domingo, 3 de noviembre de 2019

LA GUERRA CONTRA LOS BENJAMITAS: (2) JUECES 20:1-48


LA GUERRA CONTRA LOS BENJAMITAS: (2)
JUECES 20:1-48
Pastor: Carlos Ramírez Jiménez:

II.     Guerra Entre Benjamín e Israel. Jueces 20:1–48:

a. Asamblea Del Ejército De Israel. 20:1–3a.
Para decidir qué se debe hacer, los israelitas se reunieron en Mizpa (20:1). A la luz de la narración siguiente esta Mizpa estaría al noroeste de Gabaa (comp. 10:17). Acudió... a Jehová no significa que el santuario o el arca del pacto estuviera presente (ver vv. 18, 26–28), sino solamente que la asamblea se convocó en nombre de Jehová, reconociendo su presencia.
Llegaron de todo el territorio de Israel, desde Dan en el norte hasta Beerseba en el sur, y también del lado oriental del Jordán. Probablemente Dan no había emigrado al norte todavía (comp. v. 28a); más bien la expresión desde Dan hasta Beerseba sería de los tiempos del autor (ver exposición de 3:3). Galaad aquí es todo el territorio israelita al oriente del Jordán (ver exposición de 5:17).
Acudieron los líderes de todas las tribus y un ejército inmenso (20:2; comp. Éx. 12:37; Núm. 26:51). ¡Ninguno de los jueces logró convocar un ejército semejante! Los protagonistas de los capítulos anteriores han sido representativos de Israel, pero el libro concluye hablando directamente de las acciones insensatas de todo el pueblo. Que estas acciones tenían el apoyo unánime es indicado por la repetición de todo (vv. 1, 2, 7, 8, 11) y como un solo hombre (vv. 1, 8, 11).
Sin embargo, estaba ausente Benjamín. Aparentemente no fue invitado, pero como Mizpa estaba en su territorio, se dio cuenta de la asamblea (20:3a). Aun así, no asistió.

El Nacionalismo y La Psicología Masiva.  20:1, 2:

El nacionalismo puede ser sano, pero también puede ser dañino para los habitantes. En este pasaje notamos que el nacionalismo:

1. Resultó por una causa común. Despertó interés de parte de todos, y se reunieron espontáneamente en Mizpa.
2. Resultó por un crimen horrible. La atrocidad del crimen conmovió a todos los hombres, despertando celos por corregir el mal.
3.  Resultó en una guerra civil, cuando miles de personas murieron.

b. Juicio Contra Gabaa. 20:3b–14.
La asamblea pide un informe de la atrocidad (20:3b), y el levita responde con su versión (20:4–7). Es similar al relato del autor en 19:14–29, pero hay diferencias. La más significativa es que el levita omite su entrega de la concubina (comp. 19:25).
Cuenta lo que condena a Gabaa, pero no menciona su propia culpa. Identifica a los asaltantes comolos señores de Gabaa (20:5, ver la nota), o sea, los jefes de las familias (ver exposición de 9:3), mientras 19:22 puede significar que fueron solamente algunos pervertidos (ver en contraste en Gn. 19:4).
Según el levita, los de Gabaa querían matarlo (20:5), pero el autor se limita a decir que lo querían violar (ver 19:22), y una comparación con los hombres de Sodoma sugiere que los de Gabaa eran menos violentos (comp. 19:25a con Gn. 19:9).
Por otro lado, la interpretación del levita sería razonable después del abuso de que fue víctima su concubina. Finalmente, el levita atribuye a los de Gabaa la muerte de su concubina (20:5), pero el autor ha implicado cierta culpa de parte del levita. Él la entregó a los alborotadores, sin que la pidieran (19:22–25).
Además, ella no murió con ellos (ver 19:26). ¿Moriría mientras el levita dormía (19:27), o durante el viaje a su casa (19:28), o cuando él la desmembró (19:29)? ¿Sería posible que la dejara morir, o aun la terminó de matar, para poder vengarse de Gabaa? Al concluir su testimonio el levita pide el fallo de la asamblea (20:7).

Sin dar a los de Gabaa una oportunidad de responder, ni investigar el testimonio del levita, la asamblea decide sitiar y atacar la ciudad (20:8 10; comp. la decisión precipitada en Jos. 22:11–12). No preguntan al levita cómo se salvó de la turba, mientras su concubina fue asesinada (comp. v. 5). Llegan a su decisión unánimemente, como un solo hombre (v. 8). Ya que la campaña puede durar algún tiempo, acuerdan asignar el 10% de sus miembros a traer provisiones (v. 9).
Habiéndose acercado a Gabaa (20:11), los israelitas apelan a Benjamín para que tome cartas en el asunto (20:12) y entregue a los culpables (20:13a). Por tercera vez Israel actúa como un solo hombre (v. 11; ver vv. 1, 8). Irónicamente, la acción más unificada de Israel en todo el libro conducirá a una guerra fratricida.
La demanda de las tribus parece razonable. Querían castigar sólo a los delincuentes, y con la pena indicada por el asesinato o la violación de la mujer de otro hombre (v. 13a; comp. Éx. 21:12; Deut. 22:22–25).
La oración extirpemos el mal de en medio de Israel muestra que les interesaba no solamente castigar, sino también raer de su tierra la culpa del asesinato para poder recibir la bendición de Dios (ver Deut. 19:13; 21:9; comp. Deut. 13:5; 17:7, 12; 19:19; 21:21; 22:21, 22, 24; 24:7).

