lunes, 29 de julio de 2019

ESTUDIO 10 GÉNESIS 4:25 – 5:32: DIOS EN EL PACTO DE GRACIA:


ESTUDIO 10

GÉNESIS 4:25 – 5:32: DIOS EN EL PACTO DE GRACIA:

Lectura bíblica: Génesis 4:25 - 5:32.
Texto Aureo: Génesis 4:25-26.
Objetivo: Los alumnos aprenderán a distinguir entre la gracia común y la gracia especial de Dios, descubriendo la continuación de la línea del pacto y el rompimiento en los descendientes de Caín.
Pastor: Carlos Ramírez Jiménez:

INTRODUCCIÓN:
La palabra "y" ("waw" [ ו ] en hebreo) cumple con funciones diferentes en el hebreo que en castellano.
A veces indica una continuidad, tal como acostumbramos emplear la "y" española, pero a veces se usa para iniciar un discurso. Un cuento, por ejemplo: puede empezar con la palabra "y". Digo esto para que notemos que el versículo 25 empieza con "y", pero el versículo 25 no es una continuación del poema que termina en el versículo 24. En el versículo 25 se inicia una nueva división en el libro de Génesis.
Esta división sirve de enlace entre dos épocas en la historia del pacto. La primera época era la más primitiva y la segunda muchos años más tarde, en los tiempos de Noé. El propósito de esta sección es el de llevar adelante la línea de Seth, pues es la línea del pacto y de la esperanza mesiánica. Por supuesto, no es el propósito de la Biblia dar una historia detallada de los años entre Seth y Noé.
              
LA ESPERANZA REVIVIDA:
Ya hemos visto el mundo sumergido en el pecado.
Por cinco generaciones el pecado seguía progresando --Caín, Enoc, Metusael, Lamec, Jabal y Tubal-Caín-- y Adán y Eva, que seguramente mantenían su fe en la promesa de Dios, no tenían apoyos externos para su fe. Por lo que podían observar todo andaba de mal en peor.

Pero Dios Es Fiel a Su Promesa.
Algunos años más tarde --no sabemos cuántos-- manifestó su gracia de nuevo en la vida del primer matrimonio.
Tuvieron Otro Hijo.
No cabe duda, para aquel entonces el tener hijo no era experiencia nueva para Adán y Eva. Pero este hijo era especial; era sustituto, venido para tomar el lugar de otro. Con este hijo Adán y Eva tuvieron un apoyo fortísimo para su fe.
Vieron la fidelidad de su Dios.

La Biblia da poco espacio y énfasis a Seth. Lo único que sabemos de él es que se llamaba sustituto y que tuvo un hijo. Todo el énfasis en el texto está sobre el efecto de la presencia de Seth y su hijo: los hombres comenzaron a invocar el nombre de Jehová.

EL NOMBRE DE JEHOVÁ:
La última parte de v.26 tiene un doble sentido.
v El primero, es el obvio y natural. Las gentes, cuando vieron la fidelidad de Jehová, empezaron a rendirle culto. Se establece una línea cultural diferente de la de Caín; es su antítesis.
v El segundo sentido, muy relacionado, es que el linaje de Seth se identificó.
Podemos traducir las palabras de esa manera:
Entonces los hombres empezaron a llamarse con el nombre de Jehová. O sea, se conocían como su pueblo. Con el culto público se hizo en pueblo separado, en el mundo pero no del mundo. Ya conscientemente son el pueblo del pacto, que vive por su fe.

LA GENEALOGÍA:
El capítulo 5 es la continuación de los últimos dos versículos del capítulo 4. Es el linaje de Seth.
También podemos decir que es el linaje del pacto, a partir de Adán, pero por medio de Set, a quién Adán engendró cuando tenía 130 años. Es digno de notar el hecho de que ninguno de los otros (muchos) hijos de Adán está en esta línea. Nosotros sabemos que esta línea va a continuar, del sustituto al SUSTITUTO, y no perderse, ni una vez, a través de toda la Biblia.

