lunes, 1 de julio de 2019

ESTUDIO 6 GÉNESIS 3: PECADO Y PROMESA DE REDENCIÓN:


ESTUDIO 6

GÉNESIS 3: PECADO Y PROMESA DE REDENCIÓN:

Lectura bíblica: Génesis 3:1-24.
         Texto Áureo: Génesis 3:15.
         Objetivo: Los alumnos aprenderán la importancia que tiene el saber de nuestra condición pecaminosa, reconocerla para confiar en la promesa de redención.
Pastor: Carlos Ramírez Jiménez:

INTRODUCCIÓN:
Llegamos hoy al capítulo que se puede llamar "el capítulo más triste de la Biblia". Es el capítulo que nos habla del pecado. Aunque saber del pecado es triste, es necesario. Si recordamos que el libro de Génesis fue escrito por Moisés, en el tiempo del éxodo, cuando el pueblo de Dios tenía la necesidad de conocerse a fin de que pudiera ser el pueblo de Dios, y el pueblo de Dios puede conocerse correctamente solamente como un pueblo redimido, entonces es necesario saber del pecado, ya que la redención se entiende únicamente a la luz del conocimiento del pecado.
Además, es indispensable para el ser humano conocer su propia condición. El que no sabe del pecado se engaña a sí mismo, pensando que no lo tiene, y este engaño es fatal. El propósito del capítulo tres de Génesis es el de desengañarse, a fin de que, reconociendo nuestro pecado, nos arrepintamos y vivamos. La tristeza de este capítulo está en función de la gracia de Dios. El capítulo no habla sólo del pecado, sino también (o más bien) de la promesa de Dios.

TENTACIÓN Y DESOBEDIENCIA:
Nos sorprende que este capítulo empieza con una conjunción adversativa: "pero". Tenemos que recordar que la Biblia no fue escrita por capítulos y versículos. Estos fueron agregados más tarde como un sistema de índice, para ayudarnos a encontrar la cita rápidamente. En los manuscritos originales el versículo uno del capítulo tres sigue al veinticinco de capítulo dos sin ninguna división.
Sigue como parte de la oración anterior. El texto se lee, entonces, "Y estaban ambos desnudos, Adán y su mujer, y no se avergonzaban, pero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo...". También debemos notar que en el estado de inocencia la desnudez no solamente no les causaba vergüenza, sino aparentemente ni se daban cuenta de que andaban desarropados.
Pero, después de adquirir el conocimiento prometido por la serpiente, se dieron cuenta de su situación (3:7, 10, 11) y se sentían obligados a remediar; cosieron hojas de higuera y se hicieron delantales. El conocimiento experimental del mal hace daño a la conciencia y causa culpabilidad. Adán y Eva experimentaron el mal por la tentación de la serpiente.
El texto identifica al tentador solamente como "la serpiente". Moisés escribe estos renglones para un público que tenía mucha experiencia en el pecado.
Los lectores ya habían recibido la ley de Dios y sabían de la tentación. Ya sabía lo que Juan explicaría más tarde (Ap. 12:9; 20:20), que la serpiente es el diablo, Satanás, ya que Juan usa el símbolo del dragón para representarlo. Pero, lo importante no es la forma que empleó Satanás, sino su uso de la mentira. La serpiente era "astuta", o sea, diabólicamente inteligente, con una malévola lucidez, y una capacidad inusitada para engañar.
La serpiente pone en tela de juicio la Palabra de Dios. La mujer había dado testimonio de que sabía perfectamente bien lo que era el mandamiento de Dios (vv.2-3), y el diablo contesta diciendo "no moriréis”. Agrega otra mentira "seréis como Dios".
Posiblemente esto sonaba a la varona como la posibilidad de ser como el ser que más admiraba, olvidándose de la prohibición de la que acababa de dar testimonio. Ella sabía que la vida del pacto requería obediencia perfecta, y que el árbol fue puesto para el ejercicio de esta obediencia, la oportunidad de ejercer la obediencia tanto negativa como positivamente. Comió, y su marido, nuestro representante en el pacto, comió con ella.
Rompieron el pacto, el que llamamos el "pacto de obras", y se condenaron a la muerte.

