lunes, 5 de agosto de 2019

ESTUDIO 11 GÉNESIS 6: CORRUPCIÓN DE LA LÍNEA DEL PACTO:


ESTUDIO 11 
GÉNESIS 6: CORRUPCIÓN DE LA LÍNEA DEL PACTO:

Lectura bíblica: Génesis, capítulos 6, 7, 8, 9 (6:1-13).
Texto Áureo: Génesis 6:5,6.
Objetivo: Los alumnos aprenderán cómo reacciona Dios hacia la maldad de los seres humanos y les ayudará a entender mejor el sacrificio de Jesucristo.
Pastor: Carlos Ramírez Jiménez:

INTRODUCCIÓN:
Ahora llegamos a una historia que ocupa más páginas en la Biblia que el estudio anterior pero que es más corto en tiempo. Se trata de una historia que pasó en unos cuantos años, ocupando una parte de la vida de Noé. Noé, dice el texto bíblico vivió novecientos cincuenta años, trescientos cincuenta de ellos eran después de la historia narrada en Génesis, quedando solamente seiscientos años. La historia empieza con Noé ya adulto, casi maduro, a los quinientos años. El diluvio llegó cuando Noé tenía seiscientos años (7:6,11).
Lo que tradicionalmente se piensa sobre la historia de Noé es que todo el tiempo de la construcción del arca y del diluvio eran ciento veinte años. La razón para este cálculo se halla en el hecho de que interpretaron el 6:3 en el sentido de que, por el testimonio de Noé, Dios "contendió" con la humanidad por 120 años y luego dijo que esto ya bastaba. Parece que no se refiere aquí a la longevidad de los hombres, ya que después de Noé los años del ser humano gradualmente llegaron a ser menos.

Notamos: por ejemplo: que:
·  Sem vivió 600 años (11:10-11), Arfazad 438 (11:13-14) y muchos más en el capítulo 11 vivieron más de lo doble de los 120 años.
·   Cuando se llegó al tiempo de Abraham y sus hijos, el tiempo era mucho más reducido, y después el llegar a los 120, como Moisés, era extraordinario.
·      Lo normal, después de Noé, parece ser los 80 años mencionados por el Salmista*.
*“Los días de nuestra edad son setenta años;  Y si en los más robustos son ochenta años,  Con todo, su fortaleza es molestia y trabajo, Porque pronto pasan, y volamos”. (Salm. 90:10). 
El contenido también merece estudio cuidadoso; la primera parte señala la grandeza de Dios en contraste con lo pasajero y pequeño que es el hombre. El lenguaje sublime acerca de Dios nos hace recordar Isaías 40. Después, en los vv. 7-10 hay un lamento por el sufrimiento bajo el castigo de Dios y al final (vv. 13-17) una serie de peticiones por la misericordia de Dios. La eternidad y firmeza de Dios es la respuesta a nuestra vida inestable y pasajera.

EL CONTEXTO DE ESTA HISTORIA:
El contexto subyacente, y el más importante, que no debemos olvidar, es el del linaje de Seth, el linaje del pacto. Llegamos de Seth a Noé, y ahora estamos en camino a Abraham (11:26). Este es el "macro contexto" que debemos tener en mente todo el tiempo que estudiemos las historias de Génesis. La historia de Noé, como las otras historias de Génesis, es una historia del pacto; de la fidelidad de Dios a este pacto.
El segundo contexto, el más inmediato y patente, es el de la condición humana en esta época. Está en contraste violento con el primer contexto que nos habla de la gracia de Dios. Este habla del pecado humano. Este contexto es inmediato, patente, obvio y palpan te. Es manifiesto en lugar de subyacente.
Tenemos que ver los dos contextos relacionados:
§  El contexto del pacto es de vida y es eterno, es el propósito;
§  El contexto del pecado es circunstancial.

