domingo, 13 de septiembre de 2020

Parte I ¿QUÉ ESPERA DIOS DE UNA MUJER? (El Rol Femenino)

Parte I

¿QUÉ ESPERA DIOS DE UNA MUJER?

(El Rol Femenino)

Pastor: Carlos Ramírez Jiménez:

¿Espera algo diferente de lo que espera de un hombre? Las Escrituras son claras en cuanto a que los hombres y las mujeres son iguales en Cristo Jesús. Y son igualmente claras en cuanto a que Dios no hace acepción de personas. ¿Ha llegado el momento de que reconsideremos nuestra opinión acerca de la mujer cristiana? Donde la Biblia guarda silencio es necesario resolver los detalles según las conciencias de las personas, las familias y las congregaciones.

Pero en aquellos asuntos respecto a los cuales el Señor ha hablado, debemos escuchar y actuar en consecuencia. Doy gracias a los hombres y mujeres que han trabajado para ayudarme con en este asunto.

Ofrecemos este estudio rogándole al Señor que renueve el aprecio que usted tiene de la sabiduría de Dios y de la mujer que Él diseñó.

1.      ¿QUÉ HA DE SER UNA MUJER?

La ley de Derechos Civiles de 1964 fue una legislación histórica para la mujer en los lugares de trabajo [en Estados Unidos]. El Congreso estadounidense declaró que las personas con igual capacitación, preparación académica y experiencia debían recibir igual paga, independientemente de su raza, nacionalidad, religión o sexo. …la mujer de hoy necesita más que una paga igual por un trabajo igual. Sin embargo, la mujer de hoy necesita más que una paga igual por un trabajo igual. Necesita reconciliarse con las complejidades de un mundo que está enviando señales variadas acerca de lo que ha de ser una mujer.

Una generación que ha admirado a mujeres como Golda Meir, Margaret Thatcher y Corazón Aquino necesita recobrar su dignidad a pesar de la pornografía, la rebeldía de los adolescentes, el divorcio y las desventajas económicas. Una mujer tiene que vencer la fatiga, la desilusión, la ira y la depresión. El problema no ha surgido de la noche a la mañana. Hace 30 años, el artista de jazz Billy Tipton se dio cuenta de que la sociedad no le iba a dar a una mujer la oportunidad en el campo del jazz.

Billy vivió 30 años como hombre. No obstante, cuando murió de repente, el personal médico de emergencias descubrió que era una mujer. Su vida nos recuerda que nuestro mundo sí trata a los hombres y a las mujeres de manera diferente. La vida de Billy nos recuerda, además, que las mujeres a veces creen que es necesario esconder su femineidad para hallar realización en un «mundo masculino». A veces una mujer termina negando algo de su propia alma sólo para sobrevivir.

 

Una Mujer Necesita Más Que Una Paga Igual Por Un Trabajo Igual

 

2.       ¿ADÓNDE HEMOS LLEGADO?

En el principio, la mujer fue creada para que fuese compañera, para conversar y cogobernar la tierra. Hoy día no es la persona que solía ser. Tampoco lo es su contraparte masculina:

Ø Ambos sufren de distorsiones de género que limitan su capacidad de darse mutuamente el amor y la ayuda que debían darse según el propósito de su creación.

Ø Ambos están infestados por una dislocación arraigada profundamente en su alma.

Ø Ambos reflejan caricaturas que traicionan su conflicto interno.

 

DISTORSIONES MASCULINAS:

• Macho.

•Ratón se gimnasio

• General.

• Adicto al trabajo.

• Afeminado.

• El Buenote.

Hijo de mamá.

• Apostador.

• Lujurioso.

• Fanático.

• Bruto, Intolerante.

• Llanero solitario.

• Mujeriego.

• Inquilino.

• Máquina de hacer dinero.

• Debilucho.

• Viejo verde.

• Haragán.

 

DISTORSIONES FEMENINAS:

• Chica dura.

• Fiestera.

• Bruja.

• Supermujer.

• Rubia tonta.

• Esclava de la moda.

• Niña de papá.

• Excavadora de oro.

• Bebedora.