Hay Varias Cosas Que Debemos Notar En Este Linaje:
Ø En primer lugar, hace resaltar de nuevo que el ser humano es la imagen de Dios y que los varones y las hembras lo son igualmente. Encontramos el mismo paralelismo aquí que hemos notado antes: a semejanza de Dios los creó varón y hembra los creó.
En este paralelismo "semejanza" corresponde a "varón y hembra". Además, a los dos --a "ellos", varón y hembra-- los llamó "Adán", o sea, hombre, humanidad, desde su creación. No notamos el paralelismo porque los que pusieron los numeritos a los versículos cortaron el paralelismo a la mitad, dejando una parte en el versículo uno y otra parte en el 2.
Todos hemos notado, sin duda, que, en aquellos tiempos, los seres humanos fueron un poco más longevos que en el día de hoy. También vale la pena notar: que esta característica la tenían los hombres solamente hasta el tiempo de Noé.
Ø Después de Noé, el tiempo de vida era más acorde con lo que experimentamos ahora. Podemos concluir que hubo cambios radicales en el tiempo del diluvio. El que menos tiempo pasó en la tierra era Enoc, quien, después de trescientos sesenta y cinco años de andar con el Señor en la tierra, pasó a continuar su comunión en el cielo. Todos los demás vivieron alrededor de diez veces los años concedidos hoy en día. El que más tiempo vivió fue Matusalén que llegó a cumplir los novecientos sesenta y nueve años.

Los que se dedican a estos cálculos han concluido que el tiempo de esta época es un poco más de mil años. Uno asegura que son 1,056 años. Puede ser, pero el propósito de esta historia no es el de contar los años, ni saber cuántos de ellos murieron en el diluvio. Ya que, según los cálculos, algunos tenían que estar vivos todavía. El propósito, más bien, es el de mostrar la fidelidad de Dios a su Pacto y que Él mismo, soberanamente, conducirá a la humanidad hacia su salvación.
También debemos notar que, igual que hoy en día, se empleaba el mismo nombre para varias personas. De la misma manera que tenemos una riqueza de Pepes, y Sergios, y Alejandros, Anitas, Jorges, etc., en la iglesia, en el pueblo de Dios de aquel entonces también vemos varias personas con el mismo nombre. Pero no hay confusión entre la línea de Caín y la de Seth.

CUESTIONARIO:
1. ¿Cuántas generaciones de Caín se mencionan en Génesis 4?
2. ¿Quién fue el sustituto de Abel y qué significa el nombre de su hijo?
3. ¿Qué nota importante nos da la Biblia después del nacimiento de ENÓS?
4. ¿Cuántas generaciones de Seth se mencionan en el capítulo cinco de Génesis?
5. ¿Qué importancia tiene la línea del pacto para nuestra vida cristiana?





LA CONDUCTA DEL MINISTERIOS: 2 CORINTIOS 6:


LA CONDUCTA DEL MINISTERIOS:
2 CORINTIOS 6:
Pastor: Carlos Ramírez Jiménez:

Los capítulos 6–9 se componen de una serie de amorosas exhortaciones a los cristianos de Corinto. En 6:1–13 Pablo les exhorta a que examinen su vida y ministerio, y que ensanchen sus corazones para hacerle lugar a Él.
Segunda de Corintios 6:14–7:1 (la división de capítulos aquí no es la más apropiada) es un llamado a la separación, mientras que 7:2–16 es una súplica por reconciliación. Los capítulos 8–9 se refieren a la ofrenda que Pablo estaba recogiendo para los santos pobres de Judea y exhorta a los corintios a que cooperen.
Notamos: entonces, dos apelaciones aquí en el capítulo 6.

I.       Una Apelación a Examinar (2 Corintios 6:1–13):
En los primeros cinco capítulos Pablo ha estado defendiendo su vida y ministerio. Sus enemigos en Corinto le habían acusado de métodos y motivos errados, y con éxito había respondido a las acusaciones. Su declaración final en el capítulo 5 analiza su ministerio de reconciliación, de modo que sólo le quedaba dar un paso hacia adelante para hacer a los corintios una apelación a reconciliarse con Él y a recibir la gracia de Dios.
No solamente ruega a los pecadores en 5:20, sino también a los santos en 6:1. Qué trágico es cuando las iglesias y los cristianos reciben la gracia de Dios en vano. Los corintios eran niños en Cristo, santos inmaduros, porque no habían crecido en la gracia y el conocimiento.
Tenía el mejor pastor disponible (Pablo) y sin embargo, ¡no se habían beneficiado de su ministerio! Pablo se había cuidado de hacer algo que sirviera de tropiezo a otros o que de alguna manera desacreditara su ministerio. En los versículos
3–10 Pablo da varios argumentos para probar que su ministerio era limpio.

