miércoles, 2 de mayo de 2018

Restaurar Desechos: (Filipenses 3:1-9)


Restaurar Desechos:
(Filipenses 3:1-9)
Pastor: Carlos Ramírez Jiménez:

Prosigo Al Blanco:
Por lo demás, hermanos, gozaos en el Señor. A mí no me es molesto el escribiros las mismas cosas, y para vosotros es seguroGuardaos de los perros, guardaos de los malos obreros, guardaos de los mutiladores del cuerpoPorque nosotros somos la circuncisión, los que en espíritu servimos a Dios y nos gloriamos en Cristo Jesús, no teniendo confianza en la carneAunque yo tengo también de qué confiar en la carne. Si alguno piensa que tiene de qué confiar en la carne, yo más: circuncidado al octavo día, del linaje de Israel, de la tribu de Benjamín, hebreo de hebreos; en cuanto a la ley, fariseo;en cuanto a celo, perseguidor de la iglesia; en cuanto a la justicia que es en la ley, irreprensible…”.
(Filipenses 3:1-9)

Introducción:
En su libro, Junkyard Planet [El Planeta Chatarra]. Adam Minter habla de la industria multimillonaria del reciclado de desechos. Señala que hay empresarios en todo el mundo que se dedican a buscar materiales descartados, como alambre de cobre, trapos sucios y artículos plásticos, para rediseñarlos y convertirlos en cosas nuevas y útiles.
Cuando el apóstol le entrego su vida al Salvador, se dio cuenta de que sus logros y habilidades eran Basura, y escribió: “…lo tengo por basura...”.
El apóstol tras haber sido capacitado en la ley religiosa judía, había actuado con enojo y violencia contra los seguidores de Cristo (Hech.9:1-2). Pero Jesús transformó todo en algo nuevo y productivo; tomó los retos enmarañados de su ira y los convirtió en amor de Dios para con los demás (2 Cor.5:14-17).

Por lo demás, hermanos míos es la traducción del griego to loipon adelfoi que a veces servía como fórmula de despedida (ver 2 Cor.13:11):
·     Junto con la exhortación regocijaos en el Señor bien puede ser una frase con la cual se intenta resumir lo dicho hasta ahora, y de esta manera 3:1a sería la frase que cierra el capítulo anterior.
·     De ser así, 3:1b viene a ser lógicamente una introducción a la sección que sigue. ¿A qué se refiere entonces la expresión las mismas cosas?

En 2:18 la invitación a regocijarse es parte de una exhortación general a la unidad y la firmeza en la fe (2:14-18). El sentido Filp.3:1b sería entonces que Pablo aclara que los próximos párrafos con sus advertencias contras los falsos misioneros tienen la misma intención pastoral que lo que ha escrito hasta ahora.
Otros comentaristas creen que la expresión las mismas cosas se refieren a enseñanza que Pablo envió por medio de otra carta que desconocemos.

El recurso didáctico que usa Pablo es un ataque a los falsos misioneros, pero también, por contraste, una clarificación de la verdadera fe cristiana y de las características de su propia militancia espiritual y su práctica misionera.


1.      Advertencia Contra Los Falsos Apóstoles. Filipenses 3:2-3:

El lenguaje de estas advertencias es enérgico, y en un par de líneas ofrece un retrato de los falsos misioneros. Evidentemente se trata de rivales de Pablo diferentes a los que menciona en 1:15 y 17, donde se refiere a personas que predicaban a Cristo, pero cuya motivación era torcida.
Aquí en cambio se trata de una obra insidiosa que atenta contra el meollo del evangelio. La repetición del verbo guardaos no significa que se trate de tres grupos diferentes de personas, sino que indica la seriedad de la advertencia. Las tres notas que ofrece el v. 2 identifican a las mismas personas, es decir los misioneros judaizantes que también habían hecho sus incursiones en Corinto (2 Cor. 11).
En el original hay juegos de palabras que no son de fácil traducción, pero la clave es la tercera frase, los que mutilan el cuerpo, que claramente identifica a los judaizantes que insistían en la circuncisión como requisito para la salvación y la entrada en la iglesia.