Lejos de entregar a los reos, los benjamitas acuden a Gabaa para pelear (20:13b, 14). Quizá su reacción habría sido otra si hubieran participado en la asamblea. Tal vez creían que la nación estaba prejuiciada contra Gabaa. Sin embargo, no dan evidencia de buscar la justicia.
Más bien, su solidaridad es ciega y amoral, lealtad que deja impunes a los de su propio grupo. La frase sus hermanos (v. 13) subraya que la acción de Benjamín abría una división dentro del pueblo de Jehová. Nadie se imaginaría qué tan seria esa división llegaría a ser.

Un Ejército Unido.  20:11–16.
La agrupación del ejército de los israelitas nos sirve para reconocer que como cristianos también podemos unirnos por causas nobles:

1. Aumenta la fuerza, porque muchos pueden lograr lo que uno por uno no podemos hacer.
2. Promueve la armonía y la cohesión del grupo, porque tienen una meta común.
3. Favorece el crecimiento, porque todo hombre de las tribus quería participar. Ninguno se quedó en casa.
4.  Garantiza el éxito, a pesar de la pérdida de muchos soldados.

Las iglesias pueden aprender de la importancia de la unidad de misión y estrategia para lograr más de su misión.

c. Número De Los Combatientes. 20:15–17.
Había 26,000 milicianos de Benjamín, aparte de los varones de Gabaa (20:15). Contaban con 700 zurdos que manejaban la honda con una puntería perfecta (20:16).
Quizás fueron entrenados a pelear con la mano izquierda, o fueron ambidiestros (comp. 1 Cron. 12:2). Las versiones antiguas indican que la frase que fueron 700 hombres escogidos no estaba originalmente al final del v. 15, sino que algún escriba equivocadamente copió allí la misma frase del v. 16.

Una Venganza Exagerada.  20:10–27.

Es triste ver que la enemistad a veces se extiende hasta entre hermanos y personas de la misma nación. Notemos cómo la venganza resultó en masacres bárbaras:

1. Estaba basada en un celo ciego. Los israelitas se juntaron para buscar venganza, sin tener toda la información para ejercer la objetividad necesaria.
2. Estaba expresada con crueldad extrema. Decidieron tratar de aniquilar a todos de la tribu de Benjamín. Después se dieron cuenta que habían hecho mal.
3. Estaba reflejando una pasión desenfrenada. La batalla fue en contra de los israelitas en las dos iniciativas. Fue solamente cuando pidieron la voluntad de Dios que recibieron la seguridad de la victoria.
4. Estaba manifestando una obsesión por la venganza bárbara. Muchas atrocidades se cometen cuando estamos obsesionados por hacer algo. Las personas sufren a consecuencia de esta emoción.

La fuerza israelita era bastante más grande (20:17; comp. exposición del v. 2).

d. Primera Batalla. 20:18–21.
Antes de la batalla, los israelitas fueron al arca del pacto en Betel, 13 km. al norte de Gabaa, para preguntar a Dios cuál de las tribus debe encabezar la ofensiva (20:18; comp. v. 27). La tribu escogida recibiría mucha gloria de la fácil victoria sobre los benjamitas. Jehová escogió la tribu de la concubina (20:18b; comp. 19:1, 2).
Al recibir la respuesta, los israelitas tomarían por sentado que Dios les apoyaría en la batalla. En 1:1 habían hecho casi la misma pregunta; en 1:2 Jehová dio casi la misma respuesta, y luego agregó una promesa de éxito. Sería natural, pero equivocado, sobreentender la misma promesa aquí.
En 1:1, 2 Israel se preparaba para conquistar a los cananeos en obediencia al mandamiento de Jehová, pero en 20:18 no tiene mandamiento de pelear contra Benjamín. Sobre los paralelos entre 20:18 y el cap. 1, ver también la introducción a 17:1–21:25.

A la mañana siguiente se entabló la batalla (20:19, 20). Como los israelitas tienen superioridad numérica, su causa es justa y han consultado a Jehová, seguramente esperan una victoria contundente. Sin embargo, el resultado es todo lo contrario (20:21). ¿Por qué Jehová no entregó a Benjamín en la mano de Israel (comp. 3:10, 28–30; 4:15, 16; 7:22; 11:32, 33; 14:19; 15:8, 14, 15)?

La Reflexión Sobre Esta Pregunta Conduce a Algunas Observaciones:
(1) En su consulta a Jehová, Israel no preguntó si deberían pelear contra Benjamín (comp. v. 18). Habían decidido pelear antes de la consulta (ver vv. 8–10).
(2) Jehová no prometió victoria a Israel.
(3) No hay evidencia de que Israel haya seguido la instrucción divina de que Judá encabezará el ataque.
(4) Las derrotas de Israel en Jueces se deben a la infidelidad al pacto con Jehová (ver 2:1–3).

 Lecciones Que Resultan De La Derrota.  20:17–28.
 No nos gusta experimentar la derrota, pero eso es universal. Tarde o temprano todos experimentamos la derrota sobre un plan o un proyecto que promovemos. Pero hay lecciones en la derrota:

1. Debemos considerar de nuevo la naturaleza del proyecto o de la misión. ¿Vale la pena?
2. Debemos considerar el costo de continuar con la misión. ¿Vale lo que costará?
3. Debemos acudir a Dios para asegurarnos que la misión está de acuerdo con su voluntad. ¿Estará Dios acompañándonos en esta misión?
4. Debemos estar inspirados por Dios para emprender de nuevo la misión. ¿Podemos glorificar a Dios por medio de ella?

e. Segunda Batalla. 20:22–25.
A pesar de sus cuantiosas bajas, los israelitas se animaron para una segunda batalla. Se despliegan (20:22), pero antes de salir a pelear envían de nuevo una delegación, aparentemente a Betel, para consultar a Jehová (20:23). Esta vez le preguntan lo que tomaron por sentado la primera vez, si deben pelear contra Benjamín.
Reconocen su necesidad de la ayuda de Jehová, llorando delante de él todo el día. La frase nuestros hermanos indica que también reconocen más la seriedad de pelear contra una tribu del pueblo de Jehová. Esta vez Dios les envía a la batalla.

