domingo, 10 de noviembre de 2019

ESTUDIO 22 GÉNESIS 18: TRES VISITANTES DISTINGUIDOS:


ESTUDIO 22

GÉNESIS 18: TRES VISITANTES DISTINGUIDOS:

Lectura bíblica: Génesis 18:1-33.
Texto Áureo: Génesis 18:1-3.
Objetivo: Los alumnos reconocerán la importancia de los varones visitantes, la veracidad de sus promesas, la bondad para Lot y su familia para seguir confiando en el pacto y su extensión.
Pastor: Carlos Ramírez Jiménez:

INTRODUCCIÓN:
El capítulo 18 es una unidad literaria, aunque hay en él dos partes claramente distinguidas. La primera parte tiene que ver con la llegada de los tres "varones" y la conversación que ellos tienen con Abraham.
La segunda parte, a partir de v.16, nos relata lo que pasó cuando estos tres varones se levantaron para continuar su viaje, y de la conversación que tuvieron con Abraham en el camino hacia Sodoma. Podemos decir que el capítulo 18 es la historia de dos conversaciones:
v La primera en el campamento de Abraham, y
v La segunda en el viaje.
Al principio, al contemplar este capítulo, tendríamos la tendencia de separar las partes y hacer de ellas dos lecciones. Parece que los asuntos son suficientemente diferenciados como para hacerlo, pero creo que es más importante notar la unidad y tratar todo el capítulo en una sola lección.
La unidad está en los conversantes; son los mismos en todo el capítulo. Se habla aquí de charlas entre Abraham y los emisarios de Dios. La conversación, que es una, tiene dos fases o dos temas. Pero la conversación es la expresión de una sola comunión, un verdadero compañerismo, en el cual Dios hace de Abraham su confidente. Dios lo hace en socio y participante de su dirección de la historia.

DIOS INICIA LA COMUNIÓN:
Las comunicaciones de parte de Dios eran ya una experiencia común para Abraham. Dios le habló en varias ocasiones y seguramente reconocía la voz de Dios, aún mejor que nosotros cuando reconocemos la voz de un familiar por teléfono. Pero esta vez es más que una comunicación; es una comunión. Fue más que reconocer la voz y recibir un mensaje; Dios confía sus planes a Abram.
Abram está sentado en la puerta de su tienda, una actividad muy de acuerdo con sus 99 años. No esperaba visita, pero ve en la distancia que le vienen tres personas. Corre a recibirlos, una actividad que no corresponde tanto a sus años (más tarde, v.7, corre a las vacas). Su actitud hacia los varones indica que se da cuenta de que son visitantes especiales, emisarios divinos, por lo menos. Mezcla la cortesía oriental con una reverencia solemne.
Prepara una comida especial, un banquete de honor, para festejar a sus visitas, una cortesía que gobernantes, reyes y presidentes practican hasta el día de hoy. Pasaron varias horas antes de que la comida estuviera lista, pero lo importante no era la comida, sino la comunión. El comer juntos, en una comida de honor, era la comunión social más íntima, la más sincera expresión de admiración y reverencia que la sociedad proveía, especialmente cuando llegaba hablar con uno.
Y Abraham lo arregló de una manera espléndida. Pero la comida fue provocada por la visita de Dios; Él llegó a hablar con Abraham. La recepción que arregló Abraham la hizo porque supo que sus visitas llegaron para hablarle.
Lo que vemos aquí es el título que la Sociedad Bíblica puso a una de sus traducciones de la Biblia, "Dios llega al hombre".