LA MALDAD DE LOS HOMBRES:
El v.1 nos hace pensar que había una explosión de población. La multiplicación de los seres humanos fue acompañada con su dispersión "sobre la faz de la tierra". Ya había sociedades y civilizaciones.
La última frase del v.1 nos llama la atención. Dice "y les nacieron hijas", como si no hubiera habido hijas antes. Esto, por supuesto, no es el caso. La frase aquí indica que estas hijas serán una especial tentación para los hijos de Dios, un atentado contra la pureza de la línea de Set. Algunos comentaristas piensan que "Los hijos de Dios" eran los ángeles y que los "Nifilim" (gigantes) son los hijos híbridos de estas uniones, pero esta interpretación no puede tomarse en serio. Lo que debemos entender es que Dios, desde el principio del pacto, a los que están en el pacto los llama "hijos de Dios".
Encontramos aquí un énfasis que sigue al través del Antiguo Testamento, y también en el Nuevo. El énfasis es éste: la línea del pueblo de Dios debe mantenerse pura. Es de suma importancia en el Antiguo Testamento porque esta línea es la línea del Mesías.
Más tarde, en el v.5, se menciona más directamente la maldad de los hombres. No se hace referencia a los pecados particulares, que es lo que un autor actual haría, sino simplemente dice que la vida de los hombres fue controlada por la maldad. La maldad fue su placer y su intención. Pensaban continuamente en cómo podían pecar mejor; ejercía lo que les restaba de la imagen de Dios para encontrar nuevas y mejores formas del pecado.
Expresaban su odio y rebeldía cada vez en maneras más elocuentes y más profundas. El pecado fue su único estilo de vida. El versículo 12 es el comentario de Dios sobre la situación.

LOS NIFILIM: נְפִיל = nefíl.
Hay mucha especulación sobre la naturaleza de los "gigantes" de v.4. Algunos pensadores, adictos a los mitos, los toman como el resultado del matrimonio de ángeles con mujeres humanas. Una buena lectura del texto no permite este ejercicio de la imaginación. Los gigantes estuvieron presentes en esta época y también después, cuando hubo la mezcla de líneas. La idea es más bien que estos caudillos eran los que formaron pueblos y naciones.
H5303 נְפִיל = nefíl: o נְפִל = nefíl; de H5307; propiamente, derribador, i.e. patán o tirano:- gigante. (Strong).
Son pueblos de rebeldía, que retaban a Dios. Los nifilim eran sus "humanos-dios", como también lo fueron los "valientes" que fueron "hombres de renombre". El contexto nos permite llamarlos los "campeones del pecado". Las fuerzas de maldad también tienen sus héroes.
La corrupción de la humanidad, 6:1-8. En su avance cultural esta civilización aumenta su corrupción y desafío a Dios. La corrupción se describe como el intento de crear una raza superior y ganar fama y renombre extraordinarios en competencia con la divinidad. Esta raza se pretende lograr a través de matrimonios selectivos y mixtos entre dos grupos diferentes. Varias interpretaciones se han dado a estos matrimonios, pero lo breve del pasaje no permite sino apenas un intento de explicación. Lo cierto es que el pasaje ilustra cómo la creación toda —en su dimensión celestial y terrenal— se rebela contra los límites que Dios impuso a su creación. En 2 P.2:4 y Judas 6 se mencionan que seres celestiales o angélicos dejan su lugar asignado en la creación en abierta rebeldía contra Dios. En el humano es el deseo de alguna forma de ser como dioses que a pesar de su consecuencia trágica no se anula en el hombre.
Estas uniones generan gigantes y hombres que ganan famas heroicas. Tal vez la mención de Nimrod ilustra la característica y logros de estos seres humanos que posibilitaron grandes avances de la civilización humana (Gn.10:8-12). Los espías que fueron enviados a reconocer la tierra prometida para su conquista informan a Moisés que los descendientes de los gigantes habitaban parte de dicha tierra (Núm.13:32-33). Pero esta civilización en rebeldía contra Dios acrecienta también la maldad en el hombre, no solamente en sus acciones, sino también en sus intenciones y poder creativo.
Sí, pero con cuidado  Dios nos ha autorizado a usar el sexo, la ambición y el buen nombre, pero como todas las cosas buenas si se usan mal trae consecuencias dolorosas. Este pasaje nos ilustra las consecuencias de usar mal el sexo, la ambición y el buen nombre:
1. El peligro de usar mal el sexo (Núm.6:4). La unión de los hijos de Dios con las hijas de los hombres es una relación que Dios siempre ha visto como inadecuada. Los resultados de esa relación son hijos que generalmente se mantienen alejados del Señor.
2. El peligro de confiar en los héroes y hombres de renombre (Núm.6:4). La ambición, la fama y el buen nombre son algo deseable, pero cuando se vive de esas cosas y para ellas se ha perdido la perspectiva correcta.
3. El peligro de desear lo que no se debe (Núm.6:5). Cuando toda la tendencia de los pensamientos del corazón es de continuo sólo el mal hay que saber que el corazón de Dios se duele y vendrá su juicio.
Dios Reacciona e Interviene Ante Esta Nueva Rebeldía:
v Primero, reconoce la maldad en el corazón y la conducta violenta del hombre y no las aprueba.
v Segundo, acorta la vida del hombre intentando poner límite a dicha maldad.
v Tercero, se lamenta profundamente del camino que su creación ha tomado tan lejos de su propósito original.
Aquí Dios expresa claramente que no es pasivo al pecado. Una vez más demuestra su misericordia y propósito redentor al hacerse responsable por la solución del pecado en el hombre cargándose en su corazón (Is.53:6). Así decide terminar con esa corrupción acabando con la vida de todos los seres vivientes corruptos y preservando la vida de Noé el único justo en su generación.

