinónimo de “en vez de”.
Sin embargo, tal traducción, según otros eruditos, estaría sin paralelo en el
AT. Otros opinan que el artículo definido está presente implícitamente y que
por eso sería mejor entender la frase lit. “en el lugar donde”.
La pregunta entonces sería: “¿Cuál lugar?”. La palabra “lugar” en el AT., puede significar un santuario, un lugar santo. Entonces, en el mismo santuario en el cual Oseas proclamaba sus mensajes de los nombres de sus hijos, nuevos nombres serán dados, y nuevos significados se proclamarán. O, si “lugar” no es un centro cultico, entonces se refiere a Jezreel, un lugar que es de mucha importancia para la predicación de Oseas.
Israel (v. 10a; aquí se
refiere tanto a Efraín como a Judá), después de ser “no pueblo mío”
(LoAmmí),
en un futuro no previsto hallará una nueva identidad, hijos del Dios viviente
(v. 10c). Esta frase habla más de Dios como la fuente de vida (igualmente que
en Salm. 42:2 y 84:2) que, en distinción de un ídolo, aunque esta idea también
no está ausente completamente.
El profeta declara que Dios es quien da vida a Israel. él es quien da fertilidad y no Baal. Por eso, los israelitas no serán más hijos de prostitución, sino que serán hijos del Dios viviente. Aun en su visión del futuro, Oseas usa la familia como modelo para declarar que el Señor, y no Baal, es el verdadero Dios de Israel, mostrando que el Señor es mucho más que un Baal. Dios no solo da vida, sino que es Padre (ver 11:1-3).
Como padre, Dios tiene la capacidad
soberana para transformar completamente la identidad de sus hijos. En esta
visión del futuro escatológico, Jezreel será
un nombre de bendición:
· Lorujama cambiará a ser Rujama
(“recibe el amor
del padre”), y
· Loammí
será
Ammí (“pueblo mío”).
Que esas palabras se aplicaran a todo el pueblo de Dios se ve
por medio del uso de plurales:
· Vuestros hermanos, vuestras hermanas (2:1) y
· La designación extraña de los hijos de
Judá.
Durante o inmediatamente después de los
eventos del 734 al 733 a. de J.C. (la guerra entre
Siria y el reino del Norte, y la intervención de Asiria), Oseas se
dirigió a un pueblo dividido por la guerra, el gobierno y las tradiciones
religiosas, proclamándoles que el Señor planifica un día cuando serán
congregados en uno y nombrarán para sí un solo jefe.
Oseas evitó usar la palabra “rey” y
utilizó la palabra jefe, literalmente “cabeza” para recordar los primeros días de Israel
(Juc. 11:8), y no pensar en las divisiones provocadas por la monarquía.
Los últimos dos nombres tienen significados obvios. Los negativos
mismos son negados. “No pueblo mío” llega a ser “mi pueblo”. “No
recibe el amor paternal” llega a ser “amada por su padre”. Pero el nombre
Jezreel demanda una explicación de su nueva interpretación. El nombre una vez
más se relaciona con el valle. Y allí el día de Jezreel será grande porque el pueblo
de Dios subirá de la tierra.
Algunos creen que la tierra (Juc. 1:11) se
refiere a una tierra de cautiverio, sea Asiria o sea Egipto, como símbolo de
toda esclavitud, y que la frase es una predicción del regreso del destierro.
Hay otros que piensan en “tierra”
como una referencia al mundo de los muertos, Seol
(ver Salm. 71:20 y Jr.15:7). Si es así, entonces la referencia a resurrección
se interpreta como un símbolo de Israel volviendo del exilio. Otros entienden “la tierra”
como Israel, y el verbo “subirán” significa “ganará poder sobre, dominará”. Así
entienden que Oseas, hablando cuando Asiria domina la tierra, ve un tiempo en
el cual una vez más Israel tomará poder y controlará su propio destino.
Posiblemente, la mejor manera de entender la frase es en el
sentido agrícola. Dios, como Señor
de la fertilidad, hará crecer a su pueblo como una gran cosecha. Israel, como
plantas, subirá de la tierra. Con esta figura, Oseas otra vez declara que ¡es Dios quien da a
Israel la fertilidad y no Baal! Si Israel tiene algún futuro, sea de
juicio o de esperanza, se encontrará en el Señor.
Joya bíblica.
Y sucederá que en lugar de
lo que se les dijo:
Ø “Vosotros no sois mi pueblo”, se
les dirá:
Ø “Hijos del Dios viviente” (Oseas 1:10).