LA PRIMERA CONVERSACIÓN:
En esta íntima comunión, el Dios Todopoderoso charlando amablemente con el portador de su promesa, el tema de la conversación toca a Sara.
Dios reitera su promesa con Abraham, y la manera de hacerlo es asegurándose que Sara también es partícipe en la promesa. Dios le dice a Abraham que "según el tiempo de la vida" (hoy en día diríamos "de aquí a nueve meses") voy a volver y Sara tendrá un hijo. Sara, recordando que había dejado su menopausia muy atrás y no esperando mucha cooperación de su marido (con sus 99 años), se ríe.
Ahora, en v.13, el texto identifica claramente que el que les visitaba era Jehová mismo. Y Él, que todo sabe, supo que Sara se había reído y pregunta por qué. Luego hace una de las promesas más prácticas de la Biblia, y que es repetida muchas veces. La hace en forma de una pregunta retórica. Pregunta, ¿Hay para Dios alguna cosa difícil? La respuesta debe darnos mucho consuelo a nosotros también.
Dios entonces repite su promesa y dice "tal como dije”, de aquí a nueve meses estaré de visita de nuevo y ¡Sara tendrá un hijo!
En la íntima comunión de una comida especial, Dios confía a Abraham sus planes, hasta con fecha, asegurándole que la promesa se cumplirá, y se cumplirá por medio de Sara.

LA SEGUNDA CONVERSACIÓN:
La clave para interpretar este relato está en la introducción a esta segunda conversación. Dios dice ¿En Cubriré yo a Abraham lo que voy a hacer? (v.17).
Luego hace referencia al pacto, ya que siendo socios en el pacto, Abraham y Jehová, están involucrados juntamente en la bendición para todas las naciones. La bendición de Dios para todo el mundo se realiza por medio de Abraham y su descendencia. Para este fin Abraham tiene que continuar el pacto a sus hijos y asegurar que ellos anden en el camino de Jehová. Dios entonces revela la destrucción de Sodoma. Los pecados de esta ciudad son suficientes para condenarla, son la causa de su destrucción. Dios nunca es injusto; el castigo de la ciudad es merecido con creces.

Los dos ángeles proceden a cumplir con su mandado, y Abraham se queda a solas con Dios.
Abraham, ya confirmado en su fe, y sabiendo que es colaborador de Dios en la salvación de las naciones, se vuelve en intercesor. Abraham habla mucho más en esta segunda conversación. La idea que llega a la mente de todos es que Abraham pensaba en Lot, su sobrino, que vivía en Sodoma, pero el texto no dice esto, aunque pudiera ser. Más bien Abraham pensaba en toda la gente. Al mismo tiempo revela el pequeño número de creyentes que había en Sodoma. Lot no había dejado testimonio eficaz o la gente no le quería escuchar. Había menos de diez creyentes en Sodoma. Abraham cumple con su papel de intercesor, y a la vez revela lo que la presencia de unos creyentes más pudiera haber hecho por esa ciudad.

CUESTIONARIO:
1. ¿Por qué cree usted que Abraham le clama Señor en singular a los tres varones visitantes?
2. ¿Qué significaba para ellos comer juntos?
3. ¿Qué promesa le hicieron los visitantes que causó risa a Sara?
4. ¿Cuánto tiempo le dicen que pasaría para el cumplimiento de la promesa?
5. ¿Cuál es la clave, según el autor de la lección, para interpretar la segunda conversación?
6. ¿En quién pensaba Abraham en su larga intercesión según el último párrafo de esta lección?




domingo, 3 de noviembre de 2019

LA GUERRA CONTRA LOS BENJAMITAS: (3) LOS RESULTADOS DE LA GUERRA: JUECES 21:1-25


LA GUERRA CONTRA LOS BENJAMITAS: (3)
LOS RESULTADOS DE LA GUERRA:
JUECES 21:1-25
Pastor: Carlos Ramírez Jiménez:

III.    Obtención De Esposas Para Los Benjamitas. Jueces 21:1-25:

a. Amenaza De Extinción De La Tribu De Benjamín. Juc.21:1-4.
Justo cuando la historia parece haber terminado, se introduce otra complicación. El autor ahora revela que antes de las batallas (comp. 20:1) los israelitas habían jurado no casar a sus hijas con los benjamitas (21:1). Este capítulo muestra que consideraban que el voto era irrevocable.
La Ley de Moisés recalca la importancia de cumplir promesas de pagar a Dios ofrendas o alabanzas (comp. Núm.30:2), pero el voto de los israelitas, aunque pronunciado en el nombre de Jehová (comp. v. 7), no le prometía nada. Fue una promesa poco pensada, formulada en el ardor del momento.