LLAMAMIENTO Y PROMESA:
Dios llega al huerto de Edén para tener la comunión acostumbrada con sus criaturas especiales. No están. Los llama; no porque no supiera dónde estaban. Dios sabe todo, y ni el varón ni la varona podrían esconderse de Él. Los llamó para que respondiera a su llamado para que recibieron la promesa que les tenía guardada. Con ternura e inteligencia Dios les ayuda confesar sus pecados, por medio de unas preguntas: "¿Dónde estás?" "¿Quién te enseñó?" "¿Has comido?" "¿Qué es lo que has hecho?".
Confesado el pecado, Dios les bendice condenando a la serpiente. La primera condena no es para el ser humano; más bien la condena a Satanás es una bendición, o una promesa de bendición para la raza humana. En las palabras con que Dios maldice a Satanás encontramos lo que llamamos el "proto-evangelio".
Dios no castiga a los seres humanos por su pecado, pues no lo pueden pagar, pero tienen que vivir con los resultados de su pecado. Esta verdad queda en pie hasta el día de hoy. Para los creyentes Dios castigó sus pecados en su Hijo, pero nosotros también tenemos que vivir con los resultados del pecado. El dar a luz no será tan placentero ahora para la mujer, ni el trabajo para el varón. Lo que debe ser puro placer ahora es teñido de tristeza.
Y más todavía, la muerte llega a ser el marco de la vida: del polvo fue tomado y al polvo volverá el hombre. La muerte llega a su expresión física.

También experimenta la verdadera muerte.
La espiritual, en su separación de Dios; es excluido del huerto de Edén. La comunión con Dios, que es la vida verdadera, es ahora una promesa para ser realizada después del proceso histórico.

PROFESIÓN DE FE:
Adán expresa su fe y su entendimiento cambiando el nombre de su mujer. La llama "Eva", "vida", e indica con ello que comprende que la promesa de Dios tiene que ver con la vida, lo opuesto de la condena por el pecado. La fe de Adán tiene la misma fuente que nuestra fe:
·      La Palabra de Dios.
·      Dios habla y creer en lo que Él dice es la fe.
·      Dios toma la iniciativa;
·      Él llama, y por su gracia, el hombre responde.

CUESTIONARIO:
1. ¿Cuál es propósito del capítulo tres de Génesis según el autor de esta lección?
2. qué evidencias nos presentan adán y Eva de que el conocimiento experimental del pecado daña la conciencia.
3. ¿Cómo puso Satanás en tela de juicio la palabra de Dios?
4. ¿En qué se nota la ternura e inteligencia de Dios al hablar con Adán y Eva después de pecar?
5. ¿Por qué se considera una bendición para el hombre la condena de Satanás?
6. ¿Por qué considera el autor de esta lección que Dios no castiga a los seres humanos por su pecado?
7. ¿Cuáles son los resultados que los seres humanos cargamos por la desobediencia de nuestros primeros padres?








LA CONCILIACIÓN DEL APÓSTOL CON RESPECTO AL PROBLEMA EN CORINTIO: (2) 2 CORINTIOS 2:


LA CONCILIACIÓN DEL APÓSTOL CON RESPECTO AL PROBLEMA EN CORINTIO: (2)

2 CORINTIOS 2:
Pastor: Carlos Ramírez Jiménez:

En este capítulo Pablo sigue explicando el cambio de sus planes (1:15ss) y muestra su amor y preocupación por la iglesia y sus necesidades espirituales.

I.       Las Lágrimas De Pablo Por La Iglesia (2 Corintios 2:1–4):
En 11:23–28: Pablo hace una lista de las muchas tribulaciones que había soportado por causa de Cristo, e indica que la mayor carga que siente es «la preocupación por todas las iglesias» (v. 28). Como un verdadero pastor Pablo tenía a estas iglesias infantes en su corazón y sobre sus hombros, como el sumo sacerdote de Israel (Éx. 28:12–21).
Las lagrimas son parte importante de un ministerio espiritual. Jesús lloró; Pablo ministraba con lágrimas (Hch. 20:19, 31); y el Salmo 126:5, 6 indica que no habrá cosecha sin lágrimas.
Pablo no quería visitar a la iglesia como un padre riguroso, sino como un amigo cariñoso. La iglesia debería haber traído gozo a su corazón, no tristeza. Si los había entristecido, ¿cómo podían, a su vez, alegrarlo?
Quería darles tiempo para que corrigieron las cosas en la iglesia; entonces los visitará y su compañerismo sería de gozo. Cuando les escribió, lo hizo con una pluma mojada en lágrimas. Había llorado al escribir la carta (2:4). (Tal vez se refería a 1 Corintios o quizás a una carta austera y dura que no tenemos).
En el capítulo 1 el tema de Pablo era la consolación abundante; aquí es el amor abundante. «El amor nunca deja de ser» (1 Cor. 13:8). Donde hay amor, siempre existe la preocupación de ver a otros disfrutar de lo mejor. Cuántas veces los pastores lloran por los cristianos descarriados. Dios honró las lágrimas de Pablo y obró en la iglesia para que se corrigiera el pecado.

