Parte III
¿QUÉ ESPERA DIOS DE UNA MUJER?
(El Rol Femenino)
Pastor: Carlos Ramírez Jiménez:
Trate de colocarse en el lugar de Adán y Eva. La emoción sería similar a lo que siente una nueva madre al mirar el milagro y la maravilla del recién nacido que ha sido formado dentro de su propio cuerpo.
Iguales en Jesucristo. Esta es la proclamación de independencia
más importante de todas. El apóstol
Pablo escribió:
“Pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús; porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos. Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús” (Gálatas 3:26-28).
Esto coloca la naturaleza de nuestras
diferencias temporales en una perspectiva maravillosa. Pedro declara que los
hombres y las mujeres son ahora coherederos del precioso regalo de vida en Cristo
(1 Pedro 3:7).
Eso significa que un hombre no tiene base
para ser orgulloso, insolente, ni para hacer nada que no sea amar, honrar y
servir a la mujer que Dios hizo. Esta verdad es como una máquina excavadora que
tumba colinas y llena valles. Dice que los hombres y las mujeres están sobre
igual terreno delante de Dios.
§ Las diferencias de función, y
§ Forma
no son indicadores de
diferencias de esencia ni igualdad:
Ø Sólo reflejan las diferencias en los papeles.
7. FORTALEZA DE CARÁCTER:
¿Qué Espera Dios?
1. Distinción femenina.
2. Sumisión selectiva.
3. Igualdad
espiritual.
4. Fortaleza de carácter.
Las mujeres más hermosas del mundo no son
las que desfilan en trajes de baño y vestidos de noche delante de jueces y de
cámaras de televisión. No hay
belleza física que se pueda comparar con la dignidad espiritual o el atractivo
de una mujer de Dios madura
Las
verdaderas finalistas y las ganadoras son aquellas que tienen el brillo interno de la gracia y la compasión. No hay belleza física
que se pueda comparar con la dignidad
espiritual o el atractivo de una mujer de Dios madura:
Ø Es una persona serena porque su confianza y su seguridad están en el
Señor.
Ø Es una persona de dignidad porque su
valor y sentido de significado se hallan en Dios.
Ø Esa mujer reflejará una clase de belleza
interior que hace mucho más que llamar la atención a sí misma.
Ø Es una belleza que es mucho más importante que cualquier cosa superficial.
La fortaleza de carácter de una mujer se halla en la persona y
el ejemplo de Jesucristo.
Él sabía cómo vivir incluso bajo la peor
clase de autoridad y aun así contentarse. Aunque era el Rey de reyes y el Señor
de señores, Jesús no insistió en venir al mundo como rey.
El apóstol Pedro describió la habilidad de
Cristo de vivir bajo una autoridad mal empleada y luego usó su ejemplo para
mostrar lo que Dios puede hacer en una mujer.
“Vuestro atavío no sea el externo de peinados ostentosos, de adornos de oro o de vestidos lujosos, sino el interno, el del corazón, en el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios. Porque así también se ataviaban en otro tiempo aquellas santas mujeres que esperaban en Dios, estando sujetas a sus maridos” (1 Pedro 3:3-5).
Puesto que Pedro enlaza este consejo con
el ejemplo de Cristo, de quien se dice que padeció tortura física sin resistir
(1 Pedro 2:21-24), necesitamos tener cuidado con su aplicación. Algunos podrían
sentirse inclinados a decir que esto también refleja el grado hasta el cual una
esposa sumisa debe soportar el abuso de su esposo. No hay mujer más hermosa que
la que se viste del Señor Jesucristo.
El ejemplo de nuestro Señor no quiere
decir que una mujer deba soportar cualquier y toda clase de abuso físico de un
hombre sólo porque Él dejó que lo clavasen en una cruz sin pedir ayuda.
Jesucristo no siempre se colocó a la merced de las multitudes y sus
gobernantes. No se deleitaba en ser golpeado. Jesús permitió estar a su merced
solamente cuando sabía que su sufrimiento daría salvación a todos los hombres y
las mujeres. En otras ocasiones, Cristo sabiamente tomó una acción evasiva.
Sin
embargo, lo que Pedro desea que veamos es que, durante toda su vida, el Señor
mostró una fortaleza de carácter sin paralelo. Nunca dejó de ser piadoso sólo
porque vivía bajo la sombra de una autoridad malvada. No lo hizo porque sabía
que su futuro, su seguridad, su esperanza y su provisión no se hallaban en los
hombres sino en su Padre.