El problema creado por el voto se revela en la lamentación de Israel ante el arca del pacto (Núm.21:2-3; comp. 20:27). Ya que habían matado a todas las mujeres de Benjamín (ver vv. 16; 20:48), no quedaban mujeres israelitas con quienes los 600 sobrevivientes de Benjamín podrían casarse (comp. 20:47). Si este problema no se solucionaba, la tribu dejaría de existir.

La pregunta de los israelitas en el v. 3 es ingenua. Fue a causa de su voto y su matanza (comp. exposición Deut.20:35) que Benjamín estaba en peligro de extinción. Hacen caso omiso de su culpa y, al referirse a Jehová como Dios de Israel, intentan responsabilizar a él de esta calamidad en su pueblo (nótese: la repetición de la palabra Israel). Probablemente por la misma tendencia de la pregunta Jehová no responde.

La mañana después del día de lamentación, los israelitas ofrecen sacrificios a Jehová (Deut.20:4). Cuando lamentaron y ofrecieron sacrificios en 20:26, Dios les ayudó (ver 20:28).
Sin embargo, frente a la presente crisis guarda silencio. El llanto y los sacrificios también hacen eco Juc. 2:4-5. Allí los israelitas lamentaron los problemas causados por su pecado; aquí lamentan sin reconocer que el problema es producto de su pecado.

¿Por qué construyen un altar? Ya había uno allí (ver 20:26). Tal vez lo hicieron para renovar el pacto con Jehová. Cuando Moisés inauguró el pacto, él también se levantó muy de mañana, edificó un altar y ofreció holocaustos y sacrificios de paz (ver Ex.24:4-5).
Sin embargo, la actitud de Israel ahora se contrasta con la sumisión del pueblo en Ex.24:3; 24:7. Hace falta que confiese su genocidio contra Benjamín. Sobre los holocaustos y sacrificios de paz, ver la exposición Juc.20:26.

b. Obtención De 400 Esposas Para La Tribu De Benjamín. Juc.21:5-14.
Ahora el autor revela que Israel ha hecho otro voto (Juc.21:5). Hay tres votos en el libro, todos malos pero considerados irrevocables por quienes los hicieron (ver vv. 1-3; 11:30-31; 11:34-39; comp. 1 Sam.14:24-25). Contrastan con los votos de lealtad a Jehová que Israel no cumplía (ver exposición Juc.11:35-36). El voto aquí, como los otros dos, fue demasiado drástico (comp. exposición 5:23).

El autor nos deja preguntándonos qué relación hay entre este voto y la crisis de Benjamín, mientras aclara lo que ya hemos leído entre líneas: que Israel ha cambiado su actitud hacia Benjamín (21:6a), y que Benjamín camina hacia la extinción (21:6b, 7). El verbo traducido se lamentaban (v. 6) significa se arrepintieron o sintieron compasión”. A raíz de este cambio de actitud, Israel busca una solución para Benjamín (v. 7a).

Hicieron un recuento y descubrieron que nadie de Jabes había llegado a la asamblea en Mizpa (Juc.21:8-9). La repetición en los vv. 8b, 9 retarda la acción, aumentando nuestra impaciencia por saber qué tendrá que ver el juramento del v. 5 con la crisis benjamita. Sin embargo, no se trata de una mera repetición.
 El v. 8b informa al lector que nadie de Jabes había llegado (hallaron no está en el heb.), y luego el v. 9 cuenta que los israelitas descubrieron esta ausencia. Jabes en Galaad estaba al lado oriental del Jordán, en el territorio de Manasés, aunque su ubicación exacta es desconocida hoy (ver exposición 5:17a).

Los israelitas enviaron a 12,000 guerreros (ver exposición 18:2a) para ejecutar el juramento (21:10-11; comp. v. 5). El verbo traducido eliminarás es lit. haréis anatema (ver exposición 1:17). Eximieron a las vírgenes (21:11; comp. Num.31:17-18; 20:10-14). Así matarían dos pájaros de un tiro:
·      Cumplir con el voto de anatema, y
·   Conseguir esposas para los benjamitas sin romper su voto de no darles sus propias hijas.