Con esta respuesta la victoria parecía asegurada. Sin embargo, no es así (20:24, 25). Después de las dos batallas Israel queda diezmado, con 40,000 bajas. ¿Por qué Jehová permitió esta derrota? Israel se desplegó para la batalla antes de consultar a Jehová (ver vv. 22, 23).
Varios estudiosos encuentran en este orden de eventos tanta falta de lógica que opina que originalmente el v. 23 precedía el v. 22. Sin embargo, ni los manuscritos ni las versiones antiguas apoyan esta conjetura. Más bien, cuando Israel fue a preguntar a Jehová si debería volver a pelear, ya había decidido hacerlo.
La consulta fue solo un formalismo para pedir la aprobación de los planes ya hechos. Jehová permitiría la derrota para enseñar a la nación a depender de él (comp. 7:2) y para llevarla al arrepentimiento. En su soberana sabiduría esta guerra castiga a ambos contrincantes (comp. 16:30).

f. Tercera Batalla. 20:26–48.
Humillado, Israel vuelve a Betel por tercera vez. Ahora buscan a Dios con mucho más fervor (20:26). El texto subraya que todos los israelitas subieron, dando a entender que para las primeras consultas se envió solamente una delegación. Lloraron delante de Jehová, así como en la segunda consulta (ver v. 23).
Ayunaron todo el día, expresando su dependencia de Jehová y su arrepentimiento. Ofrecieron sacrificios, otra cosa que no habían hecho. Los holocaustos se quemaban totalmente como una ofrenda exclusivamente para Jehová. En esta ocasión probablemente se ofrecieron como una expiación por los pecados del pueblo (comp. 2:2–5; Lv. 1:3–4).
Las ofrendas de paz eran una especie de banquete de comunión con Jehová. A Dios se le ofrecía la sangre, la grasa y varios de los órganos internos (ver Lv. 3), pero el ofrendante comía la carne (ver Lv. 7:14–16). En esta ocasión las ofrendas de paz servirían para restaurar la comunión con Jehová después del ayuno y los holocaustos expiatorios.
Luego los israelitas por tercera vez consultaron a Jehová (20:27, 28a). A diferencia de la primera consulta, no dan por sentado que deben salir a la batalla. A diferencia de la segunda, agregan la pregunta “¿o desistiremos?”. Han perdido su confianza en su propia fuerza y planes y se han humillado ante Jehová para buscar su voluntad y poder.

El autor interrumpe la narración para una breve nota (vv. 27b, 28a), tal vez para dejar ver que la consulta fue legítima y que la respuesta también lo sería (ver en contraste 18:5, 6). Algunos han concluido en base a esta nota que el santuario central de Israel se encontraba en Betel en esos días.
Sin embargo, como el tabernáculo estaba en Silo tanto antes como después de este período (ver Jos. 18:1; 1 Sam. 1:9), y como no se menciona aquí, es probable que solo el arca se había llevado a Betel para buscar el apoyo de Jehová en esta guerra (comp. 1 Sam. 4:3).

La explicación entre paréntesis también sirve para fijar este evento cronológicamente al principio del período de los jueces. Fineas fue nieto de Aarón (v. 28a; comp. Éx. 6:25) y líder de Israel ya en los días de Moisés (ver Núm. 25:6–13) y de Josué (ver Jos. 22:13, 30–33; 24:33).

Jehová ordena lo mismo que en la segunda consulta, pero esta vez da una promesa de victoria (20:28b; comp. 1:2). En otras partes del libro Jehová entrega a su pueblo infiel en mano de los opresores (2:14; 3:8; 4:2; 6:1; 10:7; 13:1), y a los opresores en mano de su pueblo arrepentido (3:28; 4:7, 9, 14; 11:9, 32); pero solo aquí leemos que entrega a miembros de su pueblo en mano de sus hermanos.

Israel va a esta batalla con una estrategia astuta. La confianza en Dios no excluye la planificación (comp. 7:16–22). Irónicamente, la estrategia contra Benjamín es casi idéntica a la que Israel empleó en la conquista de Hai, en el territorio posteriormente asignado a Benjamín (comp. Jos. 8:1–27).