II.     El Testimonio De Pablo Al Ofensor (2 Corintios 2:5–11):
Esta sección nos lleva de regreso a 1 Corintios 5, donde Pablo había amonestado a la iglesia para que disciplinan al hombre que vivía en pecado abierto. Aquí Pablo afirma que el ofensor no le causó problemas y tristezas solamente a Pablo: ¡le causó problemas a toda la iglesia!
Pablo les había instruido que reunieron a la iglesia y separaran de su compañerismo a este hombre. Este acto de disciplina le conduciría al punto de lamento y arrepentimiento.
Pues bien, así lo hicieron, pero entonces ¡se fueron al otro extremo! El hombre dio muestras de arrepentimiento por el pecado, ¡pero la iglesia no estaba dispuesta a recibirle de nuevo después de su confesión!
«Perdónenme y recíbalo de nuevo», dice el apóstol. «Si no lo hacen, Satanás les sumirá en demasiada tristeza». Con cuánta frecuencia los cristianos confiesan sus pecados y sin embargo no quieren creer que Dios perdona y olvida:
§  Hay una tristeza anormal que no es en realidad verdadero arrepentimiento;
§  Sino remordimiento, la tristeza del mundo.
§  Pedro mostró arrepentimiento;
§  Su tristeza fue piadosa y le condujo de regreso a Cristo.
Judas mostró remordimiento; la suya fue una tristeza sin esperanza, del mundo, que le alejó de Cristo y le llevó al suicidio. Satanás quiere hacernos creer que no podemos ser perdonados (véase Zc. 3:1–5); sin embargo, lea Romanos 8:31–39.
Si Satanás puede acusarnos de pecado y desanimarnos con nuestros fracasos pasados, nos privará de nuestro gozo y utilidad para Cristo. Si Dios perdona a una persona de pecado, nosotros también debemos perdonarla (Ef. 4:32).

III.    El Triunfo De Pablo En Cristo (2 Corintios 2:12–17):
Pablo hace referencia a su viaje de Éfeso a Filipos. Lo que comenzó como resultado de problemas ¡terminó en triunfo! Con cuánta frecuencia ocurre esto en la vida cristiana.
Las mujeres vinieron a la tumba aquella mañana de resurrección cargadas de desaliento, tan solo para encontrar que se había ganado una gran victoria. Pablo vino a Troas y no pudo hallar a Tito, pero encontró «una tremenda oportunidad» para predicar el evangelio (Rom. 8:28).
En cada lugar de tribulación hay siempre una puerta abierta de oportunidad:
§  José hizo de sus aflicciones un triunfo en Egipto;
§  Daniel lo hizo en Babilonia;
§  Pablo lo hizo en Troas.
Pero el servicio no es un sustituto de la paz y Pablo añoraba ver a Tito y recibir noticias de la iglesia de Corinto. Salió de Troas y se dirigió a Macedonia (quizás a Filipos), pasando por alto a Corinto.
En Filipos encontró a Tito y recibió las buenas noticias de que habían disciplinado al ofensor, la mayoría de la iglesia respalda a Pablo y las cosas parecían marchar mejor. Esto regocija tanto a Pablo que prorrumpió en un canto de alabanza.