Nos maravillamos de la insensatez e insensibilidad moral de los israelitas. Primero matan a todas las mujeres de Benjamín, y luego, como acto de compasión hacia Benjamín, aniquilan a los habitantes de Jabes y raptan a sus doncellas. En vez de aceptar las consecuencias de romper su voto imprudente (ver vv. 1, 7, 18), prefieren matar a toda una ciudad sencillamente por no apoyar su acción en contra de Benjamín.
Toda la nación comete un pecado aún más grave que el de Gedeón contra las ciudades también Transjordania de Sucot y Peniel (comp. 8:4-9, 13-17).

Llevaron la cosecha de 400 vírgenes a Silo (21:12). Probablemente el campamento de Israel se había mudado a dicha ciudad porque el tabernáculo estaba allí (ver exposición 20:27). En tierra de Canaán aclara que de Jabes en Galaad la expedición regresó al lado occidental del Jordán (comp. Jos.22:9; 21:2).
Sin embargo, tal vez el autor quería comunicar algo más. Aun después de la conquista, la tierra todavía era Canaán, no solamente porque algunos cananeos seguían allí (ver 1:19-35), sino también porque Israel había sido cananeizado. La frase inesperada aquí corresponde a la nota inesperada sobre la frontera de los amorreos en 1:36 (ver exposición allí).

Israel entregó las vírgenes a los benjamitas, quienes ya tenían cuatro meses de estar refugiados en la peña de Rimón, pero las 400 mujeres no alcanzaron para los 600 varones (21:13, 14; comp. 20:47). ¡Los israelitas habían masacrado a los habitantes de Jabes sin siquiera hacer bien sus cálculos!

Posteriormente, Jabes tendrá una relación estrecha con el benjamita Saúl, de Gabaa (comp. 1 Sam.11:1-11; 31:11-13). Tal vez esa relación tuvo su inicio en los 400 matrimonios, o quizás la relación existía antes, y era la razón por la cual Jabes no envió a nadie a la asamblea que condenó a Gabaa.

Cuando no hay rey  Los resultados de no tener rey son desastrosos y caóticos.

Terminando de leer el libro de Jueces uno parece haber captado el tema general del libro. Hay una frase que se repite dos veces y que parece anunciar (1 Sam.17:6; 21:25) el tema de fondo del libro. Este tema es: “En aquellos días no había rey en Israel. Cada uno hacía lo que bien le parecía”.

Al mismo tiempo no podemos y no debemos pasar por alto los resultados naturales de tal situación. En ese tiempo ocurrieron muchas cosas fuera de lo ordinario: idolatría, inmoralidad y anarquía. Éstas fueron consecuencias ordinarias de una situación en que se pretendió vivir independientemente de Dios.
Pero la vida económica, social, religiosa, doméstica, política y comercial, todo cayó en la ruina como para darnos un anuncio de que no podemos vivir efectivamente sin la intervención de Dios y las autoridades que él establece para nuestro beneficio.

c. Obtención De Las Demás Esposas Para La Tribu De Benjamín. Juc.21:15-23a.
El dilema persiste, a pesar de tanta matanza innecesaria (comp. 21:15 18 con vv. 6 y 7).

Los vv. 15 y 16 están cargados de ironía. El v. 15b representa la opinión de los israelitas, quienes no aceptan su culpa. Quien abrió la brecha en Israel no fue Jehová, sino ellos mismos (ver 20:44-48 y la exposición 20:35). En el v. 16, al usar la voz pasiva ha sido exterminadas en lugar de hemos exterminado, una vez más soslayar su responsabilidad.
La voz pasiva en la Biblia frecuentemente se usa para denotar acción divina. Hasta cierto punto los israelitas tenían razón, pues Jehová soberanamente había permitido el exterminio. Sin embargo, el instrumento humano usado por Dios para castigar a su pueblo es responsable por sus acciones (comp. Is.10:5-19).

Los ancianos creen que a ellos les corresponde rectificar el problema creado por Jehová (Is.21:16; comp. v. 7). Idear otro plan para conseguir esposas israelitas para Benjamín sin romper su juramento. He aquí (Is.21:19) indica que creen haber dado con la solución. No les importa que viole el espíritu del juramento, los derechos de otra ciudad israelita y una fiesta de Jehová.