El
resultado fue que Jesús reflejó una bondad y una fortaleza que estaban
arraigadas, no en una agresividad pasiva, sino en la fortaleza de su relación
con el Padre. Es esa misma fortaleza de espíritu que Él puede obrar hoy en
cualquier mujer que escoja encontrar su seguridad y ejemplo en Él.
“La Belleza De La Semejanza a Cristo Es La verdadera Medida De Una Mujer”
No hay mujer más hermosa que la que se viste del Señor
Jesucristo.
Se
caracteriza por:
· La benignidad,
· La humildad,
· La paciencia,
· El perdón,
· El amor,
· La paz,
· El gozo, y
· El agradecimiento (Colosenses
3:12-17).
Ninguna de estas cualidades se compra en una tienda de ropa. Ninguna de ellas se puede comprar por precio. No obstante, todas son gratis para cualquier mujer que decida vivir en Cristo, así como Él vive en ella.
La fortaleza de carácter de una mujer se halla en una fórmula
antigua. El apóstol
Pedro dijo: «Porque así también se ataviaban en
otro tiempo aquellas santas mujeres que esperaban en Dios, estando sujetas a sus
maridos»
(1 Pedro 3:5). Una mujer que desea ser fuerte y hermosa no pondrá su confianza
en joyas caras, ropa fina ni cosméticos (3:3). Eso no significa que no los use.
Significa que no contará con ellos.
La mujer piadosa pone su verdadera
confianza en la generosidad, fortaleza e integridad que provienen de su
relación con Cristo. Su belleza vendrá naturalmente. De manera bastante
inconsciente se convertirá en un modelo de lo que Dios puede hacer en una
mujer.
Demostrará que las mujeres mejor vestidas llevan puesta la dignidad, la fortaleza, el honor y una discreta confianza en Dios como fuentes inmarchitables de belleza. Y, según Pedro, si es casada, su belleza viene de estar sujeta a su marido. La mujer piadosa pone su verdadera confianza en la gracia, fortaleza e integridad que vienen de su relación con Cristo.
La fortaleza de carácter de una mujer se perfecciona en la
debilidad.
En ese sentido, la fortaleza de carácter de una mujer es como la de un hombre. Refiriéndose
a la fortaleza interior que proviene del Espíritu de Dios, Pablo escribió:
«Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros» (2 Corintios 4:7).
Luego, en el capítulo 12 de la misma
epístola, volvió a escribir acerca de su lucha para salir adelante con su
debilidad física. Se dio cuenta de que el Señor no iba a quitársela, sino
que le dijo:
«Bástate mi
gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana
me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de
Cristo»
(2 Corintios 12:9).
“Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo”. (2 Corintios 12:9).
Vivir en un vaso frágil (1 Pedro 3:7) puede ser una
ventaja. Una debilidad física relativa puede ser una oportunidad
para que una mujer se fortalezca en el Señor. El darse cuenta de que tiene
alguna debilidad le da razón para depender de la fortaleza del Señor.
La fortaleza de carácter de una mujer debe canalizarse a través
de sus circunstancias.
Si es soltera debería considerar todas sus opciones en actitud de oración.
Debería preguntar si el Señor le ha dado o no un deseo profundo y permanente de
dedicar toda su atención a Él y al servicio de su pueblo. Es la clase de potencial radical en que
Pablo pensaba cuando escribió:
“Hay asimismo diferencia entre la casada y la doncella. La doncella tiene cuidado de las cosas del Señor, para ser santa así en cuerpo como en espíritu; pero la casada tiene cuidado de las cosas del mundo, de cómo agradar a su marido. Esto lo digo para vuestro provecho; no para tenderos lazo, sino para lo honesto y decente, y para que sin impedimento os acerquéis al Señor” (1 Corintios 7:34, 35).
Pablo, quien era soltero, estaba cerca del Señor cuando escribió esto. Él se daba cuenta de lo que valía estar libre para dedicarse enteramente al Señor y a las necesidades eternas y espirituales de Su pueblo.
“Sueña Con Pastos Más Verdes, o Florece Ahí Donde Estás Plantado”
Pablo también sabía que muchas personas no son capaces de servir al Señor con toda su atención (1 Corintios 7:17-40).
Él Reconocía Lo Evidente:
Ø Que muchas mujeres ya están completamente comprometidas con sus esposos y sus hijos. A ellas, Pablo les señaló que la fortaleza de carácter es algo muy diferente.
Fue a Personas Ya Comprometidas Así Que Él Escribió:
“Las ancianas
asimismo sean reverentes en su porte; no calumniadoras, no esclavas del vino,
maestras del bien; que enseñen a las mujeres jóvenes a amar a sus maridos y a
sus hijos, a ser prudentes, castas, cuidadosas de su casa, buenas, sujetas a
sus maridos, para que la palabra de Dios no sea blasfemada” (Tito 2:3-5).