El cuadro en los versículos 14–17 era familiar a todo ciudadano romano, pero no lo es para los cristianos del siglo veinte uno. Cuando un general victorioso regresaba de la batalla, Roma le hacía un desfile público, no muy diferente a los grandes desfiles de homenaje de los tiempos modernos.
Este desfile estaba repleto de pompa y gloria, y se quemaba una gran cantidad de incienso en honor del héroe. En el desfile tanto soldados como oficiales disfrutaban de gloria y alabanza, pero los esclavos y los prisioneros presentes terminarían en la arena del circo romano para morir luchando contra bestias salvajes.
Al oler los victoriosos el incienso, inhalaba el aroma de la vida y el gozo; pero para los cautivos el incienso era un recordatorio de la muerte que se les aproximaba. En el «desfile cristiano» que Pablo describe, Jesucristo es el Victorioso. Por medio de su muerte en la cruz ha conquistado a todo enemigo.
Nosotros los cristianos marchamos con Él en el desfile, participando de su victoria (1 Cor. 15:57). El cristiano, sin embargo, es el incienso (dulce aroma de Cristo) en esta procesión conforme el Espíritu esparce el conocimiento de Cristo en nuestra vida y a través de ella. Este aroma, o perfume, quiere decir vida para otros creyentes, pero para el no creyente que se dirige a la condenación eterna, significa muerte.
José fue olor de muerte para el panadero, pero olor de vida para el copero (Gn. 40). La descripción de Pablo es un cuadro hermoso y desafiante. ¡Qué tremenda responsabilidad es introducir a las personas a la vida, o que ellas rechacen a Cristo y vayan a la muerte!
Ser cristiano es una seria responsabilidad, porque nuestras vidas conducen a las personas bien sea al cielo o al infierno. No es de sorprenderse que Pablo exclame: «Y para estas cosas, ¿quién es suficiente?» (v. 16).
¿Cómo puede un cristiano poseer todo lo que necesita para ser el mejor cristiano posible, el mejor testigo, el mejor soldado? En 3:5 Pablo responde a esta pregunta:

«Nuestra competencia proviene de Dios»:
Pablo usa la palabra «competencia» o «suficiencia» varias veces en esta carta:
§  Cristo es suficiente para nuestras necesidades espirituales (3:4–6),
§  Materiales (9:8), y
§  Físicas (12:7–10).
En el versículo 17 Pablo vuelve a la acusación de que no se podía fiar en su palabra. Desafortunadamente hay, incluso hoy, líderes religiosos que «hacen mercadería» (v. 17: medran falsificando) con la Palabra de Dios, que son insinceros y engañadores.

La palabra «falsificando» tiene la idea de «vender» el evangelio, usando el ministerio sólo como un medio de ganarse la vida antes que de construir la iglesia de Jesucristo.
Una forma de esta palabra griega se usaba para describir al mesonero o al vendedor ambulante, y lleva la idea de hacer cualquier tipo de negocio simplemente para lograr ganancia:
§  El ministerio de Pablo no era un negocio;
§  Era una preocupación:
Ø No servía a los hombres;
Ø Servía a Cristo.
Ø Era sincero en el método, en su mensaje y en su motivo.
Ø Se daba cuenta de que el ojo de Dios estaba sobre él y que la gloria de Cristo estaba en juego.
En estos dos capítulos hemos visto que el ministerio de Pablo estuvo lleno de sufrimiento y tristeza, sin embargo experimentó triunfo y gozo en Cristo. Recordemos que «nuestra competencia proviene de Dios» (3:5).




Clase Para El Miércoles:

Lea Su Biblia, Lea Su Biblia, Lea Su Biblia.

Puyango-21//11//2018. Tumbes.



CIUDADES DE REFUGIO: JOSUÉ 20:1-9


CIUDADES DE REFUGIO:
JOSUÉ 20:1-9
Pastor: Carlos Ramírez Jiménez:

I.       Ciudades De Refugio. Josué 20:1-9:
A pesar de que la institución de las ciudades de refugio representa un traspaso de la autoridad mosaica a Josué por parte de Dios, no se encuentra en la historia de Israel ninguna evidencia real de que estas ciudades hayan funcionado como tales.

Durante el período de los jueces no parece ser factible que este sistema funcionara porque no había fácil control en todas las ciudades, y las que estaban al lado oriental del Jordán no fueron controladas totalmente sino en tiempos de David. Al parecer este sistema de ciudades de refugio no estaba en funcionamiento aún durante el tiempo de David, al menos eso se puede deducir del duelo fingido en 2 Samuel 14.

En tiempos del rey Josías la única de las seis ciudades de refugio que estaba bajo el control de Israel era Hebrón. Esto parece apoyar la opinión de algunos estudiosos que creen que las ciudades de refugio pertenecieron al tiempo de Salomón más que al tiempo de Josué.
Sin embargo una institución de esta clase pudo haber existido muy bien antes de la monarquía tal como lo sugiere Ex.21:13.
Este pasaje parece ser una combinación libre de las tradiciones relatadas en Números 35 y Deuteronomio 19 (compare también Deut.4:41-43), y parece provenir de tiempos posteriores a ambos. Hay diferencias, entre las versiones, de esta práctica que al parecer no se llevó a cabo en Israel tal como se había planeado.
Por ejemplo, Deut.19:12 y Jos.20:4 son parcos en detalles e indican que la culpabilidad o inocencia del refugiado es decidida en la ciudad de asilo, mientras que Núm. 35:24-25 deja en claro que el interesado ha de ser conducido ante la asamblea de su propia ciudad para ser juzgado.