A.      Las Batallas Que Libraba (vv. 3–5).
«Paciencia» aquí quiere decir «resistencia». No es un cuadro de un cristiano en una mecedora, sin hacer nada, sino más bien del soldado en batalla, en pos de la inminente victoria a pesar de la oposición. Las batallas que Pablo libró en obediencia a Cristo eran prueba de su ministerio sincero y abnegado.
La aflicción vino, no porque fue desobediente y necesitaba castigo, sino porque fue obediente y una amenaza para Satanás. Las llagas se refieren a los azotes que Pablo sufrió; tumultos, las chusmas que enfrentó; «trabajos» nos recuerda de su esfuerzo día y noche para sostenerse a sí mismo y a sus compañeros; «desvelos» describe las noches que pasó sin dormir en oración y el ministerio de la Palabra; «ayunos» indica que con frecuencia se las pasaba sin alimento. ¡Ningún ministro falso hubiera soportado tanto!

B.      Las Armas Que Usaba (vv. 6–7).
El carácter y conducta de Pablo siempre eran semejantes al de Cristo. Tenía las manos y una conciencia limpias, y su amor por los santos era sincero, no «fingido». Usaba la Palabra de verdad y las oraciones como armas para derrotar a Satanás. Los ministros deshonestos hubieran usado métodos carnales para promover su obra.

C.      La Reputación Que Ganó (vv. 8–10).
Tenemos una serie de paradojas, o lo que parece ser afirmaciones contradictorias. Es cierto que al siervo cristiano los santos lo miran diferente que los pecadores. Los pecadores lo ven en una luz, los santos en otra, así como los hombres miran a Jesús con diferentes opiniones.
¡Qué emocionante descripción es el versículo 10 del cristiano que es todo por Cristo! Pablo concluye su apelación recordándoles su amor. Su corazón estaba abierto de par en par en amor, pero sus corazones se habían estrechado (cerrados). Apeló a ellos como sus hijos a que lo recibieran.

II.     Una Apelación a Apartarse (2 Corintios 6:13–7:1):
Los problemas en la iglesia corintia eran espirituales: los miembros vivían como mundanos y no como cristianos. Estaban en componendas con el pecado. Pablo presenta dos argumentos principales para apartarse del mundo.

A.      El Argumento Del Principio (vv. 13–16).
Un principio básico de la vida es que los contrarios no pueden tener compañerismo. El «yugo desigual» nos lleva de regreso a la amonestación de Moisés en Levítico 19:19. Estos corintios se enyugaban con los inconversos en el matrimonio, en los negocios y en otras cosas, y estaban perdiendo su testimonio por Cristo. Después de todo, si los cristianos viven como el mundo, ¿cómo pueden testificar al mundo?

Nótese: la serie de contrastes aquí: justicia/injusticia; luz/tinieblas; Cristo/Belial (nombre del AT., para Satanás); creyente/incrédulo; templo de Dios/ ídolos. La actitud de demasiados cristianos de hoy es que la Iglesia debe cortejar y complacer al mundo para tratar de ganarlo.

¡Nada puede estar más lejos de la verdad! Debe haber separación del pecado. Esto no significa aislamiento, retirarse del mundo; lo que quiere decir es que nos guardamos de contagiarnos con el mundo. Es correcto que la nave esté en el agua, pero cuando el agua se mete en el barco, ¡cuidado! Pablo cita a Levítico 26:11, 12 para mostrar que Dios vive y anda en el creyente, de modo que su relación con el mundo afecta su comunión con Dios.