Los
Tres Grupos De Los Doce Profetas Menores: |
||
GRUPO: |
LIBRO: |
FECHAS
APROXIMADAS: |
PROFETAS
DE ISRAEL |
Jonás Amós Oseas |
780-750 a.C. 765-750
a.C. 755-715 a.C. |
PROFETAS
DE JUDA |
Abdías Joel Miqueas Nahum Habacuc Sofonías |
La década de 840 a. C. 835-796 a.C. 740-690
a.C. 663-612 a.C. 606-604
a.C. 625 a. C. |
PROFETAS POSTEXÍLICOS |
Hageo Zacarías Malaquías |
520 a.C. 520-518
a.C. 450-400 a.C. |
Su Castigo. Oseas 2:1-23.
3. El Camino a La Reconciliación.
2:2-23.
Aquí comienza un nuevo discurso profético
que refleja la forma de un juicio familiar. El profeta presenta un caso que
parece ser el proceso del divorcio humano. Sin embargo, el lector pronto
aprende en los vv. 8 al 10 que el “esposo” es el Señor mismo, y el propósito del
juicio no es la separación sino una reconciliación:
· La estructura del discurso consiste en: una introducción (v. 2a y 2c),
· Un paréntesis (v. 2b),
· Una descripción del castigo posible (vv. 3 y 4),
· La primera acusación y sentencia (vv. 5-7),
· La segunda acusación y sentencia (vv. 8-13a),
· A tercera acusación y sentencia (vv. 13b-15) y,
· Finalmente, el resultado que Dios espera (vv. 16-23).
El juicio se inicia con las palabras del esposo dirigidas a los hijos
invitándolos a testificar en el juicio:
· ¡Acusad a vuestra madre,
acusadla!… para que quite sus fornicaciones de
delante de su cara y sus adulterios de entre sus pechos (v. 2; trad. del
autor). El
propósito del juicio es efectuar un cambio en el comportamiento
de la esposa.
· El esposo
entra en este proceso con la esperanza de ayudar a su mujer a volver.
El verbo “acusar” o “contender” (rib H7378) se usa en una disputa
jurídica no solamente para hacer una acusación, sino que también para el acto
de presentar toda la evidencia contra el acusado. Significa poner toda la causa
a la vista de un tribunal.
Por eso, el esposo invita a los hijos, quienes son parte de esa evidencia, a presentar toda la evidencia para que no haya ninguna duda de que ella es culpable. La esperanza del esposo es que la esposa vea la sentencia inevitable y vuelva antes de que se pronuncie su condenación, dejando todo lo que indica la actividad de prostitución. “Fornicaciones” y “adulterios” son plurales abstractos que con toda probabilidad se refieren a objetos que eran emblemas de prostitución como aretes y joyas (v. 13), o pintura en la cara (Jr. 4:30; Ez. 23:40).
La frase Porque [o
ciertamente] ella ya no es mi mujer, ni
yo soy su marido (v. 2b) no es
una fórmula oficial de divorcio, sino un paréntesis que expresa el estado
actual de este matrimonio, el pacto entre Israel y el Señor. Gramaticalmente,
la frase es paralela a 1:9b, “…porque vosotros no sois mi pueblo, ni yo soy vuestro Dios”. Las
dos frases también significan lo mismo:
Ø Israel ha abandonado a su Señor y ahora busca una vida sin pensar en las
obligaciones del pacto,
Ø Rompiendo así su relación especial con Dios.
El v. 3 muestra que, si se presentan la acusación y la evidencia contra la esposa, entonces ella puede esperar una sola cosa, la muerte. El v. 4 incluye a los hijos en el castigo. Ellos no son solamente una parte de la evidencia contra la esposa, sino que son partícipes en la prostitución de su madre. Su testimonio los condena a ellos mismos. Por eso, debe convencer a cada hijo de su condena inevitable y motivarlos a volver a Dios. Así declara que cada israelita comparte la culpa de Israel por su participación en los cultos sincréticos en Israel.
La pena de adulterio es la muerte (quemada, según Lv.
21:9 [comp. Gn. 38:24] apedreada, según Deut. 22:23-24). Aquí, Oseas emplea dos imágenes para
representar el castigo de Israel:
Ø La prostituta desnuda y
Ø La tierra reseca:
· La primera refleja las leyes del Oriente
antiguo en cuanto a las prostitutas y, a la vez, usa el lenguaje de las
maldiciones encontradas en pactos entre naciones del viejo mundo.