Lo más importante de este pasaje es que nos revela lo que fue la voluntad de Dios para este pueblo nuevo, el que estaba formando una nueva sociedad que debía caracterizarse, entre otras cosas, por la compasión hacia los que quebrantaban la ley sin una mala intención nacida de rencores previos.

Seis son las ciudades de refugio mencionadas en este texto:
·      Quedes,
·      Siquem,
·      Quiriatarba (Hebrón),
·      Beser,
·      Ramot, y
·      Golán (estas tres últimas en el lado de la Transjordania).
De estas Siquem y Hebrón fueron santuarios antiguos.

El propósito de estas ciudades de refugio era mantener la salud de la sociedad israelita, evitando la contaminación de la sociedad por una proliferación de la violencia sin ningún control. Esta actitud tiene mucha relevancia en nuestros días donde la violencia a través de los homicidios como única manera de arreglar asuntos privados y públicos se ha generalizado.
Entre los antiguos hebreos creían que la muerte de un inocente era una profanación a la tierra (Núm.35:33), no se tomaba el conflicto entre asesino y asesinado como algo privado sino algo que afectaba a la tierra misma, de ahí que se diera la posibilidad de expiar la profanación sólo con la sangre del asesino.

Estos actos eran una violación de la shalom  H7965 (paz) de la sociedad, del pacto con Dios. Él mismo reclama frente a estos actos (Gn.4:10). Solo habría una profilaxis de la tierra cuando el asesino muriera; ni siquiera los sacrificios de animales podían limpiar la culpabilidad de la muerte violenta del prójimo que ha sido creado por Dios a su imagen y semejanza.

El vengador de la sangre tenía la oportunidad de limpiar de la tierra al profanador, sin que esto se convirtiera en un asunto privado, es decir, se limitara a un problema entre ellos. El vengador estaba apoyado en ese acto por la sociedad. La ley de la sociedad permitía sólo la venganza de uno por uno (Deut.19:21), con el fin de evitar que esto fuese el comienzo de una vendetta (una venganza particular ejecutada por familias) sin fin entre familias y que terminara por destruir grupos familiares enteros.

En nuestro tiempo se utilizan las penas capitales para castigar a los asesinos más violentos. Sin embargo, en muchas ocasiones el resultado es eliminar a la persona pero sin remediar en el fondo el problema de la violencia.

Del antiguo Israel se puede aprender que cualquier asesinato es un atentado contra la paz y la santidad de Dios, y que por lo menos no se debería mostrar tanta negligencia e indiferencia hacia esos acontecimientos como se acostumbra.

En los vv. 3-6 se propone una excepción a la regla, con lo cual se comprueba que el objetivo no era “borrar del mapa” al asesino, sino restaurar la shalom  H7965 de la sociedad. Esta medida de excepción toma en cuenta que en algunas ocasiones pueden ocurrir asesinatos sin premeditación (Deut.19:5; Núm.35:22 y 23).
Aquí se podía caer en una contradicción:
·      Se podría incumplir la ley de la venganza de la sangre inocente, y
·  Al mismo tiempo, adicionar a la muerte de un inocente la muerte de un segundo inocente.

La manera de interrumpir una escalada de violencia fue la propuesta de las ciudades de refugio. Esto permitía que un asesino pudiese huir a una de estas ciudades y así librarse de la ley de la venganza. En cada una de estas seis ciudades había comunidades de sacerdotes levitas (Jos.21:13; 21:21; 21:27; 21:32; 21:36; 21:38).