Pablo aceptaba la circuncisión como costumbre judía que era señal del pacto. No se oponía a que los judíos que habían llegado a creer en Cristo mantuviera la costumbre de la circuncisión en sus familias.
De hecho, el relato de Hechos acerca de su encuentro con Timoteo afirma que lo hizo circuncidar (Hechos 16:3), ya que aunque su madre era judía su padre era griego y no habían cumplido con ese requisito de la Ley.
Lo que evidentemente enfurecía al Apóstol era la obra insidiosa de misioneros enviados por un sector de la iglesia de Jerusalén, que querían obligar a los creyentes gentiles de las iglesias que él iba fundando a que se circuncidasen también.
Al hacerlo alegaban que el evangelio de Pablo era incompleto, y es evidente que también criticaban su conducta personal y sus métodos misioneros:
Ø De ahí que Pablo utilice el término katatomé  G2699, que en el v. 2 se traduce como los que mutilan el cuerpo.
Ø La palabra para circuncisión es peritomé  G4061, y como dice la nota de RVA., se trata de un juego de palabras.

El Apóstol no para mientes en usar también para los falsos misioneros el término perros, lo cual podría tener un sentido irónico. Los judíos más celosos se referían a los gentiles como "perros", en forma despreciativa, debido a que consideraban inmundos a dichos animales (Mateo 15:26; Ap. 22:15).
Sin duda que los judaizantes hacían gala de su limpieza, y aquí Pablo recurre a la ironía al aplicarles el término. Los filipenses son exhortados también a cuidarse de esos malos obreros.
La palabra obreros traduce el griego ergátes  G2040, término que aparece también en 2 Cor.11:13 con un adjetivo diferente: obreros fraudulentos, y que probablemente se refiere a los mismos rivales de Pablo.
Se trata de personas que trabajan con gran celo y diligencia, pero en una obra destructora, porque están atentando contra lo fundamental del evangelio.

Es importante recordar que Pablo también usaba el término "circuncisión" como un sustantivo colectivo para referirse a los judíos, sin ninguna connotación negativa (Gal.2:7-9). Yendo más allá, en el v. 3 pasa a describir lo que considera más importante, la auténtica circuncisión que agrada a Dios, en contraste con la mutilación que predicaban los malos obreros (comp. Rom.2:25-29).
La describe con tres notas que bosquejan lo esencial del mensaje paulino en general:
·    Primero, servimos a Dios en espíritu, es decir no prestando atención a legalismos literalistas, una actitud que se preocupaba sólo de la letra muerta de la ley. Escribiendo a los corintios, Pablo contrasta dos tipos de servicio a Dios y afirma que el de los apóstoles es un ministerio no de la letra sino del Espíritu: Porque la letra mata, pero el Espíritu vivifica (2 Cor.3:6).
·    Segundo, nos gloriamos en Cristo Jesús, especialmente en el hecho de que la cruz de Cristo que es escándalo para los judíos es el único camino para acercarse a Dios (Gal.6:14).
·    Tercero, no confiamos en la carne, es decir no busca la salvación por medio de sus propias obras humanas, ni sirve a Dios tratando de acumular méritos para salvarse, temas que desarrolla en las epístolas a los Gálatas y a los Romanos.
En resumen, la verdadera circuncisión es aquella que Cristo obra (Col.2:6-11) en el corazón del ser humano, en contraste con el mero ritual externo entendido en sentido legalista.
Así pues, el antídoto contra la obra de los malos obreros es permanecer afirmados en lo esencial del evangelio, en una relación con Cristo acerca de la cual Pablo ofrece su testimonio personal.