El relato de la batalla es complicado porque cuenta las acciones simultáneas de tres grupos (cosa rara en la narrativa hebrea):
Ø La fuerza principal del ejército israelita, la emboscada israelita y el ejército benjamita.
Ø En un sentido la batalla se narra dos veces:
·  La primera narración (20:29–35) cuenta el inicio de la batalla (20:29–34) y luego resume sus resultados (20:35).
·   La segunda (20:36–48) da más detalles sobre los tres grupos. Vuelve al inicio de la batalla para hablar de la emboscada (20:36–38). Luego vuelve una vez más al inicio para contar lo que sucedió con la fuerza principal de Israel y con los benjamitas (20:39–48).
El regreso al inicio de la batalla cada vez sirve no solamente para recoger el hilo, sino también para dar realce a la artimaña de Israel.
La estrategia israelita se anticipa en la nota introductoria (20:29). Al inicio, la tercera batalla parecía igual a las otras dos, con Israel retrocediendo (20:30–32a).
Sin embargo, la retirada era parte de su plan (20:32b). Abandonaron sus lugares frente a Gabaa para desplegarse de nuevo en Baal-tamar (20:33a; comp. 30). Salieron y como las otras veces (20:31) hacen eco del lenguaje de Sansón en 16:20. Benjamín estaba tan equivocado como Sansón. Muchos comentaristas opinan que Gabaa en el v. 31 es un error por Gabaón. Eusebio ubica Baal-tamar al nordeste de Gabaa, pero la narración sugiere que quedaba al noroeste.
Entre tanto la emboscada israelita también salió de su lugar, pero no para huir de Gabaa, sino para acercarse a ella (20:33b, 34a). Mientras la batalla arreciaba en Baal-tamar, los benjamitas no se percataron de la emboscada que estaba por atacar a Gabaa (20:34b). El Texto Masorético sitúa la emboscada en el llano de Geba”, una ciudad 5 km. al nordeste de Gabaa, en vez deal oeste de Gabaa(v. 33b).
Probablemente el Texto Masorético preserva la lección original. La otra surgiría por el poco uso del vocablollano en el AT., y por la frecuente repetición de Gabaa en este capítulo. La palabra heb. traducida ante (v.34a) implica que la emboscada llegó lo suficientemente cerca para ver la ciudad, pero que todavía quedaba a cierta distancia (la palabra es vertida por desde lejos en 2 R. 3:22; 4:25; ver su uso también en 2 R. 2:7, 15; Salmo 38:11).
·  Luego, saltando los demás detalles, la narración resume el resto de la batalla y sus resultados en un solo versículo (20:35). La última frase del v. 34 anticipa el desastre benjamita, y el v.35 lo resume en términos de 25,100 bajas.
Significativamente, este versículo atribuye la derrota a Jehová, pero la matanza a los israelitas (comp. exposición de 21:3). Derrotó es el mismo verbo traducido son vencidosen el v. 32. Los benjamitas creían haber derrotado a los israelitas, pero ese mismo pensamiento fue su propia derrota.

Ahora el autor regresa al inicio de la batalla para contar en más detalle la actuación de los tres grupos militares (20:36–48).

La primera oración de 20:36 no se refiere a la derrota de Benjamín al final de la batalla, sino a la aparente derrota de Israel al inicio. Los benjamitas percibieron su propia derrota mucho antes del final (ver v. 41). De hecho, después de 25,000 bajas casi no quedaban benjamitas para ver que estaban derrotados (ver vv. 46, 47). El v. 36a, más bien, repite lo dicho en el v. 32a.

El autor ha vuelto al principio de la batalla (v. 36) para retomar la narración sobre la emboscada. Los vv. 33b, 34a la dejaron en posición para atacar la ciudad. Ahora el v. 37 relata el ataque y la matanza de todos los habitantes (comp. Jos. 8:19). Los israelitas habían acordado que al tomar la ciudad la emboscada le prendería fuego; el humo serviría de señal a la fuerza principal que la emboscada había completado su misión (20:38; comp. Jos. 8:8, 19, 20).

Luego el autor relata el efecto que la señal tuvo en la fuerza principal de Israel y en los benjamitas. Para introducir a estos dos grupos, una vez más regresa a la retirada de Israel, y por tercera vez repite el error de Benjamín (20:39; ver vv. 32, 36). Esta tribu resulta tan engañada como los opresores de Israel: Eglón (3:19–26), Sísara (4:18–21; 5:24–27) y Madián (7:22). El humo reveló a los benjamitas la trampa en la cual habían caído (20:40, 41; comp. v. 34b). Comenzaron a huir al oriente hacia el desierto (20:42a; comp. Jos. 8:20).

Por otro lado, el humo fue una señal a la fuerza principal de Israel para detener su retirada y volverse contra los benjamitas (20:41a). Estos quedaron cercados por la fuerza principal y los 10,000 de la emboscada que ahora salían de Gabaa (20:42b, 43a; comp. Jos. 8:21, 22). Algunos manuscritos de la LXX sugieren que en lugar de las ciudades (v. 42) se debe leer la ciudad, con referencia a Gabaa.

En la persecución hasta el lado oriental de Gabaa (20:43) los israelitas mataron a 18,000 benjamitas (20:44). En lugar de desde Noja (v. 43) el Texto Masorético tiene a Menuja. No sería sorprendente que hubiera ciudades con estos nombres, ya queMenuja significa lugar de descanso y Noja fue el nombre del cuarto hijo de Benjamín (comp. 1 Crón. 8:2).

A estas alturas los benjamitas claramente estaban derrotados. Habían perdido más de dos tercios de sus efectivos. Sin embargo, los israelitas mataron a otros 7,000 en su huida hacia la peña de Rimón (20:45).
El verbo traducido fueron muertos es lit. los rebuscaron; compara la matanza de los últimos benjamitas a la recogida de los últimos frutos después de la cosecha (ver exposición de 8:2). Gidom es un sitio desconocido, pero la peña de Rimón generalmente se identifica con una elevación a 9 km. al nordeste de Gabaa (20:45):
v Los 18,000 muertos (v. 44), más los 5,000 (v. 45a), más los 2,000 (v. 45b) suman un total de 25,000 (20:46).
v Del ejército original de más de 26,000 (v. 15), solamente 600 llegaron a las cuevas de la peña de Rimón (20:47).
v La diferencia entre la cifra de 26,000 más los habitantes de Gabaa (v. 15) y la suma de 25,600 (vv. 44–47) probablemente se debe a las bajas que Benjamín sufrió en las primeras dos batallas.