• Compañía de teléfonos.

• Máquina de hacer bebés.

• Servicio de comida.

• Ramera.

• Prima donna.

• Gastadora.

• Sirvienta.

• Prostituta.

• Estropajo.


Desafortunadamente, no hay una manera segura de equivocarse
. Ambos sexos sufren los errores del otro, pero las mujeres parecen sentir de una manera más aguda los síntomas que resultan de la pobreza, la soledad, el aburrimiento, el abuso y la depresión. En muchos casos, las mujeres ven que el daño se transfiere a sus propios hijos, los cuales dejan el hogar enojados, confundidos y preguntándose si realmente vale la pena vivir la vida que su madre les dio.

3.      ¿QUÉ ESPERA DIOS DE UNA MUJER?

La mujer de hoy necesita mirar atrás para poder avanzar. Al igual que su contraparte masculina necesita descubrir de nuevo el plan de su Creador. Antes de poder completar su distintiva identidad femenina debe admitir que tratar de vivir bajo sus propios términos y por su propia fortaleza no funciona. Antes de poder encontrar plena satisfacción y seguridad debe estar dispuesta a cambiar su actitud en cuanto a dónde se halla la esperanza, y entonces retroceder al patrón y al refugio protector de Aquel que creó tanto a los hombres como a las mujeres para Sí mismo (Salmo 91:1-6).

La Biblia ofrece ese plan. Le muestra a una mujer cómo vivir con dignidad y serenidad. La apremia a experimentar la diferencia que el Señor puede producir en su vida. La anima a confiar en Dios mismo para que le dé la capacidad de vivir con:

Una distinción femenina.

Una sumisión selectiva.

Igualdad espiritual.

Fortaleza de carácter.

Estos son los elementos principales del plan que estudiaremos. Sin embargo, al comenzar es importante ver que cada uno de estos puntos se aplicará a las mujeres que viven bajo muchas clases diferentes de condiciones, algunas ideales y otras muy lejos de ser buenas. La Palabra de Dios cubre con sus principios inmutables una variedad de circunstancias.

Las Escrituras nos presentan a muchas mujeres, entre las cuales hay:

Ø Una jueza piadosa,

Ø Una profetisa,

Ø Reinas,

Ø Solteras,

Ø Esposas,

Ø Madres, y

Ø Hasta prostitutas convertidas.

La Biblia honra el elevado llamamiento de las mujeres que escogen casarse, tener hijos y criarlos para Dios. Pero también establece claramente que para algunas, la vida de soltera es mejor. Tanto Jesús como el apóstol Pablo son pruebas de que se puede permanecer fiel a la identidad sexual en la soltería.

Una comprensión adecuada de lo que es y lo que no es opcional nos puede ayudar a desenredar las enmarañadas cuerdas de la tradición y la opinión que impiden a las mujeres llegar a un acuerdo respecto al señorío de Cristo.

Para comenzar, es importante darse cuenta de que Dios espera que una mujer viva con:

4.      DISTINCIÓN FEMENINA: 

¿Qué Espera Dios?

1. Distinción Femenina.

2.

3.

4.

Imagínese una raza sin sexo. No habría un orden maternal que asumiese las obligaciones y responsabilidades desiguales de tener hijos. Los legisladores modernos no tendrían que luchar con el asunto de si una mujer merece o no protección legal especial para compensarla por las ineludibles exigencias físicas de tener bebés. La Señora Justicia no tendría que disputar asuntos de paternidad con varones sexualmente maduros que nunca han crecido emocionalmente. No tendríamos que enfrentar el inmensurable problema de la promiscuidad en los adolescentes ni el espectro de niños que tienen niños. La femineidad fue idea de Dios.

Sí, nuestro Creador pudo haber evitado el problema de la sexualidad en general. Pudo haber diseñado un método distinto de reproducción. Después de declarar que no era bueno que el hombre estuviese solo, pudo haber elaborado un método por el cual se cortase información genética de las uñas de Adán y se plantase en la tierra. Se pudieron haber criado pequeños adanes en una enredadera y cosechado como los pepinos o las calabazas.