2.      El Misionero De Cristo: Ejemplo De Entrega. Filipenses 3:4-9:

El Apóstol ahora refuerza su enseñanza acudiendo a su experiencia personal, de la cual deriva su comprensión del evangelio. Si de lo que se trata es de hazañas y marcas de prestigio desde el punto de vista puramente humano, él puede presentar un curriculum vitae impresionante, y salir ganando en la comparación: Si alguno cree tener de qué confiar en la carne, yo más, dice.
Como para que los judaizantes lo supiesen, ya que ellos se preciaban mucho de su rancia estirpe judía (2 Cor.11:22), Pablo pasa a hacer una lista de sus títulos dentro del judaísmo.

Estos eran impecables desde el punto de vista nacionalista: del linaje de Israel, de la tribu de Benjamín, hebreo de hebreos. No sólo tenía el orgullo de ser judío de nacimiento, sino también de pertenecer a la tribu de la cual había salido el rey Saúl, cuyo nombre había llevado hasta que lo cambió por el de Pablo.
También tenía títulos desde el punto de vista religioso:
Ø Venía de una familia devota y respetuosa de la ley,
Ø como indica circuncidado al octavo día,
Ø que también era una forma de afirmar que no era un gentil convertido.
Por decisión propia se había hecho miembro del partido más celoso de la tradición hebrea, fariseo.
Había dado muestras de rigor y celosa devoción a la causa judía, perseguidor de la iglesia, lit. "cazador" de herejes, término que usan Lucas y Pablo mismo para describir su grado de devoción a la causa (Hechos 9:4-5; 22:4; 22:7-8; 1 Cor.15:9; Gál.1:13 ss., 23). En lo relativo a la moral y obediencia a la ley, era irreprensible.
Es importante recordar que aunque los cristianos tenemos a veces una impresión muy negativa de los fariseos, ya que ellos aparecen en los Evangelios como rivales y críticos intransigentes de Jesús, desde el punto de vista del cuidado y preservación de la Biblia habían cumplido un papel muy especial. Pablo no utiliza el término en forma negativa.

3.      La Visión Del Misionero. Filipenses 3:3-16:

El misionero sabe que ha sido redimido en base a los méritos de Cristo en la cruz y que ningún logro humano puede proporcionarle las bendiciones espirituales que Dios en su gracia tiene reservadas.
El misionero depende de la gracia y el poder de Dios para la tarea que tiene por delante:
·  ...nos gloriamos en Cristo Jesús... no confiamos en la carne... (v. 3),
·      ni en los recursos humanos en forma absoluta.

El Pasaje Recalca:
1.     Las credenciales del misionero (vv. 4-6).
2.     El testimonio del misionero (vv. 7-11).
3.     La meta del misionero (vv. 12-14).
4.     El desafío del misionero (vv. 15, 16).

La obra misionera es igual a una carrera de larga distancia. Requiere perseverancia, paciencia, y sobre todo, constancia. Pero el misionero sabe que sigue a un victorioso Jesús, que ya ganó la victoria y tiene el galardón preparado para los fieles.

Si bien era importante para Pablo establecer sus credenciales judías frente a los misioneros judaizantes, la verdadera intención de esa lista de credenciales era mostrar que para él la fe en Cristo había obrado un cambio radical de perspectiva.
Por eso hay que notar la fuerza que tiene en este punto la conjunción adversativa pero. Ella introduce una apasionada profesión de fe en Cristo que lo ha llevado a considerar como de poco o ningún valor toda la grandeza humana que caracterizaba su vida anterior. Esta es una de las descripciones más claras y radicales de Pablo acerca de la revolución espiritual que le trajo su encuentro con Cristo.
Nada en el libro de Hechos o en los escritos de Pablo indica que éste haya conocido a Jesús durante su ministerio terrenal. El encuentro del camino de Damasco fue sin duda una experiencia del Jesús resucitado, acerca de la cual no se entra en algunos detalles, aunque se narra tres veces (Hechos 9:1-19; 22:6-16; 26:12-18).
Eso sí, tanto el tono de los relatos de Hechos como otras referencias de Pablo a esa experiencia (Gál.1:14-16) destacan su carácter definitorio. Para describir el contraste Pablo utiliza aquí la idea de ganancia y pérdida, como si al poner en una balanza todo lo que fue en el mundo judío, su nueva experiencia sobrepasará con creces todo ese peso.