LA DIVINA REACCIÓN:
La reacción de Dios es doble. Se habla de un Dios entristecido. Le dolió el corazón. No cabe duda; este es un "antropomorfismo*", que es el hablar de Dios como si fuera un hombre. La intención es la de provocar en el lector algo de "pathos", de darle un sentimiento análogo a fin de que pueda comprender.
La segunda reacción es la de enojo, de castigo, de repugnancia y de actividad destructiva. Pero la destrucción no es del todo, sino de la maldad, de lo corrupto. La destrucción apunta hacia algo nuevo y hacia la continuidad del pacto.
Porque Noé halló gracia antes los ojos de Jehová = HA-SHEM ‘EL NOMBRE’ Adonaí.

CUESTIONARIO:
1. ¿Cuáles son los dos contextos que se toman en cuenta para el estudio de esta lección?
2. ¿Qué comentarios extra bíblicos hay en relación a quienes son los hijos de Dios?
3. ¿De dónde se cree que surgieron los gigantes?
4. ¿Cuáles son las dos reacciones de Dios en relación a la maldad de los hombres?
5. ¿Hacia dónde apunta la destrucción de la humanidad?






















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*        antropomorfismo. (De antropomorfo). m. Conjunto de creencias o de doctrinas que atribuyen a la divinidad la figura o las cualidades del hombre. || 2. Herejía de los antropomorfitas. || 3. Tendencia a atribuir rasgos y cualidades humanos a las cosas. Microsoft® Encarta® 2009.


TRASFONDO DEL PERÍODO DE LOS JUECES: JUECES 1–5:


TRASFONDO DEL PERÍODO DE LOS JUECES:
JUECES 1–5:
Pastor: Carlos Ramírez Jiménez:

I.       Los Fracasos De La Nación (Jueces 1–2):

A.     Fracasaron En La Conquista De La Tierra (Jueces 1:1–36).
Los versículos 1–18 narran las primeras victorias de Judá y Simeón, en tanto que el resto del capítulo nos habla de sus frecuentes derrotas. Estas dos tribus pudieron apoderarse de Besec (v. 4), Jerusalén (v. 8), Hebrón (v. 10), Debir (v. 11), Sefat (v. 17), Gaza, Ascalón y Ecrón (v. 18). El pueblo de José tomó Bet-el (v. 22), pero el resto de la tribu no pudo expulsar al enemigo.
Lo que empezó como una serie de victorias, dirigidas por el Señor, acabó como una serie de compromisos. Judá no pudo expulsar a los habitantes del valle (v. 19, y véase 4:13ss); Benjamín no pudo vencer a los jebuseos (v. 21); y las otras tribus también «hicieron arreglos» con las naciones paganas (vv. 27–36).
Por supuesto, fueron capaces de racionalizar sus fracasos al esclavizar a los pueblos paganos; pero esto sólo condujo a más problemas. En Josué 23–24, Josué les advirtió en contra de hacer compromisos con el enemigo, pero ahora estaban cayendo en esa misma trampa.