El plan tenía que ver con Silo, donde estaba el campamento de Israel (ver v. 12). Los datos sobre la ubicación de la ciudad (Juc.21:19) se dan porque no existía cuando el autor escribió (comp. 18:31). Aparentemente pocos recordaban este sitio sagrado. Aun cuando el tabernáculo estaba allí muchos israelitas habrían descuidado la obligación de presentarse tres veces por año (ver párrafo siguiente), limitando su adoración de Jehová a santuarios locales, como los de Gedeón (8:27), Micaías (17:5-13; 18:14) y la tribu de Dan (18:30, 31).

Los ancianos ordenan a los benjamitas raptar una doncella por cada hombre y llevarla a Benjamín, a dos horas de distancia (21:20, 21). El verbo traducido mandaron (v. 20) no significa enviaron, sino ordenaron. El rapto se haría durante una fiesta anual de Jehová (21:19), probablemente relacionada con la vendimia de la uva (21:20, 21; comp. 9:27).
Tal vez fue la fiesta de los Tabernáculos la que profanaron (ver Deut.16:13). La palabra traducida fiesta (v. 19) se usa principalmente de las tres fiestas anuales en las cuales los varones de Israel deberían presentarse delante de Jehová en el santuario central (ver Ex.23:14-17; 34:18-24; Lv.23:4-44; Deut.16:16; comp. 1 Sam.1:3).

Tan astuto era el plan de los ancianos que ya tenían preparada una respuesta al reclamo de los familiares (Juc.21:22). Apelarán a su bondad y les harían ver que no eran culpables de violar el juramento, ya que sus hijas les fueron arrebatadas. ¡Esperaban de los padres lo que el anciano en Gabaa no tuvo que hacer: entregar a sus hijas (comp. 19:22-25)! Al fin y al cabo, los de Silo tendrían que aceptar el rapto así como Micaías tuvo que aceptar el saqueo de su santuario (ver 18:22-26).

El plan funcionó. Los benjamitas, quienes insensatamente habían rechazado la orden israelita de entregar a los sátiros de Gabaa (ver 20:13), ahora con igual insensatez acatan la orden israelita de raptar a las jóvenes de Silo (21:23b). Si hubo algún reclamo, probablemente fue callado por el argumento del v. 22.

El Retorno a La Vida Normal.  21:24:

Después de las crisis provocadas por las acciones del levita y las guerras que resultaron, el pueblo estaba listo para regresar a la vida normal:
1. Volvieron a sus heredades, ilustrando la industriosidad del pueblo.
2. Reedificar las ciudades, reflejando su fervor por sobrevivir y prosperar.
3. Adoraron a Jehová, confirmando su fidelidad al pacto con Abraham.

d. Satisfacción Con La Solución. Juc. 21:25.
Tanto los de Benjamín como los de Israel se conformaron con lo logrado (21:23b, 24). Todo volvió a la normalidad, pero, ¡a qué costo y a través de qué insensateces! ¡Qué contraste entre los 600 matrimonios al final del libro y el matrimonio ejemplar de Acsa y Otoniel en 1:12-15! Habiendo aniquilado casi toda una tribu por la violación y muerte de una mujer, luego los israelitas mismos raptan a 600 mujeres, matando a los familiares de 400 de ellas.
¡El secuestro de las jóvenes israelitas que Sísara no logró (comp. 5:30), fue llevado a cabo por los israelitas mismos! ¡Y no se percataron de la incongruencia de sus acciones!

Sin embargo, el autor sí se percató. La actuación de Israel en este capítulo demuestra de nuevo que no se dejaba guiar por la palabra de Jehová, sino por sus propios criterios (21:25; ver exposición Deut.17:6). Pero esta evaluación se aplica no solamente a la asamblea en el cap. 21, sino también a casi todos los que aparecen en los caps. 17-20.
Y no es solamente en el epílogo que cada uno hace lo que le parecía recto ante sus propios ojos. De manera que 21:25 es una conclusión apta del cap. 21, el segundo relato del epílogo (caps. 19-21), el epílogo en su totalidad (caps. 17-21) y todo el libro de Jueces.

La frase los hijos de Israel en 1:1 y 21:24 enmarca el libro:
Ø Jueces comienza con los hijos de Israel emprendiendo la conquista de sus territorios tribales.
Ø Concluye con los hijos de Israel regresando a esos territorios. ¡Con cuánta ilusión principiamos la lectura de la conquista, y con qué desilusión terminamos la lectura del comportamiento en la tierra!