En tiempos recientes, los estudiosos han redescubierto la importancia de conocer el trasfondo judío del Apóstol y la herencia judía que incorporó a su comprensión de la fe cristiana. Es importante recordar que para comprender a la propia persona de Cristo, Pablo usa la luz del AT.
Además, cuando escribe acerca de su experiencia, más que como la conversión de una religión a otra Pablo la presenta como el haber descubierto asombrado que el Dios en quien siempre había creído se había manifestado en Cristo, y lo llamaba ahora para una nueva tarea: la evangelización de los gentiles (Gál..1:13-17).
Al mismo tiempo los estudiosos están unánimes en reconocer que el punto de partida y la clave de la teología de Pablo es nada menos que su encuentro con Cristo y el cambio radical que se operó en su vida.
Los ojos le fueron abiertos para poder ver que aquél a quien él perseguía era el Hijo de Dios que había muerto por él. A partir de ese punto todo el celo que había puesto Pablo en llegar a ser un verdadero judío irreprochable cambió de dirección, se volvió repuesta gozosa al amor y la gracia de Dios.

El razonamiento de este párrafo (vv. 7-9) culmina en unas líneas (v. 9) en las cuales Pablo articula con toda claridad la doctrina de la justificación tal como la entiende en su propia actitud y en su propia vida:
Ø sin pretender una justicia mía, derivada de la ley, sino la que es por la fe en Cristo, la justicia que proviene de Dios por la fe.
Ese es precisamente el meollo del contraste entre Pablo y los falsos misioneros a los que está criticando.
Con su insistencia en las marcas exteriores de una religiosidad legalista los falsos misioneros predicaban un evangelio de justicia por medio de las obras humanas. Pablo había descartado ese camino de justificación (comp. Gál.2:16).

El enunciado teológico de este v. 9 va precedido de una declaración apasionada de su entrega a Cristo:
Ø Considero como pérdida todas las cosas, en comparación con lo incomparable que es conocer a Cristo Jesús mi Señor.
Esa entrega y ese entusiasmo por Cristo no se reducen a una explosión de sentimentalismo, porque como resultado de su fe Pablo ha tenido que renunciar a toda grandeza humana y adoptar un estilo de vida peligroso y heroico.
Ha habido un costo, pero en el tono y estilo de este párrafo no hay nada de queja, sino más bien un sentido de privilegio.
Esa es la fuerza de la imagen que usa, aunque las traducciones modernas suavizan la fuerza del contraste paulino, quizá por cuestión de buen gusto. La expresión lo tengo por basura puede traducirse lit. "lo considero como estiércol[1]".

Conocer a Cristo Jesús mi Señor se ha vuelto el principio que guía la vida de Pablo. Para él conocer es más que una actividad intelectual, es decir es más que agregar nuevas ideas acerca de Cristo al almacén de su memoria. Conocer ha empezado por entregarse a Cristo, arriesgando todo en ese acto de fe.
En el camino a Damasco, Pablo descubrió que al perseguir a la iglesia, a quienes creían en Jesús, había estado persiguiendo al mismo Jesús (Hechos 9:5-6; 9:17). Al pasar a ser él mismo parte de esa comunidad perseguida pudo conocer a Jesús, y por eso insiste en la pertenencia mutua que caracteriza a la iglesia, y en la participación común en las mismas ideas y en las mismas tareas.