Habiendo aniquilado a casi todos los milicianos de Benjamín, los israelitas todavía no detuvieron su mano. Tan airados estaban por la resistencia benjamita y por las 40,000 bajas israelitas (ver vv. 21, 25), que destruyeron todas las ciudades de Benjamín y mataron todo lo que vivía en ellas (20:48).
Aun en esta guerra justa que contaba con el aval de Jehová (ver vv. 28, 35), los combatientes se extralimitaron, cometiendo en el ardor del conflicto un genocidio en nada justificado por las circunstancias. De manera que uno de los excesos de Jefté (comp. 12:4–6) había sido cometido antes por todo Israel.
Pusieron a Benjamín bajo el anatema (ver exposición de 1:17), que si bien debería aplicarse a los cananeos en la conquista (ver Deut. 2:34, 35; 3:6, 7; 7:2; 20:16–18; Jos. 6:17–19; 8:2, 24–27), se permitía contra israelitas solo si una ciudad se entregaba a la idolatría (comp. Deut. 13:12–18). Contra Benjamín Israel aplicó el anatema como no lo había hecho contra los cananeos (comp. 2:2).

La Providencia Divina Preserva.  20:47, 48.

Era necesario un remanente para la preservación de los propósitos últimos de Dios:

1.   El propósito del remanente era la continuación de la tribu de Benjamín.
2.   Los dones positivos de la tribu de Benjamín necesitaban ser preservados.
3.   El futuro del remanente fue brillante:
1. El primer rey, Saúl, era de la tribu (1 Sam. 9:1).
2. El gran apóstol Pablo era descendiente de la tribu (Rom. 11:1).

Estudios para el Domingo.

Lea Su Biblia, Lea Su Biblia, Lea Su Biblia.











ESTUDIO 21 GÉNESIS 17: LA IMPORTANCIA DE ESPERAR EN DIOS: (SEGUNDA PARTE)


ESTUDIO 21

GÉNESIS 17: LA IMPORTANCIA DE ESPERAR EN DIOS:
(SEGUNDA PARTE)

Lectura bíblica: Génesis 17:1-27.
Texto Áureo: Génesis 16:2.
Objetivo: Los alumnos descubrirán los malos resultados de no esperar en las promesas de Dios que siempre tienen su cumplimiento.

Pastor: Carlos Ramírez Jiménez:

INTRODUCCIÓN:
Ya hemos mencionado el pacto varias veces en esta serie de lecciones. Es un tema que corre por toda la Biblia. Podemos decir que es el hilo unificador de la Biblia o, como algunos dicen, el hilo conductor.
La enseñanza del pacto, sin embargo, no fue dada en un bloque, o, como decimos, "de un jalón"; más bien su revelación fue progresiva. Su revelación y su desarrollo fueron históricos, o sea, tanto su revelación como su realización tuvieron lugar en la historia de la humanidad. El pacto fue dado poco a poquito en lugares y tiempos específicos.
Y es trabajo de los estudiosos de la Biblia encontrar este hilo de eventos y momentos y emplearlo en la interpretación de la Palabra de Dios, o sea, la Biblia misma.
En esta historia hay momentos de suma importancia. En el camino de la revelación del pacto Dios dio en algunas ocasiones unos pasos gigantescos. Avanzó, a veces, en un solo evento su desarrollo, y el entendimiento de él, en una forma sorprendente. El estudio de hoy es una de estas ocasiones.

EL TIEMPO PASA:
Si nuestras Biblias no tuvieran marcados sus capítulos y sus versos, en este punto hubiéramos notado algo raro en la lectura de ella. Si leemos v.16 del cap. 16 y seguimos leyendo en el v.1 del cap. 17, notamos que los dos versículos no corren juntos.
V.16 dice "era Abram de edad de ochenta y seis años...". El siguiente verso dice "era Abram de edad de noventa y nueve años". Tenemos que concluir que hay una división en el texto aquí. El texto original, que no está dividido en capítulos, señala de esta manera el hecho de que hay un lapso en la historia en este punto. Pasaron 13 años después de 16:16, antes de llegar al 17:1. Eran años de espera, de una forzada paciencia, una dura prueba para la fe de Abram. Después del intento fallido de arreglar las cosas a su manera, Abram tiene que esperar la promesa de Dios.

EL PACTO PROMULGADO:
Empleando la forma de los tratados y convenios de la época, Dios anuncia su pacto identificándose. Se identifica como el Dios Todopoderoso. Siendo Él el Todopoderoso, nada ni nadie puede estorbar ni condicionar el pacto que va a concordar con Abram.
No negocia el pacto con Abram; lo promulga. Sin embargo, Abram tiene que tomar una parte activa en este pacto. Él tiene que "andar delante de Dios y ser perfecto". El pacto que Dios promulga aquí es el pacto de gracia; y los creyentes son activos en este pacto, aunque Dios lo promulgue soberanamente.
Hay dos personas en este pacto, Dios y el hombre, y las dos tienen su parte. La parte de Abram está explicada desde el principio. Para estar en el pacto Abram tiene que vivir la vida del pacto, que es andar delante de Dios y ser perfecto. El sentido de esta frase es que Abram tenía que vivir consciente de estar en la presencia de Dios y guardar limpia su conciencia.

Dios también explica su propia parte en el pacto. Es una repetición de lo que ha prometido antes. Dios hará de Abram una nación grande como resultado de esta relación especial entre ellos. Dios dice dos cosas:
·      "Pondré mi pacto", y
·      "Te multiplicaré".
Después de que Abram se había puesto en la postura correcta para escuchar a Dios, Dios repite con otras palabras los mismos conceptos. Dice: He aquí mi pacto es contigo, y serás padre de muchedumbre de gentes. La idea de muchedumbre es repetida, acentuada y enfatizada. Una parte esencial del pacto es aquello de que de Abram habrá un pueblo sobremanera grande.
El Nuevo Testamento habla de la iglesia como la verdadera dimensión de este pueblo. En Apocalipsis son millones de millones de gentes, de todas las tribus, naciones, lenguas y pueblos. Y aún más; promete que el hijo Isaac continuará el pacto, aunque todavía no ha nacido.
Abram lo conoce por nombre solamente, porque Dios le puso el nombre, antes de ser concebido.