Jueces concluye con una nota deprimente. Sin embargo, poco después del período de los jueces, Jehová escogerá a un pastor cuyo hijo será el rey justo de Israel (comp. Is.11:1-9).
Por medio de él, cada quien hará lo que agrada a Jehová, porque la ley divina será escrita en su corazón (comp. Jr.31:31-34). Esa es la esperanza no solamente para Israel, sino para todo el mundo descarriado de hoy (comp. Gn.49:10).

Estudios para el Domingo.

Lea Su Biblia, Lea Su Biblia, Lea Su Biblia.

Fin Del Estudio.




LA JUSTIFICACIÓN POR LA FE ES EXPLICADA: EL EVANGELIO DE PABLO: (2) GÁLATAS 3:1-4:31.


LA JUSTIFICACIÓN POR LA FE ES EXPLICADA: EL EVANGELIO DE PABLO: (2)
GÁLATAS 3:1-4:31.
Pastor: Carlos Ramírez Jiménez:

Pablo continúa con tres argumentos más para probar que la salvación es por la gracia y no por la ley.

I.       El Argumento Dispensacional (Gál. 4:1–11):
Cualquiera que lee la Palabra con cuidado debe admitir que en diferentes épocas Dios se relaciona de diferentes maneras con diferentes personas. Cuando hablamos de la «verdad dispensacional», queremos decir la verdad de la Palabra según se relaciona al programa de Dios en las edades de los judíos, gentiles y de la Iglesia (1 Cor. 10:32).
En esta sección Pablo explica que el período de la ley fue una dispensación, una manera especial en la cual Dios se relaciona con Israel con un propósito especial. Dios nunca dio la Ley[1] Mosaica a los gentiles. Imponer regulaciones judías a los gentiles (o incluso a los judíos de hoy) es totalmente contrario a las Escrituras.
Los judíos fueron herederos, por cuanto Dios les dio maravillosas promesas a través de Abraham, pero pasaron muchos siglos antes de que recibieran esas promesas. Pablo sigue en su comparación entre la situación de los judíos y el tutelaje del niño romano o griego.
El niño, razona Pablo, puede ser heredero de una fortuna, pero mientras no haya llegado a la edad legal de heredar, no es diferente al esclavo. De la misma manera, los judíos estaban en su «infancia espiritual» bajo la ley. Las reglas y rituales de la ley eran el «ABC religioso» que tenían que aprender antes de que pudieran graduarse a su herencia completa.
Este legalismo era esclavitud al sistema mosaico rudimentos del mundo», véase Col. 2:8, 20). Pero esta dispensación de la ley llegó a su punto final, habiendo preparado el camino para Cristo. El Señor nació en el momento preciso, de la manera precisa (de una mujer, un nacimiento virginal) y para el propósito preciso: darnos libertad. Fue puesto bajo la ley, la obedeció y cumplió en su vida y muerte. Su muerte en la cruz hizo a los judíos libres de su esclavitud legalista y abrió el camino para el cumplimiento de las promesas a Abraham.
Si Israel hubiera recibido a su Mesías cuando Pedro lo presentó en Pentecostés (y de nuevo a través de Hch. 2–7), la nación hubiera entrado en la edad adulta. Las bendiciones hubieran fluido a los gentiles mediante Israel y las promesas Abrahámico se hubieran cumplido. La nación en general rechazó a Cristo, pero Dios en su gracia abrió las bendiciones a los judíos y a los gentiles igualmente en una base individual.
Los gentiles no fueron salvos a través del levantamiento de Israel, sino por medio de su caída (léase Rom. 11:1–12). Ahora bien, los judíos recibieron su adopción de manera individual: Su «colocación como hijos», como hijos maduros, crecidos, en la familia de Dios. Ya no son niños bajo la dirección de tutores; los creyentes son hijos, no siervos, disfrutando de la completa herencia en Cristo. Pablo ahora aplica su argumento: «¿Por qué quieren regresar a la esclavitud, a una segunda infancia? ¡Dejen el ABC y disfruten de la herencia plena que tienen en Cristo!».