El misionero y teólogo Juan A. Mackay decía que a Jesús no se le puede conocer desde el balcón de la admiración o la curiosidad intelectual, sino desde el camino, cuando se le sigue:
·   "No puede haber conocimiento verdadero de las cosas últimas, es decir de Dios y del hombre, del deber y el destino, que no haya nacido de un serio interés y se haya perfeccionado en una entrega y adhesión; lo cual equivale a decir que la verdad religiosa se obtiene solamente en el Camino" (J. A. Mackay, Prefacio a la teología cristiana).

Además, conocer es entregarse a Cristo como Señor, es decir tomar en serio sus mandamientos y su ejemplo. Ese ha sido el razonamiento que Pablo dirigió a los filipenses en 2:1-4. Si es que hay una relación con Cristo, debe haber un estilo de vida correspondiente.
Hemos visto que ello afecta no sólo el pensar sino también el sentir y la voluntad. Lo que ahora está argumentando el Apóstol es que la realidad de su propia vida se caracteriza por esa entrega total:
·  Ello significa una renuncia a cualquier pretensión de agradar a Dios por medio de prácticas religiosas o por el recurso a los propios méritos y privilegios,
·    aparte de la fe en la obra de Cristo.
Significa también una gozosa aceptación del medio provisto por Dios mismo para la salvación, la justicia que proviene de Dios por la fe.

Concluyó:
Si sientes que tu vida es una acumulación de derechos, recuerda que Dios se dedica a restaurar. Cuando le entregamos nuestra vida, nos convierte en algo nuevo y útil para Él y los demás.

CRISTO HACE TODO NUEVO:
 
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Nota y Bibliografía:
[1] skubalon = (σκύβαλον, G4657) denota desechos, tanto si se trata:
(a) de excrementos, lo que es echado del cuerpo, o
(b) de las sobras de una fiesta, lo que se tira de la mesa. Los hay que lo han derivado de kusibalon (con metátesis de k y s), «arrojado a los perros»; otros relacionan el vocablo con una raíz que significa «triza, jirón».
Los judaizantes contaban a los cristianos gentiles como perros, en tanto que ellos estaban sentados al banquete de Dios. El apóstol, invirtiendo la imagen, cuenta las ordenanzas judías como basura de la que se alimentan los que la defienden (Filp.3:8). (VINE).
-   e-Sword-the. LEDD.
-   El Pan Diario 2018.
-   Biblia de Estudio RYRIE.
-   Pastor: Carlos Ramírez Jiménez. 2//5//2018.


martes, 1 de mayo de 2018

LAS CONGREGACIÓN DE LOS SACERDOTES: ÉXODO 29:


LAS CONGREGACIÓN DE LOS SACERDOTES:
ÉXODO 29:

Pastor: Carlos Ramírez Jiménez:

La consagración de los sacerdotes[1] nos enseña mucho acerca de nuestra relación con el Señor.

I.        La Ceremonia (Éx.29:1–9):

Aarón y sus hijos no escogieron el sacerdocio, sino que Dios los escogió a ellos. Fue un acto de la gracia de Dios. A ningún extranjero (de afuera) se le permitía entrar en el sacerdocio (Núm. 3:10), ni siquiera a un rey (2 Cron. 26:16–23).
El lavamiento habla del limpiamiento que tenemos mediante la fe en Jesucristo (1 Cor. 6:9–11; Ap. 1:5; Hch. 15:9), un lavamiento de una vez por todas que nunca necesita repetirse (Jn. 13:1–10). Era necesario que los sacerdotes se lavaran diariamente en la fuente de bronce, que habla de nuestro limpiamiento diario al confesar nuestros pecados (1 Jn. 1:9).
En las Escrituras los vestidos a menudo representan carácter y conducta. Nuestra justicia es como trapo de inmundicia delante de Dios (Is. 64:6) y no podemos vestirnos nosotros mismos de buenas obras así como Adán y Eva trataron de hacerlo (Gn. 3:7).
Cuando confiamos en Cristo se nos viste con su justicia (2 Cor. 5:21; Is. 61:10). Debemos quitarnos la «mortaja» y ponernos los «vestidos de gracia» (Col. 3:1ss). Las vestiduras distintivas de los sacerdotes los identificaban como siervos santos de Dios, apartándolos para ministrar al Señor. Como notamos antes, el aceite santo de la unción es un tipo del Espíritu de Dios que es el único que puede darnos poder para el servicio (30:22–33).