El propósito de estas ciudades era facilitar un exilio temporal para el fugitivo, primero para salvar su vida del vengador, segundo para purgar la culpa por el derramamiento de la sangre inocente y tercero para prevenir una extensión ilimitada del derramamiento de sangre inocente en la tierra (Deut-19:10).
De acuerdo al mandato de Jehová se debe llevar a cabo un procedimiento que permita asegurarse que se está salvaguardando la vida a un inocente y no a un malvado (v. 4). Para ello el caso debía ser expuesto a los ancianos de la ciudad, y después el culpable había que comparecer ante la asamblea de la ciudad para determinar si en efecto la muerte había sido accidental o no. Los ancianos debían hacer tres cosas:

(1) Aceptar al fugitivo entre ellos (v. 4) y traerlo dentro de la ciudad.
La idea es recibirlo “consigo”, como Jehová recibe al que es abandonado dentro de su cuidado (Salmo 27:10). Esto implicaba que el fugitivo entraba a morar dentro de la comunidad, bajo su cuidado y apoyo.

(2) Darle un lugar en el cual vivir.
Los rabinos judíos enfatizaban la importancia de esta incorporación del fugitivo a la comunidad, mediante el trabajo que los disponía posteriormente para aportar a la comunidad.
Esto podía llegar a ser una imitación a Jehová quien hace habitar como en familia a los solitarios (Salmo 68:6). La actitud de los ancianos debía ser la misma de Dios que da refugio a los angustiados (Salmo 32:7).

(3) Proteger al fugitivo cuando el vengador de la sangre llegara a reclamar que su derecho era el tener en sus manos al asesino.
La comunidad protectora no debía entregar al homicida. Debían resistir las demandas de aquellos que se consideraban defensores de la ley y el orden, pues ellos también eran defensores de una ley que podía salvaguardar la vida de un homicida no mal intencionado, y preservar así la tierra de una cadena de violencia sin fin.

Esta actitud participa del trabajo de Dios que consiste en no entregar a los hombres en manos de sus enemigos por la simple razón de hacer cumplir una ley (Salmo 31:8).

Es interesante que en las ciudades de refugio no hubiera un procedimiento para restaurar la relación con Dios mediante un sacrificio como estaba prescrito para otros eventos (Lv. 4 y 5; Núm. 15), pero hay una referencia que no es muy clara a la muerte del sumo sacerdote (v. 6) como una marca del final del refugio para el homicida.

El sumo sacerdote era representante del pueblo ante Dios en los actos sacrificiales, pero en este capítulo y en Núm.35:25 la muerte del sumo sacerdote tenía el mismo efecto que el del sacrificio de un animal en la ceremonia de expiación.
El sentido es que la totalidad de la comunidad levítica que estaba en cada ciudad de refugio podía ser afectada por la presencia sería condición de la muerte antes que pudiese el homicida regresar a su propia ciudad y familia.

Un aspecto más para subrayar en este pasaje es la igualdad de acceso a las ciudades de refugio que se ofreció a los israelitas y a los extranjeros que vivieran dentro de ellos (v. 9). Esto no es otra cosa que una reiteración del carácter universal del mensaje que el pueblo portaba, de la universalidad del proyecto de Dios que incluía a toda la humanidad y no se limitaba a una etnia.
Este principio de igual acceso para los extranjeros en estas ciudades estaba en tensión con el principio de la ruptura radical con las prácticas abominables de la sociedad cananea. Pero sin esta posibilidad de ser medidos dentro de esta justicia, los extranjeros se hubieran convertido fácilmente en objeto de la violencia indiscriminada por parte de los israelitas.

Estas ciudades de refugio se convierten sin lugar a dudas en un modelo de una sociedad compasiva, que teniendo sus leyes no debía colocarlas por encima de la persona humana y de la shalom  H7965 de Dios en la vida del pueblo. Actualmente se puede ver este modelo como un desafío para los cristianos que viven en medio de situaciones con altos niveles de violencia. Se tienen a los desterrados por las luchas políticas, los niños de la calle, las víctimas de la violencia familiar, etc. como personas necesitadas de refugio y de espacios y procesos para su restauración.

Las cárceles tendrían que ser una imitación de este esfuerzo, pero en realidad son otra cosa muy diferente a la restauración del criminal que busca a Dios. Allí también existe un desafío para los capellanes cristianos que pueden encontrar en esta experiencia de Israel un contra modelo de sociedad que no se limita a reprimir, sino que se dispone para restaurar.
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Notas:
[1] H7965 שָׁלוֹם = shalóm: o שָׁלֹם shalóm; de H7999; seguro, i.e. (figurativamente) bien, feliz, amistoso; también (abst.) bienestar, i.e. salud, prosperidad, paz:- amigo, bien, bueno, completo, dichoso, pacíficamente, pacífico, pasto delicado, paz, propicio, prosperidad, salvo, victorioso. (Strong).



Estudios para el Domingo.

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