· La segunda imagen proviene de la
polémica de Oseas contra el baalismo. Baal es un dios de fecundidad que
fertiliza la tierra con la lluvia (su esperma). Un desierto, entonces, significa que
Baal está impotente o ausente.
Sin embargo, sequía y sed no solo simbolizan la debilidad de Baal, sino que también señalan el gran poder del Dios de Israel quien es Señor aun de las fuerzas de la infertilidad, empleándolas para cumplir sus propósitos. Por eso, las dos imágenes presentan la muerte de la “esposa”, Israel, como una posibilidad real por quebrar el pacto y por el sincretismo.
Los vv. 5 al 7 forman la primera acusación
y sentencia de una serie de tres que crecen en profundidad. La acusación usa
las palabras exactas de la esposa, mostrando su culpa sin duda.
El adulterio es innegable:
· Iré tras mis amantes (v. 5c).
Ella cree que las necesidades de la vida las suplen los amantes (Baales):
· Agua y pan constituyen lo básico de la
comida, y los materiales básicos de ropa son lana (producto pastoral) y lino (producto agrícola).
El aceite, también,
era una necesidad.
El aceite del olivo se usaba para combustible y también como medicamento,
lubricante, elemento básico en la preparación de cosméticos y comidas, y aun
para ofrendas.
Solo su bebida, el vino, es un lujo que se emplea en los cultos de fertilidad de Baal. Por eso, Israel es culpable de adorar a otros dioses.
La sentencia está de acuerdo con el crimen de la esposa. Ella será
confinada, su movimiento restringido por espinos y un cerco hecho de piedras y
espinos. Si ella persigue determinadamente a sus amantes, si busca de ellos su
nutrición, sostén y placer, encontrará solo frustración y desilusión. Este
castigo muestra claramente el propósito positivo del juicio de Dios en el v. 7.
Otra vez, el
profeta cita directamente a la esposa para mostrar que el cambio será su
voluntad:
Ø Volveré (v.
7c).
Ø Volver (shub H725).
Su Redención. Oseas 3:1-5.
4. La Invitación a La Reconciliación. 3:1-5.
Con el cap. 3, Oseas vuelve al modelo de
su matrimonio, para ofrecer a Israel la invitación de Dios a la reconciliación.
La naturaleza de esta relación personal que Dios busca recibe más explicación por el mandato:
Ve, ama… (v. 1a). Esta orden es paralela a
la Oseas 1:2, pero “amar*” demanda más que “casarse”. Dios exige que Oseas
manifieste una relación que pone valor en la otra persona (v. 2), pero que
también hace demandas de su conducta (v. 3).
Dios ama a Israel. Este amor es una elección soberana de tenerlo como tesoro especial; sin embargo, es una elección que trae demandas a Israel (Ex.19:5). Con un simbolismo profundo, Oseas provee un modelo de la relación entre el Señor e Israel. Dios ama a Israel invitándolo a volver; espera que Israel responda a su amor con un amor correspondido. El cap. 3 no descubre la respuesta de la mujer, pero la respuesta de Israel y Judá se muestra en la historia.
Ayuda Hermenéutica:
*H157 אָהַב = ajáb: o אָהֵב = ajéb; raíz primaria; tener afecto (sexual o de otro tipo) por:- amado, amador, amante, amar, amigo, amor, deleitar, enamorado, enamorar, gustar, querer. (Strong).
El v. 1 comienza con
el Señor hablando al profeta una vez más: …me dijo de nuevo. Aunque es posible traducir esta frase:
…me dijo: “Ve de nuevo…”, la acentuación
del TM.,
sugiere la traducción que adopta la RVA. Entonces Dios da a Oseas una orden
paralela a la del cap. 1. Esta vez es: …ama a una
mujer (v. 1b). No obstante, el nombre de la mujer no se revela.
Tradicionalmente, se ha identificado con Gomer del cap. 1. Sin embargo,
algunos piensan que ésta es otra mujer porque este oráculo puede fecharse como
después del año 730 a. de J.C., o sea, unos 25 años después de los eventos del
cap. 1. Es verdad que la mujer no se identifica por nombre y que el libro no
nos presenta suficiente información para escribir la biografía de Oseas (su propósito es
solo presentar el mensaje de Dios a su pueblo).