La Femineidad Es Idea De Dios

No obstante, el Señor tuvo una idea mejor. En lugar de darle a Adán compañeros reproducidos asexualmente que viesen y experimentasen la vida exactamente como él, el sapientísimo Dios creó una mujer. Moisés nos dice que después de hacer al hombre, «dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él» (Génesis 2:18).

Es interesante notar que el relato del Génesis de los orígenes humanos y sexuales no nos dice qué hizo a Eva el complemento femenino que era, sino que nos dice quién la hizo femenina. Nos dice quién planificó los efectos de las hormonas masculinas y la programación genética del cromosoma 23.

A ese patrón creativo original, cada cultura le añade su propia forma y detalle. Todas las sociedades desarrollan su propia definición de femineidad. Sin embargo, a pesar de toda la improvisación cultural, se sigue el libreto biológico básico. Ya sea en Canadá, Colombia o China, las niñas llegan a un mundo que a la larga les enseña a caminar y a hablar como una mujer.

Las niñas aprenden a temprana edad que los niños son diferentes. Ven el resultado de las diferencias genéticas y hormonales que hacen que los niños sean más musculosos, agresivos y ruidosos. Aprenden que una niña ha de convertirse en mujer que, de una manera especial, debe ser amable, compasiva, sensible y tierna.

Como resultado de estas diferencias evidentes y al mismo tiempo adaptables, ha habido muchos intentos de definir la naturaleza central de la masculinidad y la femineidad. Algunos han sugerido que la agresividad masculina inducida por hormonas tiende a convertirlo en iniciador, mientras que las mujeres hallan satisfacción en responder.

Otros creen que debido a diferencias que comienzan con el desarrollo fetal, los hombres tienen un estímulo estadístico por el razonamiento objetivo y espacial, mientras que las mujeres sobresalen en la igualmente importante lógica del corazón.

 

A Pesar De Toda La Improvisación Cultural, Todavía Se Sigue El Libreto Biológico Básico

En el libro en inglés titulado His Needs, Her Needs [Las necesidades de él y de ella], el escritor Willard Harley sugiere que los hombres y las mujeres tienen un sistema de prioridades diferente. Harley dice que los hombres tienden a desear, en este orden:

1. Satisfacción sexual;

2. Compañía para recrearse;

3. Una esposa atractiva;

4. Apoyo doméstico, y

5. Admiración.

Sin embargo, dice que las prioridades de las mujeres parecen ser:

1. Afecto;

2. Conversación;

3. Honestidad y apertura;

4. Apoyo económico y;

5. Compromiso familiar.

Por muy reales que sean las diferencias sexuales, muchas no son absolutas ni se excluyen mutuamente. La misma Biblia que describe nuestros orígenes sexuales y nuestras diferencias también establece claramente que las categorías se solapan. Las Escrituras mismas muestran que es necio decir que una mujer nunca debería dirigir, ser fuerte o imponerse:

Ø Débora,

Ø Abigail,

Ø Hulda,

Ø Ester, y

Ø Las hijas de Zelofehad.

Son todas ejemplos de mujeres que sabían cómo y cuándo infundir respeto de una manera piadosa.

Es igualmente inconcebible suponer que un hombre de verdad no debería ser sensible a las necesidades de los demás:

v Moisés,

v David,

v Jeremías,

v Jesús, y

v Pablo.

Todos expresaron emociones de compasión y benignidad.

En resumen, Dios hizo a los hombres y a las mujeres para que fuesen iguales en muchos aspectos, y al mismo tiempo, significativa y maravillosamente diferentes. Aunque el alcance de estas diferencias es difícil de determinar, y aun cuando muchas se definen culturalmente, la Biblia es muy firme en mantener las distinciones.

·  Distinciones en la apariencia (Deuteronomio 22:5). Moisés advirtió en contra de vestirse indistintamente. Dijo que una mujer no debe ponerse nunca la ropa de un hombre, ni un hombre la ropa de la mujer. Puesto que tanto los hombres como las mujeres se vestían con túnicas ondeantes en la cultura oriental, no deberíamos sacar conclusiones occidentales rápidamente conclusiones occidentales.