B.      El Argumento De La Promesa (vv. 17–18).
Dios promete bendecir a quienes se conservan puros. La mundanalidad es sutil; se introduce gradualmente. Esta progresión descendente empieza con la amistad con el mundo (Stg. 4:4); luego con el amor por el mundo (1 Jn. 2:15–17); más tarde conformidad con el mundo (Rom.12:1, 2). Pero Dios promete bendecir a quienes se aparten para Él (Is. 52:11). El cristiano contemporizador pierde la alegría del amor de
Dios y una comunión más profunda en el Espíritu.
El versículo que da inicio al capítulo 7 debía ser el que terminará el capítulo 6. Este versículo resume de una manera compacta lo que Pablo tiene que decir respecto a la santidad personal:
(1)   Dos motivos para apartarse del mundo: el amor a Dios amados») y el temor de Dios. Ambas condiciones deben operar en nuestras vidas. Así como la esposa amante se conserva pura debido a que ama a su esposo, el cristiano mantiene su vida limpia porque ama a Cristo. Pero también es necesario ese saludable temor de Dios, para que no tenga Él que disciplinarnos para enseñarnos la obediencia.
(2) Dos responsabilidades: debemos limpiarnos (esto es negativo) y perfeccionar la santidad (esto es positivo). Es bueno pedir a Dios que nos limpie (Salm. 51:2, 7) y Él nos promete en 1 Juan 1:9 darnos completa limpieza. Pero también debemos limpiarnos nosotros mismos al sacar de nuestras vidas todo lo que le desagrada. «Lavaos y limpiaos» dice Isaías 1:16. No debemos esperar que Dios nos quite las cosas con las cuales nosotros mismos debemos lidiar. «Si tu mano te hace pecar, ¡córtala(Comp. Mt. 6:30). Entonces, podemos crecer en santidad mediante el Espíritu.
(3)    Dos clases de pecado: contaminación de la carne y del espíritu. Estos son pecados de acción tanto como de actitud. El hijo pródigo fue culpable de pecados de la carne, pero su hermano mayor cometió pecados del espíritu. Véase el Salmo 51:17.

Apartarse es lo negativo; perfeccionar la santidad es lo positivo. Qué triste es ver a las iglesias y a los cristianos que se han apartado del pecado, pero que nunca han crecido en santidad personal ni desarrollados los frutos del Espíritu. Los fariseos se apartaron del pecado, pero carecían de amor y verdadera obediencia.




Clase Para El Miércoles:

Lea Su Biblia, Lea Su Biblia, Lea Su Biblia.






Jueces: Bosquejo Sugerido De Jueces:


Jueces:
Bosquejo Sugerido De Jueces:
Pastor: Carlos Ramírez Jiménez:

I.   Apatía (1–2).
 A. Primeras victorias (1:1–26).
 B. Derrotas repetidas (1:27–36).
 C. Reprensión divina (2:1–5).
 D. Sirven a otros dioses (2:6–23).
          (Resumen del libro).
II.  Apostasía (3–16).
 A. Otoniel (3:1–11).
      (Mesopotamia).
 B. Aod y Samgar (3:12–31).
      (Moab).
 C. Débora y Barac (4–5).
      (Los cananitas).
 D. Gedeón (6–8).
      (Madián).
 E. Abimelec, Tola y Jair (9:1–10:5).
      (Hombres de Siquem).
 F. Jefté (10:6–12:15).
      (Amón).
 G. Sansón (13–16).
           (Los filisteos).
III. Anarquía (17–21).
 A. Idolatría (17–18).
 B. Inmoralidad (19).
 C. Guerra civil (20–21).

   Notas Preliminares a Jueces:

I.       Tema:
Así como Josué continúa la historia de Israel después de la muerte de Moisés (Jos. 1:1), el libro de Jueces toma la historia de Israel después de la muerte de Josué (Jue. 1:1). Este es un libro de derrota y desgracia, como vemos en el versículo clave (17:6). «Cada uno hacía lo que bien le parecía».
El Señor ya no era más el «Rey en Israel»; las tribus se dividieron; el pueblo comenzó a mezclarse con las naciones paganas; y fue necesario que Dios castigara a su pueblo. Tenemos un resumen del libro en 2:10–19: bendición, desobediencia, castigo, arrepentimiento, liberación. Jueces es el libro de la victoria incompleta; es un libro de fracaso del pueblo de Dios al no confiar en la Palabra ni tomar posesión del poder de Él.