B.      Fracasaron En La Consideración De La Ley (2:1–10).
Esta, por supuesto, fue la razón de sus habituales fracasos y derrotas. Dios les prometió a Josué constante victoria si la nación honraba y obedecía la Palabra (Jos. 1:7–8), y Josué les repitió esa promesa a los líderes (Jos. 23:5–11). Gilgal fue la escena de una gran victoria para Israel, pero ahora el Señor se mudó de Gilgal a Boquim, «el lugar del llanto», ¡enfatizando la trágica declinación de Israel de la victoria al llanto! (En cuanto a la importancia de Gilgal, véanse Jos. 5:1–9; 9:6; 10:6. Gilgal era el centro de operaciones militares de Israel, el campamento de Josué. Ahora había quedado en el olvido).
Dios le recordó al pueblo que habían desobedecido la ley al hacer pactos con las naciones paganas y unirse a sus dioses. Léase cuidadosamente en Deuteronomio 7 las instrucciones de Dios en esta cuestión de separación. La nación siguió la ley durante los años de Josué y líderes subsiguientes, pero después que estos murieron, la nación se descarrió.
«Y se levantó después de ellos otra generación que no conocía a Jehová». (Véase v. 10.) ¡Ni siquiera llevaron sus hijos al Señor! Fracasaron en enseñarles la ley, como Dios les instruyó en Deuteronomio 6:1–15. Con cuánta frecuencia ocurre esto en las naciones, iglesias y familias. Qué fácil es que la «generación más joven» se aleje del Señor si la «generación más vieja» no es fiel en enseñarles y fijar ante ellos el mejor ejemplo de obediencia.

C.     Fracasaron Por No Aferrarse Al Señor (2:11–23).
Se olvidaron del Señor y siguieron otros dioses. La religión de los cananitas era horriblemente perversa, con prácticas demasiado obscenas como para debatir. La adoración a Baal y a Astarot (deidades masculina y femenina, v. 13) plagó a Israel a través de toda su historia.
Una vez que se introdujo en sus vidas, fue difícil exterminarla. Cuando el pueblo se olvidó del Señor, Él se olvidó de ellos. Una vez tras otra «los vendió» en manos de sus enemigos. En lugar de disfrutar del «reposo» que Dios les prometió, la nación cayó y fue llevada a la esclavitud cientos de años, con sólo ocasionales períodos de «reposo» del Señor.
Cada vez el juicio se volvía tan severo, que la nación al final clamaba a Dios. Él enviaba un libertador, pero nótese que Dios estaba personalmente con el juez, no con toda la nación. Es triste, pero el pueblo se volvía al Señor sólo cuando estaba en problemas; una vez que el juez desaparecía, la nación caía de nuevo en el pecado.
Estos fracasos se ven en los cristianos profesantes hoy. A veces, en lugar de vencer al enemigo, hacemos compromisos y dejamos que el enemigo nos arrastre hacia abajo. A menudo desobedecemos deliberadamente la Palabra de Dios y muchas veces fracasamos por no amar al Señor y allegarnos a Él por fe. Cuando esto ocurre, Dios debe castigarnos y nuestro único remedio es arrepentirnos y volver.

II.     Las Victorias De Los Jueces (Jueces 3–5):
En el libro de Josué hay un solo líder y Dios estaba con la nación entera; pero en Jueces hay muchos líderes y Dios sólo está con estos líderes, no con la nación entera (2:18). Varios jueces menores se mencionan aquí, cuyos ministerios podemos estudiar brevemente.

A.     Otoniel (3:1–11).
Los de Mesopotamia esclavizaron a Israel ocho años; entonces Dios levantó a Otoniel, yerno de Caleb, para que libertara a la nación. Su nombre significa «Dios es poderoso», e hizo honor a él. Véanse Jueces 1:9–15 y Josué 15:16–19. Debe haber complacido a la familia de Caleb tener un hombre tan valiente en sus filas. Libró a la nación y tuvieron descanso cuarenta años.