El carácter florece donde se planta, a través de ¡la fortaleza suficiente de Cristo!
7.1.
¿QUÉ PODEMOS DECIR DE LA MUJER VÍCTIMA DE ABUSO?
Una mujer víctima de abuso nunca debería
pensar que es su obligación cristiana permanecer pasivamente en silencio.
Cuando es amenazada u ofendida no debería vacilar en procurar consejo y refugio
protectores. El ser cristiano no significa que se tenga la obligación
espiritual de soportar el abuso. El Señor no le pide a una mujer que aguante
pasivamente la violencia marital ni sexual. Ese tipo de violencia no es lo
mismo que sufrir persecución por causa del evangelio.
Si usted o alguien que usted conoce está pasando
por semejantes circunstancias, por favor, piense cuidadosamente en las
implicaciones de lo que nuestro Señor mismo dijo al ofrecer este consejo a las personas
ofendidas:
“Por tanto, si tu hermano peca contra ti, ve y reprenderle estando tú y él solos; si te oyere, has ganado a tu hermano. Mas si no te oyere, toma aún contigo a uno o dos, para que en boca de dos o tres testigos conste toda palabra. Si no los oyere a ellos, dilo a la iglesia; y si no oyere a la iglesia, tenle por gentil y publicano” (Mateo 18:15-17).
Una mujer víctima de abuso necesita mucha
más protección que el diácono airado que considera que ha sido engañado en los
negocios por un hermano en la fe. Es hora de que la iglesia apoye a nuestras
hermanas que sufren. Vivimos en una época de una violencia doméstica que parte
el corazón. No debemos dejar que nuestras mujeres vivan en esclavitud y temor. ¡Ningún hombre
tiene derecho a aprovecharse egoísta y despiadadamente de una mujer! Además,
ninguna mujer le hace un favor a un hombre permitiéndole que siga en su pecado
hasta que finalmente sea sacudido por un Dios airado.
“Una Mujer Víctima De Abuso Necesita Mucha Más Protección Que El Diácono Airado Que Considera Que Ha Sido Engañado En Los Negocios Por Un Hermano En La Fe”
Debemos hacer con los demás lo que nos gustaría que hiciesen con
nosotros
(Mateo 7:12). Padres cristianos, imagínense a su propia hija sufriendo en manos
de un esposo abusador. ¿Les gustaría que un pastor o consejero le dijese a su hija
que se concentrase en ser una esposa más sumisa y obediente? Es más
probable que ustedes quieran que la persona que está proporcionando el apoyo
cristiano considere seriamente las necesidades de refugio, ayuda económica,
consejería y apoyo familiar.
Estoy seguro de que ustedes no pensarían
que la regla de la «sumisión» es tan aplicable si fuese su hija la que
estuviese soportando un trato injusto, ilegal e inhumano. No hay razón para que
acudamos a las agencias sociales hasta que no hayamos provisto primero la clase
de ayuda que, como iglesia, podemos proveer.
Necesitamos tomar la misma clase de acción que tomaríamos si se hiciese evidente que uno de los diáconos está robando de la ofrenda del domingo.
7.2.
¿CUÁLES SON LOS EJEMPLOS BÍBLICOS?
Las mujeres de la
Biblia nos dan un caudal de información acerca de lo que Dios espera de una
mujer.
Veamos
algunos de los ejemplos del Antiguo Testamento:
Ø Abigail: fue una mujer que
demostró fortaleza de carácter cuando apeló a David para que salvase la vida de
su necio esposo y toda su casa. Actuó con valor e iniciativa,
independientemente de su ebrio marido (1 Samuel 25).
Ø Las hijas de Zelofehad: actuaron con igualdad espiritual cuando acudieron a
Moisés y a los líderes de Israel con la queja de que las leyes hereditarias no
eran justas. Puesto que Zelofehad había muerto en el desierto sin hijos, su
familia no iba a recibir el reparto de tierra que merecía. Por tanto, las hijas
que le sobrevivieron desafiaron las leyes de la herencia e hicieron que se
cambiaran para que fuesen más equitativas (Números 27:1-11).
Ø Débora: mostró igualdad
espiritual en el sentido de que Dios la escogió para ser profetisa y jueza de
Israel. Pero su distinción femenina se hizo evidente cuando le cedió a Barac el
liderazgo de las tropas en la batalla contra sus opresores (Jueces 4:1-24).