DIOS RATIFICA EL PACTO:
Notamos que, en todo el capítulo, Dios toma la iniciativa. No solamente promulga el pacto, lo ratifica también. Lo hace de distintas maneras. El primer paso en la ratificación es el cambio de nombres:
v Abram llega a ser Abraham, y
v Sarai se convierte en Sara.
En la Biblia en general el cambio de nombre es significativo; a veces indica una revelación nueva y a veces acentúa el sentido de un lugar, persona o evento. Aquí el propósito es el de confirmar a Abram en el pacto y de confirmar el pacto a Abram.
El cambio del nombre de Abram en Abraham sirve para acentuar el aspecto de la maravillosa multiplicación del pueblo del pacto, ya que el nombre quiere decir "padre de muchedumbre de naciones".

Ayuda Homilética:

(Gn.17:5; 11:27: Abram significa padre exaltado”, el progenitor del pueblo escogido de Dios. Después (17:5) su nombre fue cambiado por Abraham, que significa padre de multitud”.  Nació en el año 2,165 a. C. Aunque se dice poco de Taré, el padre de Abraham, Jos.24:2 afirma que adoraba a dioses paganos.

El cambio del nombre Sarai indicaba que ella sería una activa partícipe en el cumplimiento de la promesa de Dios. Abraham no lo podía creer y está dispuesto a dejar que Ismael sea el prometido, pero Dios insiste en que no; más bien Él mismo haría el milagro necesario para continuar el pacto por medio de Sara. (El nombre "Sara" --princesa-- puede tener sugerencias mesiánicas).

Ayuda Homilética:

El cambio del nombre de Sara era menos importante que el cambio del Abraham. Sarai significami princesay Sara significaprincesa”. Quizás la importancia sólo radica en que era el momento oportuno. (Gn.17:15).

Sobre todo Dios ratifica el pacto estableciendo el sacramento del pacto, la circuncisión. Este rito es un sacramento, una ordenanza de Dios que es signo y sello del pacto. El rito debe practicarse por Abraham, sus hijos y toda su casa. Se incluían en el pacto también todos los que vivían en la casa de Abraham, o sea, todos los que vivían bajo la influencia y jurisdicción de Abraham.
La circuncisión era una operación en el cuerpo. Con ella se simbolizaba la pecaminosidad e impiedad que traemos a la vida en el momento de nacer. Es preciso que esta vida muera y sea reemplazada por una vida diferente, una vida santa que el Señor planta en nuestro interior. Mediante la circuncisión Dios expresaba su propósito de destruir esa vida vieja y pecaminosa en nosotros y reemplazarla por una vida nueva y santa.
Hoy día el Señor nos dice exactamente lo mismo por medio del bautismo.

CUESTIONARIO:
1. ¿Cuánto tiempo pasa desde el nacimiento de Ismael hasta la promulgación del pacto en el capítulo 17?
2. ¿Qué demandó Dios de Abraham en el pacto?
3. ¿Qué nombre le dijo Dios a Abraham que debía de poner a su hijo y por qué?
4. ¿Cuál fue la señal del pacto que Abraham debía practicar?
5. ¿Cuántos años tenía Abraham cuando se circuncidó?








Cosas Por Las Cuales No Orar Como Si Fuera Una Lista De Mandados:



Cosas Por Las Cuales No Orar Como Si Fuera Una Lista De Mandados:

 
Pastor: Carlos Ramírez Jiménez:
Orar es difícil. Tenemos que apartar un tiempo para orar[véase anexo], y después tenemos que saber por qué cosas orar. Tenemos la tendencia de siempre decir y repetir las mismas palabras, Señor, bendice al mundo entero (y en especial a mi). Amén.
v Bueno lo anterior pudo haber sido algo exagerado, pero es verdad que muchas veces nuestras oraciones[véase anexo] reflejan este patrón.
v Por lo tanto de acuerdo con los ejemplos de la oración que tenemos en la Biblia, la oración[véase anexo] no es solamente lo que creemos que es.
v La oración no es solamente pedir y demandar.   

En la Biblia podemos observar diferentes tipos de oraciones las cuales podemos usar para inspirarnos a tener una vida de oración siempre fresca. 

1)      La Oración De Confesión:
Como cristianos, sabemos que Dios es Santo, totalmente puro, sin la menor falla. Sabemos que no puede ver ni tolerar el mal (Habacuc 1:13), también sabemos que nosotros no somos ni perfectos, ni puros, ni santos y sin mancha. Entonces, ¿cómo podemos nosotros que somos pecadores dirigirnos hacia Dios? ¡La zanja es enorme!

Durante nuestras oraciones, tomemos el tiempo debido para reconocer que en verdad hay una zanja, estemos conscientes de nuestro estado y pidamos perdón a Dios por haberlo ofendido. Confesemos todas nuestras fallas, nuestros fracasos, y todas demás acciones que no son de agrado antes sus ojos e imploremos por su gracia como lo hizo David:

Porque yo reconozco mis transgresiones, y mi pecado está siempre delante de mí” - Salmo 51:3.

Esta oración que David levanta hacia Dios en el Salmo 51 es un gran ejemplo de lo que es la oración de confesión.