B.      Aod (3:12–30).
Esta vez el Señor usó a Moab para castigar a Israel, junto con Amón y Amalec, ¡los antiguos enemigos de los judíos! Los israelitas sirvieron dieciocho años como esclavos hasta que Aod los libertó y les dio descanso ochenta años. Dios usó el hecho de que era zurdo para engañar al enemigo, porque el rey no hubiera sabido lo que Aod sacaba de entre sus vestidos por el lado derecho (3:21).
Los benjamitas al parecer estaban dotados con hombres zurdos (Jueces 20:16; 1 Crón 12:2). Una vez que el rey enemigo fue asesinado, Aod pudo reunir su ejército y arrojar a los invasores.

C.     Samgar (3:31).
Es probable que Samgar dirigiera una victoria local contra los filisteos. No se le llama juez, aunque se le incluye entre ellos. Dios puede usar las armas más extrañas, incluso una aguijada de bueyes.

D.     Débora y Barac (4–5).
La nación había caído tan bajo que ahora la juzgaba una mujer, lo cual humillaba a los hombres en esta sociedad dominada por los varones (véase Is. 3:12). Durante veinte años los cananeos habían oprimido a Israel, así que Dios levantó a esta profetiza para llevarlos a la senda de la victoria.

Primero ella llamó a Barac para que libertara a la nación (4:1–7), e incluso le dio el plan de batalla del Señor.
Por lo general el arroyo de Cisón estaba seco, pero Dios iba a enviar una gran tempestad que lo inundaría y atraparía a los carros de hierro (véanse 4:3 y 5:20–22). A pesar de que se menciona a Barac como un hombre de fe en Hebreos 11:32, aquí le vemos como uno que tuvo que depender de Débora para la victoria. Es más, Dios usó a dos mujeres para librar a los Judíos:
Débora la profetiza y Jael (vv. 18–24). Es interesante contrastar a Barac con Sansón. Ambos estuvieron asociados con mujeres, pero en un caso esto llevó a la victoria, mientras que en el otro a la derrota. Barac dirigió a diez mil hombres desde el monte Tabor, confiando en la promesa de Dios dada a su sierva, Débora.
Cualesquiera que hayan sido las debilidades de Barac, Dios todavía honró su fe. En su canto de victoria (cap. 5), Débora alaba al Señor por la disposición del pueblo para luchar en la batalla (vv. 2, 9). Sin embargo, ella también menciona a algunas de las tribus que fueron demasiado cobardes como para luchar (5:16–17). La batalla se libró «junto a las aguas de Meguido» en donde el arroyo de Cisón fluía desde el monte Tabor. Sísara y su ejército pensaban que sus carros de hierro les darían la victoria, ¡pero fueron sus carros los que los llevaron a la derrota!
Dios envió una gran tormenta (5:4–5 y 20–22) que convirtió la llanura en un pantano y el enemigo no pudo atacar. Israel obtuvo una gran victoria ese día, bajo la dirección de Barac y los planes de Débora. Pero a Barac no se le concedió matar al general Sísara; esto se le dejó a otra mujer, Jael.
Los ceneos eran amigos de Israel (Jue. 1:16) debido a su vínculo con la familia de Moisés (Jue. 4:11), pero también tenían amistad con Jabín, el rey cananeo. Es usual que un hombre de las culturas del Oriente no entre en la tienda de una mujer, pero Jael persuadió a Sísara, le hizo acomodarse y luego le mató. La «estaca» era tal vez una de madera de la tienda. Su obra la elogia el canto de Débora (5:24–27), aun cuando algunos hayan difícil comprender esta acción.

Sin duda a Sísara lo hubieran matado cuando las tropas de Barac lo capturaron y él era el enemigo del Señor (5:31), no de Jael personalmente. Ella estaba ayudando a Israel a librar las batallas del Señor. Dos mujeres se regocijaron en la victoria (Débora y Jael), pero una mujer (la madre de Sísara) lloró afligida (5:28–30).

Nótese: en 5:6–8 una descripción del terrible estado de la sociedad en Israel en aquel tiempo. El pueblo tenía tanto temor que se mudaron de las aldeas a las ciudades amuralladas y no era seguro que la gente viajara por las carreteras. Una declinación en la vida social y moral de la nación fue la inevitable consecuencia de la declinación espiritual de la nación.


Estudios para el Domingo.