II.      Los Sacrificios (Éx.29:10–37):

De acuerdo a la ley del AT., habían tres agentes para la limpieza: agua, sangre y fuego. Era necesario que los sacerdotes fueran limpiados mediante la sangre sacrificial (Lv. 17:11).
Un becerro se sacrificaba cada día como ofrenda por el pecado por toda la semana de la consagración (v. 36) y el:
·  primer carnero se ofrecía como ofrenda quemada, un cuadro de total dedicación a Dios.
·  La sangre del segundo carnero era aplicada a la oreja derecha, los pulgares de la mano y pie derecho de Aarón y sus hijos, ilustrando su consagración para oír la Palabra de Dios, hacer su obra y andar en su camino. Este segundo carnero llegaba a ser una ofrenda mecida y luego un holocausto[2].
·   Parte del segundo carnero se guardaba para una comida especial que sólo los sacerdotes podían ingerir (Lv. 7:28–38).
Dios ordenó que ciertas partes de algunos sacrificios les pertenecieran a los sacerdotes como pago por su ministerio al pueblo.

III.    El Holocausto Continuo (Éx.29:38–46):

Ahora el Señor empieza a describir los deberes ministeriales de los sacerdotes, empezando con los holocaustos que se ofrecían en la mañana y en la tarde cada día.
La primera responsabilidad de los sacerdotes cada mañana era quitar las cenizas del altar, encender el fuego y luego ofrecer un cordero al Señor, símbolo de total devoción a Dios.
Véase Levítico 6:8–13. Este es un hermoso cuadro de lo que debería ser nuestro «tiempo devocional» cada mañana. «Que avives el fuego del don de Dios» (2 Tim. 1:6) literalmente significa «avívalo hasta que arda fuertemente».
Cuán fácil es que el fuego se reduzca en el altar de nuestros corazones (Ap. 2:4) al punto de convertirnos en tibio (Ap. 3:16) y hasta fríos (Mt. 24:12).
El tabernáculo[3] fue santificado (apartado) por la gloria de Dios (v. 43), cuando su gloria entró en el Lugar Santísimo (Éx. 40:34). Israel era la única nación que tenía «la gloria» (Rom. 9:4).
El Espíritu de Dios vive en nosotros y por consiguiente debemos ser un pueblo separado para dar gloria a Dios (2 Cor. 6:14–7:1).
__________
Nota y Bibliografía:
[1] kahan = (כָּהַן, H3547), «ejercer el sacerdocio». Este verbo, que se encuentra 23 veces en hebreo bíblico, se deriva del sustantivo kohen. Solo se usa en el modo intensivo. Un caso se encuentra en Ex.28:1 (rva): «Harás que se acerque a ti, de entre los hijos de Israel, tu hermano Aarón y sus hijos con él, para que… me sirvan como sacerdotes». (VINE).
[2] H5930 עֹלָה = olá: u עוֹלָה = olá; part. act. femenino de H5927; escalón o (colect. gradas, como ascendiendo); por lo general holocausto (como subiendo en humo):- holocausto, ofrecer holocausto, quemar, subir. Véase también H5766. (Strong).
[3] H168 אֹהֶל
1) Tienda (Gn.4:20).
2) El que mora en tiendas (Juec.6:5).
3) Tabernáculo:
a) óhel YHVH = Tabernáculo de YHVH (1 R.2:28).
b) óhel moéd = Tabernáculo de reunión (Ex.28:43).
c) ha-óhel = el Tabernáculo (1 R.1:39).
d) bet ha-óhel = casa del Tabernáculo = el templo, el lugar donde el antiguo tabernáculo del Éxodo era conservado (1 Cron.9:23). — Loc. הָאֹהֱלָה; Suf. אָהֳלוֹ, אָהָלְךָ; Pl. אֹהָלים; Const. אָהֱלֵי; אֹהָלָיו, אָהֳלֵיהֶם.
אֵהֶל En 1 R.7:45, en lugar de הָאֵהֶל léase הָאֵלֶּה. (Diccionario de Hebreo Bíblico).