2)      La Oración De Adoración:
Nosotros no merecemos el perdón de Dios, sin embargo Él nos lo ha dado gratuitamente. Nosotros lo hemos ofendido, más Él ha borrado nuestras transgresiones. Nuestros corazones están contaminados y son impuros, pero el Señor los limpia y los hace blancos como la nieve a causa de lo que Cristo pagó por lo que nosotros no merecíamos.
Puesto que Jesús murió y resucitó para que nosotros podamos ser totalmente justos ante los ojos de Dios. Por medio de Jesús, Dios castigo al pecado para poder salvar al pecador. ¿No es eso increíble?

Después de haber obtenido el perdón inmerecido de Dios podemos maravillarnos y decirle: Justo, santo, amoroso, lleno de gracia, pleno en compasión, todo poderoso…. En fin darle adoración y rendirle culto al Dios grande y maravilloso que tenemos.

Dos ejemplos que se encuentran en el libro de Apocalipsis (entre muchos otros) son:

Digno eres, Señor y Dios nuestro, de recibir la gloria y el honor y el poder, porque tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas”. Apocalipsis 4:11.           

Que decían a gran voz: El Cordero que fue inmolado es digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza”. Apocalipsis 5:12.

3)      La Oración De Acción De Gracias:

Estoy seguro de que has escuchado este cántico:

Cuenta las bondades Dios,
  Ponlas delante de tus ojos,
  Tu veras y adorarás,
  El gran nombre de Dios”. 

Este pequeño coro describe lo que la oración de acción de gracias es. Agradecerle a Dios por todo lo que Él es y por todo lo que hace en tu vida. Seguro que el beneficio más grande de sus bondades es la amistad e identidad que nos ha dado en Cristo Jesús. La fuente de todo en nuestras vidas. El tema del agradecimiento debería de estar constantemente en nuestro corazón y nuestros labios.
De la misma manera hoy muchísimas otras cosas que Dios te da por la cuales debes de ser agradecido. Cuenta las bondades de Dios, y veras que son muchas. En su oración por los Filipenses, Pablo menciona ciertos temas de agradecimiento los cuales son un buen ejemplo para nosotros. (Filipenses 1:3-11).      

¿Y si nos tomamos el tiempo para agradecer a Dios y así expresarle toda nuestra gratitud? Contrariamente a lo que muchos piensan, esto estaría pero muy lejos de ser una pérdida de tiempo. 

4)      La Oración De Intercesión:
Cuando hablamos de la oración de intercesión, olvidemos de tratarla como una lista de mandados y de solamente pedir por nosotros mismos. Al contrario, podemos seguir el ejemplo del apóstol Pablo que encontramos al principio de muchas de sus epístolas. Por ejemplo encontramos en Efesios 1:15-23[1] o Colosenses 1:9-14 - ¡Estas son oraciones ejemplares!

¿Cuál era la prioridad de Pablo cuando él oraba por sus hermanos y hermanas? Su crecimiento espiritual. Esto no quiere decir que Pablo no oraba por otras cosas, pero aquello que Pablo consideraba más importante y útil para mencionar en sus oraciones era el crecimiento espiritual de sus hermanos y hermanas en la fe.

¿Y si seguimos el ejemplo de Pablo?   
¡Aquí te dejo algunas ideas para usar como guía cuando pides a Dios por tus hermanos y hermanas en la fe, así como por ti mismo!  
§  Que Dios los llene de toda alegría y de toda paz y que desborde en ellos esperanza.  (Romanos 15:13).
§  Que tus hermanos y hermanas en la fe puedan crecer en la gracia y el conocimiento de Jesucristo (2 Pedro 3:18).
§  Que tus hermanos y hermanas puedan comprender y apreciar de una mejor manera el Evangelio y el maravilloso amor de Jesús. (Efesios 3:16-19).
§  Que tus hermanos y hermanas puedan predicar el evangelio a su alrededor con seguridad y autoridad (Efesios 6:19-20).
§  Que ellos puedan discernir lo que verdaderamente es esencial (Filipenses 1:9-11).
§  Que Dios haga en ellos realidad el deseo de hacer el bien (2 Tesalonicenses 1:11-12).
§  Que ellos tengan cada vez más sed y hambre de la Palabra de Dios (Salmo 119).

Concluyó:

Estos 4 tipos de oraciones nos pueden ayudar a refrescar nuestra vida de oración para que evitemos caer en la trampa de pensar y tomar la oración a Dios como si fuera una lista de mandados.
Y así, cuando no sepas por qué orar o que estés atravesando un desierto, abre tu Biblia y examina los vastos ejemplos de oraciones que nos son dadas. ¡Son excelentes medios de ayuda para renovar nuestras oraciones! 
__________
Nota y Bibliografía:
[1] proseuque = (προσευχή, G4335), relacionado con A, Nº 2, denota:
(a) oración a Dios; es el término más frecuente, por ejem., Mt.21:22; Lc.6:12, donde la frase no debe ser tomada literalmente, como si significara «la oración de Dios» (genitivo subjetivo), sino objetivamente, «oración a Dios». En Stg.5:17: «oró fervientemente» (rvr), es, lit., «oró con oración» (una forma hebraísta, traducida en la rv: «rogó con oración»). En los siguientes pasajes se usa este término con Nº 3: Ef.6:18; Filp.4:6; 1 Tim.2:1; 5:5;
(b) «un lugar de oración» (Hech.16:13; vm, rvr77), lugar fuera de la muralla de la ciudad. (VINE).
-Luz Mundial Hoy.
-Pastor: Carlo Ramírez Jiménez. 24-10-2019.



ANEXO:
ORAR, ORACIÓN:

A.     Verbos:

1. eucomai = (εὔχομαι, G2172), orar a Dios. Se utiliza con este significado en 2 Cor.13:7; 13:9; Stg.5:16; Stg.5:3; Juan 2: «deseo». Incluso cuando, como en este último pasaje, y en Hech.26:29; 27:29; Rom.9:3, se traduce denotando deseo, la indicación es que la oración está implicada en ello.