Lea Su Biblia, Lea Su Biblia, Lea Su Biblia






LA CONDUCTA DEL MINISTERIOS: 2 CORINTIOS 7:


LA CONDUCTA DEL MINISTERIOS:
2 CORINTIOS 7:
Pastor: Carlos Ramírez Jiménez:
En 1:12, 13 Pablo empezó a contarles a los corintios de su experiencia con Tito en Macedonia y en este capítulo concluye su relato. Así como encontramos con frecuencia la palabra «consolación» en los capítulos 1–2, reaparece aquí (vv. 4–7, 13). La apelación en este capítulo es para que los corintios se reconcilien con Pablo.
Habían sido criticones y desobedientes, pero ahora era tiempo de que le recibieran y tuvieran de nuevo compañerismo con él, particularmente a la luz de su visita que se aproximaba. En la primera parte de su carta Pablo les refirió las aflicciones que atravesó cuando salió de Éfeso, esperó a Tito y se preocupó por la situación en Corinto. Ahora explica cómo Dios lo consoló y le dio gozo. Se mencionan tres consuelos.

I.      El Consuelo Por La Llegada De Tito (2 Corintios 7:1–6):
«Admitidos» literalmente significa: «Hagan lugar para nosotros en sus corazones» (nótese 6:11, 12). Pablo de nuevo les recuerda de su vida limpia y ministerio honesto; se apresura a asegurarles que al escribirles de esta manera no es para condenarlos. ¿Cómo podría condenar a quienes llevaba en el corazón y eran parte vital de su vida?
Es reconfortante para nosotros hoy ver que Pablo conocía lo que era la aflicción y la desilusión (v. 5). ¿Dónde estaba Tito? ¿Cuál era la situación en Corinto? ¿Duraría la iglesia de Éfeso? Todas estas preguntas y muchas más atiborraban la mente de Pablo mientras viajaba a Macedonia.
Pero la llegada de Tito fue una gran consolación para Pablo. Admite que estaba afligido («humilde», v. 6), pero que la llegada de su amigo fue para él un gran alivio. Esta es la manera en que los cristianos deben ayudarse los unos a los otros. Debemos sobrellevar los unos las cargas de los otros (Gál. 6:2); estimularnos mutuamente (Heb. 10:25); ministrarnos los unos a los otros (1 P. 4:10, 11).
Cristo envió a sus discípulos de dos en dos sabiendo que «no es bueno que el hombre esté solo» (compare Gn. 2:18), incluso en el servicio cristiano. Eclesiastés 4:9–12 indica que «dos son mejor que uno». ¡Qué privilegio y responsabilidad es para los cristianos animarse los unos a los otros! Cuando Elías pensó que era el único fiel a Dios, empezó a retroceder. Jonás administró solo y desarrolló un espíritu de amargura.

II.     El Consuelo Por La Obediencia De Los Corintios (2 Corintios 7:7–12):
«Como el agua fría al alma sedienta, así son las buenas nuevas de lejanas tierras» (Prov. 25:25). Fue un consuelo ver de nuevo a Tito (véase Hch. 28:15), pero fue un mayor consuelo oír las buenas noticias de que la carta severa de Pablo había dado resultados.
El versículo 7 menciona una lista de los resultados:
·      Ellos deseaban ardientemente ver de nuevo a Pablo;
·      Se habían lamentado por su pecado; habían reavivado su cariño por Pablo;
·      Se habían arrepentido y habían disciplinado al ofensor (v. 8).

Lea en 1 Corintios 5 las órdenes de Pablo para disciplinar al fornicario en la iglesia. En el versículo 11 Pablo indica otras de sus reacciones:
v Estaban llenos de solicitud, o preocupación, por obedecer a Pablo;
v Procuraron arreglar sus cuentas con los hombres y con Dios;
v Mostraron indignación por el pecado, en lugar de jactarse de él (véase 1 Cor. 5:2);
v Temieron para que Dios no los castigara; y
v Se esforzaron por obedecer a Dios con fuerte determinación.
«Vindicación» en el versículo 11 no lleva ninguna idea de venganza personal. Indica que el ofensor había sido castigado adecuadamente.