II.      El Argumento Sentimental (Gál. 4:12–18):
«Os ruego, hermanos». Esta es la apelación de un siervo espiritual cariñoso, un padre preocupado dirigiéndose a sus hijos espirituales.
«Yo me hice como uno de ustedes cuando les predique», escribe Pablo; «ahora háganse como yo y sean fieles a Cristo». Les recuerda que debido a una aflicción física fue que llegó por primera vez a ellos y que le habían tratado como si fuera un ángel.
Ahora le trataban como a un enemigo debido a que les estaba diciendo la verdad. «Sus falsos maestros hacen un gran espectáculo del cariño por ustedes ("Tienen celo por vosotros", v. 17), pero sus motivos no son puros. ¡Quieren usarlos para hacer alarde de sus conquistas espirituales (Véase 6:12–14.)

III.    El Argumento Alegórico (Gál. 4:19–31):
Una alegoría es un suceso o historia que tiene un significado oculto. Pablo usa la historia de los dos hijos de Abraham (Gn. 16 y 21) para mostrar que el nuevo pacto de la gracia[2] ha reemplazado al antiguo pacto de la ley. Podemos ilustrar los contrastes de la siguiente manera:

El antiguo pacto de la ley:
El nuevo pacto de la gracia:
1. Simbolizado por Agar, la esclava.
1. Simbolizado por Sara, la mujer libre.
2. Ismael, hijo nacido de la carne.
2. Isaac.
3. Representa a Jerusalén en los días de Pablo, en esclavitud espiritual (y política).
3. Representa la Jerusalén celestial que es libre y gloriosa.


Nosotros, los cristianos, somos hijos de la promesa, como Isaac (v. 23) y por consiguiente hijos de libertad (v. 31). Dios le prometió a Abraham un hijo mucho antes de que Ismael naciera. Ismael «fue añadido» (como la ley, 3:19) y fue hijo según la carne, hijo de la esclava.
El antiguo pacto de la ley nunca fue el plan final de Dios para Israel. Fue añadido, como Ismael, y trajo esclavitud y tristeza. ¡Dios le ordenó a Abraham que echara fuera a Ismael y a Agar! La ley y la gracia, la fe y las obras, promesa y mandamiento, nunca pueden habitar en la misma casa. ¡Los judaizantes de Galacia querían invitar a Agar e Ismael a que volvieran a la familia!

Pablo se refiere a Isaías 54:1 y aplica este versículo a la Iglesia. Así como Sara era estéril y tuvo que esperar por muchos años por su hijo, los judíos tuvieron que esperar muchos años antes de que las promesas de Dios a Abraham se cumplieran. Isaías describió el gozo de Jerusalén después del regreso del exilio. Pablo ve un significado mucho más profundo:
Ø Gozo en la Iglesia a pesar de su persecución, y
Ø Sufrimiento.
El peligro que Pablo vio en Galacia está con nosotros hoy. A la carne le encanta y anhela «la excitación religiosa» y se siente gratificada cuando puede guardar alguna ley religiosa.
En tanto que no hay nada de malo con las tradiciones de la iglesia que están ligadas a las Escrituras y magnificar a Cristo, debemos tener cuidado de invitar a Agar y a Ismael de vuelta a la familia. No puede haber mezcla de la ley y la gracia. Que Dios nos ayude a perseverar firmemente en su simple gracia.


Clase Para El Miércoles:

Lea Su Biblia, Lea Su Biblia, Lea Su Biblia.
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Nota:
[1] G3551 νόμος = nómos: de un primario νέμω = némo, (repartir, específicamente comida o forraje a los animales); ley (mediante la idea de uso prescriptivo), generalmente (regulación), específicamente (de Moisés [incierto el volumen]; también el evangelio), o figurativamente (un principio):- pleito, ley. (Strong).
[2] G5485 χάρις = járis: de G5463; gracia (como gratificante), de manera o acción (abstractamente o concretamente; literalmente, figurativamente o espiritual; específicamente la influencia divina sobre el corazón, y su reflejo en la vida; incluído gratitud):- merecer aprobación, aprobar, congraciarte, donativo, favor, gozo, gracia, gratitud, mérito. (Strong).