Ø Ester: Dios usó su
distinción femenina para colocarla en un lugar de influencia poderosa con el
rey. Fue debido a la belleza que Dios le dio que la escogieron reina. Ester
también mostró fortaleza de carácter al arriesgar su propia vida para salvar a
su pueblo (Ester 2:1-18; 4:10-7:10).
Ø Noemí: mientras se
hallaba en tierra extranjera, sufrió una gran pérdida por la muerte de su
marido y de sus dos hijos (Rut 1:3-5). Cuando regresó a Belén estaba
menesterosa y amargada, pensando que Dios había causado sus dificultades (1:20,
21). Sin embargo, mostró fortaleza de carácter al no permitir que su amargura
le impidiese ver la bendición de la mano de Dios. Cuando se dio cuenta de que
Dios estaba obrando por medio de las circunstancias para su bien,
inmediatamente lo alabó por su bondad (2:20).
Ø Rut: mostró una
sumisión selectiva y fortaleza de carácter al rehusar dejar a Noemí, su suegra,
a pesar de que aquello significaba abandonar su tierra, su gente y su dios
pagano y abrazar un lugar y una cultura extranjeras para ella (1:6-18).
Sin embargo, Rut se sometió a todas las
instrucciones de Noemí acerca de qué decir y hacer en su relación con Booz
(2:22-23; 3:1-6).
§ No fue egoísta (2:14, 18),
§ Era trabajadora (2:3-7),
§ Amable (2:11; 3:10),
§ Virtuosa (3:11), y
§ «De más valor [para Noemí]
que siete hijos» (4:15).
§ Ella usó su distinción femenina para ser más
atractiva para Booz (3:3).
§ Y además mostró igualdad espiritual al
pedirle a Booz que cumpliese su obligación legal de redimirla (3:9).
Ø La mujer virtuosa: descrita en Proverbios 31:10-31 tiene las siguientes características:
• Es una esposa y madre loable.
• Vive para su
hogar y su familia.
• Es trabajadora.
• Es disciplinada y ordenada.
• Es una
brillante mujer de negocios.
• Tiene buen gusto y es refinada.
• Manifiesta la gracia de la hospitalidad.
• Es caritativa en tiempo de necesidad.
• Es espiritual.
7.3.
¿ESPERA DIOS
DEMASIADO?
He Escuchado a Algunas Mujeres Decir:
Ø «Por favor, no más estudios sobre la mujer virtuosa. Ya me siento inadecuada, y cada vez que oigo un sermón sobre la “supermujer” de Proverbios 31, lo único que sucede es que me siento peor».
Muchas mujeres se sienten así. Saben que no pueden ser todo lo que Dios
quiere que sean. Están listas para abandonar antes de comenzar. Entonces:
· ¿Cuál es la respuesta?
· ¿Espera Dios más de lo que
una mujer puede dar? Sí, así es.
Dios exige una conducta que requiere una
fortaleza sobrehumana. Espera que una mujer tenga actitudes que están más allá
de su capacidad. Él mantiene unas normas que ella nunca puede alcanzar.
No obstante, Dios también es comprensivo,
amante y generosamente misericordioso. No se limita a señalar exigentemente el
lío que hemos hecho. No practica el chantaje espiritual con una lista de medio
kilómetro de largo de nuestros pecados. Por lo demás, hermanos, os rogamos y
exhortamos en el Señor Jesús, que de la manera que aprendisteis de nosotros
cómo os conviene conduciros y agradar a Dios, así abundéis más y más. 1
Tesalonicenses 4:1.
Por medio de Jesucristo, se inclina con
amor y gracia hasta llegar a la persona más humilde. A través de la muerte
inefablemente dolorosa de su propio Hijo, ofrece perdón, completo e
irrevocable.
Luego ofrece hacer en nosotros todo lo que Él nos pide que hagamos (1 Tesalonicenses 4:1-8). Por medio de las buenas nuevas de Jesucristo, Dios ofrece esperanza, vida, fortaleza y condición a todas las mujeres y los hombres que admitan su necesidad y se rindan a su misericordia.
Concluye:
Es ahí donde debemos empezar. Crea en el Señor Jesucristo y será salvo (Hechos 16:31). Empiece y termine con el Dios que no
pide nada que Él no pueda también dar libremente.
___________
Bibliografía:
- Martin R. De Haan. Título del Original: What Does
God Expect of a Woman. Ministries,
Edit. RBC.
-
Biblia de Estudio RYRIE.
-
Pastor: Carlos Ramírez Jiménez. 10-09-20202. Tumbes.