Pablo enseña aquí la importante doctrina del arrepentimiento. Indica que hay una vasta diferencia entre el arrepentimiento y el remordimiento. El arrepentimiento es de Dios y es una tristeza que atrae a la gente a que se acerque más a Dios y al lugar de confesar y olvidarse del pecado. El remordimiento es del mundo; aleja a la gente de Dios y los empuja hacia las manos de Satanás.
Por ejemplo:
§  Pedro mostró arrepentimiento y fue perdonado;
§  Judas mostró remordimiento y se quitó la vida.
§  La tristeza piadosa es buena;
§  Lleva a la vida.
§  Pero la tristeza del mundo conduce a la muerte.
Algunas personas se suicidan porque no saben nada del verdadero arrepentimiento y del perdón de la gracia que Dios otorga a aquellos que le invocan con fe.
En el versículo 12 Pablo indica que había escrito la carta severa (por la cual incluso él mismo se había entristecido temporalmente, v. 8) para demostrar su amor hacia ellos. No fue sólo para corregir al ofensor, o proteger a aquella contra la cual este hombre había pecado, sino para demostrar el interés y solicitud de Pablo por ellos.
Los obreros espirituales que se cohíben de disciplinar y evaden enfrentar los hechos no aman con sinceridad a su gente ni a su Señor. Pablo anhelaba fervientemente que los creyentes no sufrieran ninguna pérdida espiritual (v. 9); su aguda reprensión procedía de un corazón de amor, para bien de ellos y para la gloria de Dios.

III.    El Consuelo Por Ver Cómo Recibieron a Tito (2 Corintios 7:13–16):
Tito estaba muy contento cuando encontró a Pablo y este gozo se debía a la calurosa recepción que había recibido en Corinto. La iglesia no había mostrado tanta gracia con Timoteo (1 Cor. 4:17), de otra manera Tito nunca hubiera sido enviado.
Nótese: 1 Corintios 16:10,11.

Pablo se había jactado ante Tito respecto a la iglesia corintia y ahora su «jactancia piadosa» había demostrado ser cierta. Qué emocionado estaba Pablo del amor que los corintios habían mostrado hacia su colaborador. Recibir a Tito con tanto calor, pensaba Pablo, era lo mismo que haberle recibido a él. Pablo sabía que su próxima visita a Corinto sería de gozo.
Los corintios recibieron a Tito «con temor y temblor». Esto se debió a que habían recibido la Palabra de Dios por Pablo y estaban dispuestos a obedecerla. Dios quiere que temblemos ante su Palabra (Is. 66:2). Es extraño, pero el primer ministerio de Pablo en Corinto se desempeñó con temor y temblor (1 Cor. 2:3).
Respetaron a Tito como el siervo de Dios y recibieron su liderazgo como del Señor (véanse 1 Ts. 2:13 y 5:12–15). «Obedezcan a los que los gobiernan [espiritualmentees el mandato de Hebreos 13:17. La manera en que tratamos a los siervos fieles de Dios es la manera en que tratamos a Cristo, porque sus siervos lo representan (2 Cor. 5:20; Jn. 13:20).

Es interesante leer la Biblia y notar que los siervos de Dios se regocijan cuando el pueblo de Dios es obediente, y se preocupan cuando el pueblo de Dios desobedece. Moisés con frecuencia se sentía a punto de darse por vencido debido a que el pueblo era rebelde. Jeremías lloró amargamente por la dureza de Israel.
Jesús mismo lloró porque los judíos ignoraron el día de su visitación. El ministerio de Pablo fue de lágrimas (Hch. 20:19, 31). Los siervos de Dios son humanos; tienen el tesoro «en vasos de barro» (2 Cor. 4:7) y saben de las desilusiones y decepciones que la vida puede traer. Qué importante es que nosotros nos acordemos de nuestros pastores (véase Heb. 13:7), que los obedezcamos (véase Heb. 13:17) y que saludemos (o sea, que los saludemos en amor) «a todos vuestros pastores» (véase Heb. 13:24).
Habiendo respondido a sus críticos y defendido su ministerio, y habiéndose

asegurado su amor a la iglesia, Pablo pasa a suplicar por la ofrenda misionera para los santos pobres de Judea. Es peligroso recoger ofrendas de cristianos que no andan bien espiritualmente.
Les hacemos daño y hacemos daño a la causa de Cristo. Pablo se enfrentó primero a las necesidades espirituales de los corintios y después les recordó su promesa de contribuir en la colecta misionera de auxilio.


Clase Para El Miércoles:

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