2. proseucomai = (προσεύχομαι, G4336), orar. Se utiliza siempre de oración a Dios, y es el término más frecuente que se utiliza para ello, especialmente en los Sinópticos y en Hechos, una vez en Rom.8:26; en Ef.6:18; en Filp.1:9; en 1 Tim.2:8; en Heb.13:18; en Judas 1:20, principalmente traducido con el verbo orar, pero también en alguna ocasión como «pedir». Para la instrucción en 1 Ts.5:17.

3. deomai = (δέομαι, G1189), rogar. Se traduce «orando» (Lc.21:36); «como hubieron orado» (Hech.4:31); «oraba» (Hech.10:2); «orando» (1 Ts.3:10).

Notas:
(1) Parakaleo, llamar en ayuda de uno, se traduce con el verbo orar en la rvr en Mateo 26:53;
(2) el nombre proseuque, oración, se traduce en rv, rvr en forma verbal en Lc.6:12: «orando» (rvr77: «en oración», lit., «en la oración de Dios»); véase B, Nº 2.

B.      Nombres:

1. euque = (εὐχή, G2171, relacionado con A, Nº 1, denota una oración (Stg.5:15); un voto (Hech.18:18 y 21:23).

2. proseuque = (προσευχή, G4335) , relacionado con A, Nº 2, denota:
(a) oración a Dios; es el término más frecuente, por ejem., Mt.21:22; Lc.6:12, donde la frase no debe ser tomada literalmente, como si significara «la oración de Dios» (genitivo subjetivo), sino objetivamente, «oración a Dios». En Stg.5:17: «oró fervientemente» (rvr), es, lit., «oró con oración» (una forma hebraísta, traducida en la rv: «rogó con oración»). En los siguientes pasajes se usa este término con Nº 3: Ef.6:18; Filp.4:6; 1 Tim.2:1; 5:5;
(b) «un lugar de oración» (Hech.16:13; vm, rvr77), lugar fuera de la muralla de la ciudad.

3. deesis = (δέησις, G1162), primariamente necesidad (relacionado con A, Nº 3), luego, petición, ruego, súplica. En el NT., se dirige siempre a Dios y se traduce principalmente «oración» (Lc.1:13; 2:37; 5:33; Rom.10:1; 2 Cor.1:11; 9:14; Filp.1:4; 1:19; 2 Tim.1:3; Stg.5:16; 1 P.3:12).

4. enteuxis = (ἔντευξις, G1783), denota primariamente posarse sobre, encontrarse con (relacionado con entuncano, véase INTERCEDER, Nº 1); luego, conversación; así, petición, significado Este frecuente en los papiros. Es un término técnico para allegarse a un rey en intercesión. Se traduce «oración» en 1 Tim.4:2 (rv, rvr); en forma plural en 2:1: «peticiones» (rv, rvr), esto es, intercesión, buscando la presencia y audiencia de Dios en favor de otros.

Notas:
(1) proseuque se utiliza de la oración en general; deesis destaca el sentimiento de necesidad; se utiliza en ocasiones de una petición de hombre a hombre.
(2) En los papiros, enteuxis es el término regular para una petición a un superior. Para el sinónimo aitema, véase PETICIÓN; para jiketeria (Heb.5:7, véase SÚPLICA.
(3) «La oración se dirige apropiadamente a Dios el Padre (Mt.6:6; Jn.16:23; Ef.1:17; 3:14), y al Hijo (Hech.7:59; 2 Cor.12:8); pero no hay ningún caso en el NT., en el que haya ninguna oración dirigida distintivamente al Espíritu Santo, por cuanto en tanto que el Padre está en el Cielo (Mt.6:9), y el Hijo está a su diestra (Rom.8:34), el Espíritu Santo está en y con los creyentes (Jn.14:16-17).

»La oración debe ser ofrecida en el Nombre del Señor Jesús (Juan 14:13); esto es, la oración tiene que estar en armonía con su carácter, y debe ser presentada en el mismo espíritu de dependencia y sumisión que le señalo a él (Mateo 11:26; Lucas 22:42).

»El Espíritu Santo, siendo el único intérprete de las necesidades del corazón humano, hace su intercesión por ellas; y por cuanto es imposible al hombre la oración aparte de su ayuda (Rom.8:26), a los creyentes se les exhorta a orar siempre en el Espíritu (Ef.6:18); comp. Judas 1:20  y Stg.5:16, cuya última cláusula debería probablemente leerse: «la súplica obrada internamente (esto es, por parte del Espíritu Santo) de un justo puede mucho» (o, «prevalece grandemente», iscuo, como en Hech.19:16; 19:20).
»No por ello tiene que estar el entendimiento menos involucrado en la oración (1 Cor.14:15), y la voluntad (Col.4:12; Hech.12:5; donde «sin cesar» es, lit., «extendida»); véase también Lc.22:44.

»La fe es esencial para la oración (Mt.21:22; Mr.11:24; Stg.1:5-8), porque la fe es el reconocimiento de, y la encomendación de nosotros mismos y de nuestros asuntos a, la fidelidad de Dios.

»Allí donde los judíos eran numerosos, como en Tesalónica, tenían generalmente una sinagoga (Hech.17:1); cuando eran pocos, como en Filipos, tenían meramente un proseuque, o «lugar de oración», de dimensiones mucho más pequeñas, y generalmente construido junto a un río para poder disponer del agua necesaria para las abluciones preliminares prescritas por la tradición rabínica (Hech.16:13; 16:16)» (de Notes on Tessalonians, por Hogg y Vine, pp.189-190). (VINE).