Clase Para Domingo.

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EL COMIENZO DE LA PERSECUCIÓN: HECHOS 4:


EL COMIENZO DE LA PERSECUCIÓN:
HECHOS 4:
Pastor: Carlos Ramírez Jiménez:

I.       El Arresto (Hechos 4:1–4):
Este es el principio de la persecución de la Iglesia. Los saduceos no creían en la resurrección de los muertos y se opusieron a la predicación de Pedro. Los sacerdotes, por supuesto, no querían que los acusaran de la crucifixión de Cristo.
Los líderes de Israel ni siquiera se dieron cuenta de que el mensaje de Pedro ¡era lo único que podía salvar a la nación! Si hubieran admitido su pecado y recibido a Cristo, Él hubiera derramado las promesas que los profetas habían proclamado siglos antes.

II.     El Juicio (Hechos 4:5–22):
La corte que se reunió aquí, compuesta ante todo por familiares del sumo sacerdote, se había corrompido con el correr de los años. Esta fue una reunión oficial del sanedrín, el supremo concilio judío. Algunos de estos mismos hombres habían ayudado en el «juicio» de Cristo no muchas semanas antes.
Es más, su pregunta en el versículo 7 nos recuerda del juicio de Jesús (léase de nuevo Mt. 26:57ss). Jesús había prometido a los discípulos que el mundo los trataría de la misma manera que le había tratado a Él (Jn. 15:17ss).

Nótese: también que en Mateo 21:23–44 estos mismos líderes habían cuestionado a Cristo respecto a su autoridad.

El Espíritu Santo dirigió la respuesta de Pedro, en cumplimiento a la promesa que se halla en Lucas 21:12–15 y Mateo 10:20. Los creyentes de hoy nunca deben reclamar esta promesa como una excusa para descuidar el estudio y la preparación para la enseñanza o predicación.
Si hemos sido fieles en otras ocasiones, el Espíritu Santo nos ayuda en esas horas de emergencia cuando la preparación es imposible. Pedro intrépidamente afirmó que Jesucristo, el crucificado y ahora vivo Señor, realizó el milagro por medio de sus apóstoles. ¡Cómo deben haber temblado esos judíos al verse cara a cara con su crimen! Sin embargo, de nada sirvió, porque sus corazones estaban encallecidos.

El versículo 11 identifica a Cristo como la Piedra y a los líderes judíos como los edificadores. Esto es una cita del Salmo 118:22, 23. Cristo mismo usó este pasaje al debatir con esos líderes (Mt. 21:43). Los judíos rechazaron a Cristo como la Piedra escogida sobre la cual se establecería el reino; esa Piedra desechada llegó a ser la Piedra angular de la Iglesia (Ef. 2:20).

Nótese: que Pedro afirmó sin rodeos que Israel había rechazado a Cristo. Sin embargo, en el versículo 12 les invitó a creer en Él y ser salvos. En tanto que es cierto que este versículo se aplica a todos los pecadores en cualquier época, tenía un significado especial para la nación en los días de Pedro.

Si los líderes se hubieran arrepentido y recibido a Cristo, Él hubiera salvado a la nación de la terrible tragedia que vino pocos años después, cuando Roma destruyó el templo y la ciudad.