Sin embargo, parece mejor identificar a la mujer con la esposa del cap. 1, Gomer, no solo porque el simbolismo de su compra será mejor, sino también porque el pronombre la del v. 2 implica a una persona específica y no a una desconocida. Por eso, este mandato de Dios a Oseas, en efecto, es: “Sigue amando a Gomer”.
Amar
(’ahab
H357) es la palabra clave del v. 1 (aparece cuatro veces), y todo el
capítulo explica el contenido de este amor “como el amor del Señor para los hijos de Israel” (v. 1c; trad. del autor). Por el lado negativo,
no puede ser como el amor personal de Gomer, ni el amor cultico de los
israelitas. Estos
dos tipos de “amor” son:
· Egoístas y
· Destructivos.
Gomer ama a otro, a
uno que no es su esposo.
La palabra amante (v. 1b; rea’ H7453 normalmente se traduce “amigo, prójimo”.
Aunque puede significar “amante escogido” (como en Jr. 3:1; 3:20 y Cant.
5:16), aquí la idea jurídica de un conciudadano es mejor. Ella es adúltera
juntamente con un paisano de su esposo, y los dos (ella y él) merecen la muerte
según la ley (Lv. 20:10; Deut. 22:24).
Este amor sin lealtad ni responsabilidad
los guía a la destrucción. El amor de los israelitas es igual:
· Ellos (v. 1d; uso enfático) aman las tortas de pasas (v. 1e),
· Una figura retórica para los cultos de
fecundidad en los cuales se comían tortas de pasas.
La finalidad de esos cultos era manipular el poder divino, pero el culto sincrético de Israel resultó en su destrucción.
En contraste, Dios
demanda que el amor de Oseas sea como el suyo. Este amor de Dios se muestra por
su libre decisión de elegir a Israel y mantenerse leal a esta decisión. No es
egoísta, sino que es generoso y busca lo mejor para Israel. Por eso, hace
demandas; pero estos mandamientos de Dios son instrucciones para vivir de mejor
manera la vida abundante. También, el amor de Oseas para Gomer tiene que
guiarla en su manera de vivir.
Oseas tuvo que pagar
un precio para adquirirla. Treinta siclos de plata era el precio de una esclava
(Ex. 21:32) o el precio para redimir el voto de una mujer en un santuario (Lv. 27:4).
Por eso, es imposible decidir si Gomer fue esclava o prostituta cultica. Aun
puede ser que ella fuera una prostituta secular y que Oseas comprara su
servicio por un período indefinido (muchos años, v. 3b).
De todos modos, parece que Oseas tuvo dificultad para obtener el dinero necesario; eso puede explicar por qué pagó una parte en plata y otra en cebada, un grano usado para animales y por gente pobre.
La sorpresa del capítulo son las
condiciones que Oseas impone para su esposa y la interpretación que el profeta
da para Israel. Gomer no puede seguir en su prostitución; no puede tener
ninguna relación sexual con ningún hombre, ¡incluyendo a su esposo! Así, Oseas proclama la
disciplina del amor de Dios para Israel.
Para que este pueblo comprenda al Señor y sus bendiciones, ha de sufrir la pérdida de su identidad nacional y cultica por un período indefinido más limitado (muchos años; v. 4a; lit. muchos días). No tendrá la autonomía ni la seguridad que un rey y un administrador proveen. No podrá adorar al Señor ni con sacrificios auténticos ni con el condenado sincretismo (Deut. 16:22). Aún más, no recibirá la revelación de la voluntad divina ni por el modo legítimo del efod utilizado por el sacerdote ni en la forma sincrética de los “terafines”, o sea los ídolos domésticos (v. 4c; ver nota de la RVA; comp. Ez. 21:21). Estará solo y sin defensa como en el desierto.
Sin embargo, el propósito de la pérdida de
su identidad nacional, seguridad cultica y comunicación divina no es el de
destruir a Israel. Es una expresión del amor divino que procura la conversión
de su pueblo. Esta invitación a la reconciliación se da con la firme confianza
de que finalmente volverán los hijos de Israel y buscarán a Jehová su Dios (v.
5b).
Para Oseas, buscar al Señor no es meramente
asistir al culto en un santuario; más bien es una actitud personal y decisiva
de volver temblando (v. 5c; o sea, con mucha reverencia) ante Dios. Si lo
hacen, encontrarán su bondad (v. 5c; tub H2898) juntamente con toda
expresión de su amor leal y salvador.
La Acusación. Os. 4:1-19.
Véase Parte II.
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