·     Es dudoso que el principio de Deuteronomio 22:5 prohíba a las mujeres ponerse pantalones o los hombres faldas escocesas. Sin embargo, sí significa que ninguno de los sexos debe llevar nada con el propósito de verse como el otro.

 

NOTA: V.5: En aquella cultura el vestido del varón y el de la mujer eran similares. De modo que la diferencia de estilo para los sexos era muy importante.

A esto, el apóstol Pablo agregó su propia convicción dada por Dios de que aun la naturaleza misma enseña que los hombres mantienen una apariencia masculina.

 

La naturaleza misma ¿no os enseña que al varón le es deshonroso dejarse crecer el cabello? Por el contrario, a la mujer dejarse crecer el cabello le es honroso…” (1 Corintios 11:14, 15).

Aquí las Escrituras no están dando una base para la crítica «legalista». Pablo no dice cuán largo es largo para un hombre ni cuán corto es corto para una mujer. En lugar de ello apela a una ley más elevada. Apela a la naturaleza misma, implicando que, en algún momento, las distinciones masculinas y femeninas llegan a ser un asunto evidente.

Distinciones En Los Papeles:

¿Es el hogar el lugar de una mujer?

¿Es realmente allí donde puede encontrar el papel que Dios le asignó?

La respuesta depende de si es o no casada, si tiene o no tiene hijos que necesiten su cuidado, y de si su esposo puede proveer para las necesidades básicas del hogar. Mujeres como Rut, Débora y Ana están entre las muchas mujeres de la Biblia que desempeñaban papeles fuera del hogar.


El Lugar De Una Mujer No Siempre Es El Hogar

No obstante, nada debería degradar el honor de la mujer que escoge casarse, tener hijos, administrar el hogar y usarlo como un lugar para practicar la hospitalidad cristiana (1 Timoteo 5:10, 14). No debería decirse nada que desaliente a la madre que cree que la mejor manera de servir a sus hijos es estando allí cuando ellos la necesitan.

El hecho de que muchas mujeres no tienen esa opción no debería ser razón para descartar el ideal. Después de todo, fue el apóstol Pablo quien exhortó a las mujeres mayores a:

Que enseñen a las mujeres jóvenes a amar a sus maridos y a sus hijos, a ser prudentes, castas, cuidadosas de su casa, buenas, sujetas a sus maridos, para que la palabra de Dios no sea blasfemada (Tito 2:4, 5).

Este no es un consejo para todas las mujeres. Se refiere a las esposas jóvenes y a las madres. Más específicamente, se refiere a esposas jóvenes y madres que tienen esposos que pueden hacer posible, y lo hacen, el que ellas se queden en el hogar. Es a esas mujeres a quienes hay que alentar para que hallen su realización en la muy importante profesión de criar hijos y administrar el hogar.

¿Quiere esto decir que una mujer debe «quedarse en la casa» y honrar a su esposo como cabeza del hogar porque ella, como mujer, es menos inteligente o capaz que un hombre? La inteligencia individual y la aptitud no tienen nada que ver. Es un asunto del diseño de Dios para las familias.

Distinciones en las relaciones sexuales. Los hombres que buscan relaciones románticas con otros hombres y las mujeres que buscan relaciones románticas con otras mujeres se deshonran a sí mismos. Pablo lamentó ese error cuando escribió:

 

“…pues aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza, y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres…” (Romanos 1:26, 27).

Esto no quiere decir que las lesbianas no tengan razones para detestar y temer las relaciones con hombres. Muchas nunca han conocido otra cosa que hombres abusadores, arrogantes y sin afecto. Es comprensible que no quieran tener intimidad con un hombre. Pero por muy comprensible que sea, la homosexualidad es auto destructiva.

Una mujer que haya caído en esa trampa necesita clamar a Dios por ayuda. Necesita arrepentirse de lo malo que ha hecho, apelar a la misericordia y al amor de Cristo, y buscar la exhortación de un grupo de apoyo cristiano que la ayude a renovar su mente y sus sentimientos en el Señor.

5.      SUMISIÓN SELECTIVA:

¿Qué Espera Dios?

Véase Parte II




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