II.     Lección Espiritual:
Usted recordará las tres divisiones de Josué: cruzar el río, conquista del enemigo y toma de posesión de la herencia. Josué anota cómo Israel cruzó el río y empezó a conquistar al enemigo, pero el libro concluye con «queda aún mucha tierra por poseer» (Jos. 13:1; 23:1–1).
«Cruzar el río» significa la muerte a uno mismo y separación del pecado; significa entrar en nuestra herencia espiritual (Ef. 1:3). Pero después de haber dado este paso de fe, es fácil desmayar o hacer compromisos con el enemigo. Israel entró en la tierra, pero fracasó al no tomar posesión de toda la herencia:
Ø Primero, tolero al enemigo, luego le cobró tributos (impuestos),
Ø Después, se mezcló con el enemigo y por último se rindió ante él.
Fue sólo mediante los libertadores de Dios (los jueces) que los israelíes hallaron victoria. Qué fácil es que los cristianos «se establezcan con el pecado» y se pierdan las bendiciones de una total dedicación y una victoria completa.

III.    La Tierra:
La tierra prometida estaba llena de muchas naciones y muchos «reyezuelos» que gobernaban en territorios pequeñísimos. Josué guió a toda la nación en grandes victorias sobre los principales enemigos; el camino se pavimentó para que cada tribu entrara por fe y tomará posesión de su herencia designada.
En tanto que el libro de Josué es una historia de esfuerzos unidos, Jueces nos narra una nación dividida y ya no consagrada al Señor, que olvida el pacto hecho en el Sinaí.

IV.    Los Jueces:
En este libro se mencionan doce jueces diferentes que Dios levantó para derrotar a un enemigo en un territorio en particular y dar reposo al pueblo. Estos jueces no fueron líderes nacionales; más bien fueron líderes locales que libraron al pueblo de varios opresores. Es posible que algunos de los períodos de opresión y descanso se superpongan. No todas las tribus participaron en cada batalla y a menudo había rivalidad entre ellas.
Que Dios llamará a estas «personas comunes» como jueces y que las usara con tanto poder es otra evidencia de su gracia y poder (1 Cor. 1:26–31). El Espíritu de Dios vino sobre estos líderes para una tarea en particular (6:34; 11:29; 13:25), aun cuando a menudo sus vidas personales no fueron ejemplares en todo detalle. Los varios cientos de años bajo los jueces prepararon a Israel para su petición de un rey (1 Sam. 8).

V.     Las Naciones Que Quedaron:
Dios permitió que quedaran naciones paganas en la tierra por varias razones:
(1)     para castigar a Israel 2:3, 20–21;
(2)     para probar a Israel, 2:22 y 3:4;
(3)     para proveer experiencia en la guerra, 3:2; y
(4)     para prevenir que la tierra se convierta en un desierto, Deuteronomio 7:20–24.
Si Israel quería vivir con esta situación de «segunda clase», Dios le daría lo que deseaba. Él entonces usó a estas naciones para sus propósitos. Los judíos podían haber disfrutado de victoria total; pero en lugar de eso, se conformaron con un compromiso.

Los capítulos 3–16 muestran las experiencias de «sube y baja» de algunos del pueblo de Dios. Es triste, pero la nación no se sometió a Dios ni le obedeció; en lugar de eso miraban a los ayudantes humanos que les enviaba. Demasiados cristianos tienen sus «altas y sus bajas» y corren al pastor o a algún otro amigo buscando ayuda en lugar de primero acudir a solas con Dios para permitirle que examine sus corazones y les dé la ayuda que necesitan.

VI.    JUECES (el libro de la teocracia): 21 capítulos, 618 versículos:
  El escritor: Samuel.
  El versículo clave: Jueces 17:6.
  Las palabras claves: la recaída y la restauración.
 Los sucesos históricos: un relato de recaídas, resultados, y restauraciones.
   El mensaje moral: Dios castiga la apostasía, bendice al penitente.
 El simbolismo espiritual: Cristo como el mensajero del Señor para librarnos (Jueces 6:11–24).




Estudios para el Domingo.

Lea Su Biblia, Lea Su Biblia, Lea Su Biblia