En los versículos 13–17 el «jurado» se retiró a deliberar el caso. Quedaron impresionados por la intrepidez de los apóstoles. Esto era significativo, puesto que Pedro había negado al Señor con miedo apenas unas semanas antes.
La frase «sin letras y del vulgo» significa que los apóstoles no habían recibido instrucción en las escuelas oficiales de los rabíes.
Sin embargo, sabían mucho más acerca de las Escrituras que los mismos líderes religiosos.
Los líderes también se dieron cuenta de que estos hombres «habían estado con Jesús» (v. 13) en el jardín y durante su última semana en Jerusalén antes de su muerte.

Pero enfrentaban un problema aún más grande: ¿cómo podían explicar la curación del mendigo? No podían negar el milagro, de modo que decidieron silenciar a los mensajeros.
Los apóstoles no aceptaron este veredicto, porque su lealtad a Cristo significaba más que cualquier protección del gobierno. Los jueces finalmente tuvieron que dejarlos ir. La audacia de los discípulos, el poder de la Palabra y el testimonio del mendigo sanado fueron un «caso» demasiado bueno y los jueces no encontraron ninguna respuesta.

III.    La Victoria (Hechos 4:23–37):
Los verdaderos cristianos siempre regresan «a los suyos». (Léase 1 Jn. 2:19.) La Iglesia no se lamentó debido a que la persecución había empezado; antes bien, ¡los creyentes se regocijaron y oraron!

Nótese: que en los versículos 25 y 26 hacen referencia al Salmo 2, que es un salmo mesiánico, hablando acerca del día cuando Cristo volverá para regir con poder. Los cristianos de hoy deben imitar a los primeros cristianos en cuanto a la oración, porque ligaron su oración a la Palabra de Dios (Jn. 15:7).

Oraron por intrepidez y Dios les contestó llenándoles con el Espíritu. Este no fue un «segundo Pentecostés», porque el Espíritu vino para llenar con poder y no para bautizar a los creyentes. El Espíritu Santo también les dio una maravillosa unidad, al punto de que vendían sus bienes y los compartían con los que tenían necesidad.
Este «comunismo cristiano» fue otra prueba de la presencia del Espíritu, un ejemplo de lo que ocurrirá en la edad del reino cuando todas las naciones tengan el Espíritu y un amor desinteresado de las unas por las otras. Este «comunismo» no tiene ninguna relación con el comunismo marxista.
Por favor, nótese que este compartir de bienes fue algo temporal y no se le exige a la Iglesia de Cristo hoy. Aun cuando los cristianos de hoy deben tener el mismo espíritu de amor, no se espera que vendan sus bienes y formen una comunidad separada.

En 11:27–30 los cristianos en Antioquía tuvieron que auxiliar a los creyentes de Jerusalén. (Véanse también Rom. 15:26; 1 Cor. 16:1–3; 2 Cor. 8:1–4; 9:2). Cuando Israel rechazó el mensaje esta obra de gracia del Espíritu gradualmente desapareció.
El modelo de ofrendar de la iglesia del NT., se halla en 2 Corintios 8–9, 1 Timoteo 5:8 y 2 Tesalonicenses 3:7–13. «Denuedo» parece ser clave en todo este capítulo.

Véase Cómo Los Primeros Creyentes Recibieron Este Valor:
Ø fueron llenos con el Espíritu (vv. 8, 31),
Ø oraron (v. 29), y
Ø confiaron en la Palabra de Dios (vv. 25–28).

Usted y Yo Podemos Tener Ese Denuedo Para:
·      Andar y testificar si nos,
·      alimentamos de la Palabra,
·      oramos, y
·      nos rendimos al Espíritu.

Podemos tener denuedo en la tierra debido a que Cristo nos lo da en el cielo (Heb. 4:16; 10:19).

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